Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Septiembre 2008. Antilde;o dos. Número cuatro

Logotipo de La revista Otro lunes
Datos de la revista, mayo 2007, año 1, número 01
otrolunes.com >> Sumario >> Este Lunes

Reconciliación y perdón son urgencias imprescindibles

Félix Sautié Mederos

Página 2

Estas actitudes inconsecuentes que se apartan de la volun­tad de curar los males que se enfrentan y que describo enfer­man a la sociedad, la envilecen, la dividen y son realmente controvertidas con los fines con que pretenden justificarse y considero que, de no detenerse, aumentarían el peligro del caos y la autodestrucción. Yo pienso que lejos de hacernos más fuertes y más invulnerables, no actuar en consecuencia con el análisis y enfrentamiento de los males que verdaderamente se manifiestan dentro del entorno de nuestras localidades nos convertiría en más débiles y menos preparados para enfrentar a los verdaderos enemigos de los pueblos que nos acechan sin descanso. La inteligencia y la justicia verdadera han de ir de la mano en el momento actual, rechazando invariablemente el viejo axioma de que el fin justifica los medios, porque cuando los medios que describo resultan contradictorios con las esen­cias justas y humanas de la finalidad social con que se funda­mentan, lejos de justificarla hacen las veces de un cáncer silencioso e invencible que mata con persistencia.

Volviendo al análisis de lo que plantea el Che en "El socia­lismo y el hombre en Cuba", encontraremos la importancia que le concede a que las masas y las vanguardias dirigentes vibren en concordancia a partir de los objetivos de justicia social propios del verdadero socialismo y señala con agude­za que cuando la vanguardia se equivoca, comete errores y se desvía de estos objetivos, en esos momentos la masa deja de vibrar, se paraliza y no avanza al mismo ritmo anterior. Cuando eso sucede, nos dice el Che que ha llegado el instan­te de rectificar. En ese mismo escrito define su concepto de masa con las siguientes palabras, que cito textualmente por su importancia y por todo lo que pueden sugerirnos al res­pecto de lo que estoy exponiendo: "... aparecía en la historia de la Revolución cubana un personaje que se repetirá siste­máticamente: la masa. Este ente multifacético no es, como se pretende, la suma de elementos de la misma categoría (reducidos a la misma categoría, además, por el sistema impuesto), que actúa como manso rebaño"2. Pienso que, ante la claridad directa y expresiva de lo que expone el Che, sobran los comentarios sobre la forma en que prevé estas situaciones que tenemos delante de nosotros hoy.

stamos iniciando el siglo XXI en medio de muy malos augurios y premoniciones. Lejos de ser una época caracteriza­da por la paz y la justicia social, vivimos años de guerras, xeno­fobias, explotación inimaginable y terrorismos. En estas coyunturas, es preciso tomar muy en consideración que no se debería actuar ni justificarse en el plano social y político con el uso de las claves propias de los años cincuenta del siglo pasado, a partir de las cuales se forjó el proceso revolucionario cubano que triunfó en 1959. Desde entonces hasta ahora ha transcu­rrido casi medio siglo y ni los problemas son coincidentes ni la población es la misma. Recordemos que el grueso de la pobla­ción cubana en activo hoy ha nacido y se ha desarrollado des­pués de 1959; por tanto, la composición social no es la misma, ni los problemas que la afectan son los mismos, ni tampoco los gustos, los alicientes y las aspiraciones coinciden.

El inventario de problemas y complicaciones que nos han dividido y enfrentado durante largos años, así sea de forma justificada o injustificada, que planteo no es exhaustivo ni mucho menos, pues estoy seguro de que de un diálogo civiliza­do podrán salir muchas más cuestiones importantes a tener en cuenta que se me hayan escapado en mi análisis individual, así como de la revisión positiva de los errores de apreciación en los que pudiera haber incurrido en lo que aquí expreso. Yo soy de los que piensa que nadie en lo estrictamente personal puede decir que domina el universo de nuestras complicaciones ni que es quien tiene la verdadera valoración del conjunto, ni mu­cho menos las claves básicas de la soluciones que debemos buscar. Éste es un asunto que, con la mayor serenidad que nos sea posible, deberíamos asumir colectivamente para encontrar entre todos causas y soluciones que nos permitan la sanación necesaria de nuestra sociedad.

