Varios años atrás, el promotor español Jorge Monge inauguraría en Miami una propuesta escénica cuya validez ha sido constatada apenas iniciado su eficiente proyecto.
Sí, con Microteatro se daba paso a esta iniciativa que, al margen del criterio de algunos actores y directores (las obras son tan breves, que en apenas 15 minutos no pueden desarrollar bien sus argumentos; lo difícil que resulta a los intérpretes “armar” sus personajes sin una historia convincente; lo agobiante de repetir hasta seis representaciones cada noche…), ha constituido un acercamiento del “gran público” a las tablas, pues, al margen de otras cualidades, han sido justamente su concisión y su costo mínimo ($5 cada función), entre otros, los principales atractivos para los espectadores, sin los que no existiría el propio teatro, ni los coliseos ni las salas.
Mas, aunque como dije antes, algunos enrolados en la escena no aprueban del todo esta praxis, en cambio la mayor parte de los involucrados (intérpretes, realizadores y críticos) sí votan por los éxitos de Microteatro.
Y si hablo de logros, debo también añadir que el pasado cinco de noviembre Microteatro tuvo una nueva propuesta en España, esta vez con teatro clásico: textos y adaptaciones de piezas emblemáticas, como La Celestina, de Fernando de Rojas, las shakespearianas Hamlet y Romeo y Julieta y la calderoniana La vida es sueño, con puestas realizadas en Salamanca y Badajoz, donde seis grupos llevaron a escena esta otra variante del proyecto nacido en esas ciudades hispanas hace alrededor de un año, como el que se realiza, desde más o menos un lustro atrás, en Miami, si bien el acontecimiento nacería y tendría inmediatas resonancias en numerosas ciudades de la península, como de México y de otros países latinoamericanos.
En vísperas de una pasada edición, su creador y director Jorge Monge, aseveró que —con este evento en su etapa actual— “tienen la idea de crear un vehículo en el que todos podamos trabajar juntos y construir una relación mutua para promover la creatividad y acercar este tipo de teatro tanto a los anglosajones como a los hispanohablantes”.
De tal suerte —subrayaría asimismo— “en estos tres años desde que comenzó Microteatro, hemos trabajado con multitud de personas en diversos aspectos del teatro, ya sean directores, actores y dramaturgos”
Y aun añadiría Monge en su nota de invitación-presentación:
Microteatro es un proyecto innovador y original que ha revolucionado la escena teatral en el sur de la Florida, se presenta ahora en inglés y en español. Este fenómeno ha sido recibido con gran entusiasmo durante los dos últimos años; tanto por los profesionales que en él participan, como por el público que asiste cada semana a disfrutar del teatro de una forma distinta. Creando una nueva experiencia que nunca hubieran imaginado.
El concepto es simple y emocionante. Hay siete contenedores con capacidad para una audiencia de quince personas. En cada uno de ellos se representa una obra de quince minutos. Cada pieza se presenta seis veces por noche. Las obras cubren varios géneros teatrales entre los que se pueden destacar comedia, drama y otros géneros y temas.
Sí, Microteatro, celebrado desde su creación en su ya habitual espacio (el patio del Centro Cultural Español, 1490 Biscayne Blvd, Miami, FL 33132, salvo dos o tres ediciones realizadas en Koubek Center, 2705 SW, 3rd. Street, Miami, 33135), en cada aniversario, vuelve a traer a los fans de las tablas breves piezas de dramaturgos latinoamericanos y de otros ámbitos, asimismo interpretadas por actores hispanoamericanos.
Suerte de «Spa teatral» —tal denominó un espectador a la gustada saga de continuas obras que, cada 15 minutos, tras finalizar una, los asistentes deben apresurarse para entrar a otra función, realizada en los varios espacios acondicionados—, se disfruta además en el evento de toda una amalgama de sentimientos, desde la más atormentada pasión, hasta el odio y la venganza, pasando por el humor en distintos colores y variantes, como los más disimiles sentimientos, de acuerdo con los preceptos filosóficos «Nada humano me es ajeno» y «Humano, demasiado humano».
El programa integra, entre jueves y domingos y en distintas secciones (Microdebut, Primetime, Golfa…) atractivas historias con los necesarios componentes dramatúrgicos y escénicos, que, además de aproximar al no siempre avisado público a variopintas representaciones de bajo costo, influyen (y acaso deciden) en el conocimiento y el desarrollo de nuevos autores y directores, así como incitan a otros ya experimentados a probar suerte.
