"Todas las novelas son históricas"

Entrevista al escritor español José María García López

Lorenzo Rodríguez Garrido

jose-ma-garcia-lopez-otrolunes32El novelista y poeta José María García López (Ávila, 1945), autor, entre otras novelas, de La ronda del pecado mortal y El baile de los mamelucos (ambas en Seix Barral), publica El corazón de la piedra (Nocturna, 2014), una ambiciosa y excelente novela de corte histórico  que cuenta la relación entre el compositor Tomás Luis de Victoria y la archiduquesa Margarita y, valiéndose de este pretexto, la historia de España y la Europa del momento durante los reinados de Felipe II a Felipe IV en un entramado con diversos escenarios: ciudades imperiales como Viena, Praga y Budapest; la batalla de Lepanto; la corte de alquimistas de Praga, con leyendas como la del Golem. Todo ello envuelto por las locuras de los Habsburgo, las pinturas de Arcimboldo, el genio de Cervantes y, por encima de todo, la música de Victoria.

El autor, que reside en El Puerto de Santa María (Cádiz), responde amablemente estas preguntas:

 

Junto con el compositor Tomás Luis de Victoria, la protagonista de El corazón de la piedra es la archiduquesa Margarita, hija del emperador Maximiliano II de Habsburgo y María de Austria, además de monja en el convento madrileño de Las Descalzas. Es una forma singular de retratar la Europa de las guerras de religión y la Leyenda Negra, a través de los ojos de una monja. Una monja con voz propia y gran agudeza.

Margarita está muy bien ubicada e informada, física y políticamente, por lo tanto podría irradiar de ella en Las Descalzas Reales un espectro imaginativo con grandes posibilidades genuinamente literarias. Todo ello mezclado con su recreación de la música de Tomás Luis de Victoria y con la proyección que la mujer hace del humilde y genial polifonista. Margarita tenía una fuerte personalidad, está documentado, un poderoso espíritu de concordia (cuidado con la palabra, ahora también deformada por cuestiones de propaganda…) y una notable inteligencia. Es también una personalidad contradictoria y con una gran capacidad analítica y sentimental. Sabe lo que sucede en cada rincón del imperio y lo que no sabe se lo imagina. Escucha, deduce e imagina. Quiere ser una monja de clausura, pero participa en el siglo, en parte obligada por su madre, la emperatriz María, y por su desconfianza de los poderosos, reyes, validos, ministros, embajadores, etc.

 

La monja cuenta su vida desde que es niña hasta sus últimos años. Los primeros recuerdos son más claros y están mejor fijados en su memoria, pero según pasa el tiempo se vuelven más confusos e, incluso, irreales.

 Lo que aquí hay es más bien una conjetura psicológico-novelesca. He querido deformar el relato de modo paralelo a como Margarita va perdiendo la visión, va envejeciendo y contagiándose de la demencia ambiental y naturalmente senil. También he querido que la muerte de Victoria (la imposibilidad de nuevas composiciones musicales) la trastorne un poco. Y por otra parte Margarita es también un conductor, que se va quemando o fundiendo, de las ambiciones de Felipe II, los errores y fracasos de Felipe III, las guerras que mantienen algunos de sus hermanos, las búsquedas filosóficas, científicas, alquímicas de otros… Ese conductor que es el ser de la archiduquesa-monja tendría que haberse alterado también lingüística y literariamente. No sé hasta qué punto lo he conseguido.

 

Tomás Luis de Victoria fue uno de los más célebres compositores del Renacimiento, pero como novelista ¿qué te fascinó de él hasta el punto de decidirte a seguir sus pasos?

El contraste entre las humildes limitaciones de su vida y la amplitud del espectro creativo del compositor.

 

jose-ma-garcia-lopez-2-otrolunes32Parece ser que al principio el narrador de la novela iba a ser el propio Victoria.

Lo pensé, pero no veía cómo darle dimensión novelesca. En el camino se me cruzó la archiduquesa sor Margarita y me dio la clave. Se me ocurrió que ella, por sus conexiones europeas como poderosa Habsburgo, podía contar la vida del Abulense imaginada desde su música, pero inserta en la historia. La cuestión de Margarita sería: un hombre que ha creado esta polifonía, con tantas resonancias dramáticas, tendría que haber vivido más. Y esa vida es lo que el afecto de la mujer, su ceguera y su final juicio extraviado recrean e inventan.

