RETORNO
Estreno: Lectura dramatizada el 18 de octubre 2001 en Casa de América de Madrid durante el II Salón del Libro Español e Iberoamericano. Producción de la Asociación de Autores de Teatro, con dirección de Luis Maluenda y con Mirian Conde, Lorena Bernal y Sergio Sánchez en el reparto (CDT).
REY LOCO (Las últimas horas de Luis de Baviera)
Edición: Aquiles y Pentesilea; Rey Loco. Prólogo de Fernando Doménech Rico. Alicante, IX Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos. Colección Teatro Español Contemporáneo, nº 13, 2001, pp. 48-105.
Estreno: 5 de marzo de 2007 lectura dramatizada en Madrid en la Sala Manuel de Falla de de la Sociedad General de Autores y Editores. Con dirección de Ernesto Caballero y el siguiente elenco: Paco Maestre, Paco Rojas, Natalia Hernández, Juan Carlos Talavera, Marián Arahuete e Ignacio Jiménez (ABC, 5.3.2007: 52).
AQUILES Y PENTESILEA
Edición: Aquiles y Pentesilea. Introducción de Fernando Doménech Rico, Madrid, CDN, 2016.
Estreno: 8 de abril de 2016 en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán de Madrid. Centro Dramático Nacional. Dentro del Laboratorio Rivas Cherif y de La vía del actor. En cartel hasta el 15 de mayo. Con dirección de Santiago Sánchez y el siguiente reparto: María Almudéver, Marina Barba, Rubén Carballés, Dayana Contreras, Gorsy Edú, Camino Fenández, Astrid Jones, Víctor Massán, Didier Otaola, José J. Rodríguez, Jabao, Verónica Ronda, Rodolfo Sacristán, Cecilia Solaguren. Música original de Rodrigo Díaz Bueno (Ortiz, 2016a y 2016b; madridteatro.net, 2016).
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Entrevista con Lourdes Ortiz. ABC Cultural (01.04.2016)
Llega al Teatro Valle-Inclán de Madrid, Aquiles y Pentesilea de Lourdes Ortiz. La historia del amor imposible entre el héroe griego y la reina de las amazonas en un montaje, con presencia de la danza y el canto, dirigido por Santiago Sánchez.
Tiene Lourdes Ortiz aspecto de mujer de carácter. Picasso podría haberla pintado con los mismos arquetipos cubistas que usó para el retrato de Gertrude Stein. Emana de su prosodia serena y su discurso rotundo una autoridad moral basada en la humildad, la sabiduría y la prudencia. A pesar de su seguridad aparente, a Lourdes Ortiz se le escapa por los ojos y la sonrisa un espíritu burlón y una ternura de niña poco frecuentes.
Tras casi una quincena de obras teatrales escritas en los últimos 36 años (actualmente trabaja en su último drama basado en la ancianidad de la Virgen María), el próximo 8 de abril se estrenará su obra teatral Aquiles y Pentesilea -dirigida por Santiago Sánchez- en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán de Madrid, segunda sede del Centro Dramático Nacional (CDN),
¿Por qué se escribe en la actualidad sobre Pentesilea?
Cuando escribo, es porque hay algo que quiero contar, o algo que quiere ser contado a través de mí. En Aquiles y Pentesilea hay toda una lucha de poderes antagónicos (tanto el de los griegos como el de las mismas feministas que son las amazonas) y un triunfo final del amor. Aunque Pentesilea sea víctima del engaño de Ulises y de las trampas del poder en que caen sus mismas amazonas, reside en la obra una defensa tanto del amor como de la paz. En esos años ochenta en que escribí la obra, yo estaba muy enamorada y era una pacifista radical; aunque, de otra manera, sigo siéndolo. Y porque, por desgracia, el tema de la guerra sigue amenazándonos cada día con más fuerza.
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¿Cómo se introdujo el teatro en su escritura?
Cuando yo entré como profesora en la Escuela de Arte Dramático, apasionada por todo lo que aprendía de teatro a mi alrededor, descubrí que en la tragedia griega o en los dramas de Shakespeare, ya estaban todos esos temas que configuran el teatro actual. Se trata de mitos recurrentes. Aquello que escribí entonces -y que mucha gente ha olvidado- Penteo, Fredra, Aquiles y Pentesilea, Electra-Babel, consistía en traer a estos personajes a un contexto histórico diferente. En los años 80 y 90, gracias a los festivales internacionales, vimos un teatro que nos abrió los ojos, desde Kantor a Peter Brook o Bob Wilson. Todo ese momento fue muy fértil y estimulante para el teatro español y para los que entonces intentábamos escribir obras dramáticas.
