La estrategia del general Raúl Castro consiste en ganar tiempo, hay más tiempo que vida, reza la frase, y para la dicha ganancia no ha existido táctica como la del gatopardismo, sustentada en la novela El gatopardo escrita por el italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, entre finales de 1954 y 1957, y que narra las vivencias de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina, y de su familia, entre 1860 y 1910, en Sicilia, y que parece resumirse en el siguiente diálogo:
“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
“¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”.
“…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”.
Para llevar a cabo esa estrategia el general empezó por, tras conversaciones con la Iglesia católica, sacar de la prisión y deportar a España, en 2010, a los integrantes del Grupo de los 75 que habían sido encarcelados durante la Primavera Negra de 2003. Pero, el problema de Cuba no se resuelve con la excarcelación o deportación de prisioneros, la solución del problema estaría en la derogación del código penal cubano que permite llevar tras las rejas a las personas que disienten del sistema comunista. Así, a lo largo de más de medio siglo de dictadura castrista en la isla, las cárceles han sido vaciadas y vueltas a llenar acorde a las conveniencias de dicha dictadura.
De ese modo, al cierre de 2013 la dictadura militar cubana sigue teniendo la más alta cifra de presos políticos en todo el Hemisferio Occidental. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, CCDHRN, que dirige el disidente Elizardo Sánchez, ha documentados 87 casos de presos políticos que cumplen condena en Cuba, incluidos seis que durante 2013 fueron adoptados como prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional.
“Estamos seguros de que el número de prisioneros por razones políticas en Cuba es mayor que los casos que hemos podido documentar toda vez que el régimen imperante en la isla es uno de los más cerrados del mundo y permanece “fuera de toda forma de escrutinio por parte de organizaciones internacionales imparciales como la Cruz Roja Internacional”, ha declarado Sánchez.
Según la CCDHRN, de esos presos al menos once están condenados a cadena perpetua y “permanecen en celdas de aislamiento bajo condiciones crueles, inhumanas y degradantes y totalmente desprotegidos”.
“En condiciones semejantes, aunque conviviendo con delincuentes comunes peligrosos, languidece el resto de los presos políticos cubanos quienes, debido al carácter ideológicamente confesional del régimen, están expuestos a diversas formas de exclusión y discriminación”, añade la Comisión.
Así, la Dama de Blanco Sonia Garro se encuentra en prisión desde marzo de 2012, sin que hasta la fecha se le haya celebrado juicio, mientras el opositor Armando Sosa Fortuny, de 71 años, está condenado a 30 años de cárcel donde permanece desde 1994, en pésimas condiciones de salud.
Acorde con la estrategia de cambios cosméticos, en 2012 el general al mando de la isla, tras el Congreso del Partido Comunista realizado en abril de ese año, dio paso a unas tímidas reformas que han permitido la compra y venta de casas y de autos, la flexibilización de los créditos y la creación de empleos por cuenta propia. Reformas que, junto con las que empezaron a implementarse desde el 2006, como la eliminación de la restricción de venta de celulares y del ingreso de los cubanos a los hoteles, han causado la impresión, sobre todo en el exterior, de que las cosas al fin empiezan a mejorar en la isla. Sin embargo, esas mejoras terminan siendo engañosas ya que en realidad alcanzan sólo a un mínimo sector de la población; sobre todo un sector muy afín con el régimen imperante. Los precios de los celulares, los hoteles y los autos serían francamente prohibitivos. Mientras que los pequeños negocios permitidos son gravados con impuestos y, cuando a pesar de todo logran prosperar, son prohibidos como ha ocurrido recientemente con el negocio de los cines de 3D y la venta de ropas importadas. También la Aduana del país, es decir el general, ha prohibido la entrada de artículos electrodomésticos a los emigrantes isleños o residentes de viaje que regresan a la isla. El general parece dejarlo claro, serían pequeñas reformas capitalistas para apuntalar al fracasado modelo socialista.
