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Uno de los descubrimientos de la Semana Negra del 2006 fue el mejicano Bernardo Fernández (BEF) que ganó el Premio Memorial Silverio Cañada con su novela Tiempo de alacranes (Joaquín Mortiz, Méjico), aún no publicada en España. BEF, rebosante de humanidad conquistó rápidamente, desde una entrañable dulzura, a todo aquel que tuvo la oportunidad de conversar con él. Los que leímos su novela fuimos, además, subyugados por una prosa colorista que desde la particularidad del lenguaje popular de ciertas regiones de Méjico, consigue insuflar vida a unos personajes perfilados a través de sus diálogos de manera magistral.
Me gustaría que ayudase a que la novela sea publicada en España y en toda Europa. No quería pensar en ello. Estoy muy contento, feliz. Trato de no tomármelo muy en serio para no creérmelo. No me gusta la vanidad, considero que es una debilidad, un defecto.
(Los finalistas al "Memorial Silverio Cañada" fueron Las neblinas de Almagro de Eduardo Monteverde, El Manuscrito de Dios" de Juan Ramón Biedma y El tiempo escondido de Joaquín M. Barrero)
No. He comprado El manuscrito de Dios de Biedma que empieza muy bien. Las otras dos no las he leído. De Monteverde leí Lo peor del horror que considero un libro magnífico, pero no he leído su última novela todavía.
Ya había venido una vez como público allá por el 2000, pero es la primera vez que vengo como escritor invitado. Es demencial, para bien desde luego (risas), estoy muy contento porque es uno de los pocos festivales que he estado en los que se forma una autentica camaradería entre autores. La literatura es un medio muy difícil, igual que la relación entre los que nos dedicamos a ella, y aquí siento que hay una cercanía que no se da en otros festivales y encuentros. Y por otro lado, el hecho de que es el producto del amor de unos entusiastas del género y que haya crecido de esta manera me parece sorprendente.
Paco Taibo II y Hernández Luna presentaron mi novela en la ciudad de México hace poco más de seis meses y el día de la presentación Paco dijo públicamente que la novela estaba nominada al premio, que por aquel entonces ni siquiera era finalista, pero me invitarían a la Semana Negra.
Sí, la escribí concretamente para este premio. Yo había escrito novelas de Ciencia Ficción y literatura infantil pero no tuve éxito con las editoriales. Es un género muy difícil de publicar en castellano, así que era un escritor inédito. Descubrí la convocatoria y animado por el concurso decidí intentar con un nuevo género.
Yo creo que los premios sirven para dos cosas en concreto. Una, para que te fijes una meta y acabes; de otra manera la forma de trabajar sería muy relajada y podrían pasar incluso años antes de terminar un proyecto; tener una fecha concreta te disciplina un poco. La otra, es que suponen un estímulo para seguir trabajando y te demuestra que a lo mejor no lo haces tan mal. Este premio ha significado una motivación para continuar en este género que era nuevo para mí como creador, no tanto como lector.
No, solo tenía en mente la escena del atraco. Por hacer un símil sería como estos paleontólogos que se encuentran el hueso de la cadera y reconstruyen todo el esqueleto. No sabía muy bien a donde iba a ir y a mitad del proceso me estanqué.
No --dice sin dudar--, tengo claro que es un exceso de imaginación. En México bromeaba diciendo que era una novela de realismo mágico en drogas porqué creo que es totalmente imaginativa; no conozco a ningún narco, pero supongo que si la leyeran se reirían. No creo que en el mundo del narcotráfico nadie pague mucho dinero por la muerte de otra persona, creo que eso no debe valer nada.
Tiene incluso vuelos fantásticos como el momento del encuentro con El Chino que hace de pitoniso, aunque claro la realidad es tan curiosa que muchas de las escenas que aparecen en la novela, las más extrañas, son reales. El tipo que trabaja en una comisaría y escucha gritos de tortura o el sicario que le perdona la vida a un hombre por ser un buen papá...