¿Qué diferencia al teatro de otros géneros literarios que usted ha cultivado?
Una obra de teatro se parece más a un poema; es como una intuición elaborada que puedes escribir finalmente en quince días. Mientras mis novelas me llevan dos, tres años, salvo Picadura mortal que fue prácticamente una broma, y que la hice también en 15 días. Me siento más novelista porque dedico más años de mi vida a escribir novelas que teatro. Aunque cuando me preguntan si prefiero el teatro o la novela, yo no lo sé, puede que alguna de mis obras de teatro sean incluso mejores que mis novelas, yo no tengo ni idea.
¿Crees que si Lourdes Ortiz fuera una autora alemana, se le estrenaría más en España?
No lo sé. Tal vez sí, porque en los últimos años he tenido más estrenos en países extranjeros que aquí. En Francia se montó en la Universidad de Toulouse El local de Bernardeta; y en Inglaterra Rey Loco se estrenó en un semi montado en una sala alternativa de Londres en el barrio de Greenwich. Posteriormente, El local de Bernardeta también se estrenó en Londres en una doble versión en inglés y castellano dirigida por Jorge de Juan. Ahora hay un director italiano que me ha pedido los derechos para representar mi obra Yudita en Italia.
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¿Piensas que hay demasiada vanidad en el mundo de la política, la literatura o el arte?
Lo que sigo pensando es que las grandes pasiones -la avaricia, la envidia, los celos…-, siguen habitando en la tierra. Y lo que me preocupa profundamente es el ambiente prebélico que se está viviendo en la sociedad actual. Y como consecuencia el recorte de libertades que se viene produciendo en las democracias occidentales, so pretexto de requerirlo la gravedad de la situación económica, o los recientes atentados yihadistas de París y Bruselas. Lo que resultaría frustrante es que, tras tanto luchar por la paz, vuelva a imponerse la guerra como sucedía en los tiempos de Aquiles y Pentesilea.
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Juan Antonio Vizcaíno
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El Mundo (06.04.2016)
Aquiles, el «talón» de Pentesilea
«Tenemos entre manos, un mito, un sueño colectivo». Así ha definido el actor Rodolfo Sacristán Aquiles y Pentesilea, la última obra de Lourdes Ortiz. Escrita en los años 90 y estrenada en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, la autora la ha presentado, junto a su director Santiago Sánchez, este miércoles en el Teatro Valle-Inclán de Madrid.
La idea de recuperar este texto, ha explicado Santiago Sánchez, fue del director del Centro Dramático Nacional (CDN) Ernesto Caballero, que quería «poner en valor una generación de autoras como Lourdes Ortiz, poco representadas en los teatros».
Su representación, entre el 8 de abril y el 15 de mayo, cuenta con la presencia en el escenario de 13 actores pertenecientes al Laboratorio Rivas Cherif, una iniciativa del director del CDN que fomenta la investigación en distintos ámbitos de la realidad teatral y cultural, pues en la obra participan personas de distintas nacionalidades, como la española, la cubana o la guineana. Así, la actriz Astriz Jones ha considerado que este tipo de proyectos son necesarios para equilibrar todo lo que les pase a los diferentes pueblos. La música, por su parte, corre a cargo del compositor Rodrigo Díaz Bueno, la violonchelista Marina Barba, el percusionista Gorsy Edú y Cecilia Solaguren quien toca el violín en algunas escenas.
Preguntados sobre si es una obra para jóvenes, el director ha aclarado haber hecho un teatro para todo el mundo, pero con el fin de atraer a «jóvenes, adultos enamorados y gente que quiera volver a enamorarse». El objetivo, explica, no ha sido otro que hacer «historias de ayer, contadas hoy y que sirven para mañana». Y, parece ser, que Aquiles y Pentesilea es una de ellas ya que «el espectador puede identificarse con cualquiera de los personajes, pues luchan por algo que cada ciudadano de a pie afronta cada día», ha concluido Sacristán.