El regalo de Navidad de Raúl Castro, en un reciente discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, fue una severa advertencia a los cubanos que tienen la esperanza de crear riqueza en la nueva economía de reformas al decirles que no desperdicien su tiempo en eso. El Estado, dijo, tratará de impedir que ello suceda. Castro al iniciar las reformas se había jactado de un relajamiento de las reglas de la economía de propiedad estatal. Lo hizo bajo coacción. El gobierno comunista en bancarrota no podía seguir fingiendo que pagaba a las personas para que a su vez éstas fingieran que trabajar. La dictadura militar declaró que tenía que sacar más de medio millón de cubanos de las nóminas estatales. Para aliviar el potencial malestar social, Castro declaró unos 178 oficios legales. La prensa extranjera parecía morir de emoción ante las palabras de Castro, además de la Unión Europea y la administración estadounidense de Barack Obama, como si el general estuviese preparado para admitir la derrota de 55 años de revolución comunista y dejar que el mercado se hiciera cargo. Sin embargo, era fácil de ver, en la lista de las profesiones aprobadas, que la reforma de Castro no era otra cosa que una tomadura de pelo para tontos.
Veamos algunos ejemplos de esos 178 oficios por cuenta propia: el 23 se refiere a la compra y venta de libros usados, el 29 a un cuidador de baños públicos, el 49 al trabajo de forrar botones con la tela, el 61 a un lustrador de zapatos, el 124 a un reparador de paraguas y el 158 a un pelador de frutas. Al ver los ejemplos de la lista, uno está tentado de preguntarse si de verdad el general espera que alguien en Cuba pueda hacerse rico ejerciendo ese tipo de oficio. Para más burla, Castro dijo ante la Asamblea que no se trata de dejar que “los empresarios privados vayan por ahí, creando un ambiente de impunidad y estimulando el competir excesivamente con las empresas del Estado, eso no será tolerado”, advirtió.
En el mismo discurso Castro rechazó las presiones para avanzar más rápido en las reformas económicas en Cuba y reiteró su interés de dialogar con Estados Unidos pero sin aceptar condiciones. “No ignoramos que quienes nos apremian a acelerar el paso nos empujan al fracaso, a la desunión y a dañar la confianza y el apoyo del pueblo en la construcción del socialismo”. La advertencia, dijo el general, es tanto para quienes exhortan a cambios “con sanas intenciones” como para aquellos que lo hacen con animadversión hacia el modelo comunista. El militar marxista propuso dialogar con EE.UU, pero en igualdad de condiciones, cosa que por otro lado siempre propuso su hermano Fidel, olvidando ambos que una dictadura nunca es de la misma condición que una democracia.
Pero echemos un vistazo a la apertura de venta de autos, efectiva a partir de diciembre pasado. Otra burla cruel del general mediante la cual un auto nuevo puede valer más de US$200.000 y uno usado más de US$85.000. Pero, por si fuera poco, los autos -de segunda mano y nuevos- solo los vende el Gobierno y son gravados con un impuesto del 100%.
Para que se tenga una idea de la índole de la reforma raulista, un Peugeot 508 en La Habana costaría unos US$262.000. Es decir, ocho veces más de lo que cuesta, por ejemplo, en Reino Unido. Pero los autos viejos no se quedan atrás, un Peugeot 206, con unos cinco años der rodaje, puede llegar a valer unos US$85.000. Para que se tenga una idea, ahora mismo en Miami es posible comprar un apartamento de cuatro dormitorios, dos baños y unos 1939 pies cuadrados por sólo US$60.000. Es decir por 25 menos que un viejo Peugeot en Cuba. Pero, más allá de la evidente inflación de los precios, una estafa más bien, en comparación con el mercado internacional, tenemos el hecho de que Cuba es un país donde la gran mayoría de la población todavía gana un salario fijado por el Estado que no pasaría de unos US$20 al mes.
