

Destacada participación de Ediciones Iduna en la Feria Internacional del Libro de Miami
Continúa consolidándose el catálogo de una editorial que nació de un sueño (algunos dicen que una locura) de los editores Juan Antonio Sánchez (conocido como Ñico en el mundo de la literatura cubana) y de Odalys I. Curbelo; un proyecto que ya, con más de una decena de libros e igual número de importantes autores cubanos del exilio, va más allá de esos sueños personales y se convierte en uno de los más sólidos espacios de promoción de las letras cubanas fuera de la isla.
La Feria Internacional del libro de Miami, esta vez, acogió un grupo de presentaciones de los libros de Iduna, y entre ellas destacó, por ser en sí misma todo un hecho cultural histórico, la reedición de un clásico del cuento cubano: Después de la gaviota, de José Lorenzo Fuentes, autor que desde hace un buen tiempo reside en los Estados Unidos.
También trascendente es la reaparición en la escena del cuento cubano del narrador Jorge Félix Rodríguez, que ya había marcado su sitio personal en la cuentística cubana de los 90 con La inevitable oscuridad de las calles (Premio Pinos Nuevos 1994), y de los poetas cubanos Heriberto Hernández y Juan Carlos Valls, dos voces muy reconocidas en el escenario poético de la isla, también en la década del 90, con los poemarios Verdades como templos, de Heriberto y La ventana doméstica de Valls.
Miami, sus cubanos, y sus latinos, pudieron llegarse también hasta el stand de Ediciones Iduna y adquirir otros títulos que los editores lanzaron, o relanzaron, para esta Feria: He aquí el cuerpo, de Bernardo Marqués Ravelo; Horror al vacío, de Osvaldo Navarro; De la Isla, la Familia y otros Recuerdos, de Efraín Riverón; Hierba nocturna, también de José Lorenzo Fuentes; el grupo de ensayos recogidos en el libro homenajea la autora de Jardín: Dulce María; Saigón Souvenir, novela de Carlos A. Díaz Barrios; El caballo de la palabra, poesía de Elena Tamargo, y la antología La Tertulia, que recoge poemas de un grupo importante de los más destacados poetas cubanos residentes en Miami.
Ante este empuje habría que decir, como en los tiempos antiguos se le decía al César, “Larga vida a Iduna”. Y que así sea… o… Amén.