“Cuba necesita a tres papas”.

Entrevista al escritor cubano Ghabriel Pérez

Por Rafael Vilches Proenza

Ghabriel-Perez-Entrevista-OtroLunes-38

 

Cuando se escriba de los poetas y la poesía en la ciudad cubana de Holguín habrá que hablar lo mismo de Delfín Prats, que de Ghabriel Pérez, quienes han sido perseguidos por sus religiones, por disentir en sus libros, y por no ser heterosexuales.

Nació en Holguín en 1968. Autor de los poemarios: En brazos de nadie (Premio de la Ciudad 1998), publicado bajo el sello Ediciones Holguín, que también le ha publicado Hijo de Grecia (2005). Con el libro de cuentos El parque de los ofendidos obtuvo el Premio Calendario 2001, publicado por la Casa Editora Abril 2002. También obtuvo el Premio de Poesía “Adelaida del Mármol” 2006 con el poemario Mis amistades peligrosas, publicado por Ediciones Holguín. Poemas y cuentos suyos aparecen recogidos en revistas y antologías de Cuba y España. También ha publicado artículos y crónicas en las revistas Cocuyo, Vitral, El Caimán Barbudo, Encuentro de la Cultura Cubana, Bifronte, Nacán, Cuadernos de pensamiento Plural. Fue Premio Adelaida del Mármol, 2013 con el libro de cuentos Caída de las estatuas.

Esta entrevista a Ghabriel Pérez tiene varios meses de realizada, he tenido que esperar a que el entrevistado me concediera permiso para hacerla pública, ahora que permanece confinado en su casa con su madre anciana empotrada en una cama, con la cadera fracturada me ha dado luz verde.

 

Naciste en la década del sesenta, en un momento de euforia y efervescencia para el pueblo cubano ¿Crees aún en la utopía del cambio, los sueños y la esperanza?

Lo dijiste bien: “para el pueblo cubano”, ese que no se enteraba de lo que ocurría con Heberto, Antón, Delfín, y tantos otros en 1968. Hasta el último minuto de mi existencia voy a creer en todas las utopías que forjé por mi propia voluntad y la de mis mayores, excepto la que intentaron inculcar mis profesores de Filosofía del Marxismo Leninismo cuando tenía catorce o quince años.

 

¿Alguna nostalgia de no haber participado o disfrutado de la época romántica de los setenta en que el hombre llegaba a la luna, reventaba el mayo francés, el Che caía en tierras bolivianas, las mujeres les prendían fuego a sus sostenedores en las plazas, el rock y el amor, los hippies predicaban la paz, nos asistía el boom literario latinoamericano como una bomba en Europa y los Estados Unidos?

Todo lo que ocurrió en esa romántica época, de algún modo lo revivimos después… La literatura que escribieron los del boom no nos es ajena. La tenemos en nuestras pequeñas bibliotecas. Tampoco estuve en los tiempos de la inspiración bíblica, pero me pertenece esa fe. Para responder mejor a tu pregunta, te diré que la nostalgia de esa belle époque, aparece —por gracia y obligatoriedad de los vasos comunicantes—, en una novela que no quiero morirme sin ver convertida en realidad.

 

¿Cómo llega Ghabriel Pérez a Dios, o es Dios quien llega a la vida de Ghabriel Pérez? ¿Antes de esta etapa tuviste una vida desordenada? y… si fuera así, ¿me podrías hablar de ella?

Tendría que hablarte de cuarenta años de vida; mientras pisemos Tierra, la vida será desordenada. Por eso es bueno aspirar a otra Vida. Si se publican mis Diarios, tendrás mis “desordenes” al descubierto.

Conocí el mundo de la fe desde aquellos días de infancia en que mi abuela me enseñó a rezar y una tía me educaba a la usanza del Manual de Urbanidad (libro del catecismo católico que todavía conservo) y ayudaba a mi madre a cortar flores para ofrecerlas —cada sábado— a la Virgen. Hablar de la llegada de Dios a Gh o la de Gh a Dios es algo místico que no cabe en breves párrafos. Prefiero regalarte esta frase de Cardenal Martini: “la Iglesia no satisface expectativas, celebra misterios”.

 

¿Sientes el desencanto de haber pertenecido a una generación adormecida?

Siento el desencanto de la generación que me precede, la mía y la que me sucede: casi todo adormece. Varias generaciones confluimos en un encuentro que marcó la vida del país (o pudo marcarla), pues desde mi visión del asunto, el acontecimiento fundamental de la Cuba del siglo XX, fue la visita del anciano más trascendental en la historia del catolicismo contemporáneo, el hombre que ubicó un flamante y gigantísimo Sagrado Corazón en la Plaza Cívica “José Martí”, frente al rostro de Guevara de la Serna. Cuando escuché sus mensajes de paz y amor contrarrestando los discursos que un político iracundo había lanzado días antes, comenzaron a salir lágrimas que todavía están ahí… Juan Pablo vino a aclararle a todo un pueblo: “no tengan miedo…”, y que era hora de despertar, pero los sordos oídos a los que habló Jesús dos milenios atrás, no escucharon. La dormidera sigue cuasi intacta. Ha ocurrido lo mismo, o peor, con la presencia de Su Santidad Benedicto XVI. Según mi idea del asunto: Cuba necesita tres Papas. Todo lo que significó de profético Karol Wojtila (polaco) para el fin de la Guerra Fría, espero que resulte para esta América de “mojigata temperatura”, la presencia de un argentino en el Vaticano: Jorge Mario Bergoglio.

 

¿Cómo supiste que ibas a ser escritor o quisiste ser otra cosa en tu vida?

Tal vez fue a los catorce años, cuando “plagié” o trasladé a la Isla —desde una novela de Corín Tellado— los escenarios en que se movían sus personajes “perdidos en la niebla”. “Mi historia” sucede en la Cuba de inicios de los ochenta, desastre de leyenda donde el héroe regresa desde las selvas del África y cuenta con la cursísima suerte de una novia esperándolo. (Fue mi peor experiencia literaria y debía guardarla en secreto. Pero no tengo temores de juicio alguno. Me siento útil al ponerme como ejemplo del abismo al que los otros no deben ir ni por asomo). Todo eso fue quemado.

 

¿Cuándo y por qué comenzaste a hacer tus primeras lecturas, y cuáles fueron esos libros o autores?

Me obligas a sacar cosas de las “memorias” que escribo. Tendría acaso siete años y leía Espejo de paciencia. Lo recuerdo como si ahora mismo tuviera lugar… en la adultez también me he preguntado, con asombro, ¡cómo llegó a mi infancia Versos al túmulo de la Señora Muerte, de Eliseo Diego!

Tal vez por la vía de Delfín Prats (su bisabuela materna fue la mía también), algún que otro libro de altura entró en casa. Leí la Biblia, las revistas católicas que una tía atesoraba en su armario, folletos de Universidad del Aire, y desde temprana edad escuchaba —noche a noche— la BBC, Radio Exterior y la VOA, que para los de casa era una lectura exquisita. Aquí comenzó a dar rienda el libre pensamiento con que me muevo a diario por las calles holguineras.

 

¿Cuándo y dónde escribiste tu primer cuento y tu primer poema?

En este instante no lo recuerdo, debió ser en Lizar Hill, o sea, en la Loma del Caguayo, periferia holguinense de mis primeras andanzas.

 

¿Sobre qué te interesa escribir?

Menos las llamadas ciencias exactas (de matemáticas, nada en mi vida)…, creo que me interesa escribir sobre todo cuanto me rodea. Y cuanto imagino. Y cuanto invento.

 

¿Alguna vez querer ser escritor te trajo problemas?

