

Algunos amigos me han preguntado sobre la índole de intelectuales, escritores, científicos y políticos que se reúne religiosamente dos veces al año en el Festival della Modernitá, allá en la imponente Villa San Carlos Borromeo y en las cercanías de la norteña ciudad italiana de Milan, cada ocasión con un tema distinto a debatir, el último desarrollado recientemente bajo el título de La Democrazia, bajo el auspicio de la Universitá Internazionale del Secondo Rinascimento, la Fondazione di Cultura Internazionale Armando Verdiglioni y la Edit. Spirali.
Contrariamente a lo que algunos arguyen no es un conclave para iniciados en los arcanos del pensamiento conservador o de derecha. La verdad es que allí se topa uno con el más amplio espectro del pensamiento occidental contemporáneo. No obstante, si alguien me apurase a una clasificación diría que, efectivamente, no dejan de tener razón los que definen al Festival della Modernitá como de derecha. Pues lo cierto es que sólo en un congreso promocionado, y pagado, por lo que llamaríamos la derecha liberal puede concurrir no sólo lo más granado del pensamiento de la derecha, sino también lo más granado del pensamiento todo, incluyendo el de la izquierda. Mientras que en los conclaves de la izquierda la cosa es más simple o monocorde pues estarían allí, por lo regular, sólo los de la izquierda y sus afines, marcando el paso, paso de ganso incluido, bajo los dictámenes del buenismo en el pensar y el decir.
Cada dos años en un ambiente renancentista, desde el comer al beber, pasando por la estructura palaciega de San Carlos Borromeo, y terminando por la apuesta de los auspiciadores acerca de que un segundo Renacimiento es no sólo posible sino necesario, se reúnen alrededor de doscientas destacadas personalidades de Europa, Estados Unidos, Asia y Oriente Medio, pero fundamentalmente de Europa, en tanto que la presencia de la lengua y la cultura españolas no se hace notar, excepto por los escritores Jorge Luis Borges, de quien toma nombre el bar de la Villa, y Fernando Arrabal, y últimamente por los intelectuales cubanos exiliados que han sido invitados desde el primer congreso del 2007. Curiosamente, Borges estuvo hospedado durante tres meses en San Carlos Borromeo, impregnándose de los regios paisajes apreciados desde las habitaciones de maderas preciosas, antes de irse a la muerte en Ginebra, Suiza, un poco más al norte.
Por otro lado, las excepciones de la legua y la cultura españolas allá en San Carlos Borromeo tienen la característica común, y el privilegio, al decir de Arrabal, de no pertenecer en verdad a una cultura y a una lengua, ni siquiera a un país, sino de ser entes desarraigados, por voluntad o fuerza. Arrabal mismo es medio ibérico, medio franco, Borges era medio argentino, medio anglo, o suizo, y los exiliados cubanos, medio cubanos, medio norteamericanos. Indefiniciones, ciudadanos de la era globalizada más bien, seres y aseres desprendidos del lastre de la patria; esa inagotable fuente de dolor, de dictaduras.
Ahora, la verdadera afinidad en los encuentros del Festival della Modernitá, no estaría entre representantes de una misma cultura o idioma, ni siquiera entre representantes de una misma nacionalidad, extrañamente, y como ha apuntado el congresista federal estadounidense, Lincoln Díaz-Balart, respecto a los pueblos de los países de Europa del Este y Cuba, se trataría de una nueva vecindad, una no de la índole geográfica, sino ideológica y política, una proveniente de experiencias vitales comunes bajo regímenes de fuerza, un conocimiento de la muerte, de la pérdida, una conciencia de la ausencia de libertad y, por lo mismo, de la libertad como valor supremo. Lazos que parece unirían con mucha más consistencia que cualesquiera otros concernientes a la cercanía física y a los vínculos étnicos o ideosincráticos.
Un grupo bien delimitado respecto al resto. Así, una mesa en un almuerzo o cena en la Villa San Carlos Borromeo, música clásica indirecta, lujosa mantelería, arañas luminosas, vajilla de plata con motivos medievales y grecolatinos, servidumbre de impecables uniformes, paredes decoradas con frescos del renacimiento o de la modernidad, incluye a exiliados cubanos, norcoreanos y ucranianos, disidentes iraníes, ex disidentes soviéticos, activistas chinos por la democracia y un ex presidente israelí, verdadera Torre de Babel que, no obstante, mímica y sensibilidad mediante, alcanza un auténtico y asombroso nivel de comunicación.
Gente toda que configura una tribu especial, una de hombres que alguna vez en el tiempo procuraron domeñar, transformar, reformar o simplemente manifestarse diferentes, para bien o mal, a la sociedad en el seno de sus respectivas tribus de origen pero que, finalmente, terminaron derrotados, encarcelados, excluidos y expatriados.
Hombres y mujeres que creyeron estar llamados a salvar, darlo todo por sus respectivas tribus originarias y terminaron, a su vez, configurando una tribu otra, odiando o amando, deseando o detestando a la originaria, pero sabiendo en el fondo o en la superficie de sus atribuladas conciencias que pagan el alto precio de haber roto el sagrado cordón umbilical, que les espera no un regreso victorioso, sino una eterna huida hacia adelante, una en que contarán sino con la solidaridad, al menos sí con la comprensión de otros parias como ellos.