Como parte de su estrategia el general llevó a cabo la muy celebrada reforma migratoria. De la que se han beneficiado al viajar fuera del país y regresar no sólo cubanos comunes, pagados casi siempre por sus familiares en el exterior, sino también destacados disidentes como Jorge Luis García Pérez Antúnez y Berta Soler, así como la multipremiada bloguera Yoani Sánchez. Pero, veamos las razones reales detrás de la reforma migratoria. Aparte de mejorar su imagen internacional, el régimen acrecienta sus arcas con la salida y entrada de opositores y personas comunes por igual.
Así, un cálculo que pudiera quedarse por lo bajo llevado a cabo por la entidad The Havana Consulting Group, asegura que el monto de dinero devengado por el régimen de Cuba por concepto de viajes y remesas a la isla sería, al finalizar 2013, de unos 2.77 billones de dólares, lo que significaría un aumento de un 6.57 por ciento con relación al 2012, con unos 600,000 viajeros cubanos y estadounidenses arribando a la isla (estos viajes y estas remesas sirven a su vez para estimular el que los cubanos residente en la isla puedan viajar al exterior). Estamos hablando de unas ganancias obtenidas por unos precios que el régimen de La Habana fija siempre arbitrariamente, como en el caso de la venta de los autos. De modo que, ni cortas ni perezosas, las autoridades comunistas empezaron la reforma migratoria elevando el costo de expedición de cada pasaporte de 55 a 100 dólares, en un país donde, como ya dijimos, el salario medio mensual estaría en los 20 dólares. Por lo que se transforma así, de golpe y porrazo, en el pasaporte más caro de la región latinoamericana, exceptuando el de Chile que cobra un poco más que Cuba. Para que se tenga noción del nuevo negocio que se ha montado el general, baste saber que los viajes de cubanos al extranjero han alcanzado la cifra de 182.799 después de la reforma de 2013, según cifras del mismo Gobierno cubano.
Es probable que con todo ello el régimen pague un precio político, pero nada que no pueda controlar. Ciertamente las personas comunes que viajen fuera de la isla, comprobarán que en las sociedades capitalistas se vive mucho mejor que en la isla, pero el constatar algo que ya adivinaban no les llevará a rebelarse pues la gente en Cuba no se rebela porque desconozca que el sistema es un desastre, sino por la feroz represión y los medios de control de que dispone la dictadura. El caso de los disidentes viajando y regresando a la isla no sólo no representa ningún peligro para el régimen, puesto que las denuncias que hacen en los foros internacionales son las mismas que hacían desde la isla, y las mismas que han hecho siempre los exiliados, denuncias todas que se escuchan fuera pero no dentro debido al control de los medios, sino que sería una situación que termina favoreciendo la imagen de tolerancia que la dictadura necesita, con vista a que EE.UU le acepte como un Gobierno legítimo y en igualdad de condiciones; como acaba de pedir Raúl Castro.
Pero nada de eso impide, por otra parte, que la dictadura siga coartando las libertades individuales, así las detenciones por motivos políticos en Cuba se incrementaron en agosto, con las cifras más altas de represión gubernamental hasta esa fecha de 2013, según la ya citada CCDHRN. De acuerdo con el informe difundido por dicha entidad independiente, en agosto fueron verificados al menos 547 casos de detenciones arbitrarias y “337 disidentes fueron víctimas de diversas acciones de hostigamiento y amenazas policiales” en el país. El informe que rinde mensualmente el grupo indicó que hubo además 288 agresiones físicas y las turbas gubernamentales llevaron a cabo 172 “actos de repudio”, mientras que 58 ciudadanos sufrieron actos de vandalismo, principalmente en sus hogares.
El informe de la CCDHRN verificó 708 casos de detenciones arbitrarias por motivos políticos, durante septiembre, y advierte que es la cifra más alta en comparación con los últimos cuatro años en Cuba. Así, la Comisión verificó que en octubre ocurrieron al menos 909 detenciones por motivos políticos, la que vendría a ser una de las cifras más altas para un mes en las dos últimas décadas en el país. Durante noviembre el nivel de represión política contra opositores siguió siendo muy alto y la Comisión verificó al menos 761 detenciones arbitrarias de corta duración.
