Con Lourdes Díaz Canto (1932) tengo una larga y fraterna deuda de gratitud, desde los ya lejanos años 70, cuando yo era jefe de Redacción del semanario Pionero, y ella se convirtió en una de nuestras principales colaboradoras al enviarnos, desde su Cienfuegos, sus textos para niños. Por aquel entonces, alguna que otra vez nos visitamos. Con el paso del tiempo, ella devino reconocida autora de literatura infantil, pero por azares de la vida dejamos de comunicarnos. Leer más…
Lourdes, orgullo de las letras cienfuegueras
Lourdes Leonor Díaz Canto, la cienfueguera poetisa y narradora, me recibió en el humilde hogar de la aún marginal barriada de Punta Cotica, con las cejas altivas que la distinguen en los ochenta, aunque siga siendo la joven capaz de tejer una historia sobre cualquier objeto o situación, dejar el mensaje de multipremiada, resistente al tiempo como solo lo hacen los grandes.
El abuelo periodista, su papá aficionado a la décima popular y mamá recitando poemas, influyeron notablemente para que la niña de solo nueve años empezara a dibujar con palabras lo que veía en derredor suyo; usar disímiles temas, nunca uno «central», pues aunqu
e la tilden de escribir para niños su obra va directo hacia los adultos. Leer más…
Las nanas de Lourdes Díaz Canto
Las Canciones de Cuna también llamadas Nanas, por aquel origen lingüístico de la Nana Nenia, aparecen en la cultura de los pueblos desde sus primeras expresiones registradas en los cancioneros populares como parte de su tradición oral. Esta invitación al sueño del niño ha sido motivo temático para los poetas en diversas latitudes y son consideradas composiciones literarias.
Para el poeta español Federico García Lorca resultan «[…] una pequeña iniciación de aventura poética. Son los primeros pasos por el mundo de la representación intelectual». Leer más…
La niña Lourdes
«Una muchachita delgadita y bastante más esbelta que el resto de las niñas del barrio… De facciones agradables, melena trigueña que no llegaba a los hombros, ojos de un poco frecuente color glauco, muy expresivos, nariz pequeña, frente despejada —expresión de inteligencia—, rostro sonriente, de cutis muy blanco y labios de bordes afilados, muy dulce, de habla sosegada…».
Así la describe un amigo, compañero de juegos de su hermano Juan, quien asegura haber advertido desde entonces la capacidad creadora de la niña que ya, desde la temprana edad de nueve años, leía a aquellos poetas clásicos españoles cuando Carlota, la madre, le increpaba: «A ver, Coral, leamos unos versos», o en otros momentos la invitaba: «Ven, Brujita, que estos te van a gustar», y fue desde entonces asidua a la literatura e invitada por las musas a escribir sus primeros versos. Leer más…
Para ti, que vas a leer este libro
Cuando viste el título del libro a lo mejor pensaste «¡tremendo lío!». ¿Cómo en un libro pueden reunirse un rehilete, un papalote y un carrusel? Yo les confieso que dije, hasta a su propia autora, «ese título no me gusta» y utilicé (a manera de explicación) esas frases que usan los adultos cuando quieren hacerse los que saben de libros y literatura: no es sugerente. Y después seguí hablando sin palabras, para mí, porque uno a veces necesita convencerse a sí mismo también: no da idea del recorrido que se hace por la obra de una autora como esta, que tiene poemas sobre todos los temas y los versos andan sueltos por su casa, saltando de ventana en ventana, destapando las ollas en la cocina, escondidos en sus zapatos para que no los olvide al salir a la calle. Ella me escuchó (lo que yo dejé oír, no todo lo que les cuento ahora por primera vez a alguien) y pidió entonces que la ayudara a encontrar un buen título, mientras una rima extraviada caminaba por sus espejuelos y se le escondía en el pelo. Leer más…
A leer Con Alas
La más que talentosa, genial narradora y poeta Lourdes Díaz Canto, quien me ha dado a leer cuando ha escrito desde que nos conocimos —1945—, esta vez me sorprende con alas cuyo vuelo alza magistralmente ya con ochenta años de edad, e imaginación juvenil.
