Primavera poética

Sobre libros de poemas de: Milagros Salvador, Xelo Canel, Beatriz Villacañas, Edgar Allan Poe y John Clare

Jorge de Arco

Ñ de sonoro latir
Milagros Salvador
Huerga & Fierro, Madrid, 2013

 

varios1-otrolunes32Coincidiendo con la primavera, selecciono un buen puñado de novedades líricas para celebrar tan lírica estación.

En el puntual discurrir de su bibliografía al hilo de nuestro abecedario -que se extiende desde “Acrostolio” a “Noche de tul sobre la piel”, Milagros Salvador alcanza ahora la letra Ñ -tan singular como española-, y cuando sus seguidores esperábamos un título en el que v.g., jugara con las palabras “niña” o “sueño”, la poeta madrileña encabeza su poemario de esta forma: “Ñ de sonoro latir” (Huerga & Fierro. Madrid, 2013). María Cristina Borobio, su prologuista, afirma que el trabajo de la autora “no es sólo producto de inspiración poética; es, al mismo tiempo, una interesantísima obra de investigación” sobre nuestro léxico, y habla de “reto”, a la hora de “buscar, seleccionar y utilizar vocablos con la letra ñ”. Reverente, la llama “Señora de las letras”, y recuerda cómo Gregorio Salvador, desde su sillón de académico, la llamó “letra emblemática”.

Su cosecha versal la divide Milagros Salvador en cinco apartados: “Imprescindible Ñ”, el primero, seguido de las cuatro estaciones. En todos ellos, se respira el elogio y el homenaje a esa letra que está nada más y nada menos que en el nombre de España, y de la que tanto presumimos, por nuestra y por caracterizadora.

Libro este, pues, grato, como un guiño cariñoso y entrañado, sonoramente latidor: “Pequeña nube, alma de nieve,/ de suavidad sedeña/ que flotas en el aire como un sueño…”.

 

Hueco mundo solo
Xelo Canel
Renacimiento, Sevilla, 2013

varios2-otrolunes32Con “Hueco mundo solo” (Renacimiento. Col. Calle del Aire. Sevilla, 2013), Xelo Candel suma su cuarta entrega.

La cita de Federico García Lorca que sirve de pórtico y que da titulo al conjunto, “Lo que importa es esto: hueco. Mundo solo. Desembocadura. Alba no. Fábula inerte”, es una declaración intenciones de cuanto la autora valenciana (n.1968), quiere cantar y contar. Mediante un verso, unas veces, herido (“Regresar es ver el dolor al otro lado./ No avanzar ni desandar. Comprender despacio”), otras, confesional (“Les sorprendería saber/ cuánto mundo quedó conmigo,/ cuánta memoria abrazo/ en la plata vigilia de las tardes”), un halo de ausencia, de intensa nostalgia va poblando el asombro y la memoria del yo lírico.

La palabra sincera como recompensa de lo vivido, la fragilidad del alma como enigma insondable del tiempo, la certidumbre de la existencia como ejemplo máximo de finitud, sostienen la sólida estructura de esta fábula humana y real: “Regreso a la edad de la banderas/ y de los sueños por cumplir”. Con un verso delicado,        -como llegado con la brisa que dora el alba-, Xelo Candel ha vertebrado un poemario que respira mesura, que alienta el prodigio de la vida, que desvela los secretos de un corazón que no olvida. Al igual que, ningún atento lector, olvidará cuanto aquí se dice, y se ofrece: “Y aunque ningún otro cielo/ nos fuera de nuevo otorgado/ habrá valido la pena vivir”.

 

Testigos del asombro
Beatriz Villacañas
Vitruvio, Madrid, 2014

 

varios3-otrolunes32Amplia es ya la obra lírica de Beatriz Villacañas, la cual alterna, desde hace años, con su labor docente como profesora de literatura inglesa e irlandesa en la Universidad Complutense.

Para esta entrega, “Testigos del asombro” (Vitruvio. Madrid, 2014), la escritora toledana ha querido rendir homenaje al haiku y ha reunido un total de 130: “El haiku me muestra que es testigo perfecto del asombro inmediato que, sin embargo, viene de muy lejos y refleja, en lo humilde de su brevedad, lo inabarcable de aquello que lo produce”.

