Los libros y los días
(XXV)

Por Temístocles Roncero

Leer es soñar de la mano de otro
Fernando Pessoa

Pues aquí ando, viejo amigo, pachucho tirando a mal… Sí, sí, he estado a punto de jurar bandera, pero es increíble cómo nos aferramos a estos pellejos salpicados de manchas, a este amasijo de huesos al que de zánganos apenas concedíamos importancia… Pues nada, llevaba varios días con molestias en el estómago, ya sabes que siempre lo he tenido delicado, así que no me preocupé en exceso, hasta que fui al médico y me diagnosticó una esofagitis… Terrible, más de veinte días en el hospital, todas las Pascuas allí metido, cosa que, por otro lado, casi agradezco…Bueno, ya conoces estas cosas, se sabe cuándo empiezan, pero nunca cuándo acaban… Sí, claro, ya estoy en casa (¿dónde iba a estar si no?). Elena no se ha separado de mí en ningún momento. He tenido suerte, sí, es una mujer estupenda, sensible, inteligente, vitalista… ¿Guapa? ¿Y tú qué crees? Yo no pongo una fea en mi vida, amigo mío, y menos a estas alturas   de la obra… No te preocupes, ya la conocerás este verano, a ver si quiere venirse conmigo al pueblo unos días… ¿Lecturas? Hombre, claro, qué preguntas haces. Si no leo, me muero. Precisamente me has pillado escribiendo el artículo para Otro Lunes. Amir Valle, el director, está muy contento con mi trabajo, una vez me dijo que mis artículos tenían gancho… Gancho, sí, eso dijo… Vete a saber a qué se refería…

luis-alberto-de-cuenca-otrolunes32¿Que qué libros recomiendo? Pues mira, aún no lo sé, he leído tantas novedades estas últimas semanas que mi cabeza es un maremágnum sólo comparable al desorden de mi biblioteca. Tendrías que ver la de Luis Alberto de Cuenca, la mejor que he visto nunca, un verdadero oasis en mitad de la ciudad, posee verdaderas joyas, primeras ediciones, tebeos, postales de escritores, muñecos de Tintín, una especie de museo silencioso y lleno de vida.Por cierto, acaba de salir en Visor su último poemario, Cuaderno de vacaciones… Sí, sí, tiene poemas excelentes, el mismo humor y la misma elegancia de siempre, con numerosas referencias a la cultura clásica o a la más popular, pero también comparten un tono más oscuro, más pesimista, más metafísico si se quiere… Claro, eso es la edad, pero está estupendo, ¿eh?, casi podría ser mi hijo, físicamente me recuerda un poco al protagonista de La gran belleza: elegante, esbelto, el pelo domado con gomina… Bueno, ¿y qué tiempo hace por allí? ¿Qué tal ha ido la aceituna?… Fenomenal, entonces. Oye, te tengo que dejar, a ver si termino esto… Un fuerte abrazo y gracias por llamarme. Adiós.

Claro que sé los libros que voy a recomendar, aún tengo la cabeza en su sitio, pero si empiezo a recitárselos me tiene al teléfono hasta las siete de la tarde y, además, qué narices, que lea el artículo cuando se publique. En fin, tú coge papel y lápiz y vamos a lo nuestro:

jose-a-garriga-vela-otrolunes32El cuarto de las estrellas (Siruela) de José Antonio Garriga Vela, galardonada con el último Premio de Novela Café Gijón. El escritor barcelonés y residente en Málaga desde niño, autor de novelas tan recomendables como Pacífico o El vendedor de rosas, vuelve a construir una historia conmovedora y hermosamente escrita sobre la memoria, la infancia, los demonios familiares, temas ya ocurrentes en su obra. En este caso, la acción narrativa encuentra su principal escenario en La Araña, un fantasmagórico barrio de Málaga adonde se muda el protagonista tras haber sufrido un accidente y perder parte de la memoria; allí, en la casa que fue de sus padres, a la sombra de la cementera que marcó las vidas de tanta gente, desgrana la historia familiar, el décimo de lotería premiado, el viaje a Nueva York, la muerte del mejor amigo del padre, los secretos que tienen su origen en las tinieblas de la guerra… Novela excelente y literaria, muy melancólica, dotada de una enorme capacidad expresiva, de un buen puñado de imágenes metafóricas que ayudan a entender la psicología de los personajes y aportan pistas sobre el propio acontecer de la historia. No dejes de leerla.

