Un nervio sensible
En 2013 viajé a Madrid a presentar mi última novela publicada, Caballeros en el tiempo. En entrevista con una importante radio metropolitana -ante la pregunta inevitable de por qué un cubano (en verdad un español de la provincia de Cuba, como suelo definirme) se atrevía en una novela con el tema de la Guerra Civil de 1936- explicaba que la contienda ibérica se vivió en el país antillano casi como un asunto doméstico, al punto que mil isleños, la cifra más alta de participación extranjera en dicha contienda en relación con la cantidad de población, y que lo más significativo no sería la elevada cifra, sino que en esa cifra estaba mucho de lo más granado de la joven intelectualidad cubana del momento, entre otros Carlos Montenegro, Pablo de la Torriente Brau, muerto en Majadahonda, Lino Novás Calvo, y Rolando Masferrer, herido en combate, y que además todos ellos habían ido a combatir no a favor de los franquistas sino del bando republicano, reclutados por el Partido Comunista. Como anécdota irónica es saludable recordar que Novás Calvo (aparte de excelente escritor probablemente el mejor traductor del Viejo y el mar, de Hemingway, al castellano) estuvo a punto de ser fusilado por los mismos rojos que ingenuamente había ido a defender. Leer más…