Creo que el problema comienza cuando un Ministerio (que, por cierto, no es el de Cultura), se inquieta, te busca y hace advertencias como si te llamaras Heberto y tu apellido fuera Padilla.

Escribir, lo que se dice escribir, no ha constituido problema nunca, ni siquiera cuando me dio por escribir proclamas. La “crisis” vino cuando me dio por lanzarlas (el 13 de marzo de 1991), cual si José Antonio Echeverría me hubiese convocado.

 

¿En tu narrativa eres un escritor realista o fantástico o ambas cosas a la vez?

Como el café que me tomé hace un instante. Todo mezclado.

 

¿Qué acontecimientos, personas y lecturas, te marcaron?

Yo vivo en tres siglos a un mismo tiempo: me marca con su huella indeleble la poesía y el pensamiento de la Cuba del XIX, y todo lo que se parezca a la ética humana y literaria de José Lezama Lima, a la auténtica y rebelde Dulce María Loynaz. Me marca todo lo genuino y bello, según mi idea de la belleza. La lectura de Paradiso me reconforta tanto que a veces pienso que no leeré nada más, aunque tengo cierto fanatismo y compromiso especial con Reinaldo Arenas.

Lo que encontré en Rayuela hace veinte años, volví a hallarlo en Umberto Eco (El nombre de la rosa) y luego en La fiesta del Chivo de Vargas Llosa. No soy un gran lector. Pero, si me pongo a dilucidar todo lo extraordinario que ha dado la literatura de nuestro país (la que mejor conozco), te diría que me marcan muchas personalidades y algo que está más allá de la página escrita. Por ejemplo, la pintura de Antonia Eiriz, me mantiene durante horas leyendo los gestos, las acciones, la inmensidad que lo divino terrenal transmite a través de esa mujer… o de ese hombre que se llamó Eduard Munch y me eleva en éxtasis con su Grito desde el primer día que lo vi.

Si me detengo en esos seres a quienes Salvador Redonet les llamó: novísimos, entre muchos que hoy son baluartes de nuestras letras, al encontrarme con Los hijos que nadie quiso, siento que la marca que nos deja Ángel Santiesteban es para todos los instantes de la vida.

En mi silencio y en mi grito de ciudad hay un estilo poético del que siento un orgullo inmenso de haber nombrado desde los momentos más difíciles: María Elena Cruz Varela. Con micrófonos y sin ellos, lancé sus textos a cuanto oído quiso y no quiso oírlos. En mí no hay página sin el intento de prodigar un mínimo de justicia a cada instante. Pienso que el escritor debe vivir en observación permanente por rescatar, rescatar y rescatar. Literatura para mí es romper camisas de fuerzas. Otra cosa es estar muerto. Desde estas páginas lanzo mi homenaje a la poeta del Premio Julián del Casal 1989, con su inolvidable Hija de Eva, la mujer que cumple veintitantos años de haber salido de las cárceles y que en su país muy pocos la nombran. Está casi desterrada de nuestra literatura. ¡Y qué grande es!

 

¿Cuáles fueron y son tus deseos y aspiraciones?

Vivir en un país normal, donde la caña dé (del verbo: dar) azúcar, y donde estar rodeados de mar por todas partes, signifique que no falte la sal en la cocina y cualquier cantidad de atún. Atún en el desayuno, en el almuerzo y, si es de buen provecho, en la cena también. Pero sobre todo, MIS DESEOS DE ESCUCHAR el nombre del próximo presidente… A veces me levanto a media noche y escribo cualquier cantidad de nombres imaginando al sustituto. Que llegue ya. Ese es mi deseo, mi aspiración más urgente, la reconstrucción de un país que supere medio siglo de haber vivido para complacer los caprichos de una única familia en el Poder. El que sea, que llegue…

 

¿Se han cumplido?

Se cumplirán… siempre voy a preferir la elección positiva. Me he dado días de entera, absoluta, plena libertad. Sé lo que es eso. Nadie vendrá con cuentos a estas alturas. Sé que voy a tener la capacidad dialéctica para lograr rehacer en mí el país normal al que aspiro. Ya lo logro. Aún a pedazos. No es imposible.

 

¿Escribir te ha cambiado como persona o sigues siendo la misma persona desde que llegaste a la literatura?

Antes de “llegar” a la literatura yo era el ser más tímido del mundo. Algo he cambiado… Antes de involucrarme de lleno en estos menesteres —aún siendo el más tímido y aunque parezca la contradicción mayor—, fui excelente a la hora de hacer “negocios”, ilícitos, por supuesto. Ahora he perdido habilidades.

 

Háblame de tu estancia como especialista literario en la casa de Cultura de Cacocum.

Fue una oportunidad que siempre voy a agradecer a quienes me enviaron a ese pueblo… Buenas y malas experiencias. Fundamos tres talleres literarios a los que dimos por nombre: Lezama Lima, Eliseo Diego y Fayad Jamís, surrealismo puro que se hace hiper evidente en quien visite los tres poblados importantes que conforman el municipio. Allí conocí seres maravillosos y comprendí cuánto talento es capaz de florecer en esta Patria nuestra desde los más intrincados parajes. Entre las cosas negativas —que por manía siempre nombro— podríamos hablar de los viajes en un tren en el que parecía ir a un campo de concentración, o el choque con los burócratas, que se exacerba aún más en pueblos de tanto abandono tecnológico. Pero fue mayor lo positivo.

 

¿Cuál es tu antología personal de autores o de libros y qué autores prefieres? ¿Qué autores o libros te formaron?

Espero que puedas encontrar parte de esta respuesta en algunas anteriores. Prefiero verme como alguien a quien le falta mucho por adquirir una verdadera “formación”. Hay autores y libros que quiero leer, pero preciso de una paz que ahora no tengo. Necesito que el país vuelva a ser un sitio donde adquirir un paquete de té negro (o verde) no signifique una tragedia griega. Necesito tener veinte años menos para programar mejor el tiempo. En la década de los noventa me fui para la Basílica Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, me interné en su Hospedería para leer a Fiódor Dostoievski, quiero que vuelva esa dicha.

Yo creo en los ritos de que hablaba Antoine Saint de Exupéry. Y desde hace años la vida que llevo me los ausenta. No estoy viviendo para mí. Siento que alma y cuerpo se me extienden o extinguen en “la vida de los otros”.

Sé que debo viajar a la vida de Anna Frank para escribir una novela. Pero el “viaje” ofrece temores. Tengo dudas del “regreso”… En fin, la literatura ha sido útil en mí, y pretendo poder devolverle lo que ella me ha dado. Quisiera que alguna obra mía pudiera saborear ese agrado.

Si me ponen a escoger a tres poetas, en diferentes momentos hubiera contestado: Kavafis, Lorca, Whitman; Lezama, Eliseo, Gastón; Casal, Zenea, Ballagas… En estos días, cuando mi ser implora, ¡si se pudiera!, una vida lo más cercana al mundo conventual… con los ojos cerrados, respondería: San Juan de la Cruz y Santa Teresa. Pero si entre escoger, valorar y decidir, hay una sola posibilidad: me quedo con José Julián Martí Pérez. Sí, yo soy otro de los fascinados por el hombre que dejó un abrigo olvidado en un apartamento de New York, aunque la nieve me lleve de este mundo, yo también dejo mi abrigo y me cobijo con los poemas y pensamientos del Apóstol.

 

¿Consejos que quisieras darles a los escritores que comienzan a escribir sus primeras cosas?

Lo mismo que han dado todos los que fueron objeto de esta pregunta: leer es imprescindible, luego viene todo lo demás… aunque me gustaría detenerme, ya que mencionas la palabra “consejo” y ubico que tengo cuatro décadas sobre el mapa… les digo que se estudien bien la historia de la literatura y la cultura en general de este país, han sido avasalladas tantas veces, se ha mentido tanto.

