Con Lourdes Díaz Canto (1932) tengo una larga y fraterna deuda de gratitud, desde los ya lejanos años 70, cuando yo era jefe de Redacción del semanario Pionero, y ella se convirtió en una de nuestras principales colaboradoras al enviarnos, desde su Cienfuegos, sus textos para niños. Por aquel entonces, alguna que otra vez nos visitamos. Con el paso del tiempo, ella devino reconocida autora de literatura infantil, pero por azares de la vida dejamos de comunicarnos.
Por eso, cuando estuve este año en la bien llamada Perla del Sur, con motivo de la Feria del Libro en esa ciudad, pedí a mis anfitriones visitarla en su casa. Fue un encuentro hermoso, sobre el que me escribió Lourdes después una carta, de la cual, por su extensión, reproduzco solo fragmentos:
No necesito comentarte acerca de la alegría por ver a quien fue la primera persona que acogió en la etapa del 1974 en adelante mis poesías para niños (que conservo) en Pionero… De saludar, tener en mi casa (que es la tuya) al amigo creador, y «padre de todos los pioneros», que hacía 33 años que no veía… Gracias por la grata visita, por fregar los vasos, por «posar» en las fotos con nosotros…
En su carta, Lourdes me envía algunas de sus décimas más recientes, de las cuales escogí este poema, que para «seguirle la rima», estoy reproduciendo aquí, a las siete y pico de la noche:
7:15 am
A las siete y pico,
pico tu pico de marejada,
tu cresta de ola encrestada
con azul que identifico,
maremoto en sales rico
y en espasmos. Hervidero
del calor. Pico y sombrero,
pleamar a medio pico,
ola donde sacrifico
mi risa al llanto agorero.
En ahogarte me complico,
de nada sirve la Nada
si nada en letra rimada
con el verso que critico.
En tus aguas me salpico,
eres turbión marinero,
naufragio que halló primero
—a las siete o siete y pico—
el pico con que repico
cada estallido costero.
Tomado del sitio web Cuba Ala Décima, del Grupo Ala Décima.
