"Hoy conversamos con Guillermo Vidal"

Dossier
Por Literatura Cubana.com

MVC-006FMe levanto a las cuatro de la madrugada y oro a Dios para que me permita escribir, leo algunos pasajes de la Biblia y luego releo fragmentos de novelas que elijo por temporadas y que acaricio con una envidia rosa y cuando parezco un pitcher que ha calentado lo suficiente, me siento ante el ordenador y escribo con gran rapidez y siento que me dictan, siento el tono, veo lo que ocurre en la novela y me creo en esos momentos que soy un escritor de gran calibre, trabajo hasta media mañana si puedo y salgo feliz si me ha ido bien y no reviso hasta después. Escribo todos los días excepto los domingos, tengo una disciplina del carajo, como de obrero ejemplar.

Pregunta de un lector anónimo (Cuba):

-Aparte de Las manzanas del paraíso ¿tiene alguna otra producción en mente?

-Después de Las manzanas… he escrito varias novelas, entregué El mendigo bajo el ciprés para mi editorial en Cuba que es Oriente, aunque ahora publiqué Los cuervos por Letras Cubanas y esa misma editorial publicará en breve La saga del perseguido. En mente tengo muchas cosas, desde un estudio sobre la escritura de la novela, una novela sobre un torturador y quizás un libro de cuentos bastante porno, creo. Tengo jugo para unas cuantas más y varias que escribí en estos años y no he dado a nadie porque aún no me convencen del todo, espero que el desocupado lector siga esos libros, hay mucha expectativa con La saga del perseguido. También con la reedición de mi novela policial y de vampiros. Se había anunciado para la Feria de la Habana y tuve que disculparme porque no salió, pero ahora me aseguran que no demora. Mis saludos a ese suscriptor sin nombre.

 

Pregunta de la lectora Marina Rego:

-¿Cómo puede un escritor desconocido, que ha hecho un buen libro, lograr que este sea publicado y tenga buena acogida en el mercado?

-No tengo la menor idea. En mi caso mis libros se venden muy bien en mi país, me da un poco de rubor decirlo, pero no duran ni una semana, me alegra, pero me hace sentir como un fantasma, porque no los veo en librerías y la gente a veces se queja de que no hay libros míos y me da un poco de pena por la gente y cierta satisfacción porque hay gente que lo lee a uno. ¡Hay gente que pierde su tiempo leyendo mis libros!, no lo puedo creer. Hay personas muy hábiles capaces de hacernos creer que cierto autor o libro son imprescindibles para seguir viviendo y allá va la pobre gente. Claro que me gustaría que me leyeran.

 

Pregunta del lector Manuel Alemán (staff):

-¿Por qué se aferra tanto Guillermo Vidal a su terruño Las Tunas? Si pudiera viajar, ¿qué lugares le gustaría visitar? ¿Cree que esto influiría en su obra?

-Solo por razones sentimentales, tengo la mayor parte de mi familia aquí, pero también tengo una hija, un yerno y dos nietos en España, a mi madre de crianza en Los Estados Unidos y no he dicho en ninguna parte que estoy comprometido a quedarme. Me va bien porque vivir lejos del mundanal ruido, permite que no me jodan. Me gustaría visitar a España para ver a mi familia y porque sigo con admiración a unos cuantos autores. Los viajes me deprimen un poco, pero a veces asisto a ferias en otros países, no a tantas y me siento como un bicho raro y apenas hablo con la gente y sueño con volver a casa para no estar en salones y protocolos que me apocan, que me hacen decirme qué hago aquí, por qué no me quedé en casita, sin tanto barullo. Es que soy muy tímido, aún así imparto conferencias y doy entrevistas y salgo por la tele y nadie se da cuenta de que me cuesta mucho trabajo. Prefiero las conversaciones privadas, la gente sencilla y detesto las frivolidades que llegan a asquearme.

 

-¿Tiene preferencia por algún género literario a la hora de escribir? ¿Por qué?