Les digo que no se dejen engañar, que busquen bien, a menudo nos ofrecieron modelos que no son. A las claras refulgen como guías los Martí, los Lezama, los Mañach, los Virgilio, los Baquero, las Loynaz… El emporio de moral y cívica es enorme y definitivamente uno debe aspirar parecerse a los mejores.

Crecí escuchando una consigna nefasta: “seremos como el Che”. Y eso no debe repetirlo nadie que aspire a la paz, a la reconciliación, a la democracia de las ideas, de la poesía… es mejor aspirar a ser como los que trajeron diálogo a nuestras vidas y no guerrillas. Dijo Madre Teresa: “Tengo la convicción de que los políticos pasan poco tiempo de rodillas. Estoy convencida de que desempeñarían mucho mejor su tarea si lo hiciesen”.

Siempre es bueno aclarar que no tengo nada especial contra el Che (aunque tampoco a favor), polémica figura que al tocarla merece aclaración. Si fue buena su entrega a aquella revolución —que en mi concepto— ya no existe, desde hace tiempo hay líderes que superan la sangrienta idea de liberar pueblos a fuerza de balas. Prefiero recomendar a todos que sean como el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero o el pastor estadounidense Martin Luther King.

Pues sí, mi consejo a los nuevos escritores es que estén muy claros de la historia, pues siempre los querrán manipular. Dije al inicio que “leer es imprescindible”, pero también encontramos excelentes lectores, que se vuelven conscientes esclavos. De modo que primero: libérate, luego lee, luego escribe…

Te encuentras personas que se han leído varios milenios de filosofía, y no saben leer que vivir más de cincuenta años bajo una misma bota política se llama: Dictadura, Tiranía y lo peor, se sienten a gusto rindiéndole pleitesías.

 

¿Has sido discípulo de alguien?

Sea literaria o de cualquier otra índole tu pregunta, te la llevo al Mesías.

 

¿Crees como Albert Camus que Nombrar la desesperación es superarla?

Lo creo. Por eso la nombro. Por eso aprovecho este minuto para nombrar mi última desesperación y decir que nuestro tiempo es cínico, paseamos en andas una imagen de María Auxiliadora y se llenan las calles de aplausos… pero los mismos cubanos que nos vestimos de pureza para ir a Misa, somos cómplices del golpe y el ultraje contra quienes disienten del PCC. Sin embargo, La Habana abre puertas para que dialoguen los hombres que durante sesenta años han pertrechado de pólvora las montañas de Colombia, país que en medio del conflicto de sus beligerantes guerrilleros se levanta estoicamente hacia el progreso. Me pregunto cómo puede aparecer ante el NTV la periodista Anisley Torres, semana tras semana, reportando sobre esos diálogos, sabiendo que el comunismo cubano impide todo diálogo con sus adversarios. Por cierto, quien busque esos reportes encontrará que la palabra del guerrillero de turno tiene total prioridad. (Lo tengo perfectamente contabilizado). El NTV nos presenta, a diario, la opinión del guerrillero, mientras cada tres meses nos permiten ver qué dijo la parte oficial colombiana. Es vergonzoso el vínculo y afecto que siente el PCC por la última guerrilla comunista de América, la más injustificada de la historia, la que menos amor ha demostrado por su patria, allí no hay un Batista ni un Castro impidiéndoles pertenecer dignamente a las fuerzas políticas de la nación, sólo tendrían que bajar de las montañas y ganarse un lugar entre sus coterráneos, amén de  cualquier adversidad, con el mismo derecho que la hiper comunista: Piedad Córdoba.

Mi última pena es ver cómo se unen, en nuestra Cuba, en la hazaña llamada “acto de repudio” lo mismo el bandolero de la cuadra que un poeta… Es penoso ver que a nuestros literatos les duele la suerte corrida por Marina Tsvietáieva, Nina Berberova, Anna Ajmátova, Herta Müller… pero luego —taza de té mediante—, abofetean… tal como dijo una de las grandes víctimas del comunismo soviético, Osip Mandelstam:

“Y todo está dispuesto de este modo, para que no salgamos del mágico círculo”.

 

¿La escritura para ti es solo juego y placer?

Ni juego ni placer. Me va la vida en ello. Me siento todo el tiempo como en “Un suceso en el puente…”, de Ambrose Bierce.

Nunca escribí tanto como en los días de la Cumbre de las Américas. Nunca lloré tanto. Sabía que el MININT prepararía a sus “disidentes” para que armaran tal revuelo en Panamá. A veces pienso que ya el exilio completo está lleno de agentes. Siempre supe que junto a los Cinco que había en cárceles estadounidenses, contábamos con Cinco Mil Hombres Castro en las calles de Miami… ahora veo que la cifra se duplica, los preparan hasta en nuestros templos, los ves cómo llegan, se bautizan, comulgan, llevan ofrendas al altar y luego marchan al exilio con carné de católicos apostólicos romanos… Tengo el temor de que estén planeando “dirigir” hasta la Ermita de la Caridad…

 

¿Para el escritor como para el artista un deber de honestidad es disentir, o crees que somos unos perturbadores por rebeldía y oficio?

Veo que te has documentado muy bien para este encuentro. Lo es y lo somos.

Déjame volver sobre los días de la Cumbre. Fue la vergüenza mayor ver a Abel Prieto, Miguel Barnet, Eusebio Leal, Luis Morlotte, Raúl y Yoel Suárez, y el otro que se presentó también como reverendo, entre otros… representando a una sociedad civil, que quien no la vio vestida de verdeolivo, debe pasar urgente por Ópticas Miramar. Estos representantes del PCC demostraron —incluso los de carné religioso— que sólo están orientados para dialogar con Lenin, Stalin o Mao Zedong.

Saber que a eventos como estos se suman algunos intelectuales, da terror. Es como estar dispuesto a volver a dispararle a García Lorca el tiro de la peor traición.

Hice una encuesta entre más de 300 personas en los parques de Holguín y sólo siete supieron decirme qué significaba para ellos Sociedad Civil. El 95 % nunca lo había escuchado. Esto lo saben muy bien nuestros periodistas, especialmente Ivonne Deulofeu, que frente a cámaras y micrófonos parecía la mejor defensora de los derechos de su pueblo y ella mejor que nadie sabe que el desastre de golpizas y actos vandálicos en Ciudad de Panamá, responde a la necesidad de su Gobierno de incorporar “disidentes maleantes” en la Cumbre para equivocar a la opinión pública internacional.

Quien no se comportó como Rosa María Payá no viajó a razón de la digna disidencia que responde a un pueblo sometido durante más de medio siglo. Hay que preguntarle a Guillermo Fariñas, en quién estaba pensando cuando se hizo esa foto junto a Posada Carrilles. ¿A quién necesitas prestigiar y/o desprestigiar cuando haces cosas que sólo van a beneficiar a la Dictadura?

 

Ghabriel, ahí te aclaro que La foto que difundieron los Castro en Panamá de Guillermo “Coco” Fariñas abrazado a Posada fue una burda manipulación. La foto existe, pero entre Guillermo y Posada, están Huber Matos y otros cubanos del exilio, además la foto fue hecha luego de que Guillermo convenciera e hiciera jurar a Posada Carriles de que no volvería a perpetrar ningún acto de terrorismo en Cuba, algo que no había logrado nadie hasta ese momento.

 

¿Quién invitó a Félix Rodríguez a esa Cumbre? Definitivamente, entre los representantes de la Diáspora está colada la todopoderosa serpiente roja.