 

De Esther García Llovet había leído Submáquina (Salto de Página), un estupendo libro de cuentos cuyo conjunto, protagonizado por una ex policía, puede leerse como si fuera una novela. Ahora regresa con Mamut, en una cuidada edición a cargo de Malpaso (por cierto, no te pierdas La librería más famosa del mundo de Jeremy Mercer, una deliciosa crónica sobre la Shakespeare & Company, la famosa librería que fundara Sylvia Beach en los años veinte), entretenida, absorbente y singular road movie, escrita con ese estilo directo y lleno de fuerza, muy visual, que caracteriza a la autora y que logra eso tan difícil como es crear una atmósfera extraña y a la vez real. Redoble de aplausos para la autora.

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También me gustaría que leyeses la segunda novela de Marina Sanmartín Pla, El amor que nos vuelve malvados (Principal de los Libros), gratísima sorpresa de comienzo impactante, una historia que desemboca en otra escrita con prosa sencilla y contada en un conseguido presente histórico. Tiempo verbal que también utiliza Jorge Díaz, amigo de esta casa, en su tercera novela, Cartas a palacio (Plaza & Janés), un novelón ambicioso y magistralmente construido (se nota el oficio de guionista), ambientado durante la Gran Guerra y que recupera un episodio ya prácticamente olvidado: la creación de la Oficina Pro Cautivos, un empeño personal de Alfonso XIII que logró atender a 200.000 prisioneros y repatriar a 70.000 civiles y 21.000 soldados heridos. La adaptación televisiva ya está en marcha.

francisco-gonzalez-ledesma-otrolunes32El periodista y escritor Francisco González Ledesma (Silver Kane en mi juventud), padre de Enric González, uno de mis cronistas favoritos (ahí están sus maravillosas Historias de Nueva York o de Londres; también sus Memorias líquidas), ha ido alejándose del tono más oscuro de sus primeros libros para escribir historias evocadoras y llenas de nostalgia. Menoscuarto recupera El adoquín azul, nouvelle de aliento poético donde el narrador relata la historia de Montero, un traductor y escritor que, en plena posguerra en Barcelona, salva su vida gracias a Ana, esposa de Ponce, salvaje policía del franquismo. Montero se ve obligado a huir de España, pero años después regresa y busca a Ana. No pienso desvelar a qué adoquín azul hace mención el título, para saberlo tendrás que abrir este precioso libro lleno de intensidad y que se lee de un tirón.

Vía Anagrama llega Barba Azul, la vigesimoprimera nouvelle de Amélie Nothomb. Aquí, el personaje adaptado por Perrault es igual de siniestro que en el cuento, aunque sin duda tan estrambótico como podría esperarse de la escritora belga: don Elemirio Nibal y Mílcar, un hombrecillo no particularmente atractivo que levanta pasiones entre las mujeres por las condiciones inmejorables del alquiler de su piso (grande, situado en el centro de París, de decoración opulenta y con el propio Elemirio como insuperable cocinero), aristócrata español, ferviente admirador de la Inquisición y los textos de Ramon Llull y Baltasar Gracián. Elemirio escoge a la bella Saturnine para que compartan piso después de que sus ocho anteriores coinquilinas misteriosamente desaparecieran, lo que da pie a toda una sucesión de diálogos delirantes, tan frescos y dorados como el champán con que los acompañan. De las últimas novelas de Nothomb, Barba Azul tal vez sea la más notable, aunque ello no significa que no adolezca de fallos (el más evidente es que, pese a estar concebida como una fábula, pretende un realismo que resulta, cuando menos, inverosímil). Críptica como el cuarto al que Saturnine no debe acceder, Barba Azul es intensa, claustrofóbica y recomendable. Porque, en palabras de Nothomb, «el miedo forma parte del placer».

