Tres cuentos breves

(Cuento)

Enrique Jaramillo Levi

 enrique-jaramillo-levi-orilla-otrolunes34Para mí, escribir creativamente es una manera virtual de ordenar el mundo, de descubrir sus maravillas y sus contradicciones, de auscultar la manifestación de sus absurdos. Es una forma de desplegar nuestras inquietudes más profundas y de celebrar los motivos de nuestra alegría; al hacerlo nos interpretamos a nosotros mismos y mitigamos en no poca medida la angustia.

Escribir es crear espejos que, como es de rigor, reflejan los pormenores de la realidad, aunque en el proceso de hacerlo puedan llegar a distorsionar las certezas y por tanto sacudirnos estrepitosamente el piso bajo los pies; sobre todo cuando esa visión nos involucra espiritual o emocionalmente.

Escribir es darle a las palabras el poder que intrínsecamente tienen pero que a menudo permanece latente hasta que, predispuestos a la creatividad, las activamos de formas singulares, poco previstas, sugerentes, mediante la magia de la escritura.

Enrique Jaramillo Levi

 

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El ronroneo

No le gustaba ese ronroneo impertinente del animal ahí cerca, trepado en la repisa junto a sus libros, su insistente indolencia, esa pasividad agresivamente incisiva. No le gustaba. Y sin embargo no entendía por qué se sentía obtusamente fascinada, absorta, incapaz de meterse en su trabajo de una buena vez y terminar de cotejar semejanzas y diferencias en las citas de ambos textos asignados cumpliendo con la maldita tarea.

Por un rato pudo al fin concentrarse, avanzar un poco, no más de diez minutos, pero la presencia del felino volvió a distraerla, esta vez porque había subido de tono su enigmática cadencia. Ahora se tornaba densa, sincopada, como un mantra. Y la miraba, no dejaba de mirarla como si quisiera entrar en su cabeza, en su alma misma, literalmente engatuzándosela. Comprendió que se trataba de un macho cuando lo vio cambiar de posición, ladearse incómodo, erguido. Se estremeció toda.

Un rato después, sin pensarlo dos veces dio un ágil salto y desbaratando el precario equilibrio de tres libros en la repisa estuvo junto a él, lamiéndolo, ronroneándole su deseo.

 

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Desde la ventana

Desde la ventana, por la calle solitaria la vio venir, tan bella como siempre, con esa sensualidad suya que podía tocarse a distancia con las yemas de los dedos, con el olfato, saborearse, pese a todo. Ligeramente cabizbaja, se dejaba no obstante mirar, y trataba de no hacer lo propio, sin lograrlo. Otra vez estaré con él, pensó empezando a sentir la taquicardia, me besará hasta quitarme el aire, mis pechos se dejarán sorber por sus labios ávidos, en mi cintura su brazo sostendrá mi cuerpo para que, vulnerable y  frágil, su fuerza no quiebre del todo mi falta de voluntad. Una vez más me dejaré querer, entrará en mí como Pedro por su casa, me hará gozar, como siempre gozaremos. Y cuando finalmente ella toca a su puerta y él no la deja entrar, cuando lo oye decirle en tono altanero, desafiante, que para qué ha venido si esa relación ya no existe, si ya sabes la verdad, lárgate de mi vida de una buena vez, ella se pasma, lo ve cerrar bruscamente la puerta, desaparecer por completo su figura tras cerrar después la ventana, irse para siempre de su existencia. Entonces, temblorosa, da media vuelta y se aleja lamentando su debilidad, esa vieja estupidez que la ata al pasado, y masculla entre dientes eres un malagradecido del carajo, jamás tendrás a alguien como yo, una mujer casada que quiere a su esposo, que por ti lo ha traicionado, que estaba dispuesta a dejar su hogar por irse contigo, ¡y tú, hijo de puta, maldito maricón de mierda, me dejas por otro hombre!