Las palabras "reconciliación" y "perdón" son rechazadas por los que no entienden que la verdadera paz en justicia sólo podrá salir de la reconciliación que nos reencuentre en nues­tras diferencias y diversidades a partir de la norma básica que nos legara el benemérito de América, don Benito Juárez, quien expresó que el respeto al derecho ajeno es la paz. Tristemente en esto coinciden las más recalcitrantes personas de uno y otro lado.

Ahora bien, yo considero que "reconciliación" y "perdón" no pueden verse como dos conceptos abstractos salidos de la nada, pues para hablar de su concepción y puesta en práctica hay requisitos previos que plantearse, pasos que poner en ejecución, así como propiciar actos de justicia que no puedan ser eludidos de hacerlos, y crear las bases objetivas y subjeti­vas necesarias para darles un fundamento seguro a la recon­ciliación y el perdón que necesita la sociedad cubana contemporánea.

En abstracto, estos conceptos no pasan de ser concepcio­nes idílicas, simplemente misericordiosas o religiosas en sus esencias básicas, así como deseos de futuro o esperanzas leja­nas, mientras que en las condiciones de la Cuba de hoy no deberíamos perder tiempo en abstracciones, sino ponernos manos a la obra para la rectificación que propugnó el Che con la frase: "Es el instante de rectificar". Porque pienso que cada vez se acortan más los plazos, aunque haya quienes digan lo contrario o, incluso, quienes descalifiquen, prohiban o conde­nen estos criterios y estos conceptos que aquí expreso.

Así, considero que resulta necesario exponer por partes el conjunto de posibles soluciones. Ante todo, es necesario que reitere y deje bien clara mi posición al respecto. Yo hablo desde dentro y comprometido con la verdad que considero real, con la justicia social y con la equidad distributiva. Considero que la Revolución no debe ser destruida. No estoy de acuerdo en un derrumbe de todo. No acepto las revanchas y los pases de cuen­ta que a nada bueno pueden conducirnos. Tampoco acepto la represión del pensamiento y que se descalifique y condene a priori a. quienes nos atrevemos a decir públicamente lo que pensamos. Creo que en medio de todo se encuentra la pobla­ción y que lo que se diga y haga, aunque no sea lo que más nos pueda gustar en lo personal o lo que queramos que sea, deberá ser lo que resulte más justo y adecuado para el pueblo en su conjunto, respetando la diversidad como una de nuestras ri­quezas básicas, así como los derechos humanos integrales de las mayorías, las minorías y de todos sin excepción. El camino de las imposiciones nunca ha sido lo más adecuado dentro del ámbito social y, en estos momentos, además de inoportuno resulta una vía expedita hacia la autodestrucción y el derrum­be total. Los que piensan de forma impositiva deberían con­siderarlo muy bien antes de continuar adelante con sus criterios al respecto. Sé que lo que planteo es muy complejo, pero considero que nuestras situaciones esenciales que hoy nos afectan no pueden ser tratadas con un simplismo básico o con miedo, porque, entonces, en vez de mejorar empeoraría­mos cada vez más.

Las descalificaciones a priori, el miedo que se quiera infundir, las palabras grandilocuentes e impositivas sobran y nada bueno podrían aportar que no fuera el agravamiento, qui­zás mantenido bajo la superficie de la sociedad, de forma sutil y silenciosa pero inexorablemente persistente hasta llegar a la confusión, el caos y la desolación.

Oír a los demás, no negar a priori los problemas que pue­dan subsistir o presentarse es de sabios y el momento de infle­xión en que nos encontramos requiere de mucha buena voluntad, gran inteligencia y del desprendimiento total del ego que todos llevamos dentro.

