"Los grandes están a la vuelta de la esquina"

Dossier
Por Kirenia Legón

Esta quizás sea la última entrevista concedida por Guillermo Vidal.

DSC00015Me habría gustado trabajar con Walt Disney, me deleitan los “muñes”, también la pasaría de lo mejor narrando deportes, en especial béisbol o atletismo, debe ser delicioso aunque escribir también lo sea.

Empecé a escribir cuando era un estudiante de preuniversitario. Un grupo de condiscípulos se reunía y yo les inventaba historias. Desde entonces no he parado de escribir y lo he hecho al tiempo que trabajo con los más jóvenes, toda mi vida he trabajado con ellos. Osmany Oduardo era el vicepresidente de la AHS en Las Tunas y yo me ocupaba de sus lecturas y de su trabajo y ahora está ganando premios (recientemente obtuvo una mención en el Casa de las Américas y me he alegrado como si lo hubiera ganado yo). A Osmany lo tengo por un hijo más, también Frank Castell se está destacando mucho, es muy grato trabajar con los más jóvenes, no puede uno olvidarse de que los grandes están a la vuelta de la esquina, los he ayudado con satisfacción.

Acaba de salir una entrevista en La Gaceta donde hablo de algunas personas que me han ayudado a mí: Soler, Imeldo, Onelio, Heras, Noel Navarro, Waldo González, Redonet, debí mencionar a Sacha, Curbelo, Carlos Tamayo, Senel Paz, Amir, Róger Avila, Cofiño, a mi familia, y aún a los que me hicieron daño, pues así también se aprende, sin embargo, no me influyen. Mis influencias aparecen por etapas y ojalá que lo sean de cierto, me influyen Faulkner, Onetti, los textos bíblicos, me influyen otros autores que a la vez estarán influidos por otros y es el cuento de nunca acabar.

Escribo para mi vicio, no puedo dejar de hacerlo, puede parecer una pose, pero sé, muy dentro de mí, que no voy a parar, escribo para indignar, para que no hayan demasiados olvidos, para provocar, quizás para protegerme de la locura. Sobre los temas que toco no me he puesto a pensar, pero me interesa el olvido, la muerte, lo desdichado que es el hombre, lo pervertidos que somos.

No hay cosa más discutible que el término realidad, así que doy por sentado que escribo puras mentiras que tienen una base real o pueden ser creídas o al menos probables, escribo más bien de lo probable, de lo que no es y pudo ser y ocurre de algún modo.

Eso que llaman la inspiración la siento mientras escribo a toda mecha y luego me ha quedado tan bien que me pregunto si fui yo realmente quien lo escribió, pero dura muy poco, mi trabajo es casi siempre a pulmón, no se escriben novelas todo el tiempo en éxtasis, aunque ojalá lo lograra. Escribo ahora desde un ordenador, antes lo hice a máquina y también a mano. Casi siempre muy temprano, cuatro o cinco de la madrugada porque a otras horas es impensable con lo que la gente suele molestar. De esta manera he logrado publicar ya, contaré con los dedos… doce o trece libros entre cuentos y novelas y parece que voy a seguir a pesar de que soy, ante todo, un tipo que lee y aprecia y siente una envidia rosa por quien va a leer un libro bueno que ya he leído. No estoy pensando en mis libros, sería demasiado vanidoso creer que los propios libros sirvan demasiado, aunque quizás sí sirvan, sin embargo, mi lector ideal es un joven tímido, como fui leyendo a ocultas de los otros, mientras comprende que el mundo está podrido y nosotros también.

En la literatura cubana actual, aunque no hay que exagerar, hay muy buenos libros y autores en medio de la morralla. Odio los libros pedantes de tipos que quieren decirme “mira cuánto sé. Cuán culto soy”. Siguen apareciendo muy buenos libros y hay autores muy distinguibles. Estoy pensando en media docena de ellos, pero no suelto prendas, no es bueno clasificar y crear malos entendidos.

En caso de un desastre espero dar gracias a Dios por salvarme y sentiría tanto dolor por los otros que no podría leer, ni escuchar música, sería el más perdido de los seres humanos, pero la pregunta va por otro lado, así que salvaría la Biblia, unos libros de Javier Marías y Muñoz Molina, Faulkner, un filme como El padrino y canciones de Marcos Witt .

 

“Lluvia de preguntas” a Vidal, tomada del libro Que levante la Mano la Guitarra
Entrevista que le hicieran Víctor Casaus y Luis Rogelio Nogueras a Silvio Rodríguez

La cualidad que más aprecias: la honestidad

Tu idea de la felicidad: el encuentro del hombre con Dios

Tu idea de la amistad: darlo todo a cambio de nada

El defecto que más fácil perdonas: el olvido

El defecto que más desprecias: el de chivato

Tu ocupación preferida: leer

Tu color: verde

Tu recuerdo más alegre: el nacimiento de mis hijos

Tu recuerdo más triste: prefiero callar

Tu experiencia más insólita: un tipo que me amenaza con una pistola y es él quien se acobarda

Tu experiencia más cotidiana: estoy lleno de amigos y de amor.