El Demiurgo de las Tunas

Palabras in memoriam

Por Víctor Hugo Pérez Gallo

guillermo-vidal-sobre-autor-otrolunes32-25Lo conocí en un, ya lejano encuentro de escritores en 2001. Me había premiado, dado una mención en el Premio de Cuento Erótico en Camaguey: solo por haberlo hecho él ya eso me honraba. Yo sabía que era un creador de mundos. Había leído con fascinación, con sana envidia su libro Se permuta esta casa y había pensado: quiero escribir así. Yo había leído Matarile con verdadero placer, una novela que me parece de las más trasgresoras que he conocido en mi errabunda vida de lector impenitente, es una novela existencial de un ser aquejado por una dolencia emocional (cualquier comparación con el lobo estepario es fatal), un hombre que desde niño no puede comprender el contexto donde vive, porque está enajenado, succionado por una realidad opresiva, absurda, asfixiante.  Y La Saga del perseguido, una novela que merece volverla a publicar, porque está extinta en las librerías en Cuba (soy un buen conocedor), y uno de los libreros de viejo de  la Plaza de Armas en la Habana vieja quiso vendérmela por 30 cuc, al lado de Cabrera Infante y Severo Sarduy. La saga es una novela, donde la muerte, el sexo y la opresión no es nada rara, un hombre mata un niño y se da a la fuga, permanece escondido toda la vida, ¿y para qué?, una novela con un extraño onirismo, una novela genial, a la altura de cualquiera de las mejores de  Vargas Llosa. Y el demiurgo que la escribió ha muerto. Y a ese hombre, con estampa de Patriarca, que estaba en el evento frente a mí, mirándome desde el azul de sus ojos y escudriñándome, recuerdo que le pregunté: maestro me han criticado este texto, ¿cómo debo escribirlo?, y me respondió con su flema característica, Víctor, escribe como te salga de los C………………, y desde entonces así lo he hecho.  Guille, nos abandonaste muy pronto, que descases en paz donde quiera que estés pero que tu literatura siga viva, más viva que nunca y golpeándonos el rostro con su fiera calidad.