La familia y la sociedad cubana están heridas por las imposiciones, las divisiones y la diáspora, y el futuro re­quiere de reconciliación y perdón para hacernos más fuertes e invulnerables. Pero para que resulten viables estos con­ceptos esenciales, habría que crear un conjunto de condi­ciones básicas que pasan por el desenvolvimiento y el respeto por todos, por los de dentro y los de afuera, los de arriba y los de abajo, por la más plena libertad de concien­cia, de pensamiento y de expresión. Respetar las opiniones de los demás aunque no estemos de acuerdo con ellas crea el clima básico para el reencuentro. Moderar el lenguaje dejando a un lado los insultos y las descalificaciones es otro requisito básico para el reencuentro, así como desautorizar y dejar de lado a esas personas detenidas en el tiempo, tanto las de un signo como las de otro, los de dentro como los de afuera, que han sido descritas anteriormente.

En el plano material, el reconocimiento básico de las rea­lidades que con el tiempo se han convertido en parte de la vida cotidiana de los cubanos que vivimos dentro del país y que somos la mayoría de la población actual, tales como la propie­dad de las viviendas, de las tierras entregadas a los campesinos individuales, así como la propiedad social de las instalaciones de los servicios básicos de educación, salud y seguridad social, es otra condición imprescindible para el reencuentro, la reconciliación y el perdón.

También es imprescindible el reconocimiento del derecho soberano de la población cubana a decidir, sin pre­sión extemporánea de ningún tipo ni signo, su propio siste­ma económico social del país, así como a plantearse los cambios, las reformas y las iniciativas básicas que sean ne­cesarias con vistas a lograr un futuro de paz, justicia social y equidad.

Por otra parte, se debe respetar la creatividad individual, así como la libertad más plena de movimiento y reencuentro, asegurando el más amplio y pleno ejercicio de los derechos humanos y de la nacionalidad cubana para todos los que naci­mos en Cuba sin excepción ni particularidades excluyentes de ningún tipo. Abrir la posibilidad de viajar y regresar libremen­te para todos los cubanos.

Sobre estas bases debería comenzar la acción del reen­cuentro, el diálogo y la concertación propiciadores de la reconciliación y el perdón que tanto necesitamos todos los cubanos en momentos como los que hoy vivimos, en los que la nación se encuentra ante serias amenazas y peligros de futu­ro. Lo demás estaría en manos de la población, a la que impres­cindiblemente habría que concederle un voto de confianza total, sin paternalismos ni triunfalismos, dejando las compul­siones, las amenazas, las represiones y el miedo fuera de los marcos de referencia que conforman a la sociedad cubana contemporánea. Este es un tema que también queda abierto porque, dada su complejidad e importancia, entiendo que de forma individual no podrían plantearse conclusiones definiti­vas al respecto.

 

Notas del artículo:

1.- Ernesto Che Guevara, Obras 1957-1967, tomo I, Casa de las Américas, La Habana, pág. 382.

2.- Ibidem, pág. 368.

Nota de los editores:

Retomamos en este número 5, con la aprobación de su autor, uno de los ensayos de libro Socialismo y reconciliación en Cuba: una mirada desde dentro, del escritor Félix Sautié Mederos, publicado por la editorial Los libros de la Catarata. Como explicamos en nuestro número 4, al ser publicado en España por una pequeña editorial, es muy posible que estas reflexiones jamás sean conocidas por el público que merece compartir (o discutir) estos puntos de vista; y porque hasta el momento el libro no ha sido publicado en la Isla., donde vive el autor. Esperamos contribuir a la difusión de estas ideas y al mismo tiempo apoyar el propósito de los editores de libre difusión del material.