Hay que llamar a conciencia a esa dudosa disidencia que a estas alturas sigue alentando las políticas de aislamiento para el pueblo cubano respecto a Norteamérica. Aunque hayan recibido golpes y actos de repudio, están descartadamente llenos de dudas esos que van a las palestras del mundo libre con manifiestos que sólo sirven para que el castrato diga que hay una oposición mercenaria en Cuba. Por mucha bandera cubana que levanten, pertenecen a la ralea de Aleida Godínez y David Orrio (los dos cabecillas del Taller de Prensa o trampa organizada por ellos desde la Seguridad del Estado para meter a 75 disidentes en la cárcel. ¿Esto es cosa de juego?). Según el libro Los disidentes, la que más furias armaba en las Unidades de la PNR era Odilia Collazo (la agente Tania), cuando era “detenida por sus actividades subversivas”.

Quien ve el video donde algunas Damas de Blanco-Verdeolivo le hacen un acto de repudio a Alejandrina García de la Riva, sabe que el grupo fue penetrado por el aparato oficial. Después de la muerte de Laura Pollán, ya no es lo mismo. No hubo una buena herencia. La sucesión está marchita. Está fatal. Desde entonces no se ha hecho nada que altere el orden del NTV. Es como si no existieran, aunque domingo a domingo hagan algún que otro escandalillo del que sólo se enteran aquellos que les resulta estratégico a los del PCC.

Pero en la Cumbre alguien quedó peor aún: la presidenta de Argentina. ¿Qué tendrá esa mujer en la cabeza?. Ya sabemos que lo de Rafael Correa no tiene remedio. Cristinita hace unos años levantó un estetoscopio en la ELAM y dijo que se lo llevaba para la Argentina para que los médicos de su país aprendieran a tomar la presión. Cuando ella tenga acceso a mis Diarios, yo voy a ver dónde va a meter la cara al leer lo difícil que es ir a una consulta en Cuba y que el aparato funcione, cuando se entere que la aspirina puede estar perdida de las farmacias hasta siete meses, porque nuestros médicos misioneros se las llevan de gira por el mundo, junto a la Vitamina C y un largo etcétera.

Esta mujer tuvo la osadía de decir que el pueblo cubano había resistido más de cincuenta años de dignidad frente a las amenazas imperiales. ¿Esta mujer no sabe que la peor ofensa al pueblo cubano es haberlo mantenido durante más de cincuenta años sin derecho de viajar como todo pueblo normal, pendiente de un dictamen castrista de salida? ¿Ella no sabe que las políticas de falta de acceso a las libertades esenciales del ser humano tienen que ver con el unipartidismo y el totalitarismo del castrato, que nada tiene que ver con bloqueo o embargo externo? ¿Ella no sabe que la mitad de la población cubana se está perdiendo participar de una oposición legal (como ocurre en todo el mundo), porque hay una Dictadura que se lo impide, y que le impide al pueblo la libertad de reunión y asociación pacíficas? ¿A qué resistencia se refiere esta mujer que conoció como nadie el caso Hilda Molina? ¿Esta mujer no sabe que en Cuba el paquete oficial de leche en polvo (alimento esencial para el anciano), cuesta lo mismo que la chequera de muchos jubilados?

Esa mandataria no sabe que fueron las políticas marxistas de Fidel Castro las culpables de atrasar durante décadas a un país prohibido de la empresa cuentapropista, (la que hoy, a Dios gracias, con Embargo y sin Embargo, levanta al país).

Le recomiendo a la familia Fernández de Kirchner desaparecer todo revólver de la casa, cuando esa señora conozca la verdad sobre el régimen al que ha prodigado tantos besos, se va a arrepentir y al sentirse, de tal modo avergonzada, puede actuar contra su propia vida. No se imagina lo que le espera conocer. Cuídenla. Qué quiso decir cuando expresó: “Cuba está aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo que sufrió y sufre aún muchas penurias, y porque ese pueblo fue dirigido por líderes que no traicionaron su lucha”.

Si el Gobierno heredado de su esposo surgió desde una oposición (como el de Rafael Correa, Evo Morales, Hugo Chávez, Lula Da Silva y otros), ¿cómo es posible apoyar a los dictadores que no permiten oposición legal en la tierra de Martí? ¿A qué líderes se refiere cuando habla de una lucha no traicionada en Cuba? ¿Conoce el caso de Oswaldo Payá Sardiñas?

 

¿No crees que toda obra sea un plagio a la realidad objetiva?

Y si lo es qué… mientras no sea un plagio que traiga de vuelta el realismo socialista. ¡Viva!

 

¿Qué criterio tienes de los críticos y la crítica literaria escrita en Cuba?

No existen. Perdón, no en la medida que yo los quiero. No aparecen en el momento preciso. Quien lea los artículos de Martí sobre Walt Whitman y Oscar Wilde, que los tome como ejemplo fehaciente del periodismo oportuno, de la crítica como vehículo para salvar, no para ensalzar y/o adular.

 

¿Qué es para Ghabriel el acto de escribir, necesidad o una auténtica vocación?

Vital. No me imagino la vida de otro modo, aunque si debo lavar platos, los lavo. Si para comer manzanas debo ir a limpiar la “guardarraya”, con gusto lo haría, ¡pero ni eso permite la cotidianidad cubana! (Manzanas dije, no yucas ni boniatos). Me tendería bajo el manzano y devoraría mil frutas, después de cooperar con el árbol, fundiéndome en fraternal amistad con la Creación. Escribir es una necesidad vital.

 

¿Alguna vez te has sentido sin nada que decir ante la hoja en blanco?

NUNCA. JAMÁS. NEVER.

 

¿Qué motivación te llevó de la poesía a la narrativa?

Lo primero que recuerdo es aquel disparate “narrativo” a los catorce años. Pienso que allí había poesía también. Aquel guerrero llegaba desde Angola y le entregaban, como premio, un apartamento en el reparto Lenin de esta ciudad. Tal vez escogí ese sitio porque allí vivía una prima que yo visitaba mucho, y fue donde escuché algunos comentarios del suicidio de un internacionalista, que al regresar de su misión, su mujer lo había traicionado. Ante una historia así, tus fibras de escritor te obligan a contar… recuerdo que me extendí en aquella historia, fue algo así como el capítulo “thriller” de la “noveleta”. Luego algún enamoramiento que me mantuvo tres meses sin dormir debió ser la culpa de un poema. Ahora pienso que vivimos un tiempo en que se va de la poesía a la narrativa, y de esta a la otra, sin el mínimo asombro. Me gusta la definición que habla de “lo limítrofe”. Tengo como mil páginas escritas que van de la poesía a la narrativa. Y no es que quiero ir de una a otra, siento que estoy en las dos.

 

¿Desearía que te atrevieras a definirme críticamente el momento por el que atraviesa la literatura cubana?

¿Yo? Estás frustrado en tu deseo. O sea, definición no. Apenas soy un modesto observador… creo que es una literatura y un momento en el que se logran unas cuantas cosas que hace veinte años, y todavía diez, era imposible. Pero me preocupa esa parte de nuestra literatura que sigue pendiente de lo que dictan los funcionarios de un Partido. Hasta que esto no sea un país de intelectuales libres ciento por ciento de la interrogante ideológica de que es víctima quien intenta sacar la mano más allá del Saco que el Sastre Stalin Zurció hace casi un Siglo, no creo que el “momento de la literatura cubana” haya llegado. (¡FIESTA va a ser lo otro, una pirotecnia que abrirá ojos hasta en las necrópolis!). Pienso que en Cuba hay cambios, es obvio, pero algunos son cosmetiquísimos. Silvio Rodríguez (cuya música tarareo por más que me doy bofetones a diestra y siniestra), tuvo la “osadía” de cantar en EUA su amor por los Cinco con la libertad más grande que corre por sus venas, sin embargo, para nada le importaría que la política a la que él responde, impida a Willy Chirino venir a Cuba a depositar flores en las tumbas de sus abuelos. Dicen que El Duque Hernández pudo volver a Pinar del Río, que hasta el gato fue a verlo, pero eso es un dato que el NTV no soporta… Para mí, que me confieso cristiano a morir, me duele la injusticia que afecta al de izquierdas como al de derechas. Omara Portuondo no es más que Gloria Estefan. Marisela Verena no es más que Liuba María Hevia. Todas son cumbres de nuestra música. Mencioné cuatro joyas.

