Imaginemos que estás obligado a explicar a quienes no te conocen (en este caso a algunos lectores asiduos de OtroLunes) ¿quién es Alexis Miguel Pantoja? Pero estás obligado a hacerlo en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Alexis Miguel Pantoja, el ser humano y Alexis Miguel Pantoja, el artista.
Me considero una persona que cree en valores que hagan de nuestra realidad un mundo mejor y más vivible y que gusta de relacionarse e intercambiar experiencias o conocimientos sobre todo lo que haga o permita el mejoramiento humano. Me interesa, de varios modos, informarme sobre lo que acontece, no solo en el arte y la cultura, sino en todos los ámbitos en que se desenvuelve la vida contemporánea, así como la sociedad y, dentro de ella, las diversas maneras en que expresan las concepciones que la conforman y moldean, los acontecimientos que de muchos modos e ideas inundan nuestra experiencia…, en suma, tener dentro de lo posible un concepto del mundo en el que estamos insertos. No creo tener prejuicios sobre abordar cualquier tema sobre el que considere tener un punto de vista. Lezama dijo más o menos que mientras más grande sea el universo del saber del artista, mejores cartas podrá jugar con la creación.
Como artista, pues, tengo un criterio del mundo que me ha tocado vivir y en consecuencia me sirve a la hora de abordar la creación para reflexionar a veces sobre el ser humano, la realidad, etc. Soy un pintor que se vale de sus fabulaciones visuales para hacer su propuesta artística en la que se dan cita todo cuanto sirva para la expresión de una idea o tema. Mi discurso plástico está montado en cierta imaginería en la que aprovecho el recurso de lo hiperbólico en las escenas, a veces plagado del recurso del absurdo, cierta manera de entender desde la soledad asuntos como la insularidad ….y por ende las representaciones de ésta.
Se impone dar un salto atrás en el tiempo y, con toda intención, divido esta pregunta en dos: ¿cuándo descubriste que podías y querías pintar?, y ¿cómo crees que influyó el medio donde naciste y creciste para el desarrollo de tu obra?
Mi recuerdo más antiguo corresponde al Círculo Infantil en un tipo de taller de expresión plástica en el que sobre un papel pintaba un ómnibus con los dedos embarrados de colores a la tempera. Después, estando en el 3er grado de la primaria, conocí el Círculo de Interes de la Casa de la Cultura de Manzanillo y, debido a mi inclinacion hacia las artes plásticas en la escuela, me aceptaron. Recuerdo también que hice intentos de retratos a mis compañeros de aula, así como de reproducir imagenes de obras arte de portadas de revistas, sin tener conciencia de ello. Resultó que una de esas imágenes era de Lucas Cranach[1], pintor y artista alemán de las colecciones del Hermitage, muy en boga en Cuba debido a las publicaciones soviéticas. Allí comencé a participar en los eventos de artistas aficionados, representando la ciudad y la provincia en los festivales nacionales de Pioneros que se celebraban en la ciudad de Tarará en La Habana, donde obtuve un Gran Premio en el año 80. Creo que a partir de aquí me incliné sobremanera, y sobre todo, a la pintura. Más adelante, ingresé en la entonces existente Escuela Elemental de Artes Plásticas “Carlos Enriquez”, allá en Manzanillo y continué después estudios en la Escuela Profesional “El Alba”, de Holguín. Luego de graduado comencé mi carrera profesional. Las artes plásticas siempre, por muchas razones y sentidos, fueron mi otra existencia.
No nací en el seno de una familia de artistas, aunque me cuenta mi padre que mi abuelo tenía inclinaciones por la música y que compartió con el Trio Matamoros que visitaba a Manzanillo. Según me cuenta, tenía gran don musical y, si no hubiera sido por los desatinos de aquella epoca, hubiera desarrollado su talento. Recuerdo que mis tíos se referían a mí con el mote de Picasso, estando yo en la primaria. En ese tiempo había cierta ebullición cultural en la ciudad y creo que eso ayudó a mis inclinaciones hacia la pintura. En cuanto a la geografía, el mar del Golfo de Guacanayabo siempre me sedujo y creo que desde entonces su horizonte me permeó de ciertos imaginarios que han sido una manera muy propia de entender la realidad.
Los maestros siempre están ahí. Nadie se hace artista sin influencias ni maestros. Y esta pregunta va con la intención de hacerte pensar en esas influencias y maestros, en esas personas, conocidas personalmente o a través de tus búsquedas en la historia de las artes plásticas, que sembraron el camino del artista que ahora mismo eres. El reto que te impongo es uno solo: no quiero que menciones simplemente los nombres, sino que pienses y me digas en qué sentido te enriqueció cada uno de esos maestros.