Brevedad, sí, pero plena de intensas emociones (“Este dolor/ vendrá a hacer la canción/ después del llanto”); de fulgurante reflexión (“Por el camino/ busca la vida el paso/ hacia el destino”);  de precisa quietud (“Frescor de umbría,/ reflejo de los pinos,/ verdea el agua”); de certera sugerencia (“El pie descalzo/ entra en el nuevo día:/ perfume y campo”). La mayor parte de las piezas mantiene una rima asonante, sin renunciar, en ocasiones, a la consonante -“Qué leve el día/ y cuánta luz nos trae/ su melodía”-, y que no hace sino confirmar la versatilidad que posee esta atractiva estrofa japonesa.

Versatilidad que, al cabo, es palabra que acompaña también el quehacer de Beatriz Villacañas, y que se consolida con este poemario luminoso y almado, que cierra con una bella coda: “”Hoy tu Palabra/ viene a sembrar el campo/ y me acompaña”.

 

Poemas de amor
Edgar Allan Poe
Valparaíso, Granada, 2013

varios4-otrolunes32A las numerosas visitas de incondicionales que siguen depositando en su tumba toda clase de objetos y flores, a los actos conmemorativos que se suceden todo el mundo -lecturas, representaciones teatrales, exposiciones-…., hay que sumar ahora la publicación en nuestro país de la edición los “Poemas de amor” de Edgar Allan Poe (Valparaíso. Granada, 2013). La selección, prólogo y traducción ha corrido a cargo de Raquel Lanseros, que ha completado un excelente trabajo y que acerca, una vez más, al genial norteamericano a los lectores de habla hispana.

Recoge esta compilación algunos de sus textos amatorios más significativos, en una personal y brillante versión al castellano: “El intenso lirismo de Poe hace imprescindible la traducción rimada de su poesía, para que así se revele y difunda el rico contenido, a la par que la música, el espíritu, la ambientación y la selección semántica del genial autor”, confiesa en su ilustrativo prefacio Raquel Lanseros.

Veinticuatro son los poemas aquí reunidos y el hermoso hálito que derraman sus textos, la soledad irreparable que los envuelve, la melancolía que emanan desde sus adentros…, completan un íntimo mapa de los sentimientos, turbaciones y  amoríos que asaltaron la vida de Allan Poe: “Porque en su corazón, como en tu flujo,/ se refleja la idea de ella en calma,/ su corazón que tiembla ante el influjo/ de esos ojos en busca de su alma”.

Buscador, sí, y creador de también de un mundo imaginario que quería eludir su ámbito real. Aquel universo soñado, pero cierto,  perdura aún. Y perdurará, ayer y siempre, como sobresaliente ejemplo de su inolvidable legado.

 

Antología poética
John Clare
Linteo, Ourense, 2014

 

varios5-otrolunes32La obra lírica de John Clare (1793 – 1864) resulta bastante desconocida en nuestro país. Poeta del campo y de la naturaleza, nacido en la pequeña localidad inglesa de Heplston, su formación académica fue escasa, e incluso su puntuación, su gramática y su dicción contenían muy diversos errores. A pesar de ello, su vocación y sus anhelos poéticos -y la imprescindible ayuda de  su primo, Edward Drury, librero de Stamford, quien compiló sus textos- le llevó a pergeñar un corpus considerable, del que ahora tenemos ocasión de disfrutar.

Bajo el título de “Antología Poética” (Linteo. Ourense, 2014), se reúne un amplio florilegio del vate británico. La selección y traducción han estado a cargo de Eduardo Sánchez Fernández, quien en su aclaratorio prólogo traza sus principales claves humanas y literarias: “Estos poemas hacen referencia a tres aspectos fundamentales en la temática de John Clare: la naturaleza, el amor y la situación del poeta y la poesía”. Tres pilares, que sirven para dividir sabiamente el volumen y poder sumergirse con mayo criterio en el singular quehacer del poeta inglés.

Romántico, sencillo, emotivo, sincero, luchador…, serían adjetivos válidos para calibrar su personalidad, y en buena medida, también su lírico decir: “Oh, Poesía, alivio del alma,/ llevo largo tiempo siendo tu amante”. Amatoria confesión que, a su vez, encuentra acomodo en muchos de los versos dedicados a su esposa Mary, y a los espacios y elementos de la Naturaleza que siempre lo acompañaron: “Amor, veámonos en la cañada verde, / junto al olmo alto,/ donde el escaramujo da su olor fragante;/ ven conmigo allí”.

Espléndida oportunidad, pues, para descubrir la personal y sugeridora poesía de un escritor pleno de humanismo y sentimentalidad.