Qué dicha conocer que a Leonardo Padura y Reina María Rodríguez (dos escritores polémicos), les otorgaron el Premio Nacional de Literatura. Pero ya está en boca de muchos el temor: ¿les concederán ahora la Feria del Libro que les corresponde? ¿Qué tendrán que hacer o dejar de hacer para ganársela?

Lo siento. Quien me pida palabras, las tendrá. Sin ellas estoy muerto. Me preguntas de literatura y todo lo mezclo con política. Es muy cínico hablar de Cuba y que no salga el dolor político que todos, queramos o no, llevamos dentro. Algunos lo disimulan, pero qué mal les queda. Sabemos que la literatura cubana actual (desde 1971 o años antes), es sopesada por políticos que la consideran un apéndice del Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, a pesar de las concesiones que hacen nuestros ministros para ganar adeptos.

Mira lo que pasa con el béisbol. Durante medio siglo, Castro-INDER prohibió que tuviéramos noticias de Grandes Ligas. Pero ahora, al verse al desnudo con Telesur (ya que sería imposible controlar esas transmisiones 100 %, todavía Venezuela no es una dictadura marxista, apenas comienza), nuestros comentaristas se ven obligados a aceptar el triunfo de los latinos en esas lides. Y como están llenas de cubanos en fuga, ahora Reinaldo Taladrid (entre otros), culpan al embargo/bloqueo y se lamentan por los cubanos que deben abandonar el país para poder jugar en los grandes equipos del Norte.

Para quién hablan estos seres por TVC. Creen que pueden hacerle más cuentos a un pueblo que sabe que Fidel Castro en persona prohibió todo lo concerniente al deporte profesional. Olvidemos el Norte por un momento, ¿quién tiene la culpa de que nuestros deportistas se hayan perdido tantos millones en sus bolsillos en equipos de cualesquiera otra parte del mundo? Ahora le permiten a Cepeda, Yulieski, y algún que otro afortunado integrarse a la Liga Japonesa porque no les queda más remedio, porque Telesur y algunos milímetros de Internet cubana impiden que el PCC siga jugando al escondido con el pueblo.

Es tan tonto echar culpas sobre el bloqueo/embargo, como culpar a los presidentes de EUA de que nuestros estadios estén adornados de consignas políticas y loas al PCC, y no de marcas comerciales o humanistas como en el resto del mundo. Me pregunto si estas observaciones pueden abrirles los ojos a Ángel Luis Fernández, Jimmy Castillo, Hernández Luján y otros locutores deportivos.

¿Quién dio la orden de que les llamáramos “traidores” a los grandes de nuestro deporte por el hecho de que no estén en la tierra natal? ¿Con qué cara un comentarista cubano nos presenta hoy por Telesur los éxitos del cubano en exilio, si ayer nos dijo que se trataba de una escoria, producto de la blasfemia castrista?

 

¿Por qué han cedido terreno en el mundo editorial la poesía y el cuento ante la novela?

Debe ser un asunto de demanda. Cosas del mercado. La gente lee más novela que poesía y cuento. Desde el Séptimo Arte, los cineastas se interesan más por llevar a la pantalla grande una novela que un poema. Eso no debe quitarle el sueño a nadie. Sin embargo, un poema de William Ernest Henley, fortalecía a Nelson Mandela en su prisión:

“Angosta es esta cárcel en que vivo;
mi cadena es pesada.
¡Pero yo soy el dueño de mí mismo,
el capitán de mi alma!”.

Y ese poema: “Invictus”, hoy es el título de un extraordinario filme (protagonizado por Morgan Freeman), que debía estar en la mira de cada político latinoamericano, porque ahí está la esencia de cómo reconciliar a los pueblos, no a fuerza de caudillismo y populismo, no a fuerza de enfrentar el Sur con el Norte, como aún abunda en Nuestra América. Como ves, soy el fan número uno de mezclarlo todo con política, imagínate, tantos años entre cuatro paredes, hablando con la almohada.

 

¿Qué hizo que amaras la profesión de escritor?

Mi necesidad de comunicarme. Mi idea de ser útil a la vida, a la sociedad. Mi convencimiento de que soy “instrumento de Dios”, me siento ligado a la idea de que el Paráclito me guía, me necesita diciendo cosas. A no callarme… Leo las pastorales de Mons. Enrique Pérez Serantes en la década de los años 60, y quiero reescribirlas, luego echarlas por debajo de cada puerta o ponerlas al vuelo desde las azoteas…

 

¿El oficio de escritor te hace culpable, te traiciona o te salva?

Nos intenta salvar, vista la salvación como lo efímero terrenal. Sobre todo en tiempos donde el anonimato permite que los poderosos se ensañen con todos sus hierros contra el hombre. Es útil tener un nombre en la literatura, en la cultura de un país. Aunque, pensándolo bien, qué libro de Aung San Suu Kyi la salva de las fobias del tirano de Birmania. La mujer ha recibido los premios Andrei Sajárov y el Nobel de la Paz y desde el día de su primer arresto domiciliario en 1989, es noticia en todo el mundo. Me han confirmado que sólo en Cuba y Corea del Norte es ignorada su pacífica lucha. Creo que en Telesur la mencionaron alguna vez.

 

¿Cuál fue tu libro de aprendizaje?

La vida misma. El suero que llegaba a mis venas desde las emisoras de onda corta, gracias al radio VEF de mi tía Victoria Alejandrina, protagonista de mi primera presunta novela.

 

¿Háblame de tu experiencia como editor?

Las nanas y los maestros son personas dedicadas al cuidado —y en incuestionable medida—, a la educación de los niños (futuros hombres y mujeres de la sociedad), así comparo la responsabilidad del editor, que tiene en sus manos el “crecimiento” de un libro y vela por el ropaje definitivo con que será presentado a las multitudes.

Me fascina sentirme responsable de algo importante: la obra del prójimo. El editor es la persona que debe velar por el ofrecimiento público de cada palabra que el autor ha concebido como algo, tal vez, muy íntimo.

El editor sufre más que el propio autor durante el proceso que da inicio cuando el cuaderno cae en sus manos y llega el día de comprobar si las inevitables erratas se salieron con las suyas. Pesa sobre mí el descuido de haber confiado a otro ojo un libro en su último instante, y que la susodicha errata apareciera. Culpa mía finalmente. El editor —de ser posible—, debe entrar en la máquina que imprime, debe hallar la manera digital de fundirse a las páginas, recibir el corrientazo en su piel, tatuarse con el chorro de tinta: bálsamo desde sus venas.

Mi experiencia ha sido maravillosa. En algún sitio fue corta y en otros, prefiero preferir pensar que será eterna. Me regocija saber que por mi razón un verso que iba a ser prohibido, salió a la luz. Que pude darle la alegría a Estela Alonso, a sus 95 años, de ver publicado su libro Perfumes antiguos (Cáritas Holguín). Cuando abandoné —por decisión ética—, mi plaza de editor de la AHS, dije: Dios proveerá. Y de eso no he tenido la menor duda. Mi fiesta actual se llama María de los Ángeles Fernández, desde que tengo acceso a los archivos, gavetas y todo tipo de recuerdos de una poeta holguinera que de haber descubierto diez años atrás, hubiera demostrado a las editoriales cubanas la presencia de una Dulce María Loynaz en Holguín. Pero Chángele ya no está entre nosotros. Acabamos de sacar 200 ejemplares de su libro de sonetos, ninguno podrá ubicarse en las librerías de su ciudad natal.

