

Sobo está acabado. Pasas junto a un borracho
que duerme en el quicio de una puerta con seis bolsas de plástico.
Trae puesto un calcetín anaranjado y no tiene zapatos.
Así es que tomas el último metro y luego caminas.
El silencio y el perfume de las máquinas.
En algún lugar un grito. Un quebrarse de vidrios.
O los taxis guturales absortos en su partida.
Y luego el silencio. Toda la noche. Alguna vez escuchaste
a una niña gritar en su sueño.
Despiertas frente a una máquina de escribir destapada.
Luz que congela las ventanas.
Como volver a casa a un robo prescrito.
Las plantas cerradas en sí mismas como antes.
La alfombra intacta. ¿Qué es lo que falta?
¿Una libreta de direcciones? ¿Ese fajo de papeles
a los que ayer murmurabas?
Y buscas pero el sitio sigue intacto.
Es una hora sin nombre. El refrigerador
caído en el silencio. Te desperdicias en esta
cocina permafrost. Tan blanca que te duelen los dientes.
Sin redención. También sin cigarros.
Pronto vendrán los autobuses.
Una cordura tan grande como los elefantes.
(Londres, 1957). Ha publicado dos colecciones de poemas: Spilt Milk (1991) y The Invisible Mender (1997). Fue la primera escritora en ser enviada por el Consejo Británico a Palestina y Yemen. Colaboradora regular de los programas de arte de la BBC Radio. Sus críticas de poesía han aparecido en varias publicaciones, como el Times Literary Supplement y The Guardian. Es maestra de creación literaria y dentro de esta actividad ha dado clases a personas con SIDA y en una prisión para hombres jóvenes.