-Por la novela, sobre todo novelas y cada vez soy más exigente como lector, aunque siempre leo los libros que me regalan con amor mis colegas y amigos. Leo novelas para no leer lo que veo claramente en el rostro de las gentes. Las novelas no muerden, la gente sí. Y en los últimos años he escrito sólo novelas, aunque quizás un día me atreva con una reflexión sobre la escritura de las mismas, para disfrutarlo, sin pedanterías, sin creerme ninguna cosa.

 

-En una entrevista dijiste que sigues deseando hacer un día “tu mejor novela”. ¿Qué elementos o pensamientos tendría, que no tienen tus novelas ya escritas?

-Oh, esa lengua mía. Me quedo frío ante la pregunta porque cada vez compruebo que esa no era la gran novela y voy así tras la otra, me digo que la próxima será. Me gustaría una que el lector no pudiera dejar de principio a fin y que hablara de lo poco sabio que hemos sido hasta ahora, que la gente envejece y muere y seguimos casi como en la comunidad primitiva, si quitamos unos cuantos artefactos y comodidades, somos los mismos seres rugientes de la comunidad primitiva. Noto que no le contesto su pregunta, pero no tengo respuesta, no debí hablar tan a la ligera, pero aún sigo esperando esa novela que me hará feliz y si esto ocurre es que me voy a morir.

 

-Literaturacubana.com es un sitio nuevo, ¿cuál crees que pueda ser su contribución?

-No tengo la menor duda de que tendrá muchos lectores, gente que supone que la literatura cubana no son tres o cuatro elegidos por alguien, a veces con aviesa intención se borran nombres, se omiten obras, como casi se omitió a José Soler Puig y a muchos otros. La literatura cubana es plural en todos los sentidos y no está en una capital ni en el propio país solamente. Un sitio como éste abre muchas puertas y supongo que dará que hablar, y ayudará a estudiosos, a curiosos, a humanistas, siempre me gustó leer lo que piensan los escritores, sus fobias, sus obsesiones, sus métodos de trabajo, es incalculable el valor de un espacio como éste.

-¿Has tenido que cambiar tu obra o el proceso de escribir por causas ajenas a la literatura?

-Soy un esclavo ante Dios y la literatura, pero un hombre capaz de sentirse libre en condiciones muy duras, ni se imagina lo negras que me las he visto, he tenido que asistir a un juicio y luego me he tenido que ir como un apestado de mi trabajo como profesor universitario, he perdonado a esa gente, he vivido situaciones límites y he mantenido mi dignidad. He perdido seres muy queridos, he sufrido, pero nadie cambia a un tipo tan testarudo y parece que seguiré escribiendo, pero nunca una literatura complaciente, debe saber que escribo con las tripas, que me juego el alma, parece kitsh, pero es lo que quiero hacer, si se es deshonesto como escritor uno está perdido o comienza a perderse.

 

-¿Consideras que la literatura cubana es totalmente diferente al resto de la literatura latinoamericana? ¿Por qué?

-La literatura cubana tiene rasgos distintivos, pero no es mejor que la de otros sitios. Ni mejor ni peor. No hay que creerse siempre que somos los mejores en algo, no tiene sentido, admiro mucho a autores de otras partes y además la literatura cubana no sólo está en Cuba sino en el exilio, somos una horda muy feroz y cuando nos encontramos nos amamos y nos queremos y cada uno escribe como puede. Eso se lo dejo a los estudiosos de la literatura, yo de algún modo lo soy, pero prefiero mi mente de novelista y dejar la tarea a quienes viven clasificando.

 

-Has recibido el Premio Alejo Carpentier, ¿cómo afectó esto tu vida? ¿Crees que los premios literarios son útiles?

-Me dio un alegrón muy grande el Premio Carpentier, porque se trata del más importante que se da en mi país, la gente me estrujó como quiso, por las calles me abrazaban, los periodistas no me dejaron vivir y cuando ya estaba exhausto y exprimido y alegre porque me habían pagado cinco mil dólares me di cuenta que debía olvidarme de todo ello, de los corrillos literarios donde se hablaba de los grandes que habían perdido en ese concurso y se trata de autores a los que he admirado siempre y de que no se puede andar por ahí orondo como un gallo creyéndose algo, si los premios no duran toda la vida, así que ya estoy en casita, mi hijo más pequeño me interrumpe, porque aún no sabe que no debe interrumpir. Mi esposa prepara el almuerzo y yo contesto después de haber trabajado como un burro.