Según mi punto de vista, y el de muchos que ya lo dicen de memoria, un soneto escrito por esa mujer el 8 de marzo de 1961, merece estar entre las antológicas páginas dedicadas al soneto en la Isla. Permíteme regalárselo a los lectores cubanos después de pasar 53 años escondido en nuestra calle Cervantes No. 337:

 

OH, MI CUBA

Oh, mi Cuba, perdida, tan lejana.
Aquí sobre sus tierras, tan ausente…
Punza el dolor, el pecho, nuestra frente,
se eleva el alma y cae despedazada.

Ni apoyo ni amistad ni Dios ni nada…
Un tropezar constante con la gente,
un ir siempre en sentido divergente.
¡Frenar de la emoción, lengua frenada!

Ha caído en olvido la franqueza,
miramos con recelo, con tristeza,
pisamos con temor de ser notados:

Mientras el alma dentro se rebela
sabiendo que se mata y se encarcela
al que ante el falso Dios, no se ha postrado.

 

¿En qué forma genérica te sientes más confiado, en la crítica, el ensayo, el cuento, o la poesía?

Quisiera poder quedarme con el ensayo y la novela. Le tengo terror al cuento. En realidad es pánico lo que siento por ese género. Cuando veo que alguien de mi generación (Mariela Varona, que escribió “Los asesinos”), logró algo semejante a los clásicos estadounidenses, tiemblo… quiero poder terminar mi ensayo-monografía-delirio sobre Reinaldo Arenas. Me siento vital cuando lo toco. Me gusta la crítica, creo que me defiendo algo con la crónica y el artículo, pero, ¿dónde los publico si en todo estoy lanzando “dinamitas”?

 

¿Qué otra pasión tienes aparte de la literatura y el sexo?

Me acabo de enterar que soy sexualmente célebre. Nadie me había insinuado que poseía ese glamour. En verdad, nunca me pasó por la mente, además, mi vida está llena de pasiones, jamás me circunscribiría a dos. Si escojo al azar cualesquiera otras, hablaríamos hasta el amanecer. Yo sigo la suerte de cada cubano, te incluyo al mejor holguinero en Grandes Ligas: Aroldis Chapman. Desde el día en que El Duque Hernández pidió asilo o cuando lo hizo Kendry Morales no los he perdido de vista, aunque Tele Rebelde ahora pasa todo cuanto ocurre en esas lides, siempre evitando mostrarnos el bate o el guante de “los que se fueron”. Mis pasiones son enormes, va mucho más allá de los estadios, los grammys y los partidos políticos…

Sufro, me fajo, lanzo puños como nadie contra las Mesas Redondas. Hace unos días le di un nocaut a un comentarista por culpar a EUA de que los peloteros cubanos no hayan podido figurar en Grandes Ligas, cuando todo el ICRT sabe que el Primer Odiador en Jefe, es tan culpable o más que los yanquis, es el hombre que más llamas de fuego lanzó contra la idea de que el deportista cubano amasara las fortunas con que es premiado el talento, la pasión de quienes, como es justo, merecen ser millonarios toda vez que provocan millones de alegrías a hombres y mujeres del mundo entero desde su virtuosismo.

Preguntas por un GH de literatura y sexo y esa inquietud me lleva a devolverte una pregunta: ¿qué magazines estás leyendo? Soy “actor” de Holguín, no de Hollywood. Mis desnudos no son famosos. El sexo para mí es algo común como la vida misma… A mis cuarenta y tantos años, sólo lo haría público si actuara como arma eficaz contra el Poder… No obstante, te advierto, puedo dar freudianas sorpresas.

 

¿Por qué Holguín como el destino de tu vida y no La Habana o New York?

Por una parte me agrada la idea de vivir en la patria chica de Cabrera Infante, Gastón Baquero y Reinaldo Arenas (estoy por incluir a Oscar Hijuelos), aunque ellos huyeron de aquí y yo a veces también quisiera… Si me voy, recordaré siempre La Loma de la Cruz (y otras colinas), el parque San José, la Necrópolis de Luz y Caballero (también la de Mayabe), y nuestras parroquias… si me tengo que ir un día para nunca regresar, nada podrá quitar de mi mente la ciudad restaurada con que siempre sueño: las muchas columnas que rescataría, sus antiguos hoteles (especialmente el Saratoga que cumplió un siglo en 2013 y mañana mismo va a desplomarse). Nadie podrá evitar que desde lejos envíe mis señales de cafés y bulevares de verdad para un Holguín en la distancia. También esas avenidas desde Aguas Claras hasta Gibara, porque en el Holguín mío, la ciudad crece y progresa de tal modo, que Gibara y este pedacito de tierra donde ahora estamos, se unen, y Holguín, por fin, llega al mar. Mas, parece que eso sólo ocurre en Mi Proyecto.

 

¿Crees en los grupos y las generaciones?

Lógico que sí. Creo en todo lo que existe. Los grupos y las generaciones existen, marcan, a veces definen. Pero absurdo es vivir para pertenecer a grupos y/o generaciones. Hay que ir por la vida a pesar de ellos… o sea, tu obra.

 

¿Qué significa para ti no pertenecer a ningún grupo ni generación o tienes alguna filiación?

Ya te digo, perteneces a lo que existe. Quieras o no, alguien viene y te encasilla, te nombra. Yo digo que existen los celestinos, incluyo en ello a todos los jóvenes narradores que pasan por el certamen literario holguinense. O a los que confluyen… si alguien secunda esta idea y la defiende mejor, ahí tenemos otra generación. Otra era. Otra manera de entretenernos nombrando las cosas: “La era de los celestinos”.

 

¿No faltará quien quiera saber de tu familia? ¿Además háblame de los amigos?

Para José Rubiera, la temporada ciclónica comienza en abril y termina en noviembre. Yo pienso que se inicia el 1ro de enero y se extiende hasta el 31 de diciembre de cada año… La familia. ¡Ay, la familia! A menudo recuerdo a Tolstoi (soy masoquista), cuando el escritor ruso dice: “Es feliz quien lo es desde su hogar”. Y a veces, si quiero crucificarme de verdad, digo con Martí: “el que ha andado la vida sabe que no hay palacio mayor como la casa de familia”.

Me crié entre personas de la tercera edad, mi temperamento no me permite disfrutar de los “dibujos animados”… Imagínate, tengo primos-hermanos con la misma edad de los abuelos de mis compañeros de la escuela, una diferencia generacional que me llevó a lidiar con desafíos de costumbres, tradiciones, caprichos que muchas veces me volvieron extemporáneo… Pero, por supuesto, tiene su parte noble… Clara Regina es mi madre, cumplió 83 años. No tengo hijos, creo que ya es tarde, ¡tarde! y “tarde”, un poema salvado en La Gaceta de Cuba en 1995 revela mi inquietud del hijo que añoraba. Durante casi un lustro, la vida de mi tía Caridad dependió de mis cuidados. Murió de 93 y sus últimos 50 años, los pasó demente, en su estado de postración se había convertido en la niña que nunca llegó… Tengo también una familia, más joven, heredada de mi padre. Ah, como todo buen cubano, también tengo familia en exilio. Y una familia en la radio. Mi Internet era el radio (ahora roto), donde me sentía hermanado con los comentaristas, José Luis Ramos y Michel Suárez.