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Interesante también la lectura que ofrece La mejor oferta, de Giuseppe Tornatore, tratamiento novelesco de la película del mismo título y director, un cuento apasionante y terrible, de tintes góticos, protagonizado por un tasador de arte y una mujer encerrada en un palacio cuyo final no te dejará indiferente. Y Lionel Asbo. El estado de Inglaterra, el regreso del Martin Amis más gamberro, novela de aire dickensiano protagonizada por un sensible adolescente y su tío Lionel, un delincuente de poca monta que ejerce de mentor. Una sátira de la sociedad actual que se lee de principio a fin con enorme placer.

osamu-dazai-otrolunes32La editorial Satori se especializa en literatura japonesa y ha publicado con gran acierto a escritores de la talla de Natsume Sôseki (del célebre autor de Kokoro y Botchan han editado tanto narrativa —Misceláneas primaverales, donde se incluye Los sueños de diez noches, que claramente influyó a Kurosawa en su magnífica Sueños; Las hierbas del camino, novela autobiográfica; El caminante— como haikus —Sueño de la libélula, Tintes del cielo—) u Osamu Dazai (sus fantásticos Cuentos de cabecera son una vuelta de tuerca a todo lo convencional, con la imaginación de un padre como escudo para proteger la inocencia de su hija contra las cargas de bombarderos que azotan Tokio).

kenyi-miyazawa-otrolunes32De Kenji Miyazawa, autor de El tren nocturno de la Vía Láctea (también en Satori), este otoño publicaron La vida de Budori Gusko, que narra las andanzas del joven que da título a esta novela corta ambientada en un Japón ficticio donde los volcanes entran en erupción frecuentemente y los campos ya no son fértiles porque el clima está empezando a cambiar: «Ya desde la primavera, el sol adquirió un extraño color blanco. En condiciones normales, nada más derretirse la nieve, la magnolia habría mostrado sus blanquísimas flores. Pero en mayo, el aguanieve cayó sin cesar y en julio, el calor seguía sin llegar». Serán los científicos y las personas preocupadas por arreglar la situación los que salven el país. A la historia la acompañan cuentos relacionados con la naturaleza, tales como «La estrella Chotacabras», una suerte de fábula con influencias de Andersen, o «Las bellotas y el gato montés», un divertido juicio nonsense en el que el juez, un gato montés, debe dictaminar cuál de las bellotas que allí se acusan está en lo cierto. Desde luego, por su sensibilidad y desbordante imaginación puede considerarse a Miyazawa uno de los referentes del cineasta Hayao Miyazaki.

Termino de escribir el artículo. Son muchos más los libros que recomendaría (la divertida Ávidas pretensiones de Fernando Aramburu; El corazón de la piedra de José María García López, un inteligente y artístico recorrido por la Europa del Renacimiento de la mano del compositor Tomás Luis de Victoria y la archiduquesa Margarita); Entre el sentido común y el desvarío,  memorias de infancia de Rosa Regàs; Pampanitos verdes, extraordinario libro de cuentos de Óscar Esquivias; la magnífica reedición de La noche a través del espejo de Fredric Brown, novela que disfruté hace años en un ejemplar de la desaparecida Júcar), pero no tengo tiempo. Elena y yo vamos al teatro y ya llego tarde. El sol ilumina las ventanas, los pájaros cantan ahí afuera y los días se van alargando. No sé qué haría abril para que Eliot dijera que era el mes más cruel. Conmigo, de momento, está siendo muy amable.

Abril, 2014.