"Ninguna novela que quiera retratar a la sociedad española actual puede prescindir de la crisis"

Entrevista al escritor español Recaredo Veredas

Por Juana Vázquez Marín

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Nacido en Madrid en 1970, Recaredo Veredas es autor de una ya considerable obra. El último, por ahora, capítulo de esta trayectoria es la novela Deudas vencidas, publicada por Salto de Página. Juana Vázquez le ha entrevistado para OtroLunes.

 

Esta es tu primera obra.

No, antes he publicado cuatro libros. Dos de relatos (Pendiente y Actos imperdonables), un ensayo (Cómo escribir un relato y publicarlo) y un poemario (Nadar en agua helada).

 

Pero, ¿es  tu primera novela?

recaredo-veredas-3-otrolunes32Sí, es mi primera novela publicada. He escrito otras dos, que nunca –creo- saldrán del disco duro. Me sirvieron para aprender cómo se escribe una novela, lo que no es nada fácil.

 

Para ser la primera novela es un gran acierto que la voz  del narrador suene creíble y verosímil.

Gracias, la voz del narrador es la mayor construcción de la novela y, a la vez, su mayor problema pues tuve que unir sus divagaciones con las peripecias. Además resulta bastante complicado que sea coherente durante todas las páginas y que se ajuste a los diversos estados de ánimo.

 

¿Cómo fue el proceso creativo?

Ante el fracaso de las dos primeras novelas, inéditas para siempre, me planteé la creación de una voz y de una historia próximas a mi experiencia vital. Obviamente nunca he matado a nadie ni nunca he contratado a un matón, pero soy abogado y el entorno del recobro de morosos y el derecho me resulta bastante familiar. También bastantes de las neurosis del narrador, como la hipocondría, son mías. No fue un proceso difícil, lo que fue complicado fue la reescritura, el mencionado ajuste de la voz con las peripecias.

 

La voz del narrador, a través del diario, distancia la voz del protagonistas de los pequeños y grandes dramas que le suceden, de su amargura.

No  lo tengo claro. Más bien la elección del diario permite que la voz fluya sin filtro alguno, sin ninguna vergüenza, pues el único receptor de las palabras escritas es él mismo. Otra cosa es que su relativismo moral le permita tomarse la vida con cierta distancia, incluso con ironía.

 

Cuenta la historia de un cuarentón con aspiraciones literarias. Es abogado y entra en el abismo cuando monta una estrategia para cobrar morosos. ¿Tiene el argumento, elementos autobiográficos?

Sí, por supuesto, soy un cuarentón, tengo aspiraciones literarias y soy abogado. Las similitudes son obvias, pero mis técnicas para cobrar morosos son totalmente legales y la mayor parte de la novela es una absoluta invención. También, como antes he mencionado, algunas de las neurosis del narrador son mías (y de mucha gente más, por eso las he incluido, para buscar la empatía del lector).

 

Su vida de trabajo corre paralela a su filiación como miembro de un Colectivo de izquierdas. ¿Qué clase de izquierda es esa pandilla de raros?

Es una izquierda más bien de boquilla, dedicada a la exhibición de sus conocimientos filosóficos y a la exhibición de arte de vanguardia. No mantiene ninguna relación con el mundo que les rodea ni con la precariedad rampante. Son unos farsantes, aunque ellos no lo sepan.

 

Al narrador le ocurren pequeños dramas y  pequeños triunfos, los pequeños dramas se hacen más patéticos con la crisis. Además toma una decisión con la que no está de acuerdo, pero la toma.

Toma varias decisiones con las que aparentemente no está de acuerdo pero, como bien afirmas, las toma. Son sus prejuicios morales los que obstaculizan esa toma de decisiones, pero esos prejuicios son muy débiles, están socavados por la profunda inmoralidad de la sociedad que le rodea. Por lo tanto, las decisiones –a veces sumamente graves- que afronta corresponden plenamente con sus intereses y las toma con conciencia de sus repercusiones.

 

El diario que escribe y que discurre a través de toda la novela es muy sincero, y a lo largo de él se filtra la vida exterior y la vida interior, ya  que se trata de un diario intimo escrito para él.

Efectivamente, esa sinceridad es la que buscaba al escoger el diario: no hay otro interlocutor que uno mismo. En un principio el interlocutor del narrador era su psicólogo pero me obligaba a crear una nueva progresión, un nuevo personaje de cierto protagonismo que añadía bastante poco a la novela.

 

Recaredo Veredas - Foto: Raquel Vicedo.

Recaredo Veredas – Foto: Raquel Vicedo.

Un rasgo que sobresale del protagonista es su condición de hipocondriaco elevado a la quinta esencia, ¿hay algo tuyo ahí?

Sí. Soy hipocondriaco, aerofóbico y sufro bastantes fobias más que no voy a contar. Ya comentaba antes que buscaba verdad en la novela y que más fácil para hallarla que adentrarse sin tapujos en uno mismo.

 

Se capta un cierto tono misógino, la mujer, no trabaja, está a sus ropitas, se la pega con otro, eso sí también pertenece al Colectivo de izquierda.

El narrador no es que sea misógino, más bien está harto de su mujer y, en consecuencia, generaliza al resto del género femenino. Yo no soy misógino en absoluto. Creo que tengo una buena relación con las mujeres, entre las que se cuentan algunas de mis mejores amigas y compañeras de trabajo. Además tengo una hija de pocos meses y deseo que crezca en libertad y se desarrolle plenamente.

 

El personaje tiene algunos matices canallescos… ¿Están causados por la sociedad en crisis y sin valores donde se ubica la trama?

El protagonista es bastante canalla per se, no precisa de una sociedad que le espolee. Pero si, además, se encuentra con una sociedad que alienta sus patologías, esa vileza casi genética brilla con mucho mayor esplendor.

 

Es una novela muy rica, sobre todo desde el punto de vista psicológico de las emociones: la ira, el amor, el escepticismo, la violencia, la ironía.

Gracias, es una de las principales pretensiones de la novela. Es esencial que el protagonista, por muy canalla que sea, empatice con el lector. Es decir, que el lector sienta que las emociones son suyas o podrían serlo. Solo así se consigue el interés por la la lectura.

 

Otro haber a su favor es que está basada en los tiempos de ahora, es una novela totalmente actual.

Sí, creo que el contexto es totalmente actual –ninguna novela que quiera retratar a la sociedad española actual puede prescindir de la crisis- aunque la historia sea universal. Alguien que intenta medrar, tanto laboral como creativamente, que intenta liberar a su mujer del acoso de un amante y que, sobre todo, trata de poner su vida en orden, sean cuales sean los métodos.