He tenido, como es natural, variados maestros a lo largo de mi carrera. Muchos aportaron determinadas cosas en el camino, y a ellos agradezco de muchas maneras. Pero quien ejerció su mayor influencia a la hora de la formacion del artista que soy y a la obra que he desarrollado es, sin lugar a dudas, el maestro Cosme Proenza, de Holguín. Tuve la fortuna de ser de la primera generación que él formó, una vez egresado de la Academia de Arte de Kiev. Comenzaba mi segundo año de la carrera cuando él empezó como profesor de la Academia. No solo fui su alumno, sino que fui de los primeros en seguir con fidelidad sus enseñanzas, de modo tal que me convertí en un epígono de su obra para los de mi generacion, abriendo el camino a otros que después se sumaron a la nave. Para mí fue mi verdadero nacimiento como artista. Con él aprendí las interioridades del ejercicio pictórico, una cierta filosofía de la visualidad, así como la gran cocina del arte de pintar. También pude conocer de cerca los métodos y principios de los grandes maestros, desde el Renacimiento, Barroco, Neoclasicismo, etc.
No había en aquel contexto y territorio nadie con la formación y talento en esas coordenadas de la pintura que emulara con la salvaje maestría de mi mentor, que incluía conocimientos en pintura mural, monumental y una extensa gama de informaciones del verdadero arte de pintar. En aquellos tiempos de la explosión experimental y creativa de la segunda mitad de los 80’s en la plástica nacional, no fueron bien asimilados concepcionesy preceptos venidos de la escuela sovietica, debido a muchas razones de tipo estetico y a un ambiente artístico y visual renuente a considerar la tradición de la pintura como un modo de hacer arte. Fuimos apenas tres estudiantes los que seguimos su camino, en medio de una atmósfera a veces tortuosa. Después del cambio de paradigma estético con los 90’s, se revalorizó todo eso, dando espacio así a la llegada de una nueva camada de pintores. Sólo me anima el que se me considera uno de los que mejor ha aportado a su tradición y de los más destacados de su escuela, junto a Miguel Angel Salvo, etc.
En cuanto a los artistas que descubrí en el ejercicio investigativo y con los cuales hice un tipo de afectividad formal e intelectual, pues del Barroco, Rembrandt, Hals, Rubens y Velázquez hasta Sorolla, que conforman los viejos maestros y de los que cualquier aspirante a artista en la pintura siente especial devoción, hasta la contemporaneidad, en la que incluyo desde un Andrew W, Eduard Hopper, en las pátinas sobre la soledad, en Richardt Smid la naturaleza, John Currin y Odd Nerdrums el erotismo, hasta cubanos de la talla de Gattorno, Servando Cabrera con sus voluptuosidades y Julio Larraz, este último sobre todo por su manera de meterse en las realidades y tejidos del poder de un modo muy tropical y sui generis, como pocos. De todos ellos adquirí un universo en que puntualicé unas coordenadas de mi actual discurso plástico. He de poner en estas líneas que el muralismo mexicano, sobre todo la obra de Siqueiros, también me sedujo por cierta veta de artisticidad en sus monumentalismos y plasticidades más que por sus preceptos sociológicos de cara a la ideología
Es impresionante, lo sabemos, la calidad de las artes plásticas cubanas. Pensando en que siempre hay quienes buscan estudiar la obra de un autor, si tuvieras que posicionar tu obra dentro del amplio escenario de tendencias, escuelas y generaciones en las artes plásticas de la isla, ¿en qué grupo generacional, promoción o corriente de creación crees que se inserte mejor tu obra?