Pero no, no es una novela realista, no tiene ninguna vocación ni periodística ni de crónica. Creo que un fenómeno como el narcotráfico debe rebasar con creces lo que yo imagino. Tiempo de Alacranes es un ejercicio imaginativo y por supuesto lúdico.
El protagonista existe, vive en Guadalajara aunque "El Güero" no es su verdadero nombre. No lo conozco, pero sé que existe. Fue un tío mío quien lo conoció porqué era su guardaespaldas. Yo escribí la novela a partir de lo que él me había contado y, una vez premiada y publicada, me dijo: "Oye, vamos a conocer al Güero" y yo le dije: "No, no, no quiero saber nada de él" (ríe).
En efecto, creo que es muy importante dibujar los personajes mediante las palabras en un formato que no permite imágenes como los comics, y la mejor manera de delinearlos es a través de su forma de hablar. Por eso para mí fue muy importante el lenguaje. No creo que exista nadie que hable tres idiomas como El Chino, pero queda claro que es un “friki” total. Algo parecido sucede con El Güero, lo que quería es que dentro de esa brutalidad quedase claro que es un tipo sensible... dentro de lo que cabe. Otro de los personajes con el que utilizo ese método es El Checo, que vendría a ser lo que aquí llamáis un paleto, un pueblerino, cínico a su manera. De esa forma iba dibujando a cada uno de los personajes a través de su lenguaje.
Sí, es cierto. En México la gente me decía que le daba la sensación de estar en esa zona. En mi novela hay muchísimo argot del norte de México, que he heredado de mi madre y su hermana, mi tía, que nacieron en Terreón donde sucede el final de la historia. Una ciudad textil al norte de México, y aunque más tarde emigraron y nunca regresaron, han experimentado una resistencia cultural que yo asimilé desde muy pequeño.
Mi hermano es cineasta y originalmente este era un proyecto para un guión de cine, pero nos peleábamos mientras escribíamos (risas). No pude pasar de la escena del atraco al banco, la única que tenía clara. La prensa decía en México que percibían en mi novela la influencia de Tarantino, aunque me gusta más Peckinpah y al escribirla pensaba más en Frank Miller que en Tarantino, ya que la imaginaba como un comic evidentemente muy cinematográfico.
Ahora hay varias propuestas muy en pañales de llevarla al cine por varios directores. Creo que si los tiempos editoriales son largos, los tiempos cinematográficos deben ser todavía más largos, aunque a mí me encantaría que cuajara, me gustaría mucho.
Bueno, yo aprendí a narrar a través de los comics; más allá de escenas de autores que me gustan, yo decidí hacerme escritor después de leer Watchmen de Alan Moore, que es un excelente narrador, ya sea mediante el cómic o la literatura.
La portada está hecha por Bachan, que es el mejor dibujante de comic de México y que ahora está trabajando con sus asociados en Francia después de haberse hartado de los norteamericanos. Y él, que además es mi mejor amigo, me hizo la portada que yo quería que fuese mucho en esa estética de cómic, pero más europeo que norteamericano.
Si fuera un cómic le recomendaría el primer volumen de "Sin City". Cuando yo entregué la novela, se estrenó la película y descubrí que mi personaje podía ser como el primo mexicano del de Sin City y es que a mí me impactó mucho la manera de narrar que desarrolló Frank Miller, es una asimilación de la novela negra moderna llevada al cómic norteamericano.
En cuanto a novela, tengo muy fresca al ser la última que leí, una sobre el Texas de la depresión en la que empiezan a aparecer los cadáveres de unas mujeres negras, Cuando el río suena, la vi ahora en la feria. Joe Lansdale no tiene desperdicio, quienes lo leen o lo adoran o lo desprecian, yo soy de los primeros. También me impactó El efecto tequila de Elmer Mendoza.