 

-Eres profesor de Literatura Hispanoamericana, ¿sueñas con dedicarte solamente a la literatura, adoptarla como tu única profesión?

-Fui profesor y de cierto modo nunca dejé de serlo, porque me gusta ayudar a los escritores y a la gente en general, desde hace años trabajo en un departamento en Cultura, todo el mundo es muy considerado y trata de favorecer mi trabajo de escritor, pero es seguro que si pudiera mantener una cierta solvencia económica me escondería por el resto de mi vida a escribir y aparecería mucho menos en público.

 

-¿Qué dificultades encuentras cuando escribes dentro de Cuba? ¿Qué ventajas?

-Vivo en un pueblo de provincia, me gustaría mantenerme aquí si es posible, pero uno nunca sabe. No es tan dramático. Ya lo he superado todo. Debo ser un ejemplo de lobo estepario.

 

-Has dicho que le debes a Manuel Puig tu novela Ella es tan sucia como sus ojos, ¿suele ser el impacto que te causa una novela el motor impulsor para escribir?

-Leí a Manuel Puig con mucho placer, pero Ella es tan sucia… no llegó al nivel de sus libros, así que le agradezco sus libros y aunque no me arrepiento de esta novela, comienzo a ver las meteduras de pata y por suerte creo que avanzo. Creo que en ocasiones una gran novela me impulsa un poco o una buena entrevista o la lucidez de espanto de alguien que dice algo en lo que yo no había reparado, me alarma la inteligencia de algunos amigos que son verdaderos sabios en todo. De todos modos esta novela no duró ni una semana de ventas, si acaso quedaron unos ejemplares no descubiertos y ya hoy no existen, vi a la gente comprándola con cierta ferocidad, los he visto atropellarse por ello y me he sentido amoscado, con un poco de pena y un poco de torpe vanidad.

 

-Algunos escritores tienen “manías” a la hora de escribir, ¿cuáles son las tuyas?

-Me levanto a las cuatro de la madrugada y oro a Dios para que me permita escribir, leo algunos pasajes de la Biblia y luego releo fragmentos de novelas que elijo por temporadas y que acaricio con una envidia rosa y cuando parezco un pitcher que ha calentado lo suficiente, me siento ante el ordenador y escribo con gran rapidez y siento que me dictan, siento el tono, veo lo que ocurre en la novela y me creo en esos momentos que soy un escritor de gran calibre, trabajo hasta media mañana si puedo y salgo feliz si me ha ido bien y no reviso hasta después. Escribo todos los días excepto los domingos, tengo una disciplina del carajo, como de obrero ejemplar.

 

-¿Te consideras un escritor exitoso? ¿Por qué?

-Mis libros puede decirse que han tenido mucho éxito de ventas en mi país y en algún otro sitio comienzan a venderse, sobre todo se vende ahora la edición de Plaza Mayor de Las manzanas del paraíso, una novela que ha llamado la atención de mucha gente porque toca el tema gay y el de la cárcel, yo soy un oscuro tipo de provincias que no es para nada provinciano, un tipo al que los autos no le paran ni le ceden lugar en las colas. Es que no soy un actor de cine ni de la tele, sino alguien que escribe, prefiero ver las portadas de esos libros a mi foto, pero sí, desde hace años tengo buena suerte con las ventas.

 

-¿Cuáles son los temas que más te interesan abordar en tu obra?

-Los marginales, en Las manzanas… el tema carcelario y el gay, en Los cuervos, la destrucción de una familia y las relaciones lésbicas, en Matarile, la crítica a la realidad de la Cuba profunda, en La saga del perseguido, la del Premio Carpentier que saldrá para fines de año, el miedo, la metáfora del miedo que puede paralizarnos, lo que ocultamos de los ojos de los demás, nuestras miserias, dará que hablar.