¡La familia! Bueno, por todas partes andan los amigos, que muchas veces se convierten en familia. Sé que voy a poder contar con quienes no dejarán de aparecer en el momento oportuno para la conversación sincera, la frase de aliento, el abrazo fiel. Mas como estamos en una época donde algunos consideran imprescindible vivir de la trampa, veo cómo caen, se dejan caer… Yo creo que hay entes que llevan en sus agendas —como una misión—, tender trampas al otro. Por eso, de vez en cuando seres de la convivencia diaria te sorprenden con “barajas” que en cien años no hubieras imaginado. No obstante, pierde el tiempo quien pretenda alejarme del amor cristiano. No pienso guardar rencor a nadie, no nace en mí, soy demasiado frágil en esas cuestiones. He dicho que mi enemigo es el comunismo, lo cual no significa los comunistas. Con ellos puedo discutir, desangrarme… lo que me mata es el sistema, patentado por el Apóstol como la esclavitud del futuro.

En mis años primeros de cercanía a los templos, un amigo que luego fue el diácono Sergio Torralbas, en un momento de mucha aflicción, me regaló un póster con una imagen que recuerda a Cristo y la frase: “Amigo que nunca falla”. Intento verlo como el consuelo mayor, otro consuelo es perdonar las fallas de los amigos, que también, por supuesto, perdonarán las mías. En un mundo de tantos tiranos, me resulta insulso y poco intelectual enredarnos en intrigas contra los pocos amigos que nos da la vida. Sí, yo creo en la Sagrada Familia y en la Sagrada Amistad. La fe es creer en lo que no se ve, tu convicción de esa existencia…

 

¿Es la nostalgia una conducta para escribir?

Para algunos debe ser…

 

¿Existe algo que lesione la palabra?

No me hagas hacer un Manifiesto de todo cuanto lesiona y quienes lesionan la palabra, tu entrevista es algo extensa, tengamos piedad con los lectores. Existe tanta cosa que lesiona… vivimos un tiempo en que muchos se ponen de acuerdo para no tener palabra, ni siquiera escucho, como en días de mis juegos infantiles: “palabra de hombre”. Ni por azar lo escucho.

Llegado el momento de los próximos comicios cubanos, me pregunto qué hará Telesur con la palabra “DECIDE”. No sé si ese canal se ve en toda la América, de ser así, cuando deban transmitir el programa: CUBA DECIDE, qué decirle a la tele audiencia continental después de haberle mostrado los excelentes reportajes: VENEZUELA DECIDE, COLOMBIA DECIDE, CHILE DECIDE, EL SALVADOR DECIDE, BRASIL DECIDE, URUGUAY DECIDE, etc.

La DECISIÓN, en los mencionados procesos, siempre funcionó democráticamente entre dos candidatos: Capriles-Maduro, Santos-Zuluaga, etc. y en la pequeña y poco poblada República Oriental del Uruguay, vimos a cuatro candidatos en disputa. (¡Tremenda Universidad la de ese pueblo!) En cambio, ¡qué nula Alma Mater la de otros! En fin, qué suerte correrá Telesur cuando deba reportar sobre unas elecciones donde once millones NO DECIDEN. ¿O acaso estoy en un error? En serio, me pregunto si la “potencia médica mundial”, cuenta con el medicamento necesario para que sus comentaristas de la MESA REDONDA INTERNACIONAL no se les descoyunten, en vivo y en directo, al transmitir una noticia que no existe. ¿O acaso Miguel Díaz-Canel va a tener contrincantes?

Me preguntas si hay algo que lesione la palabra. Hace unos días, en esa Mesa, Iroel Sánchez culpaba a Facebook porque la página del señor Capote (agente cubano), estuvo fuera del ciberespacio durante algunas horas. En ese programa, ese día, todos los verbos, adjetivos, adverbios, conjunciones, preposiciones… el idioma todo quedó lesionado. ¿Iroel no sabe que tenemos el récord mundial de páginas auto-bloqueadas desde las oficinas del PCC? ¿Cómo es posible que el hombre que dirigió por años el ICL, pueda hacer semejante reclamo?

Las auténticas Mesas Redondas surgieron como idea de lo circular, lo democrático, una idea de la bola del mundo libre en el espacio. Entonces —desde mi óptica—, en materia de comunicación, lo menos funcional que existe en la Isla, es justo su programa: MESA REDONDA, quince años con un único punto de vista, sólo es posible invitar a personajes que repitan lo mismo que el moderador. Nadie llega con una idea diferente, liberal, divergente, renovadora… lo que pasa la TVC es una Mesa Redonda con Puntas. ¡Qué tristeza ver un rostro tan bello como el de Cristina Escobar en algo tan intrascendente, o el de Oliver Zamora (cada día más enjuto, a causa de los silencios que guarda)!

Hace siete años no envío un e-mail, desde que la Seguridad del Estado me impidió intercambiar —desde el Obispado— los correos más decentes del mundo con Emilio de Armas, en La Voz Católica de Miami y Faisel Iglesias, en Puerto Rico. Al primero le llegaron páginas pornográficas que jamás envié, por tanto cuando estoy frente a la acción ENVIAR, pienso en otras nuevas y/o antiguas trampas segurosoides.

Tú quieres algo que lesione más la palabra, que llamarle “revolución” a la cosa menos revolucionaria del mundo. Yo les preguntaría a los periodistas cubanos: ¿cuál es el país menos revolucionario de este hemisferio? Y tal vez alguno —rebobinada la masa gris—, conteste: el que más tela de araña teje sobre el ciberespacio.

Revolución, en el siglo XXI, es Internet Full o no hay revolución. Pero no una Internet que te cueste el salario de todo un mes la hora, o que debas entregarte incondicionalmente a la pasión roja o al grupo de los nulos.

 

Cuando publicaste El parque de los ofendidos, algunos holguineros se sintieron aludidos.

No lo creo. Algunos-muchos-holguineros-se-van-a-sentir-aludidos-cuando-se-publique: “Ojalá pase algo”, la compilación de mis diarios, que no sé cuándo ni dónde podrá salir, lo he complicado tanto que mis amigos consideran que saldrá post mortem.

 

¿Sufres ante la página en blanco o es una necesidad escribir? ¿Has dejado de escribir en algún momento?

Creo que escribo desde los tres años. No conozco páginas en blanco. Hasta en el cielo escribiré, ojalá me den la plaza de secretario de alguien que me mantenga ocupado todo el tiempo.

 

¿Te ha dado alguna satisfacción la literatura?

Miles… La literatura aporta conocimiento, cultura, te relaciona con un mundo de gentes con quienes vas a tener las conversaciones más fabulosas, tanto con personajes de ficción como otros de carne y hueso que “rodean” tu cotidianidad. La literatura también provoca ansiedades de conocer lugares, sitios históricos, desde el parque donde escribió un poeta en Grecia, Italia, Argentina, o esos puentes, ríos, lagos que aparecen descritos en páginas memorables, uno quisiera ir a dejar flores en la tumba de Vallejo, revivir la presencia de Heredia ante el Niágara, corretear las galerías y cada vericueto de los conventos donde estuvo Juana de Asbaje… Compay Segundo, cuando fue a España, visitó la casa-museo de Lorca y celebró con orgullo la idea de sentarse al piano del poeta…

Ansiedades —dije—, también depresiones al ver que no eres amigo de un piloto de barco o de avión que te desprenda del mapa de los sueños. Algunos de los pocos literatos holguineros que han podido salir, cuando regresan, se pasan meses con la mirada en lontananza. En Un verano en Tenerife, la Loynaz refiere que por el olor de las coladas de café, reconoció la cercanía de una familia cubana en parajes canarios… Del viaje que la poeta hizo a Egipto trajo una hermosa carta de amor. Cómo ves, mezclo literatura con viajes. Será que para mí es eso: un viaje.

 

¿Te sientes escritor todo el tiempo y te enclaustras por horas o días a la escritura?

