Abel Germán (Morón, 1951). En Cuba publicó El día siguiente de mi infancia, en Letras Cubanas, y las plaquettes Curiosidades y Cubo de Rubik, todos de poesía. Además poemas suyos han sido inlcuidos en antologías de Cuba y México. Desde España ha colaborado con artículos de opinión y reseñas de libros en órganos digitales como Cubaencuentro. También ha publicado artículos en Newsweek en español (versión digital y en papel).
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Leída la reacción de Saumell ante mi réplica y la de Marco Tulio a su escrito sobre la novela “El corazón del Rey”, de Félix Luis Viera, no puedo menos que sentirme decepcionado. Me entristece que en lugar de una respuesta mesurada, culta, respetuosa, dentro de los límites de lo “intelectual” (porque realmente no hay más), que es lo que cabía esperar, se haya bajado con un texto que rezuma menosprecio, cólera, arrogancia, falta de respeto y, en general, un nivel que no encaja con la trayectoria y los méritos que él mismo se encarga de informarnos y que, humildemente [y pese a mi, según él, «mediocridad y … muy bajo nivel ético»], no tengo por qué cuestionarle.
Pero ruego concedido, profesor. No voy a enzarzarme en una discusión que, por su “estilo”, se ve que no llevaría a ningún sitio. No me interesa —nunca me ha interesado— bailar en esa “casa” donde, váyase a saber por qué, usted se considera el único “trompo”. Mi réplica obedeció sin más a que fue usted quien intentó bailar en una casa que ni es suya ni es casa de trompos. Y, claro, así es fácil que tropiece con alguien que… simplemente baila.
A los lectores de OL que les interese entender qué ha sucedido, les recomiendo, de ser posible en este orden:
— Leer el texto donde Saumell “reseña” la novela, publicado en OL No. 38;
— leer mi réplica al mismo (así como la de Marco Tulio) publicada en el presente número de OL;
— leer la respuesta de Saumell que comento sólo por cortesía hacia la revista y a ustedes, sus lectores;
y (aun a riesgo de que el profesor pueda utilizarlo como “prueba” para acusarme de ser “socio” de ese supuesto «club de admiradores a ultranza» de FLV y de utilizar «la crítica y las polémicas para rendirle pleitesía»):
— leer, si no lo han hecho aún, la novela “El corazón del Rey”.
Y que —como suele decirse— cada cual saque sus propias conclusiones.