 

Esta es tu sexta novela. En comparación con la primera, ¿cómo dirías que ha evolucionado tu estilo?

No sé si soy yo quien debe decirlo. Quizá mis textos tengan ahora una contención mayor en cuanto a combinaciones lingüísticas. Y, por otra parte, más libertad conceptual. Ojalá fueran también más equívocos y revulsivos.

 

A tu novela se la describe como “una alucinación histórica que evoca el goticismo del Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki”. Algo que me gusta mucho es cómo entreveras la Historia con una pequeña dosis de fantasía (el despertar del Golem, la corte de alquimistas de Praga, las ensoñaciones de Margarita, etc). ¿Se experimenta la misma libertad al escribir una novela histórica o, al tener que ceñirse a hechos ya acontecidos, debe avanzarse con más cautela?

Tal vez la cautela no esté muy reñida con la libertad. Por otro lado, yo no creo demasiado que mis novelas sean históricas, a la vez que seguramente toda novela lo es. En cuanto a la libertad, desde luego no es la misma, pero no es mayor ni menor si se parte de unos hechos ya documentados que si se parte de otros más o menos inventados. La imaginación novelesca y la expresión historiográfica se dan ambas en el ámbito de la lengua, y en ambas cabe un soplo de libertad. Digo un soplo, no un huracán, pero eso es la libertad.

 

El Renacimiento: arte, música, literatura, ciencias… Pero también batallas (la de Lepanto), leyendas monstruosas (la de la Condesa Sangrienta), expulsiones (la de los moriscos), epidemias. En otras entrevistas has afirmado que “la supuesta grandeza de los pueblos se construye a base de barbarie”. ¿Hasta qué punto crees que tendemos a idealizar el pasado?

Unos idealizarán más y otros menos. Pero en general, sí, se idealiza el pasado. “El hoy es malo, pero el mañana… es mío”, escribió Antonio Machado. Es decir, se supone que con el pasado ya no se tiene compromiso, no somos responsables de lo que pasó. Lo malo es que del presente (y un tanto del futuro) sí somos responsables y a la vez testigos. Otro ejemplo cercano: el himno de Andalucía dice (o decía): “Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos”… Y una chirigota gaditana replicaba: “Pobrecitos y vasallos, siervos de terratenientes y de chulos a caballo”. Es cruel, pero la capacidad de superchería y mitificación es aún mayor en la mente humana.

 

¿Qué es para ti una novela histórica?

Pues supongo que una que se ciñera a la documentación histórica escrita y al contraste de los testimonios orales, cuando fueran posibles. Una novela histórica sería una que no pudiera desdeñar en cuanto a la investigación propiamente dicha un historiador autorizado. Y mejor si a la vez fuera un fanático de la literatura creativa más delirante, si es que existe tal cosa.

 

Has publicado en editoriales grandes (Seix Barral) y en otras más pequeñas. ¿Qué diferencias notas?

Esas editoriales “grandes”, por mantener tu inocuo adjetivo, están hoy día sometidas a muchos filtros mercantiles y suelen plegarse a un espectro social consumado. Eso no quiere decir que no quepan en ellas los libros excelentes. Alguno que otro puede colárseles. Y esas otras editoriales, “pequeñas”, muchas veces no son solamente eso, sino asomos de una exigencia artística y conceptual mucho mayor y proyectos nada obedientes ni convencionales (también en ellas caben los libros pésimos, claro).

 

¿Cuáles son los escritores que más te han influido?

Es seguro que en un tiempo fundamental me influyó mucho Edgar Allan Poe. En poesía me influyó de esa misma forma Vicente Aleixandre. En ambos casos por simples casualidades adolescentes. Luego habré asimilado, o eso espero, las influencias de los autores más concordantes con mis ideales expresivos: Proust, Borges, Onetti… Ése es un buen trío. Si te pones a citar por extenso, no paras y a la vez eres injusto.

 

Próximos proyectos literarios.

Aparte algún inédito reciente (y no tanto), ahora estoy trabajando en un libro de ensayos. Y tengo notas para dos novelas. Si no pasa nada grave en contra, creo que al menos una de ellas sí la escribiré. La otra, de momento, la veo remota.