Siempre, en los inicios de sus convocatorias mensuales está presente el entusiasmo y la pasión (nervios incluidos) que suelen adoptar y adaptar a sus entregas los intérpretes y realizadores (los más jóvenes actores, dramaturgos y directores tras el necesario reconocimiento; los de mayor experiencia, en pos del revival que los mantenga conectados con el público teatral miamense) y los espectadores, fans de las tablas, ávidos por visionar y disfrutar los estrenos de cada edición.
Actores de diversos ámbitos
Muchos valiosos intérpretes se han presentado en Microteatro de Miami. La lista es enorme, pero baste con los siguientes ejemplos de países latinoamericanos: Argentina (David Chocarro, Carolina Laursen, Victoria Murtagh, Jessica Álvarez Diéguez, Alejandro Vales, Osvaldo Stróngoli y David Ponce), Puerto Rico (Alba Raquel Barros, Noris Joffre, José Brocco y Karlos Anzalotta), Uruguay (Gualberto González), Chile (Paulina Gálvez y Patricio Riquelme), Colombia (Natalia Ramírez y Sandra Salonia), Venezuela (Sonya Smith, Gledys Ibarra, Carlos Mata, Myriam Amanda, María Cecilia Oduber, Adela Romero e Isaniel Rojas) y México (Adriana Barraza, Ana Sobero, Roberto Mateos, Francisco Porras, Luis Arcaraz, Jonathan Islas y Omar Germenos).
Por supuesto, no olvido España (Arancha Solís, Silvia de Esteban y Alberto Mateo: “La Mala Suerte”), ni Cuba, cuya nómina siempre es quizás la más amplia por ser Miami el centro de los nacidos en la Isla (Susana Pérez, Grettel Trujillo, Julie de Grandy, Belkis Proenza, Vivian Morales, Yaíma Torres, Daniella Macías, Tamara Melián, Yani Martín y Mabel Leyva; Jorge Hernández, Gerardo Riverón, Marcos Casanova, Mauricio Rentería, Juan David Ferrer, Gilberto Reyes, Raúl Durán, Ariel Texidó, Jorge Ovies, Alexis Valdés, Jorge Luis Curbelo, Manuel Pijuán-Carreño y Juan Alberto Cepero).
Microteatro crece
“La odisea del microespacio: del mínimo teatro al máximo público”, fue el título utilizado, en su acertada crónica publicada tres años atrás (el 16/11/2012), en el diario hispano El Cultural, por la colega Liz Perales.
Muy oportuna la nota de la periodista, en la que ofrece características de Microteatro, a la que añado otros aspectos esenciales: el importante proyecto proporciona diversas particularidades de valía, pues desarrolla el talento de estudiantes de actuación y dirección, ofrece posibilidades a los actores locales y venidos de otros lares, estrenan maduros y jóvenes autores, dirigen reconocidos y noveles realizadores, como asimismo se prueban consagrados y recién iniciados actores.
Pero hay más, pues no podemos olvidar que Microteatro ha devenido el ámbito escénico contemporáneo de nuestra ciudad por presentar la más ambiciosa cartelera de estrenos, otra virtud de este proyecto que, por su amplitud, podría ser nombrado Macroteatro, a pesar del “microespacio” que ocupan los contenedores y el “minitiempo” de duración de las piezas, estrenadas, en distintas sesiones y entre jueves y domingo, como dije atrás.
De tal suerte, continúa la línea de acción del evento: cada temporada es diferente y hay más o menos obras, de acuerdo con los temas y la calidad de las piezas recibidas en cada convocatoria con diversos temas.
Este es, a grandes rasgos, el fenómeno teatral que, desde poco tiempo atrás, resulta un suceso escénico tanto en Miami, como en no pocas ciudades hispanas y latinoamericanas, acogedoras de este evento que acerca la magia de las tablas a todos, incluidos los más pequeños, pues tres semanas atrás se presentaría su más reciente propuesta: Microteatro Para Niños (realizada con intérpretes adultos y con los propios chicos), creada por el conocido dúo de actores-realizadores: el puertorriqueño Miguel Sahid y el colombiano Andrés Mejía —de la Sociedad Actoral Hispanoamericana (SAH)—, cuyos exitosos desempeños se suman a los ya corroborados por el reconocido proyecto.