Humor del bueno resalta en «Abue», «Gitanos» y otros poemas casi epigramáticos. Leer más…
Prohibido pasar la senda
En principio, aceptar las más que probadas razones que existen para agrupar en esta suerte de antología lo que, a mi juicio, es más representativo en la poesía de Lourdes Díaz Canto, aunque la informe summa de poemas que podían ser agrupados en cada una de las cinco partes que conforman este volumen, obligaron a excluir otros que sufren aún un inmerecido desamparo editorial. Leer más…
Lourdes Díaz Canto y su poesía para niños
En la Perla del Sur trataré la obra para niños en décimas, de cuatro creadoras que viven en la propia ciudad y que surgieron del Taller Literario Municipal «Mercedes Matamoros». Todas han utilizado esta estrofa, fundamentalmente en la poesía para niños […]. [2]
Por esta modalidad, Lourdes Díaz Canto ha obtenido distintos galardones en eventos y concursos municipales, provinciales y nacionales. Leer más…
En la voz del viento
Para la cienfueguera Lourdes Díaz Canto (1932) la décima y el soneto son fundamentales en su obra (aunque no desdeña el verso libre). En 1988 publicó una plaquette con el sugestivo título La tristeza, que incluye seis estrofas independientes y una serie de tres. Además, tiene un libro aún inédito, «En la voz del viento», del que el Indio Naborí ha expresado:
Es un conjunto de décimas que se caracterizan por un tono delicado, auténticamente poético. Aquellas que se refieren a temas autobiográficos son de una suave y profunda intimidad. […] Las glosas arriban victoriosamente a sus pies forzados y dejan constancia del paisaje en la que la autora canta […]. En conclusión, consideramos que hay mucha poesía en este decimario, donde la décima reivindica su origen lírico, intimista, elegíaco y amoroso.2
Un secreto para aprender a escribir
Ángel, asombro de luz,
que abre mi oculta ventana
arpegio que a la mañana
le resplandece a trasluz.
Miel vertida a contraluz
en mi corazón marchito,
sonrisa que necesito,
beso que al dolor destruye,
manantial de donde fluye
todo el amor infinito.
¿Quién no siente deseos de escribir hermosas poesías cuando está delante de los pequeños frutos de su propia vida? Pero solo los que han sido dotados de ese gran privilegio pueden plasmar sus sentimientos en la melodía de unos versos, como esta décima de Lourdes Díaz Canto. «Karelia» es el nombre de la composición y también así se llama la persona en la cual ella se inspiró: su nieta.
Lourdes nació en Cienfuegos y siempre ha vivido en el mismo sitio que la vio dar sus primeros pasos. Apenas tenía nueve años cuando comenzó a escribir, motivada por un trágico suceso que ocurrió cercano a su casa. Una joven intentó suicidarse, por haber quedado embarazada sin estar casada aún: «En mi época eso era un mito; mis padres trataron de alejarme del asunto, pero yo escuché toda la historia y compuse mi primera poesía titulada “La pecadora”».
A partir de ese momento descubre su talento y decide dar rienda suelta a esta maravillosa vocación.
«Cuando era niña me fascinaban los temas de amor, sin embargo, después que nació mi hijo, aunque todavía me gustaba muchísimo trabajar para los adultos, me di cuenta que la literatura infantil era muy necesaria, mucho más si la que existía no resultaba suficiente para los pequeños».
Esta cienfueguera no solo ha dedicado su vida a deleitar a los lectores con sus cuentos y poesías, sino que por 19 años, después de haber terminado el bachillerato, trabajó en la empresa telefónica como operadora de larga distancia. Cuando se marchó de allí, prestó sus servicios como secretaria en el MINAGRI durante ocho años y otro tanto como asesora literaria en la dirección municipal de Cultura.
Con Fifí y sus amigos, Pulga tardía, Ternerito Bruno, Abracadabra, Cabriolas poéticas, Atenderlos con urgencia y Boceto sobre un pequeño paisaje sobre Cienfuegos y los Terry constituyen el conjunto de títulos de Lourdes que ha sido publicado por editoriales como Gente Nueva, Mecenas, Letras Cubanas y Ánimo. También existen 35 libros inéditos, los cuales se conservan en la sala de Fondos Raros de la Biblioteca Provincial.
Leer de manera constante fue el único estudio que recibió sobre dicha profesión, además de la herencia decimista proveniente de su abuela paterna y el legado periodístico, cronista y crítico de su abuelo materno. Su dedicación ha dado lugar a que hoy, gracias a su destreza poética y diversidad de los géneros en los cuales trabaja, posea un total de 89 premios por su labor.
Entre sus más significativos galardones se encuentran el de poesía para niños, del Concurso Internacional de la Infancia; […]; el de poesía, cuento y teatro, del concurso La Edad de Oro; y el «Ismaelillo».
A pesar de reconocer que en la actualidad contamos con buenso escritores de literatura infantil, aún está preocupada por la situación específica de tan importante tema:
«Aunque en los últimos años en la provincia hay quienes se destacan por su trabajo, pienso que de manera general, esto pudiera estar en condiciones más favorables en cuanto a calidad, pues siempre los pequeños merecen lo mejor. Es necesario tener en cuenta que para llevar a cabo alguna empresa debemos aprender de ella primero. Los adultos no pueden sentirse avergonzados por leer textos para niños y a su vez, estos últimos deben dedicar más tiempo a los libros».
Publicado en el periódico 5 de Septiembre, Cienfuegos, viernes 26 de enero de 2001.




