
La editora Mayra Hernández Menéndez, la escritora Lourdes Díaz Canto y el escritor y periodista Waldo González López en los días en que se recogía la información para este dossier. Foto: Ulises Regueiro.
Con un título aproximado, publiqué años atrás —no recuerdo en cuál de las revistas en las que yo colaboraba asiduamente en la Isla, para algunas de las cuales elaboré varios trabajos sobre Lourdes Díaz Canto— una entrevista con la destacada poetisa y narradora cienfueguera, quien desde el pasado noviembre vino a residir con su hijo Ricardo a Miami, donde nuestro reencuentro ha sido una de las alegrías que nos ha concedido la vida, a mi esposa, Mayra, y a mí, desde nuestra llegada a La Ciudad del Sol.
Y es que nuestra amistad con Lourdes se remonta al ya lejano 1977, cuando nos conocimos en La Habana, en ocasión del primer premio obtenido por ella en un concurso literario en el que ella participaba y quien escribe integraba el jurado con otros colegas.
A partir de entonces, surgiría un profundo lazo de afecto y reconocimiento, lo que no siempre ocurriría en su hermosa ciudad —definida con justicia «La Perla del Sur»— donde solo durante los últimos tiempos recibiría el justo tratamiento que merecía desde los ya lejanos ‘70s, cuando se iniciara con éxito en las letras.
En la mencionada década alcanzaría premios en poesía y cuento en Concursos Nacionales —«La Edad de Oro» (del MINCULT y la Editorial Gente Nueva), «Ismaelillo» (de la UNEAC) y el convocado en ocasión de la Jornada Internacional de la Infancia—, en 1976, 1977 y 1978, respectivamente, si bien solo en 2006 se le conferiría la Distinción por la Cultura Cubana por estos y otros lauros, así como por sus numerosas publicaciones.
Niños y libros
Sus muy variados libros surgirían motivados, en la sensible creadora, por su muy destacada labor, no siempre reconocida, en los Talleres Literarios para Niños, tarea en la que descollara en el país, tal comprobáramos quien escribe y mi esposa, la también escritora y editora Mayra Hernández Menéndez, quienes asistimos a varias jornadas culturales de su ciudad natal y a sus recordados espacios de instrucción con los pequeños, iluminados en el goce de aprender y disfrutar, que les regalaba la «Seño Lourdes».
Esta rara experiencia, por poco usual, la evocamos días atrás con Lourdes en su hogar de Hialeah, donde recordábamos con ella y su hijo Ricardo la grata impresión recibida ante el talento de los entusiastas niños-poetas y narradores, en el goce de las «clases» literarias, cuando asistíamos a sus amenas e inteligentes sesiones de laboreo intelectual con los pequeños.
Entonces, ellos nos leían sus décimas, sonetos y otras estrofas clásicas, aprendidas de los grandes poetas de los Siglos de Oro gracias a Lourdes, quien también les descubría la mejor narrativa, y los chicos leían sus relatos, demostrando los avances obtenidos en aquellas sesiones.
No menos interesantes y amenas, nos resultaron las lecturas de los escritores adultos, quienes demostraban su conocimiento, sensibilidad y talento, intercambiando sus versos y relatos con sencillez y fraternidad, rasgos no siempre comunes en los talleres literarios, de acuerdo con nuestra larga experiencia en esos espacios formadores y descubridores de nuevos talentos literarios que, durante décadas, funcionaban en la Isla.
Motivaciones, resultados
Como se sabe, el contexto en que se desenvuelve el futuro de un creador es decisivo. Y, por supuesto, tal acontecería con el ambiente familiar en que se formaría la escritora cienfueguera. De tal suerte, el abuelo periodista, el padre, amante de la improvisación (o repentismo: la décima popular posee honda huella en Cienfuegos) y la mamá, también amante de la poesía y de recitarla, sin duda decidieron notablemente que la niña de solo nueve años se iniciara en el arte escriturario con lúcidos versos.
Tanto su talento y su sensibilidad, como su muy definida vocación literaria harían posible, finalmente, el merecido destaque de que goza en su natal Cienfuegos, como justo reconocimiento a su ingente creación y su tarea formadora en los talleres con niños.
Publicaciones
Autora de diversos volúmenes de poesía, cuentos de temas psicológicos y de ciencia ficción e investigación histórica para adultos y niños, Lourdes hasta años atrás era reconocida sobre todo por sus versos dedicados a la infancia.