Por
Uriel
Quesada
El aeropuerto Juan Santamaría, en San José de Costa Rica, ha estado en obras por años, y no hay visos de que se concluyan en un plazo razonable. Cuando uno llega al país, una vez hechos los trámites de migración y aduanas, el primer impacto lo produce un tumulto en la calle. Uno sale y se ve rodeado de taxistas legales e informales, personas con cartelitos en busca de zutano o fulano, familias y amigos pendientes de sus seres queridos y hasta malandrines que ofrecen ayuda con el equipaje. [...]
Por
Amir
Valle
Reinaldo Arenas, en su autobiografía novelada Antes que anochezca, llamó Miguel Barniz a quien, según declaraciones que hizo a sus amigos, consideraba “el más cínico de los escribidores cubanos”. Lo llamaba así, “escribidor” porque, haciendo gala de su fino humor: “los escritores, escriben; y los escribidores, perpetran”. [...]
Por
Alejandra
Costamagna
Vas a aprender a pensar lo que el otro tipo va a hacer antes de que lo haga”. Ésa es la primera lección que el cuarentón tío Peck da a su sobrina adolescente. Le está enseñando a conducir un auto. La está instruyendo: “Nunca te voy a tocar cuando estés manejando, ¿entendido?”. Y la sobrina entiende perfectamente la lección. “Sé lo que quieres hacer cinco pasos antes de que lo hagas”, dirá la muchacha años más tarde, cuando intente conducir su propia vida y alejarse al fin de la tortuosa relación sentimental con el tío instructor. [...]
Por
Elidio la torre
lagares
En un país de perennes olvidos, no sorprende encontrarse con un signo negado del imaginario puertorriqueño como lo es En Babia: manuscrito de un braquicéfalo (1940), novela de José De Diego Padró, escritor puertorriqueño vanguardista confinado a notas al calce y a percepciones panorámicas de su obra en los libros de historia literaria. Es En Babia… una novela que se desborda a sí misma, incontenible e inacabable, abrumadora y a la vez accesible sin dejar de ser retadora. [...]
Por
Edmundo
Paz Soldán
El regreso de Iván Thays a la ficción no podía haber sido más auspicioso. Un lugar llamado Oreja de Perro, su nueva novela, ha resultado finalista del premio Herralde. En estos años, muchas cosas han cambiado en el estilo de Iván. La prosa, que solía estar llena de florituras, de metáforas, se ha vuelto despojada, directa. Eso la hace más efectiva: "Pensamos que las fotografías, los recortes de periódico, las cartas, los videos, los testimonios, los recuerdos, sostienen la memoria. Pero no la sostienen, la reemplazan". [...]
Por
Armando
de Armas
Algunos amigos me han preguntado sobre la índole de intelectuales, escritores, científicos y políticos que se reúne religiosamente dos veces al año en el Festival della Modernitá, allá en la imponente Villa San Carlos Borromeo y en las cercanías de la norteña ciudad italiana de Milan, cada ocasión con un tema distinto a debatir, el último desarrollado recientemente bajo el título de La Democrazia, bajo el auspicio de la Universitá Internazionale del Secondo Rinascimento, la Fondazione di Cultura Internazionale Armando Verdiglioni y la Edit. Spirali. [...]
Por
SANTIAGO
GAMBOA
Las raíces de los hombres son los pies", escribió Juan Goytisolo, "y los pies se mueven", y por eso echar raíces en el mundo es también moverse por él, establecerse aquí y allá, rodar, abrir casas y volver a cerrarlas, cruzar océanos con cajas llenas de libros, adaptarse a lugares fríos, ver caer la tarde sobre el Hudson o el Bósforo, desde la ventana de la cocina, mientras se prepara un café y piensa en lo que va a escribir, o en lo que hubiera querido que fuera su libro, o en algo que lo atormenta y que no logrará hacer nunca, por más que llegue al otro extremo del último océano. [...]
Por
León
de la Hoz
Hasta hace muy poco el mejor amigo del hombre era el perro, ahora es Facebook. Yo de momento no tengo ninguno de los dos ni pienso tenerlos. Y no será porque no quiero más amigos de los que tengo y a los que apenas puedo atender como quisiera. No sé a quién se le ocurrió decir que el perro era el mejor amigo, pero eso demuestra lo necia de la humanidad que hasta la llegada de Facebook creía en esa frase a pie juntillas como un axioma, y también qué solo ha estado el hombre desde siempre para que el perro haya llegado a ser su mejor amigo en vez del propio hombre. [...]
Por
Francisco
Balbuena
Se afirma que las novelas pueden clasificarse en cientos de tipos, y que de ellas hay quien extrae miles de aspectos, hasta el punto de hacer del género una manifestación narrativa inexhaurible. Sin embargo, basta despojar a la novela de todo adorno y mistificación para que su médula la veamos compuesta por tan sólo tres características fundamentales: novelas de Personajes (P), novelas de Ambiente (A) o de Situación (S), y novelas de Ideas (I). [...]