

Página 2
Bueno, los Diarios son, casi por definición, inéditos, tienden a ser una escritura privada, sin lectores, y eso define su tono. Aunque se publiquen, conservan siempre ese aire persecutorio y un poco secreto que es la clave del género. En estos días estoy leyendo un diario excepcional, El cuaderno gris, de Josep Pla. Está muy bien escrito, aunque lo leo en traducción. También me gusta mucho el Diario de Rosa Chacel, sus observaciones sobre el mundo cultural de Buenos Aires son muy sagaces y se parecen a las de Diario argentino de Gombrowicz, que es de la misma época
Los escritores que escriben crítica, como Pound o Pasolini o Auden, leen de un modo muy particular. Están siempre atentos a la forma, se interesan más por la construcción que por la interpretación, se preguntan cómo está hecho un libro antes de preguntarse qué significa. Call me Ishmael, por ejemplo, el libro de Charles Olson sobre Moby Dick es uno de los más grandes libros de crítica que se han escrito.
Un escritor que escribe guiones entiende inmediatamente la diferencia. Un guión es un relato donde el lenguaje importa poco. Hay que escribir los diálogos, desde luego, pero los diálogos que se escriben para el cine no tienen nada que ver con la literatura. El guión es el grado cero de la escritura, es pura construcción de situaciones. La experiencia de la adaptación de textos literarios es, por eso mismo, muy interesante. Hay que leer muy bien la novela que se va adaptar y esa lectura es una interpretación, en el sentido musical del término. Hay que tocar una melodía que a veces es invisible y está como perdida en el texto. En el caso de El Astillero, una novela que yo conocía muy bien, tardé mucho, al escribir la adaptación, en comprender que el protagonista del libro no es Larsen, ni siquiera Petrus, sino Gálvez, el suicida, que parece tener un lugar muy letal en la trama. Lo más divertido del asunto fue que Onetti tenía que leer y aprobar el guión, así que en un sentido, la adaptación fue escrita para él. Y fue una gran alegría para mí, saber que le había gustado.
En realidad, sigo escribiendo en una pieza que da sobre los techos de la ciudad en Buenos Aires y también frente a una ventana que da al jardín de atrás de mi casa, aquí en Princeton. No puedo escribir en cualquier lado, o mejor sería decir, prefiero escribir en un ámbito familiar. He escrito en bares, en hoteles, en casas ajenas, pero han sido siempre notas o apuntes o fragmentos (aunque ahora me doy cuenta de que quizá esa es mi verdadera escritura).
El Dietario de Pla, del que le hablé y una larga biografía de Graham Greene en tres tomos, escrita por Norman Sherry. También tengo varias novelas policiales de Amanda Cross. Diarios, biografías y novelas policiales, esas son mis lecturas favoritas, y nocturnas
He terminando un largo ensayo sobre la obra de Saer, y ahora estoy escribiendo el relato rural con crimen incluido del que le hablé. Y además preparo mis clases sobre Sarmiento; en estos días estoy revisando y fichando con mucho interés toda su correspondencia. Sarmiento era un extraordinario escritor de cartas.
Me voy a ir a nadar un rato.
Por
Uriel
Quesada
Con el tiempo y la experiencia he desarrollado cierta habilidad para percibir el momento en que asuntos de género se intersecan con formas de poder, especialmente si en ese cruce saltan chispas de discriminación u homofobia.
Por
Amir
Valle
Me mira y me dice que su padre murió creyendo que los tiempos de Hitler fueron mejores. Un disparate, piensa ella, y yo me digo, sin comentárselo, que es mucho más que un disparate, casi como una blasfemia, o un crimen. Su padre, confiesa, es uno de esos muchos alemanes y personas de otras partes del mundo que pretenden desconocer el holocausto nazi.
Por
Alejandra
Costamagna
La compañía catalana del Teatro Lliure acaba de estrenar en Chile 2666, basada en la monumental novela póstuma de Roberto Bolaño. ¿Qué hacer con las 1125 páginas del libro? ¿Cómo resumir las cientos de microhistorias contenidas en las cinco partes de la novela? ¿Cómo trasmitir la perfección que a ratos alcanzan los fragmentos [...]
Por
Elidio la torre
lagares
Esta novela celebra la muerte y los muertos —y un cadáver es un cadáver es un cadáver— como una inevitabilidad de la vida. Aquí todo caduca: los sueños, la realidad, el amor, el sexo, la vida y los actos.
Por
Edmundo
Paz Soldán
La filósofa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir cincuenta años, si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán… En este ambiente escribe Lispector".
Por
Ladislao
Aguado
Mi país no existe. Existe, eso sí, una isla llamada Cuba y avecindada en las aguas poco clementes del Mar Caribe. Por lo demás, cualquier trámite no pasa de ser un asunto más entre la geografía y yo.
Por
León
de la Hoz
Sí, el mundo está de cabeza y en tiempos de crisis —¡santa palabra!— los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, amparan su incapacidad en lo políticamente correcto y demagógico que es "lo social". Sin ir más lejos y salvando las distancias Franco lo hizo en España. En Cuba eso es un dogma y también todo está de cabeza, sólo que desde hace tiempo...