Realmente, esto es muy difuso y elástico. Mi formación en la academia estuvo en cierta periferia del boom de la segunda mitad de los 80’s. Si me identifico en ese sentido con alguna promoción o tipo de corriente, es despues de los 90’s, porque asumo una percepción a partir de esa época más acorde a los criterios que se manejaron a nivel estético-artístico, que comenzaba en lo personal, un proceso de maduración intelectual. También se creó un espacio diferente luego de esa fiebre ochentiana a la que considero muy protéica por la valentía de los proyectos y el tipo de arte sociológico y cuestionador que fue. Comenzaba la época de las partidas de esa generación de la isla y a su vez asistíamos a un nuevo mapa cultural. En esa época se comenzaba a hablar de apropiación, de la cita, etc. Sin embargo, por esas realidades de la vida, para mí no fue nada nuevo, dado que venía con un background en esas nuevas estrategias del discurso plástico debido a que mi formación en la academia me había dado los instrumentos para insertarme en la nueva estética. A los artistas del interior no nos tenían muy en cuenta, sobre todo a los jovenes que recién comenzaban. El punto de referencia generacional con el que me identifico, pues, es al que perteneció Lazaro García, tambien holguinero y que desarrolló una propuesta plástica soportada en la tradicion y muy aplaudida en la crítica más exigente de esa primera mitad de los 90’s. Creo que, en honor a la verdad, no me sentí seguidor de grupo específico alguno, pero en sentido general me escoro por esa tendencia que marcó una nueva manera de hacer arte dentro del llamado “nuevo paradigma estético” que tanto caviló Lupe Alvares, Madeline Izquierdo, entre otros. La historia del arte son las historias de sus resurrecciones, como afirmó Octavio Paz
Soy un poco extremista en mis gustos artísticos y lo primero que me asombró de tu obra es la potencia comunicativa, la enorme conjunción de significados que ofrece, en un mundo en el que cualquier cree que puede pintar. Primero, ¿cómo ocurre en ti ese proceso de transformar una idea, un sueño, un concepto en una obra de arte?, y segundo, aunque eso es labor de los críticos, te lanzo este reto: ¿cómo definirías tu universo creativo personal?
Soy un obsesionado de la información y más si esta te ayuda a crear tu propio mundo, artísticamente hablando. Me identifico con circunstancias que hacen generar ciertas ideas que me tocan y con las cuales establezco una relación afectiva. El proceso es seminal, o sea, que se van imbricando hechos y circunstancias en que una idea o tema te hace reflexionar sobre determinadas cuestiones del mundo en que uno esta inserto. De ahí se forma mi universo plástico. Yo no sé si es arte o no, esto es muy discutible, porque uno produce lo que puede, no lo quiere. Yo con mi obra hago un tipo de catarsis, es un tipo de venganza ante las inevitables tribulaciones de la existencia. Considero que son, en suma, ficciones visuales mediante un tipo de neohistoricismo, a ratos narrativo, montado sobre un trato con la tradición pictórica de maestros y métodos de escuelas y estilos que en diversos grados me permiten construir un universo plástico, como un tipo de juego en medio de mi ciudad personal en que mis imágenes e historias resultan ardides del lenguaje plástico para asistir al paisaje de mi figuración.
En todos los cuadros que he visto, he observado un interés evidente de confrontar lo humano con su entorno. Has creado una galería humana muy amplia de personajes que, al ser atrapados por tu pincel, trasmiten ilusión, dolor, duda, reflexión, miedo, alegría…, en fin, proponen una reflexión a través del mundo de las emociones más cotidianas. ¿Por qué el ser humano como eje? Y algo aún más curioso: ¿por qué el entorno, sea una paloma, otro animal, sean las aguas, o cualquier otro elemento, dejan siempre esa sensación de necesidad de libertad?
Entre muchas posibles respuestas, el personaje que se transfigura es la soledad. Aquí el ser humano es la medida de las cosas. Son variados los símbolos en la propuesta, cierta alegoría a la relación entre un mundo cargado de hipérboles por una punta y por otra, el absurdo. La realidad insular está cargada de ello y lo aprovecho de manera singular mediante esas historias plásticas que se atisban en las pinturas. Provenimos de un mundo que no conoce el límite y mi arte razona en muchos modos sobre esto. Al márgen de cualquier disquisición desde filosófica hasta cultural, el arte es una naturaleza que se expresa en la diversidad y en la libertad. Los seres humanos, igual, y no importa la latitud o las creencias que una sociedad asuma o imponga. Después de que se habló sobre el fin de la historia, entre muchas teorías sobre el devenir del hombre, todavía será una asignatura pendiente el ejercicio de la libertad. El mundo sigue muy díscolo, cada vez se habla más de choques civilizatorios y en medio de todo ello se sigue la lucha por aceptar al otro, a la diversidad de criterios, a la concepción de que no tenemos todas las respuestas ni toda la verdad sobre la naturaleza compleja del ser humano y de la vida. El arte hoy es muy diverso en expresiones, así como en los lenguajes. Mi obra no tiene que ser diferente en sus puntos de vista de lo que se reflexiona y debate sobre estos conceptos que deberían ya ser parte del patrimonio de la humanidad. No estoy ajeno a ello.
