Ángel, asombro de luz,
que abre mi oculta ventana
arpegio que a la mañana
le resplandece a trasluz.
Miel vertida a contraluz
en mi corazón marchito,
sonrisa que necesito,
beso que al dolor destruye,
manantial de donde fluye
todo el amor infinito.
¿Quién no siente deseos de escribir hermosas poesías cuando está delante de los pequeños frutos de su propia vida? Pero solo los que han sido dotados de ese gran privilegio pueden plasmar sus sentimientos en la melodía de unos versos, como esta décima de Lourdes Díaz Canto. «Karelia» es el nombre de la composición y también así se llama la persona en la cual ella se inspiró: su nieta.
Lourdes nació en Cienfuegos y siempre ha vivido en el mismo sitio que la vio dar sus primeros pasos. Apenas tenía nueve años cuando comenzó a escribir, motivada por un trágico suceso que ocurrió cercano a su casa. Una joven intentó suicidarse, por haber quedado embarazada sin estar casada aún: «En mi época eso era un mito; mis padres trataron de alejarme del asunto, pero yo escuché toda la historia y compuse mi primera poesía titulada “La pecadora”».
A partir de ese momento descubre su talento y decide dar rienda suelta a esta maravillosa vocación.
«Cuando era niña me fascinaban los temas de amor, sin embargo, después que nació mi hijo, aunque todavía me gustaba muchísimo trabajar para los adultos, me di cuenta que la literatura infantil era muy necesaria, mucho más si la que existía no resultaba suficiente para los pequeños».
Esta cienfueguera no solo ha dedicado su vida a deleitar a los lectores con sus cuentos y poesías, sino que por 19 años, después de haber terminado el bachillerato, trabajó en la empresa telefónica como operadora de larga distancia. Cuando se marchó de allí, prestó sus servicios como secretaria en el MINAGRI durante ocho años y otro tanto como asesora literaria en la dirección municipal de Cultura.
Con Fifí y sus amigos, Pulga tardía, Ternerito Bruno, Abracadabra, Cabriolas poéticas, Atenderlos con urgencia y Boceto sobre un pequeño paisaje sobre Cienfuegos y los Terry constituyen el conjunto de títulos de Lourdes que ha sido publicado por editoriales como Gente Nueva, Mecenas, Letras Cubanas y Ánimo. También existen 35 libros inéditos, los cuales se conservan en la sala de Fondos Raros de la Biblioteca Provincial.
Leer de manera constante fue el único estudio que recibió sobre dicha profesión, además de la herencia decimista proveniente de su abuela paterna y el legado periodístico, cronista y crítico de su abuelo materno. Su dedicación ha dado lugar a que hoy, gracias a su destreza poética y diversidad de los géneros en los cuales trabaja, posea un total de 89 premios por su labor.
Entre sus más significativos galardones se encuentran el de poesía para niños, del Concurso Internacional de la Infancia; […]; el de poesía, cuento y teatro, del concurso La Edad de Oro; y el «Ismaelillo».
A pesar de reconocer que en la actualidad contamos con buenso escritores de literatura infantil, aún está preocupada por la situación específica de tan importante tema:
«Aunque en los últimos años en la provincia hay quienes se destacan por su trabajo, pienso que de manera general, esto pudiera estar en condiciones más favorables en cuanto a calidad, pues siempre los pequeños merecen lo mejor. Es necesario tener en cuenta que para llevar a cabo alguna empresa debemos aprender de ella primero. Los adultos no pueden sentirse avergonzados por leer textos para niños y a su vez, estos últimos deben dedicar más tiempo a los libros».
Publicado en el periódico 5 de Septiembre, Cienfuegos, viernes 26 de enero de 2001.
