¿Cuántos muertos, Dr. Uribe?

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En su obsesión por poner al país en guerra, el Dr. Uribe acabará confundiéndose con ese personaje de las tiras cómicas, el siniestro Dr. Mortis.

¿Cuántos jóvenes muertos y mutilados serán necesarios para que el Dr. Uribe calme su sed de venganza?, ¿cuántos muertos quiere, Dr. Uribe? No voy a ser tan ingenuo de apelar a Oscariván, cariacontecido como es, pues hasta los musulmanes de Útica saben que en caso de ganar, no será él el presidente de la República, pues a pesar de que habla y suda todos sabemos que no es más que una nueva y muy perfeccionada versión del bafle humano o caja de resonancia por la que hablará su jefe, el siniestro Dr. Uribe. Leer más…

Los equilibrios

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Muchas cosas alrededor no son más que sistemas, conjuntos de relaciones que van de un punto a otro, y en ese desplazarse real o simbólico se suceden eventos que contradicen lo que asumimos vez como natural o lógico, y  se redimensionan el mundo y nuestra forma de comprenderlo.   Pasamos de un equilibrio a otro, o al menos eso intentamos, pues en ocasiones los sistemas no pueden alcanzar ese otro lugar donde, al menos por un tiempo, todo parecerá de nuevo natural o lógico. Leer más…

¿Quiénes escriben hoy en Cuba?

Frank Castell (entrevistado) y Rafael Vilches Proenza (entrevistador) en el Cementerio de Remanganaguas, en visita a la primera tumba de José Martí.

Frank Castell (entrevistado) y Rafael Vilches Proenza (entrevistador) en el Cementerio de Remanganaguas, en visita a la primera tumba de José Martí.

 

Cuando conocí a Frank Castell, ya formaba parte de lo que era el quinteto de Mosqueteros de la literatura en Las Tunas, junto a Ray Faxas, Osmany Oduardo, José Alberto Velázquez, y Carlos Esquivel. Aún sigue siendo tan rebelde y honesto como entonces. Es por ello, y por su obra que me siento a conversar hoy con este hermano. Escritor nacido en 1976. Ha publicado los libros El suave ruido de las sombras (décimas, Sanlope), Confesiones a la eternidad (Sanlope), Corazón de barco (poesía, Letras Cubanas), Final del día (décima, Sanlope) y Salmos oscuros (poesía, Oriente). Aparece en las antologías La Estrella de Cuba, Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo, Los parques, La isla en versos, 100 jóvenes poetas cubanos, entre otras. Ha obtenido premios y menciones en concursos nacionales e internacionales. Es miembro de la UNEAC y de la AHS.

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a escribir?

Comencé a escribir cuando estudiaba en la enseñanza secundaria. Comenzaba a descubrir los cuentos de Ray Bradbury y los de Gilbert K. Chesterton y los tradicionales de Conan Doyle. Te imaginarás que mis historias se movían sobre la base de la ciencia ficción y el policíaco. Leer más…

Me han bautizado como la canción de Serrat: Un soñador de pelo largo

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A modo de presentación hacemos siempre a nuestros invitados un reto: el de mirarse e intentar explicar a los lectores de OtroLunes ¿quién es Lilo Vilaplana? La respuesta, como para profundizar más el reto, debe enfocarse en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Lilo Vilaplana, el ser humano y Lilo Vilaplana, el creador, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.

 

 Me han bautizado como la canción de Serrat:  Un soñador de pelo largo; así ando desde que tenía 14 años y ya voy atravesando los 48. Lo mejor del Lilo humano, lo mejor de mi día es el beso de mi hijo y mi esposa  en las mañanas. Ese es el motor que impulsa al Lilo artista a tener un gran día. Leer más…

En el vientre del gran pez

Pedro Crenes Castro, en el Parque El Retiro, de Madrid, con el escritor panameño Salvador Medina Barahona.

Pedro Crenes Castro, en el Parque El Retiro, de Madrid, con el escritor panameño Salvador Medina Barahona.

 

Panamá, más que un país a un canal pegado, aporta al DRAE una palabra interesante, de aplicación exclusiva allá o en países cercanos a su distribución geográfica. Se trata de “interiorano”, que compartimos con los ecuatorianos y que en el caso panameño, tiene dos acepciones: “Natural del interior del país, no capitalino” y “Perteneciente o relativo al interior del país”.

De chico oía hablar de los interioranos, de la gente que venía de las provincias a la capital a buscarse la vida, dejando atrás el campo para llegarse con ilusión al ajetreo de la ciudad. El cantautor panameño Pedro Altamiranda dice en un momento de su canción “Homenaje a mi pueblo”. “el interiorano que comió del cuento y a la ciudad vino”. Leer más…

Onetti el Aguador

 

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Con la aparición de la revista Marcha, en Montevideo, Juan Carlos Onetti inició una serie de colaboraciones literarias. Sus primeros textos publicados fueron firmados bajo el seudónimo de Periquito el Aguador y con este nombre insistió sobre todo, entre 1939 y 1941, en dar un remezón a lo que él consideraba una literatura uruguaya tullida, casi inexistente. Su ironía fue tremenda y no dejaba de reclamar una escritura moderna, que diera cuenta de los cambios sensibles en la vida urbana de Montevideo. En una de sus primeras colaboraciones, titulada “Retórica literaria” (28/08/1939), Onetti recuerda una anécdota que él mismo califica de apariencia banal. Nos cuenta que cuando el escritor Andrés Maurois fue admitido en la Academia Francesa un año antes, un periodista le preguntó por el secreto de su éxito. A lo que Maurois respondió: “Muy simple. Yo he durado”.