Esta pregunta suelo hacerla porque es un debate muy extendido en los últimos años: Lamentablemente, razones que resultaría muy largo de comentar aquí, han provocado una división entre la cultura que se hace en la isla y la que se hace por cubanos fuera del país. ¿Crees que pueda hablarse de una pintura cubana insular y una, llamémosla, pintura del exilio?
La cultura cubana es una, esté donde esté. Si de lo que se discute es sobre socio-percepciones artísticas, bueno, cada cual desde la geografía que le asiste desarrolla un tipo de discurso sobre el que sustente la práctica. El arte de dentro de Cuba tiene los ingredientes de una geografía que se comporta como un black hole, o sea, una cosmovisión en el campo de las abstracciones que no se sabe lo que es pero todo lo que le circunda está sujeto a las fuerzas gravitatorias de su naturaleza y las aprovecha. Es el cacareado ajiaco en que todo vale y en el que, a pesar de las circunstancias, hay toda una producción artística a la que no le es ajeno el planeta y su relación con la isla, donde es imposible no tener algun tipo de vaso comunicante con las realidades de un mundo en que la cultura y el arte son, cada vez más, un espectáculo. El arte outside Cuban, pues, desde sus modos y creencias, sigue la andanza y más cuando tiene una fuerza que razona desde las aportaciones de otra geografía y práctica en que la nostalgia o las nuevas construcciones del imaginario se montan en otras dinámicas sociales, culturales y económicas, mostrando una pujanza nuestra en esa natural tendencia a la conquista planetaria. En ambas posiciones no conocemos el límite. Hasta escuché a alguien en tono de broma decir que somos tambien el pueblo escogido… por nosotros mismos. Aunque se evidencie lo cubano como un tipo de actitud, más que por arquetipos de supuesta nacionalidad representacional, sí creo que el vivir la experiencia del exilio trastoca ciertos conceptos y mecanismos en la producción, circulación y consumo del producto artístico realizado por sus cultores. La película Memorias del desarrollo es un punto interesante en ese sentido a la hora de analizar el complejo tema. La plástica exhibe notables ejemplos como Fabelo y Pedro Pablo Oliva en Cuba, entre otros, y Larraz, Azaceta o Cesar Santos en Miami. Los tomo de ejemplo, pero es igual a muchos en ambas orillas del estrecho de la Florida.
Hay una cubanía muy viva en toda tu obra, ciertos aires campestres, un olor claro a mar, incluso en aquellos cuadros que apuntan a la búsqueda de temas más universales. ¿Qué es Cuba para el mundo que creas en tus obras?
Cuba para mí es un razonamiento cuando reflexiono sobre su naturaleza, pero en otros grados es un tipo de sentimiento a la hora de experimentar una pulsación sobre su cultura, pensamiento y realidad. Todo se articula porque provengo de una geografía con vista al mar como es la ciudad de Manzanillo, en el oriente de Cuba, lugar donde formé los primeros imaginarios desde mi niñez y adolescencia y que todavía es un sustrato dentro de mí y, por ende, en la obra. Por otro lado, mi insersion en la rivera bayamesa y el hecho de vivir en ella una considerable parte de mi vida en los ultimos años me ha dado una visión de entorno cerrado o más bien de tierra adentro, haciendo mi universo más protéico al unir ambas realidades, aunque es el mar la constante cosmológica en las visualidades de mi obra, donde los horizontes marinos son como un background o telón para reafirmar las orillas. En otro orden, ese personajillo con sombrero es un tipo de alegoría que subyace en las historias de las obras, como una medida de todas las cosas, al igual que la casi totalidad de los personajes que tienen los ojos cerrados como en un tipo de ensoñación, es decir, un recurso metafórico sobre el paisaje de la realidad.
Mi país lo llevo a cuestas tambien en muchos modos a través de mis temas e ideas o, en suma, mis cosmovisiones.
¿Nuevos o futuros proyectos?
En marzo de 2015 haré una expo bipersonal en el proyecto Artelux en Luxemburgo, al lado de Miguel A. Salvo, radicado en España, y con quien comparto desde hace más de 20 años, un espacio generacional. Haré una serie dedicada a un problema ambiental en que muchos artistas están inmersos y se me ha invitado a realizar unas pinturas en este tema. Aparte, mi obra se ha lanzado en circuítos como son las subastas de arte como Sothebys y Philips Weiss en New York. Este 2014 en la Skinner de Boston y sigue más en otras como la Heritage, etc.
