Manuel Adrián López (Manny López) nació en Morón, Cuba (1969). Poeta y narrador. Su poesía en español ha sido publicada por las revistas Arique, Anterior Review, Baquiana, Contratiempo, DeliriumTremens, La Peregrina Magazine, LaFanzine, Letras Salvajes, Linden Lane, Nagari, Revista Literaria Ombligo y Ventana Abierta, entre otras. Su primer libro de poesía, Yo, el arquero aquel, fue publicado en West Palm Beach por la Editorial Velámenes (2011).En julio del 2012, la editorial TheWriteDeal de Nueva York le publicó una versión digital de su libro de cuentos cortos en inglés Room at the Top y en junio de 2013, una versión impresa del mismo libro fue publicada por la editorial Eriginal Books de Miami, la cual fue presentada en la librería Books & Books y la Feria Internacional del Libro de Miami. En agosto del 2013 fue publicado en España el poemario “Los poetas nunca pecan demasiado” por la Editorial Betania, recientemente premiado con Medalla de Oro en los premios Florida Book Awards 2013. Su próximo libro de cuentos, El barro se subleva, publicado por Ediciones Baquiana se presentó el pasado 2 de marzo en XXXV Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
¿En qué momento decidió que quería escribir?
He escrito desde niño, pero no fue hasta hace solo unos años que tuve la valentía de empezar a publicar y dejar que mi obra se conociera.
¿Qué le aporta la escritura y la literatura?, ¿piensas que vale todo en la literatura?
La literatura me proporciona un escape, una continua enseñanza, un infinito descubrimiento.
¿Qué es necesario para que una novela interese a los lectores?
Todavía no he escrito una novela, pero como lector le puedo decir que tiene que engancharlo a uno en su primer capítulo; tiene que envolverlo a uno por completo y causarle una curiosidad inmensa para seguir leyendo.
¿Cuales son sus géneros favoritos en la lectura, sus autores y quiénes le han influido más?
La poesía, los cuentos cortos, y muchas novelas que han marcado mis días. Son muchos los escritores que me han captado con sus obras. En la poesía puedo nombrar a Juan Carlos Valls, Lina de Feria y Magali Alabau por solo mencionar tres, pero son muchos más, y no estrictamente cubanos. Me interesa mucho la poesía norteamericana.
¿A qué se dedica cuando no escribe?
Leo. Oigo música. Me paso buscando información en el internet. Viajo cuando se puede. Sueño despierto.
¿Cuál es su método de escritura? ¿Anota lo que se le ocurre?
Anoto cuando aparece algo, cuando oigo el susurro en mi oído. Me envío emails a mí mismo.
Sí pudiese ser un libro, ¿cuál sería?
Sería la Biblia, todos la conocen de vista, pero casi nadie la entiende.
¿En qué proyecto se encuentra sumergido en estos momentos?
Promuevo mi libro, Los poetas nunca pecan demasiado y me preparo para presentar mi libro de cuentos en los próximos meses.
¿Se escribe por placer o también por dinero y reconocimiento?
Yo escribo porque es lo que siempre he querido hacer. No pienso jamás en el dinero. No vivo de mis libros.
¿Dominas los recursos de estilo, las figuras literarias o escribes con estilo propio y sigues experimentando y aprendiendo?
Respeto muchísimo a todos los que están antes que yo. Tengo mi propio estilo, mi propia voz, pero todo ya está hecho. Sigo mi camino, pero estoy siempre listo para aprender más.
Se habla que los escritores deben cuidar y ofrecer obras depuradas utilizando recursos narrativos o ¿encuentras bien que lo que se cuenta, se limite a contar como se cuenta en la sobremesa?
Pienso que por supuesto lo que uno pública debe estar limpio, cuidado, con la nitidez que debe llevar.
¿Regalas libros en alguna ocasión?
Sí, me encanta regalar libros.
¿Crees que la literatura cubana esta de moda y que el escritor, en tanto figura pública tiene responsabilidad social?
La verdad no sabría decirte si está de moda. No me fijo en esas cosas y no estoy al tanto de todo lo que pasa con la literatura cubana. Pienso que todos tenemos cierta responsabilidad social, no solo los artistas y escritores.
¿Cómo le ha cambiado el mundo de la tecnología y el e-book?
Es una moda, quizás para quedarse, pero yo me considero old fashioned para muchas cosas.
¿Sentías que habías nacido con vocación literaria?, ¿cuales son tus verdaderos orígenes en ese sentido?
Leo desde los cinco años. Siempre he sido un lector. El escribir vino después, también de niño, pero nunca me lo tomé en serio. No conocía mi camino, aunque lo presentía.
¿Lamentas que tu vida literaria no se hubiera desarrollado en otro medio más propicio?
No lamento nada. No conozco otro mundo, este es el que tengo y trato de hacer lo mejor posible con lo que me ha tocado.
¿Crees que la literatura cubana a veces tiene serios altibajos?
Como toda literatura, claro que lo tiene. Por ejemplo, no todo lo que se escribe en Estados Unidos en inglés es magnífico.
¿Qué libros han cambiado tu vida?
Demasiados para nombrarlos. Pero cada día encuentro algo que me hace volver al punto de partida. Cuando leo los poemas de Elizabeth Bishop, por ejemplo, siento la necesidad de perderme y retratar mis pasos como lo hizo ella.
El regreso, la nostalgia, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. ¿Tienes la obsesión del regreso a tenor de los nuevos cambios?
El regreso es un sueño recurrente. Pero se queda ahí, no me paraliza el vivir.
¿Has tenido que esquivar la censura en tus escritos?
Vivo en libertad absoluta.
¿Escritor, poeta o promotor de la cultura cubana?
Soy todo eso.
¿Qué significado tiene para ti la ciudad dónde has vivido la mayor parte de tu vida?
Este es el país que conozco. Esta ciudad es escenario de quien soy. Parte cubano y parte americano. Un híbrido.
¿Qué objetivo persiguen sus libros?
Mis libros son solo un reflejo de mi mundo interior, de mis pasiones, locuras, deseos y dolores. Si alguien encuentra algo que le comunique, pues ahí está la respuesta.
¿Qué mensaje desea trasmitirle a los cubanos y a sus lectores en el 2014?
Live and let Live
