Varios años atrás, el promotor español Jorge Monge inauguraría en Miami una propuesta escénica cuya validez ha sido constatada apenas iniciado su eficiente proyecto.
Sí, con Microteatro se daba paso a esta iniciativa que, al margen del criterio de algunos actores y directores (las obras son tan breves, que en apenas 15 minutos no pueden desarrollar bien sus argumentos; lo difícil que resulta a los intérpretes “armar” sus personajes sin una historia convincente; lo agobiante de repetir hasta seis representaciones cada noche…), ha constituido un acercamiento del “gran público” a las tablas, pues, al margen de otras cualidades, han sido justamente su concisión y su costo mínimo ($5 cada función), entre otros, los principales atractivos para los espectadores, sin los que no existiría el propio teatro, ni los coliseos ni las salas. Leer más…
