

Los días húmedos llegan como un sarpullido:
después de un mes de sol, los vidrios de las ventanas
están nublados con la vida póstuma
del pelaje del gato y la balsamina,
y, enguantada en su último ataque
de eczema, nuestra silenciosa vecina
se sienta tras sus cortinas como una veladora
prendida, el rostro de lado,
los hombros encogidos.
Está desarmando los relojes que coleccionó todo el año
en bazares y fiestas de pueblo
y acomodando las piezas sobre la mesa.
Ella sabe cómo están hechas las cosas —pero no se trata de eso-
lo que importa es el orden que inventa
y fija en su mente:
un mapa de engranes y resortes, dispuestos en hileras,
invisiblemente numerados.
Lo que anhelamos en el dolor
es un orden, la impresión de una vida
que no puede ser destruida, sólo desmantelada.
Durante años comprabas esas navajas de mango naranja,
la pasta de dientes y los champús suaves para una piel sensible
que yo nunca tuve. Durante años desarmé
los recuerdos que creí que me completarían
al desentrañarlos.
Lo que anhelamos en el dolor
es la razón: una impresión de nosotros mismos
como seres heridos, explicados,
privados de un destino.
Tarde por la noche,
nuestra vecina corre sus cortinas, desaparece,
y se recuesta en la reparadora oscuridad, medio despierta,
y adquiere una piel normal
a fuerza de voluntad.
No soy aquel que tú pensaste
sensible, el alma que esperabas encontrar:
al llegar a casa, húmedo aún de lluvia iluminada por la luna,
entro al silencio que dejaste, en una casa sin sueños,
y reconozco cuán poco siento
si me detengo a escuchar.
(Dunfermline, Fife, Escocia, 1955). Ha publicado seis libros de poesía: The Hoop (1988), Common Knowledge (1991), Feast Days (1992), The Myth of the Twin (1994), Swimming in the Flood (1995) y A Normal Skin, entre otros. Es autor de dos novelas: The Dumb House y The Mercy Boys. Ha obtenido numerosos reconocimientos, incluyendo el Geoffrey Faber Memorial Prize, y fue uno de los 20 poetas seleccionados por la Poetry Society, en 1994, como New Generation Poets.