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La sepultura del Corazón de José Martí

Hugo Fabel, Rafael Vilches, Frank Castell, Eduard Encina y Yunier Riquenes, en el obelisco a José Martí en el cementerio de Remanganaguas.

Hugo Fabel, Rafael Vilches, Frank Castell, Eduard Encina y Yunier Riquenes, en el obelisco a José Martí en el cementerio de Remanganaguas.

 

Hace poco publiqué un artículo sobre la sepultura del Corazón de José Martí en el sitio digital de Cubanet, y Jorge del Río me escribió el siguiente mensaje que quiero compartir con ustedes los lectores de OtroLunes:

Hola Vilches: Muy interesante tu artículo, me pareció un trabajo investigativo muy importante, y copié el texto en la página de Geógrafos Cubanos, tuvo muchos comentarios interesantes, la inmensa mayoría de los cubanos ignorábamos este detalle de la historia.

Algún día a todas estas curiosidades, se le podrá dar un orden en nuestro país y sacar con ellas a relucir la importancia de cada rincón de nuestra isla. Leía tu artículo e imaginaba procesiones de estudiantes y activistas, recordando en una marcha anual al corazón de Martí, imaginaba mucho más y allí también veía religiosos y turistas aglomerados alrededor del mito de las palpitaciones del corazón, es decir veía todo un potencial histórico-turístico en Remanganagua.

Siempre he comparado nuestra isla con otros lugares donde los más inimaginables recursos son utilizados y aprovechados para cultivar todo una economía sustentable alrededor de ellos. Recursos que van desde una tradición religiosa hasta mitos inventados o hechos concretos, pero que todos en general guardan para la población un amor particular.

Un Saludo. JDR

Hagamos votos para que se cree una conciencia lo suficientemente capaz de visibilizar el sitio y su importancia, y se le dé la debida grandeza que merece. Historia que todos merecemos conocer desde que tenemos razón y conciencia. Yo también la ignoraba hasta que el poeta Eduard Encina junto a un grupo de amigos me hizo chocar con el hallazgo. Me gustaría que desde La Habana hasta Remanganagua por toda la Carretera Central y la Autopista se hiciera referencia al lugar donde está enterrado el Corazón de la Patria. Antes los poetas hacían procesiones todos los 19 de mayo hasta la tumba donde se encuentra latiendo el alma del Apóstol. Los niños de todas las escuelas cercanas y los pobladores de Remanganagua iban hasta el Cementerio a limpiar de malezas la tumba y a llenarla de flores. Ahí vibra aún lo más íntimo, hermoso y sagrado de José Martí.

Me estremece pensar, sentir el estremecimiento de los otros la mañana del 17 de mayo, cuando el grupo de artistas y escritores que éramos llegamos a ese lugar sagrado del país, a rendir Homenaje al más grande de los cubanos.

17 de mayo, día hermoso para mí, por ser el cumpleaños de mi madre, el día contra la homofobia, día del campesino. Allí yo era el único hijo de mi madre, un montón gay, casi todos campesinos. Así que el homenaje al Maestro fue todo un rictus de respeto y armonía. Nos acostamos en la tierra frente al Obelisco como antaño lo hacían los caminantes que llegaban en procesión para escuchar latir el corazón del poeta, el patriota, y pedir por y para la Patria toda la luz.

Hay que hacer mucho ruido, el necesario para que este sitio alcance el justo y merecido lugar en la historia de Cuba, para que sea un territorio obligado para el que pase por Contramaestre.

Es el mito de una Nación. La nuestra. Remanganagua, lugar de cita para sentir toda una época, un momento glorioso, único para el cubano.

Cuba es mágica, maravillosa. Y esta no es una historia inventada.

Pronto otros amigos sacarán a la luz pública trabajos haciendo referencia a ella.  Este es el mío.

 

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El corazón de la Patria está enterrado en Remanganagua

 

rafael-vilches-2-columna-otrolunes33A Remanganagua se llega desde Contramaestre por el Camino de la Isla, y nos recibe su Campo Santo. Lugar sagrado para el cubano. Sitio que hace 119 años custodia las vísceras del Maestro.

–          Muchacho, ponme un trago, que maté al Presidente, le grita el cubano Chino Oliva  al niño de 13 años Jaime Cabó Sánchez, es 19 de mayo de 1895.

Cuenta Daisy Cabó, la nieta de Jaime que su abuelo le relataba que luego por la noche llegaron con el cuerpo inerte de José Martí atravesado en el lomo de una mula.