 

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Sin mayor preámbulo

Primero me dijo que no, que cómo se me ocurría, que si estaba loco, que qué carajos me pasaba. Después, cuando yo llevaba rato insistiendo, me dijo que tal vez, pero que lo pensara bien, que midiera las consecuencias, que nunca se le hubiera ocurrido que yo. Finalmente, poco antes de que me cansara de necearle y casi me fuera con mi música a otra parte, respondió que bueno, por qué no, pero que sólo un ratito y con discreción, que nadie se diera cuenta, no fueran a pensar, para al final terminar preguntándome con un temblor súbito en la voz y salida de madre la ardiente mirada queriendo enfocarse quién sabe en qué sitio de mi cuerpo, que cuándo y dónde.

Por diosito santo que sólo le faltó querer saber cómo, pero ya no fue necesaria la pregunta y mucho menos la respuesta porque ahí mismo, sin mayor preámbulo, ¡ay papi!, nos enfrascamos en un desenfrenado manoseo que poco después, arrodillados, nos despoja, ¡ay mami!, de nuestras ropas y, ¡qué rico!, sin importarnos estar en un lugar público, muy pronto –¡así, así, qué rico rico rico!— aquello nos pone a jadear mientras, trabados, como anguilas nos retorcemos febrilmente anillados uno al otro, enardecidos sobre la suave humedad del pasto, por suerte solitario a esa hora, todo gemidos y aullidos en un solo concierto enrevesado.

Fue entonces, alarmado, que caí en cuenta de no haberme puesto el condón que había comprado especialmente para esa noche. No le di demasiada importancia.

Hasta que hoy, ¡maldita sea!, en el examen de sangre exigido para casarme –con otra, claro— salí hijoeputamente seropositivo.

 

Del Autor

Enrique Jaramillo Levi
Nació en Colón, Panamá, el 11 de diciembre de 1944. Licenciado en Filosofía y Letras con especialización en Inglés (Universidad de Panamá, 1967). Profesor de Segunda Enseñanza (Universidad de Panamá, 1967). Tiene Maestría en Creación Literaria (1969) y Maestría en Letras Hispanoamericanas (1970), ambos en la Universidad de Iowa, Estados Unidos. Realizó estudios completos de Doctorado en Letras Iberoamericanas (EL Colegio de México, México, D.F., 1974; y Universidad Nacional Autónoma de México, 1975). Ha sido profesor de Inglés y de Español en diversos colegios secundarios panemeños, así como coordinador de numerosos talleres literarios particulares e institucionales en México y Panamá. Residió en México, D.F. de 1971 a 1983; y en Querétaro, México, de 1993 a 1995. En ese país ha sido Profesor Titular en la Universidad Autónoma Metropolitana (México, D.F., 1975-1983), así como profesor invitado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Querétaro (1993-1995) y en la Escuela de Escritores de Querétaro, de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) (1993-1995); también fue profesor invitado en los Estados Unidos, en California State University (San Bernardino, California, 1988) y en Oregon State University (Corvallis, Oregon, 1989). En Panamá, ha sido Profesor Adjunto IV en la Universidad de Panamá y Profesor Especial en la Universidad Tecnológica de Panamá (1996-2007), en donde también fue fundador y director de la Coordinación de Difusión Cultural y su editor, en la misma época.

Ha publicado 20 libros de cuentos, 12 libros de poesía, 2 libros de obras teatrales y 7 libros de ensayos, además de numerosas antologías sobre literatura panameña, centroamericana y mexicana; asimismo, varias compilaciones, prologadas por él, de estudios de especialistas panameños en torno al tema del Canal de Panamá (publicadas simultáneamente en México en 1986, justo antes de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, por tres importantes editoriales de ese país: Siglo XXI Editores, Fondo de Cultura Económica y Grijalbo). Fundó, edita y dirige la revista literaria “Maga” en sus cuatro épocas: 1984-1987; 1990-1993; 1996-2007; 2008 a la fecha).

Fundador y primer Presidente de la Asociación de Escritores de Panamá (2004-2007). En agosto de 2007 se jubila de la Universidad Tecnológica de Panamá; y en agosto de 2008 es re-contratado indefinidamente como Asesor Cultural de la misma institución.