Félix Sautié Mederos

Licenciado en Ciencias Sociales y en Estudios Bíblicos y Teológicos. Es Director de Educación para la Paz y Profesor de Ética Cristiana, y de Administración y Gestión de Proyectos del Instituto Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos de La Habana, ciudad donde nació y reside. Asimismo, es corresponsal en Cuba y redactor de Tiempo de paz, publicación trimestral del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL de España), y colaborador de las revistas españolas Publicaciones El Sur y Unicornio, y de las revistas católicas Vitral y Laboren Voz. Es miembro de la Asociación de Teólogos Laicos de España. Ha trabajado en actividades políticas, de prevención social y preservación de la paz en instancias intermedias y nacionales de Cuba. Ha sido director del periódico Juventud Rebelde (1965-1966), de la revista cultural El Caimán Barbudo (1966), director fundador de la Editorial José Martí de La Habana (1982), Director Nacional de Escuelas de Arte y Vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura de Cuba (1972).

Anterior 1 | 2 Siguiente
Google Custom Search
Tamaño de letra:

Este Lunes

El mulato en la literatura cubana post-revolucionaria.

Luis PéREZ-Simón

En busca de la esperanza perdida

MANUEL GAYOL MECíAS

Reconocernos en las diferencias

Eduardo A. Parra

Europa Centro-Oriental y Cuba: Experiencias intelectuales y sociales mutuas de la época socialista 1959-1989

Andrzej Dembicz

La herencia del castrismo

Rolando Morelli

De un librero y de unos autores

álvaro Castillo Granada

Reconciliación y perdón son urgencias imprescindibles

Félix Sautié Mederos

Otro lunes Conversa

Con Héctor Abad Faciolince

Hemos respirado violencia desde que nacimos

Con Juan Antonio Sánchez

Saber esperar es una forma de triunfar

Con Uriel Quesada

La soledad del exilio

Punto de mira

Desnudar la condición humana. Voces de la nueva novela negra hispanoamericana.

Leonardo Padura

Rolando Hinojosa Smith

Antonio Lozano

Jorge Franco Ramos

Ernesto Mallo

Elidio La Torre Lagares

Juan Hernández Luna

Cuarto de visita

Poetas escoceses de la Generación del Cordero

Carlos López Beltrán y Pedro Serrano

Una piel normal

John Burnside

La llegada

Robert Crawford

Corresponsales

Carol Ann Duffy

Una oda temporal

W. N. Herbert

Lluvia torrencial

Jackie Kay

Unos escriben

Ricardo Piglia

Otros miran

Bernardo Fernández - BEF

Algunos escuchan

A Love Supreme y John Coltrane: La historia de un album emblematico

En la misma orilla

Carta a Rodrigo de Escobedo sobre las sirenas

Relato

Patricia Suárez

La Salida

Relato

Emerio Medina

Niebla en la mente

Relato

Juana Vázquez

Poemas

Kepa Murua

Del primer objeto de su lujuria

Relato

Teresa Dovalpage

Cultura musical y videojuegos

Comentario

Daniel prieto

Recycle

Notas sobre (hacia) el boom: I

Emir Rodríguez Monegal

De lunes a lunes

Gana escritora chilena Alejandra Costamagna el premio Anna Seghers

A propósito de una convocatoria. Carta abierta del cineasta Rolando Díaz a Alfredo Guevara

Otorgan en Cuba los premios de la crítica literaria

Viajero por gusto, librero de vocación y escritor por necesidad

Editorial IDUNA en FIL Miami

Biblioteca de Otro lunes

Otras voces Hispanas

A CARGO DE LUIS RAFAEL

Jorge Franco Ramos: Una Colombia universal, triste y violenta

Senel Paz: Entre la fresa y el chocolate

José Carlos Somoza: Un escritor de géneros

José Kozer: Abanderado de la literatura “neomodernista”

Librario

La lengua y otros dialectos

Luis Saldaña

Río Quibú

Ronaldo Menéndez

La vida privada de los árboles

Alejandro Zambra

Dile que no estoy

Alejandra Costamagna

La Tabla

Armando de Armas

Muerte de un murciano en La Habana

Teresa Dovalpage

27 Paraguas

Estelle Talavera Baudet

 

Skype MeT!
Otro lunes. Revista Digital. Tlf: +34 644 469 467. info@otrolunes.com