Por esos días un señor muy alto estuvo grave, y el médico que habían ido a buscar a Baire en cabalgadura, les dijo a la familia: Preparen los servicios funerarios, que aquí no hay nada qué hacer. Pero el hombre se salvó, no quiso morirse, y la familia donó el féretro para enterrar en él a Martí. El carpintero Pedro Ferrán Periche tuvo que achicar la caja, adaptarla a la medida del cuerpo del Apóstol. Ana García la esposa de Periche donó un traje de murato negro para forrar la caja y que no lo enterraran en la tabla pelada.

El apóstol fue sepultado sin ceremonia alguna en la madrugada del 20 de mayo en el cementerio de Remanganagua, donde su cuerpo permaneció seis días. Al cabo de ese tiempo los españoles vinieron con el médico forense que le hiso la autopsia, y dejó en la sepultura las vísceras del más grande de los cubanos, se llevaron el cuerpo vacío, en una mula por el Camino de la Isla hacia la Necrópolis de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, iban huyendo a una columna cubana que se acercaba, para que no rescataran el cadáver del Maestro.

El Primer Teniente del Ejército Constitucional durante la “Republica Mediatizada” Rafael Aguilera desarrolló una ardua acción para levantar un humilde obelisco, que fue inaugurado el 28 de enero de 1942.

Los poetas que visitan el Campo Santo ponen el oído en la tierra para sentir el corazón de José Martí que late para siempre en esta tierra.

El Cementerio de Remanganagua no es Monumento Nacional. No hay señalización que indique el lugar.  Los cubanos no saben cómo localizar la Casa del Corazón de Martí. El trazado no contempla calles ni pequeños accesos.  Llegar desde cualquier parte de Cuba hasta el obelisco resulta agotador.

El pueblo es una aldea más de la isla. Solo un grupo de poetas, soñadores, hacen lo imposible porque este lugar no siga siendo olvidado y renegado de la geografía cubana. Sueñan con que al menos arda una Llama Eterna, y se levante un conjunto monumentario en homenaje al Apóstol.

Actualmente este sitio sagrado está abandonado, no es debidamente atendido y señalizado. A las autoridades oficiales les importa un rábano. El dinero de las Arcas del Estado no está disponible para honrar, visibilizar, e iluminar el Corazón de la Patria.

Crónica íntima para bregar con la violencia

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Sergio C. Gutiérrez Negrón

 

Escribir la violencia no es escribir sobre la violencia. Es un modo de sobrevivirla. Sobreponerse a ella. De es vivirla. Uno puede tratar de convivir con ella y asumir la amnesia. El olvido y la desmemoria suelen ser mecanismos de defensa ante la violencia urbana, que encarna la monstruosidad de la ciudad erosionada, y así domesticamos el dolor y el miedo. Olvidar es vivir. Mas en Dicen que los dormidos, de Sergio C.  Gutiérrez Negrón, Premio Novela del Instituto de Cultura Puertorriqueña 2013, encontramos un intento de aunar las palabras y recuperar la memoria ante la insuficiencia de las palabras. Más que ser una crónica sobre una problemática en el Puerto Rico moderno,  se trata de una bella historia del sufrimiento, una crónica íntima para lidiar la violencia. Leer más…

Castas y credos

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Leo algunas entrevistas al escritor indio Khushwant Singh que falleció hace unos meses en Delhi, la ciudad donde vivía. Había nacido en 1915 y tenía 32 años cuando en 1947 la India se independizó y se crearon los estados de India y Pakistán. Sobre aquella partición K. Singh  dijo “No creo que el mundo haya visto algo de esa magnitud”. En su novela, Tren a Pakistán,  K. Singh nos cuenta las razones que “muchos tenían para creer que habían pecado” en ese tórrido y polvoriento verano de 1947, y nos  pone en antecedentes. Nos habla de los disturbios que comenzaron en Calcuta, el verano anterior, cuando se anunció la propuesta de dividir el país, y como las masacres se fueron extendiendo hacia el norte y el oeste, y empezó la mayor migración de la historia. En total, un millón de muertos y diez millones de desplazamientos. Leer más…

Palabras para despedir al padre Gabriel García Márquez

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Criticable o no, me es inevitable escribir una larga y sentida carta para despedir a mi padre y maestro Gabriel García Márquez. Como muchos de mis amigos y algunos de mis enemigos saben yo he vivido a la sombra y a la luz de este escritor tan querido. Al punto de no dudar en considerarlo el más querido del mundo hoy en día. Llamarlo padre y maestro podrá sonar trillado, un horroroso lugar común, que no vacilo en asumir. Fue mi padre porque descubrí el mar interior de la literatura que podría hallar en mí en el momento en que tras doce horas de lectura, acostado en una cama rústica en una casa de asistencia del barrio Siloé, en Cali, terminé de leer Cien años de soledad. Y fue mi maestro porque apenas una semana después de la lectura de esta obra, inicié la escritura de mi novela Breve historia de todas las cosas, en la que se podían leer las huellas, el aliento, la fuerza que me había dado el leer la obra mayor de Gabo. Leer más…