 

-¿Cómo eliges y moldeas a tus personajes? ¿Con cuál de tus personajes te identificas más?

-Mis personajes se aparecen y hablan y no hago más que seguirlos, pero siempre los veo muy bien, miran, huelen, odian, aman, tienen una historia, me sorprenden ciertas cosas, pero yo los guío, estudio muy bien sus personalidades. A veces hablo con amigos psiquiatras y les comento, pero lo que más me detiene siempre es el comienzo de las novelas a los que cada vez dedico más tiempo, al narrador, debo tener muy claro la voz del narrador, lo que sabe, sin ello no comienzo nunca aunque trabajo sin un plan riguroso, prefiero que la historia me vaya sorprendiendo y a veces siento el temor de que no voy a poder continuar, no sé qué viene después, claro que hay una idea general y mucha preparación si es posible, pero eso ya no le importa al lector, quizás al escritor y aún así casi nadie trabaja igual y no hay que andar por ahí haciendo de héroe, por las horas que uno invierte en las investigaciones previas.

 

-¿Qué requiere un escenario, real o imaginario, para que sea el escenario de tu novela?

-Un escenario que sea creíble, que se incorpore a la historia y sea el único que debía ser, pero me va saliendo en relación con la historia, los personajes, el narrador, es muy importante que el lector sienta que no lo engañé, que era natural que los personajes estuvieran allí.

 

-Si quisieras ser recordado sólo por una de tus obras, ¿cuál sería? ¿Por qué?

Eso me recuerda que soy mortal, así que prefiero ser recordado por la novela que aún no escribí, que será sin dudas mucho mejor que las de ahora, aunque puede ser que me equivoque. No me interesa la trascendencia. No sé si seré recordado. No es tan importante para mí, prefiero que ahora me recuerden, porque los que me recuerdan también pasarán al olvido.

 

-¿Qué libros y/o autores influyeron en tu obra?

-José Soler Puig de quien nunca se ha hablado como se merece, Reynaldo Arenas, Faulkner, Onetti, Luis Britto, la Biblia, Manuel Puig, las revistas literarias, los comics y las novelas de cowboys y los mil autores a los que les debo, pero ellos también le deben a los otros así que es el cuento de nunca acabar.

 

-¿Qué estás leyendo actualmente?

-Leo con mucho placer algunos libros de Javier Marías y de Antonio Muñoz Molina, son unos tíos muy cojonudos que me ayudan con el tono, releo por estos días algo de Proust y unas revistas que me regaló una amiga que sabe cuánto las aprecio, pero no he podido suscribirme aún, las persigo por todas partes como un necio.

 

-¿Cuál es el consejo más valioso que has recibido durante tu carrera como escritor? ¿Qué consejos les darías a los nuevos escritores?

-Que no me apurara por publicar y es algo que agradezco aunque no siempre seguí ese consejo y también que mirara los libros y telenovelas de éxito y escuchara a los más jóvenes, agradezco mucho cuando me tendieron la mano. No daría ningún consejo, en todo caso es importante que la vida se les vuelva un rollo y crezcan y lean y no se plieguen. Pero sí, pensándolo bien, tengo un consejo: no dejarse jamás de nadie.

 

-¿Qué nuevos proyectos nos trae Guillermo Vidal?

-Estoy escribiendo la historia de un torturador, es una novela que llevará algún tiempo, que me trae muy ocupado y a la que le tengo esperanzas, también reescribo un par de novelas que se habían quedado atrás. Tengo apuntes para otras muchas cosas.

 

-Se dice que eres una de las figuras narrativas más importantes de las letras cubanas (CubaLiteraria), ¿es eso una ventaja o una carga?

Si no fuera porque quienes lo dicen son personas a las que respeto mucho y son mis amigos, diría que han comenzado en Cuba las mentadas de madre, obviamente no les creo, así que no tengo la menor carga por ello. Si lo creyera sería un error que no pienso cometer en mi vida, puedo agradecer esas gentilezas y lo hago, pero nada para quitarme el sueño.

-Le agradezco mucho su entrevista, es usted muy gentil, Dios la guarde.