“Trabajé con mucha libertad, pues Guillermo me dijo, haz la edición como si fuera tu libro. Pero ya era un libro bueno, no necesitaba una edición extrema, para ser lo que hoy es. Es una novela que demuestra la máxima de engrandecerse no solo por los caracteres, sino sobre todo por los argumentos. Es como dice el propio autor, una metáfora del miedo, pero también de la culpa.
“La saga del perseguido puede ser una historia coral, un espejo que nos devuelve muchas más imágenes de las que esperamos descubrir. Sus personajes como en casi toda la obra de Vidal poseen un cinismo explícito.
“Con su estilo impertinente, hecho muchas veces de frases tendidas, en las cuales se manipula con inteligencia la oralidad, Guillermo Vidal se muestra capaz de sacar partido de cualquier palabra y de meternos en el cuerpo al cabo de esta novela una incesante necesidad de leerlo como él se merece, como uno de los mejores novelistas con que hoy contamos.”