De tal suerte, desde Fifi y sus amigos (1976) —que le mereciera un importante lauro— hasta Arroró, Melanie (integrado por 60 nanas, cada una con temática original, 2013), su obra comprende una veintena de títulos de varia invención que, a lo largo de los años, evidencian su auténtica dedicación a las letras.
Por ello, la escritora ha publicado, además, cuentos de misterio y terror, algunos incluidos en Atenderlos con urgencia (Editorial Letras Cubanas, 1993), editado por la propia Mayra, quien por allí laborar durante años, propuso su inclusión en los planes.
Con el profesor y poeta Miguel Albuerne Mesa, publicó el volumen de casi doscientas páginas: Cienfuegos y los Terry, donde abordan el hermoso coliseo y el hondo vínculo de aquella significativa familia con su ciudad natal.
Otro de sus libros no comunes es Que cada cual cuente su cuento, donde relata anécdotas con ameno tono didáctico. Asimismo, otros volúmenes conforman su intensa y extensa producción, tales los casi iniciales Pulga tardía (1978) y Ternerito Bruno (1979).
Pero hay más, porque la más importante escritora de La Perla del Sur tiene inéditos otros tres textos, entre estos, el poemario para niños Las hadas pueden pasar. Por otro lado, es coautora con Víctor Arturo Delgado del volumen inédito Marilope, el pirata y otras leyendas. Otro importante título es su colección inédita con más de mil refranes que reflejan el gracejo popular.
Las ediciones de sus volúmenes han corrido a cuenta de las Editoriales Gente Nueva, Letras Cubanas y la cienfueguera Mecenas, como otras de España y Colombia, mientras once títulos —regalo a los niños— esperan salir algún día, con el ya asegurado deleite de chicos y adultos.
En diversas revistas nacionales, como Bohemia, Mujeres y Muchacha —cuyas secciones de poesía y poesía para niños eran atendidas por este cronista—, Lourdes publicó numerosos poemas dedicados a la infancia, como diversos autores cienfuegueros y de otras provincias.
El importante poeta y ensayista cubano Samuel Feijóo —cuyo centenario se celebró este 2014— incluiría varios de sus sonetos en el volumen Crítica Lírica, según recuerda la autora como hecho trascendente, pues gracias al asimismo importante investigador iniciaría su fecundo quehacer literario.
En vísperas de su 82 cumpleaños (que celebrará el próximo 25 de octubre), la editora y escritora Josefina Ezpeleta en su Tertulia «Antes que anochezca», de la Editorial Voces de Hoy, la invitó a leer varios textos de su poemario Arroró, Melanie, que fue presentado y adquirido por varios asistentes. Otra alegría para la autora fue la presencia de su nieto Sergio, quien asistió con varios amigos, como los asiduos de este agradable espacio, celebrado el último domingo de cada mes en el Club The Place. En consecuencia, esa tarde resulto un preámbulo del homenaje que le rendirá el venidero 25 de octubre la propia casa editora.
Asimismo, desde Alemania, el muy reconocido narrador, ensayista y nuestro fraterno colegamigo Amir Valle, nos solicitó a Mayra y a mí el envío de colaboraciones nuestras y de otros creadores para un Dossier que, dedicado a la creadora y a propósito de su onomástico, publicará el próximo mes en su bimestral revista digital Otro Lunes, donde este redactor tiene la sección fija de teatro «En Primera Persona».
En suma, queridos ciberlectores de mi columna de los martes en el Blog Gaspar, El Lugareño, espero que esta crónica sirva de preámbulo al jubileo por el 82 cumpleaños de la prestigiosa poetisa y narradora que desde ya festejamos sus colegamigos que, en Miami y Cuba, la queremos y valoramos su obra.
Por tanto, por todo, años atrás dediqué la siguiente decima a ella y a la hermosa bahía de su bella ciudad que tanto ama.

En la lectura realizada en Miami, como invitada de la editora y escritora Josefina Ezpeleta en su Tertulia «Antes que anochezca», de la Editorial Voces de Hoy.
Mar de Cienfuegos
A Lourdes Díaz Canto
Marinomar, largo viaje,
pareces un vasto monte
que navega el horizonte
y un pirata al abordaje.
Qué dulce y fiero tu oleaje,
desnudo capitán fino.
Andas firme tu camino
hacia la noche soñada.
Caracol canción cantada.
Marinero, marmarino.
(Incluida en mi decimario: Que arde al centro de la vida, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1983.)


