Lourdes Díaz Canto y su poesía para niños

Sobre su obra poética

Por Mayra Hernández Menéndez

Con Rubén David Pérez Borroto, uno de sus pequeños lectores.

Con Rubén David Pérez Borroto, uno de sus pequeños lectores.

En la Perla del Sur trataré la obra para niños en décimas, de cuatro creadoras que viven en la propia ciudad y que surgieron del Taller Literario Municipal «Mercedes Matamoros». Todas han utilizado esta estrofa, fundamentalmente en la poesía para niños […]. [2]

Por esta modalidad, Lourdes Díaz Canto ha obtenido distintos galardones en eventos y concursos municipales, provinciales y nacionales.

Es una de las más significativas creadoras de su provincia. Además de poesía, ha escrito cuentos que —por esos azares de la vida— todavía muchos están inéditos, solo unos pocos han visto la luz en revistas, a través del Boletín Literario Mercedes Matamoros, de Cienfuegos, del cual fue ella una de sus principales promotoras, y en una plaquette titulada Atenderlos con urgencia. [3] Esta poetisa es una excelente decimista para adultos, aunque ha dedicado una gran parte de su quehacer también a los niños; incluso con estos ha trabajado en talleres donde les ha enseñado qué es y cómo se debe hacer poesía, con muy buenos resultados, y los ha estimulado en torno a la importancia de la lectura.

Aun después de estar alejada de los predios literarios, siempre se ha mantenido presta a ayudar a las nuevas generaciones de escritores que acuden a ella en busca del consejo y la orientación oportunos, y ha recibido, por su trayectoria creadora, numerosos homenajes en su tierra natal.

En 1976 la Editorial Gente Nueva publicó su poemario Con Fifí y sus amigos.

Como decimista, se debe señalar que […] domina la estrofa a su antojo, tanto como el soneto.

En 1998 publicó una plaquette para adultos, con el sugestivo título La tristeza, que incluye décimas independientes y una serie de tres. Además, tiene un libro aún inédito («En la voz del viento»), del que el Indio Naborí ha expresado, en su carta-prólogo:

Es un conjunto de décimas que se caracterizan por un tono delicado, auténticamente poético. Aquellas que se refieren a temas autobiográficos son de una suave y profunda intimidad. […] En conclusión, consideramos que hay mucha poesía en este decimario, donde la décima reivindica su origen lírico, intimista, elegíaco y amoroso.

Y con el mismo amor y mayor ternura, Lourdes escribe décimas para niños. De esta faceta de su quehacer he querido traer a este estudio algunas muestras también inéditas.

La reacción que produce ese sonido lejano y débil que es «El eco», dejado por el canto de un sinsonte, la puede percibir el niño en esta estrofa:

Porque luce alegre sombra
de musgo reverdecido
el prado extiende el sonido
del eco, cuando lo nombra.

Duerme su siesta a la sombra
de un ateje, el campesino.
Lo despierta el dulce trino
que el sinsonte está cantando.
Y el eco pasa, arrastrando
las notas hasta el camino.

Muchas nanas han escrito grandes autores para niños. Y la poetisa cienfueguera concibió una, de tierno aliento lírico, como toda canción de cuna debe tener para que cumpla el objetivo de este tipo de composición para los niños:

Duerme, mi niño querido,
que ya las palmas, cansadas,
sobre las nubes-almohadas
silenciosas se han dormido.

Que el jazminero florido
ha cerrado sus corolas.
Que las olas, quietas, solas,
descansan de su vaivén.
Y están durmiendo también
tranquilas, las caracolas.

Y de la fauna, la poetisa describe el elegante vuelo de las «Palomas», de forma que el pequeño lector casi puede «visionar» ese bello e impresionante despliegue:

Las palomas, en bandadas,
son el adorno del cielo,
marcan con su blanco vuelo
un trayecto de puntadas.

Con las alas sofocadas,
descienden sobre el tejado
del palomar. Y en cansado
sueño se arrullan mimosas,
como nubes amorosas
que hasta mi patio han bajado.

Lourdes es otra de las poetisas que prefiere dividir los versos, para romper con el «hermetismo» de la décima. En las tres anteriores lo hace en 4-6, pero también —como ya veremos—, en 4-2-4. Además, recurre al difícil encabalgamiento, a veces en más de una ocasión en la misma estrofa.

Por último, a la «Mariposa» le dedica una trilogía —de las que citaré la segunda y la tercera— que corrobora la sensibilidad y fineza líricas de su lenguaje, enriquecido por acertados recursos poéticos que van deteniéndose en cada detalle del objeto poético, para que así, poco a poco, se despierte en el niño el deslumbramiento que la propia poetisa ha sentido ante tal visión alada:

Mariposa, qué fulgor
se desprende de tus alas.
Qué sortilegio de galas
magnifica tu esplendor.

Qué aletear es tu clamor
sobre el silencio de rosas.
Cuando tu prisa reposas
al instante de libar,
qué afán el tuyo: evocar
crisálidas misteriosas.

Alada rosa que pasa
por la tarde y el jardín
en esmerado trajín
de sueño que se disfraza.

El anochecer te abraza
y te escondes en un beso.
Por eso. Solo por eso,
espero el anochecer;
para verte aparecer
en cada lirio que apreso.

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Notas del artículo

  1. Este texto forma parte de un capitulillo dedicado a la décima para niños de cuatro destacadas escritoras cienfuegueras: Mirtha Cuesta Albuerne (1926), Adelisa Toledo (1928), Margarita Martínez Velasco (1943) y Lourdes Díaz Canto (1932), incluido en mi libro Recado para Jonás (Sobre el discurso femenino en la décima para niños en Cuba), Premio La Edad de Oro (1998), y publicado por la Editorial Gente Nueva, Ciudad de La Habana, 2001, pp. 119-128.
  2. Los nombres ya están mencionados en la nota anterior, por eso los omito en esta ocasión. Como se trata solamente de Lourdes Díaz Canto, las páginas que le corresponden son 119-124 en el libro citado anteriormente.
  3. Esta plaquette fue publicada por la Editorial Letras Cubanas (1993) y contiene nueve cuentos para adultos. Sin embargo, por sus temáticas, en cierta edad infantil pueden ser perfectamente aceptables, ya que la autora «asume una ciencia-ficción en la que seres de otros planetas con facultades telepáticas transmiten su bondad y sabiduría a los terrícolas, o civilizaciones superiores en tiempos futuros nos muestran su mundo con valores e imperfecciones», según se anuncia en la nota de contracubierta y se puede comprobar al leerlos.