La historia reciente del periodismo en Italia

Sobre la novela Número Cero, de Umberto Eco

Javier Úbeda Ibáñez

Número Cero
Umberto Eco
Editorial Lumen, España, 2015

 

Umberto-Eco-Librario-Narrativa-OtroLunes38Umberto Eco nace en Alessandria (Italia) en 1932, actualmente vive en Milán, tiene 83 años de edad y está considerado uno de los intelectuales europeos de máxima actualidad y referencia. Es profesor, semiólogo, crítico literario y autor de más de 50 ensayos, pero también debemos destacar su faceta como novelista, ya que ha escrito 7 grandes novelas de éxito. Una de las más conocidas es, sin duda, El nombre de la rosa (1980) que es la que le convirtió en uno de los narradores más leídos de todos los tiempos, dado que se vendieron más de 15 millones de ejemplares de esta obra. Otros de sus más conocidos best-sellers son: El péndulo de Foucault (1988), Baudonino (2000) o El cementerio de Praga (2010). También ha logrado importantes premios y distinciones, de hecho, fue nombrado caballero de la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Italiana (1996); caballero de la Legión de Honor Francesa (2000) y recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (2000). Y es profesor honoris causa de 38 universidades y un candidato habitual al Premio Nobel de Literatura.

Número Cero es ya su séptima novela, traducida al español por Helena Lozano, ya ha sido editada en 35 países, y ha entrado de lleno en la lista de los títulos más vendidos de Italia. Podemos decir que con sus 220 páginas trata de concienciarnos de la importancia de una buena y necesaria praxis a la hora de desempeñar el periodismo. Porque en el libro denuncia los múltiples y dañinos vicios en los que ha ido incurriendo esta profesión, que Eco tan bien conoce, porque él mismo la ha ejercido desde los años sesenta al mismo tiempo que la ha criticado por su falta de seriedad y porque cada día que pasa se parece más a la prensa rosa o a la telebasura. En una entrevista publicada en El País el 26/03/2015 nos dice: “La existencia de la prensa es todavía una garantía de democracia, de libertad, porque precisamente la pluralidad de los diarios ejerce una función de control. Pero para no morir el periódico tiene que saber cambiar y adaptarse. No puede limitarse solamente a hablar del mundo, puesto que de ello ya habla la televisión. Ya lo he dicho: tiene que opinar mucho más del mundo virtual”.

El argumento de la novela es un tanto rebuscado y rocambolesco, el comendador Vimercarte, decide fundar un periódico llamado Domani (lo que traducido al español significa “Mañana”) que hablará de lo que podrá suceder mañana, con tribunas de reflexión, reportajes de investigación y avances inesperados. Y de él tienen pensado editar tan solo doce números fantasmas que jamás verán la luz, dado que nunca llegarán a los quioscos, ya que su única finalidad será constituir una herramienta de chantaje e intimidación para las altas esferas del poder, mostrándoles lo que podría publicarse en su contra.

La acción de la novela transcurre en Milán en el año 1992. Y nos proporciona un retrato muy actual y reciente del país. El protagonista de esta historia es Colonna, un hombre de cincuenta años, que es todo un perdedor según su mujer y también él mismo. Y que será nombrado redactor jefe por Simei, el director del periódico, quien también le hará otro extraño encargo que consiste en que trabaje como negro redactando unas memorias que recojan la historia de ese año de trabajo creando un periódico que a sabiendas jamás verá la luz (o sea, otra herramienta más de extorsión o con la que cubrirse las espaldas). El resto del equipo lo formarán otros seis redactores fracasados, seres grises todos ellos, muy bien dibujados: Maisa Fresia, ex colaboradora durante cinco años de una revista del corazón; Braggadocio, periodista especializado en revelaciones sensacionalistas; Palatino, que venía de una larga carrera en semanarios de pasatiempos y crucigramas; Constanza, que había sido antes corrector de pruebas; Cambria, ex cronista de La nota roja y Ludici, ex colaborador de varias publicaciones desconocidas. Todo parece marchar bien hasta que aparece muerto de un navajazo uno de los seis periodistas en la via Bagnera de Milán. Este suceso unido a la historia de amor que surge entre Maia y Colonna más a una noticia dada por la BBC al final del libro cambiarán el destino de nuestro mediocre héroe y también nuestro punto de vista que, finalmente, será algo menos pesimista de lo que en un principio pensábamos.

El libro tiene una estructura sencilla: presentación de los personajes, conflicto y resolución del conflicto, y está escrito con un estilo muy potente, cargado de fuerza, la que es necesaria para escribir acerca de tanta corruptela, complot, intriga, conspiración… Hasta ahora es la novela más breve del autor y con la que emplea el estilo más ágil y aún hace más fácil su lectura las diferentes pinceladas que van surgiendo aquí y allá, con un humor sarcástico e incisivo, que nos construyen una trama y unos personajes más bien grotescos llevados hasta el límite, ya que el autor ha querido como tensar la cuerda al máximo a ver si así nos dábamos cuenta de todo lo que quería decirnos y así hacíamos algo aún porque no da la batalla por perdida, de hecho, apunta en la misma novela unas cuantas claves acerca de dónde están los problemas, pero también las posibles soluciones para la regeneración del periodismo, una profesión que a pesar de los pesares ama. Por ejemplo, en la página 34 de la novela aparece en boca de Simei: “Los periódicos nos cuentan lo que ya sabemos, por eso venden cada vez menos” y un poco más adelante, en esa misma página, nos proporciona otro dato: “A estas alturas, el destino de un diario es parecerse a un semanario” y esas son también las opiniones de Eco. O en una entrevista publicada en el ABC el 28/04/2015 nos recuerda el escritor lo necesario de la objetividad periodística: “El periodismo tendría que hablar sólo de los hechos que no dependen de las interpretaciones”, o sea solo hechos y noticias bien contrastadas.

En definitiva, se trata de un libro que nos proporciona un panorama desolador sobre la historia reciente del periodismo en Italia, fácilmente, además, extrapolable a cualquier país. A través de un estilo sarcásticamente demoledor nos hace ver que no hace falta inventar los hechos o noticias solo manipularlas lo suficiente para sesgar la información y sembrar todo tipo de dudas, además hasta nos proporciona algunos ejemplos concretos dentro de su novela de cómo llevar a cabo estas malas prácticas, con lo que ésta se convierte, en parte, es un manual de lo que no debe hacerse en periodismo. Con todo ello el escritor pretende que reflexionemos sobre el papel de la prensa hoy en día y sobre su constante proceso de degradación. Él ya ha puesto el dedo en la llaga, pero como intelectual no puede hacer nada más que servirnos la polémica.