Se ha vendido bastante, creo que ahora mismo está agotada. Recibió muchas críticas y si mal no recuerdo ninguna era negativa. Fue incluida en la lista que hizo el diario Reforma de las mejores 10 primeras novelas del año.
No me parece descabellado brincar de un género a otro porqué varios autores importantes lo han hecho; Bradbury, Taibo, Frederick Brown, Gibson... y hacerlo como consecuencia de un concurso no resultó limitante ni frustrante. Tengo la teoría de que el género negro no es solo un tema, también es una manera de narrar vinculada a dos cosas: primero, al lenguaje cinematográfico; como pocos géneros creo que el cine entra de lleno en la literatura a través del género negro; y segundo, al nuevo periodismo. Mis anteriores novelas al ser de CF requerían una dura investigación; por ejemplo, para construir mi novela anterior a Tiempo de alacranes titulada El estruendo del silencio tuve que leer mucho de neurocirugía, terminaciones nerviosas, química cerebral, etc., y sin embargo, en el caso de Tiempo de Alacranes toda la investigación que hice fue sobre el narcotráfico, sobre armas, automóviles... basándome en recortes de prensa, es decir, era más o menos el mismo esquema de trabajo, pero introduciéndome en esta dinámica entre periodismo y cine. Creo que es ahí donde varía respecto al trabajo en la Ciencia Ficción.
Sí, tengo un par de cuentos. Uno se titula Error de programación, es sobre un robot que le cuenta historias a un niño para que se duerma. El otro es Cuento de hadas para conejos donde los conejos cuentan historias en las que en vez de dragones hay cazadores humanos. Ambos son de CF. El público infantil es muy exigente. Escribiendo para adultos puedes hacer algún tipo de trampas, pero los niños no te lo permiten, si no les gusta lo sueltan al primer párrafo, de modo que requiere muchísima disciplina y una calidad muy alta. Mi referente es Roal Dahl que escribía novela policial infantil y que transportaba mucha de la malicia del policial a sus libros infantiles y mucho de lo maravilloso de su literatura infantil a lo policial.
Tengo un amigo caricaturista que dice que si fuese mujer tendría hijos de todas las que admira (ríe). Jorge Ibarbengoitia es mi escritor mexicano favorito aunque falleció hace algunos años, también Philip K. Dick . En cuanto a género negro, Rafael Bernal tiene una novela de culto en México que se titula El complot mongol, también me gusta Thompson y Chandler. Me gustan en general los norteamericanos de posguerra; Hemingway, Lansdale...
Me gusta mucho Peckinpah, Wenders... me gusta Perros de reserva de Tarantino (el resto de su obra no me parece tan interesante), Robert Rodríguez ahora que se alió con Miller ganó mucho como narrador y mi director de cine favorito es Jim Jarmusch.
Acabo de terminar una novela sobre la que todavía tengo que trabajar, pero que ya está revisando mi editor en Planeta. Es sobre un monstruo en las cloacas, nosotros decimos coladeras, ¿aquí como le dicen?
Alcantarillas.
Las alcantarillas, y cada vez que digo esto todo el mundo dice que soy como Stephen King, pero no, es muy diferente y aunque no hay policías ni propiamente asesinos, aunque hay muchos muertos, está narrada en ese estilo de novela negra. Acabo de terminarla hace poco, ahora está en revisión, espero que Planeta u otra editorial se interesen por ella y la pueda traer el próximo año.
Entrevista realizada en la Semana Negra de Gijón en julio del 2006, publicada originalmente en la revista La Gangsterera.
(Benidorm, 1991). Empezó a escribir y a presentar sus relatos en algunos concursos bastante joven. Tiene varios premios de relatos matemáticos, entre otros, el otorgado por la Universidad de Barcelona. Ha sido becado durante tres años consecutivos en los talleres de la Semana Negra de Gijón, que ya se ha convertido para él en una cita obligatoria cada verano. Colabora con varias revistas digitales como Literaturas.com o La Gangsterera.