En ese mismo mes se registraron al menos 192 víctimas de agresiones físicas, 119 de actos vandálicos, 94 de diversas formas de hostigamiento y 72 de los llamados “mítines de repudio”. Resulta palpable el creciente aumento de la represión política (y también de la represión social) en toda Cuba, pues durante este mes se registraron unas de las cifras más altas de opositores reprimidos en las orientales provincias de Santiago de Cuba y Holguín, así como en las de Matanzas y Villa Clara (región central) y en La Habana.
Es de destacar, por otro lado, que en marzo Amnistía Internacional emitió una Acción Urgente para exigir al régimen de Cuba la libertad inmediata e incondicional de Calixto Ramón Martínez Arias, periodista independiente y prisionero de conciencia que estaba detenido por ejercer su derecho a la libertad de expresión.
Martínez Arias, había estado en dos ocasiones en huelga de hambre en el Combinado del Este desde que fuera arrestado el 16 de septiembre del 2012 en el aeropuerto internacional José Martí, en La Habana, cuando investigaba alegaciones de que medicamentos donados por la Organización Mundial de la Salud para combatir el cólera en Cuba estaban en el aeropuerto sin ser distribuidos. Finalmente el periodista independiente sería liberado durante el mes de abril.
Así, el régimen militar celebró el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, reprimiendo duramente a los disidentes que se atrevieron a salir a la calle para celebrar la fecha, de manera que hubo arrestos y golpizas a Damas de Blanco y activistas a lo largo de la isla, entre ellos la líder del movimiento femenino Berta Soler, junto a su esposo Ángel Moya Acosta.
En La Habana el mayor número de detenciones ocurrió cuando activistas, artistas y otros integrantes de la sociedad civil intentaban arribar a la sede del Proyecto Estado de Sats, dirigido por Antonio Rodiles, donde hubo más de una decena de detenciones que sucedieron desde el día nueve, cuando pretendían llegar a la sede para celebrar el Primer Encuentro Internacional de Derechos Humanos. La sede fue acosada por un acto de repudio, un cerco militar y un llamado acto revolucionario, a cargo de la oficialista orquesta de Arnaldo y su talismán. Por cierto, todo ello mientras el general Raúl Castro y presidente Barack Obama, durante las honras fúnebres del ex presidente sudafricano Nelson Mandela, se estrechaban efusivamente las manos.
Así Raúl, el reformista, ordenó durante 2013 más de 6.400 detenciones por “motivos políticos”, de las cuales más de mil se produjeron solamente en el último mes del año, según reportes de la CCDHRN
Diciembre sería el mes con más detenciones de opositores en Cuba desde marzo de 2012, cuando se produjeron 1.158 arrestos. De modo que en 2013 se produjo un promedio de 536 arrestos políticos cada mes.
Es lamentable tener que defraudar a todos esos analistas, académicos, expertos, además de medios de prensa y estamentos de poder en Europa y EE.UU que, ingenua o interesadamente, habían venido vendiendo la imagen de un Raúl Castro que, pragmático y patriótico, pudiera preparar las cosas para una transición amortiguada, sino hacia la democracia al menos sí hacia un país más próspero y menos represivo. Nada de eso se ve en el horizonte. Pensándolo mejor, no serían de extrañar, si tenemos en cuenta que el general ha sido en realidad el sostén del poder en la isla durante más de medio siglo de dictadura, pues mientras Fidel era la figura política, el hombre de las grandes poses y los extensos discursos, con pretensiones históricas y proyecciones internacionales, su hermano Raúl estaba al frente del Ejército y, a partir de 1989 luego de los fusilamientos de Arnaldo Ochoa y Tony de la Guardia, del Ejército y la temida Policía Política, así si Fidel era el Jefe Raúl sería su sicario, el hombre encargado de, eficientemente, desbaratar los complots contra su hermano, y de orquestarlos además de ser necesario; quizá por ahí y no por otro lado le venga la fama de eficiente que le han dado algunos medios. Así que las noticias son malas para los que sinceramente se habían entusiasmado con el alcance de las reformas raulistas, pues si la libertad algún día regresa a la isla no sería nunca de la mano del general.