Pedro del Corral Arche
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El País (07.04.2016)
Aquiles y Pentesilea, del amor a la guerra
Santiago Sánchez dirige a un elenco de 13 actores que representarán en el Teatro Valle-Inclán el mito homérico
Cuestionable o no, se dice que en el amor y en la guerra todo vale, hasta enamorarse. Como Aquiles se enamoró de Pentesilea, la reina de las amazonas, en plena batalla. A partir de este episodio homérico, la escritora Lourdes Ortiz creó Aquiles y Pentesilea hace más de 20 años, que mañana se estrena en el madrileño Teatro Valle-Inclán.
Santiago Sánchez dirige a 13 actores en esta pieza que cierra un proceso de experimentación teatral que comenzó hace casi un año. Un plazo poco habitual para trabajar en una obra, solo posible gracias al laboratorio Rivas Cherif, un programa de investigación y experimentación en distintos terrenos escénicos como en los que se mete el elenco de Aquiles y Pentesilea: danza, música en directo y texto. Movimiento, puro trabajo físico, pero también de miradas y escucha, como es el amor. Un amor que intenta romper con todo. ¿Hubiera sido posible parar la guerra de Troya por el flechazo del héroe por la amazona?
La gran sacerdotisa, encarnada por Astrid Jones, lucha por mantener lo establecido. El poder está dispuesto a sacrificar cualquier cosa para permanecer inamovible. Esa es la vigencia de Homero y del texto de Ortiz: las eternas y atemporales batallas por el poder.
El director cita una definición africana de mito: «Las leyendas son historias del pasado que, contadas hoy, nos sirven para el mañana». No es casualidad que use una explicación que se sale del eurocentrismo con el que se interpreta el teatro griego. El equipo lleva a gala su multiculturalidad, con actores europeos, africanos o americanos y la fusión de artes. Sánchez comenta que una vez le dijeron. «Si quieres conocer un coro griego, sigue una campaña electoral en Mozambique».
Rut de las Heras Bretín
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ABC (28.4.2016)
Aquiles y Pentesilea, amor en tiempos de guerra
Nos cuenta la mitología que las feroces amazonas se sumaron a la guerra de Troya tras la muerte de Héctor para ayudar a los habitantes de la ciudad sitiada y que Aquiles y sus mirmidones combatieron duramente contra las temibles arqueras. En el instante en que el de los pies ligeros iba a dar muerte a Pentesilea, reina de las guerreras, y los ojos de ambos se cruzaron, un amor instantáneo inflamó los corazones de ambos, enfrentados de igual a igual, en un paréntesis de tiempo suspendido. Esta pasión fatal surgida en el campo de batalla anima la tragedia Pentesilea del romántico alemán Heinrich von Kleist y, desde otra perspectiva, ha servido a Lourdes Ortiz para plantear en Aquiles y Pentesilea una superación de la guerra a través del amor.
La escritora propone que uno y otra contemplen la terrible y absurda rutina del conflicto a través de los ojos de esa imposible atracción mutua, que ella tenga la tentación de una maternidad en la que los hijos varones no deban ser sacrificados al nacer y que ambos se dispongan a traicionar los intereses de los grupos contendientes, algo que, tanto desde lo político como desde lo religioso, inquieta a los círculos de poder de amazonas y griegos. Tanto unas, representadas por la gran sacerdotisa, como los otros, cuya voz asume el doloroso Ulises, desean que la guerra prosiga y acabar con la absurda pretensión amorosa.
Santiago Sánchez hila con finura todas estas atractivas percepciones argumentales en un espectáculo de respiración tan contemporánea como deudora de la concepción ceremonial de las tragedias griegas, en el que sabe recoger el fragor épico de la batalla, la tierna complicidad de la pasión condenada y el territorio de los engaños donde calculada y fríamente se decide la suerte de los enamorados. Un hermoso montaje redondo en el que los guerreros y guerreras interpretan la música de Rodrigo Díaz Bueno y, coreografiados por Gorsy Edú, combaten sobre la arena de la playa de Troya que cubre el despejado espacio concebido por Dino Ibáñez, en alianza con el vestuario de inspiración clásica en el que Elena S. Canales contrapone la gama de colores anaranjados y terrosos de las amazonas con los tonos negros de los aqueos. Muy bien trabajada la interpretación colectiva del estupendo reparto.
Juan Ignacio García Garzón
Artículo realizado en el marco de las investigaciones del Instituto de Historiografía «Julio Caro Baroja». UC3M.
Nuestro agradecimiento al Centro de Documentación Teatral (CDT) y al Centro Dramático Nacional (CDN)
por la colaboración prestada para este trabajo.