Se acaba de disparar el policía virtual que todos llevamos. Tu pregunta rozó la paranoia. O mejor dicho, lo que para muchos es paranoia, y para mí el convencimiento de que Alguien nos ve, nos sigue, nos toca constantemente. Tu pregunta me suena algo detectivesca… Como Reinaldo Arenas creo que existen “ellos”, “los otros” y “los demás”. Más que contestarte, pregunto: ¿¡Lo sabes o te lo imaginas!? Es tal como lo defines: todo el tiempo y enclaustrado por horas y días. Me asusta la idea de una cámara que observa mis instantes de creación, sería ofensivo un registro de los performances que realizo entre mis cuatro paredes. Debo estar en uno de los primeros lugares en “hipervínculos in situ”. Abro una página de poesía, un cuento, un artículo. Anoto en mis Diarios. Abro un video. Recorto una silueta de la fotografía que recién hice, y junto a una del archivo familiar (que puede ser de los años veinte del pasado siglo), voy hasta Photoshop y ubico a esa inocente criatura en marcha (pues las calles son de los que tienen imaginación). Lo mismo puede aparecer Emerio Medina al lado de Huber Matos, que Irela Casañas junto a Laura Pollán, o Yanier H. Palao al brazo de Claudia Cadelo. Me encanta movilizar al estatismo intelectual, activar los resortes dormidos.

 

¿Tu manera de enfrentar la escritura ha ido cambiando de un libro a otro?

Tal como te explicaba… Vuelvo al Diario. Lo comencé en 1999, ahí metí el Caso Elián completo (es decir, cuanto dijeron Radio Martí y Radio Rebelde, esas dos emisoras hermanas) y todo lo que vino después fue sumándose, de día en día, de mes en mes… Hasta el 2003 cualquiera pudo decirme —y yo creerlo— que Internet significaba: cubierto, tenedor, cuchillo, vasija de cerámica… acababa de publicar una entrevista a la madre de Arenas en El Caimán Barbudo y Cabrera Infante hablaba (en negativo) de mí. Era lógico que yo conociera lo que se estaba diciendo y apareció Ahmel Echevarría en una Feria en San Carlos de la Cabaña, y me permitió entrar una primera vez al ciberespacio.

Vuelvo al Diario. Las páginas digitales no contaban. Pasaba mis primeros textos como anotaciones escritas a mano o en una Olivetti. Ahora tenemos computadora en casa, alguien corre el riesgo y nos copia una página web o algún blog. Soy un “experto” cacharreando el ordenador desconectado, innovando, acabando con archivos, carpetas, diseños en Corel Draw, ProShow Producer… me meto —intruso que soy— en el sistema operativo y hasta en el Panel de Control… De modo que, en esa medida, ha ido cambiando la escritura de un libro a otro. Lo que inició la inquietud de un ser humano con sensibilidad de poeta/narrador, ahora desafía al cronista, reportero, aprendiz de periodista, diseñador, “informático”, “blogguer desconectado de toda red”. Un ajiaco frente al que Fernando Ortiz se quedaría sin palabras. Pero ubicados en la más exacta realidad, soy alguien que no cuenta ni con la dicha de un teléfono al estilo de los que patentó Graham Bell… alguien que huye (o lo han hecho huir) de las sospechosas redes, donde, como dice el personaje de un cuento que no he terminado: “siempre hay 7 + 77 + 777 000 ojos que te ven”…

 

¿De dónde han salido las historias que has recreado en tus cuentos?

¿Dónde será? Debe ser ahí. Ahí mismo… ¿De dónde? De ahí. De ahí mismo.

 

¿Eres parte de una generación que tiene una Cuba escondida y oculta, que amamos y nos lacera?

¡Qué trauma con las generaciones!… lo soy. Según un video de Arturo Infante, dentro de cincuenta años, en La Habana correrán trenes subterráneos y caerá nieve (esto me lo había pronosticado, hace dos décadas, la monja Adelita Gutiérrez). Tal vez resulte demasiada aventura hablar de cuánto podrá cambiar o no una generación anquilosada… Cuando Reinaldo Arenas llegó a EUA, a través del puente marítimo Mariel-Cayo Hueso, dijo palabras que todavía resultan de tristeza profética: “el mundo no nos estaba esperando”, su vocación de hombre cívico rompe con la falacia, expone la verdad de más de 125 000 cubanos que dejaban una patria cantada como la más progresista… y era patria de huir.

Pero yo confío en el futuro de la Cuba escondida y oculta, la que ama y se lacera en su intención de cambiar. Pienso en millones de hombres y mujeres dentro y fuera, que esperan su oportunidad de participar en la economía, la cultura, la política de un país que les resulta prohibido. Cuando pongamos fin a esa herida, veremos una Cuba próspera, un cubano que le dará su lugar al prójimo como nunca ha ocurrido en quinientos años de aparecer en el mapamundi, y menos en ciento doce años de República, o cincuenta y tantos de un único periódico… Es difícil imaginarse el cauce de una nación que se anuncia como un astuto caimán y reacciona como el cangrejo.

Eliécer Ávila puso a pensar a la Asamblea Nacional sobre los viajes del cubano (rectifico: los no-viajes), ahora por fin algunos viajan como el resto del mundo civilizado. Reitero: la idea comenzó con el estudiante de la UCI (que ahora parece andar por el Cosmos), pero el humilde pueblo da las gracias a los asambleístas, al Parlamento, al Consejo de Estado, que durante décadas significaron el impedimento. ¡Qué universidades tenemos!

Tengo entendido que Miami-Dade, condado donde vive mayor número de cubanos en EUA, genera una economía superior que la de acá… En el futuro de Holguín, me veo igual que Jorge Mas Canosa en su exilio, abriré huecos por aquí y por allá. Es una lástima que aquí sólo se dé la imagen del controvertido exiliado y la gente se quede sin conocer a ese santiaguero (fallecido en 1997) que llegó a contar —desde su ingenio—, con una inmensa fortuna empleada en lograr influencias en el gobierno estadounidense, para mover a sus políticos en torno al Caso Cuba, según su interpretación de los cambios… El libro El exilio indomable de Álvaro Vargas Llosa, narra las experiencias de un exilio que “baja” del avión a Boris Yelsin y lo reúne primero con la Cuba del éxodo y sólo después, el ruso llega a los predios de la Casa Blanca. Mas Canosa llegó a tener contactos de diálogo con Carlos Lage y Ricardo Alarcón, pues el hombre —con defectos y errores—, así de grande era en su diplomacia. Me preguntaste por una “Cuba oculta”, aquí la expongo.

 

¿Se puede uno arrepentir de ser escritor?

Algunos debían arrepentirse, los que escriben para tergiversar la historia, para congraciarse con tiranos, para alargar los días de la mentira.

 

¿Cuál es tu concepción de la poesía y tu relación con ella?

Soy el peor de todos los seres humanos en materia de dar un concepto de algo. Odio esa idea…

Considero que es algo que vive dentro de la libertad, o es la libertad la que vive dentro de la poesía. O algo por el estilo. De ahí que yo me siento en mi elemento cuando vuelvo a Martí, él dijo: “la libertad pone alas a la ostra”, yo diría que la poesía le pone alas a Ghabriel.

 

¿Tienes algún compromiso como escritor con la sociedad, la política, la iglesia?

No tengo prejuicio o predisposición alguna para nombrar política, sociedad e Iglesia como parte de un todo, mi compromiso es humano, cristiano, social. A la sociedad, a la política y a la Iglesia, pidamos todos los cambios necesarios. Si la Iglesia vuelve a los genuinos tiempos en que redactó la pastoral “El amor todo lo espera”, la sociedad y la política cubanas cambian. Si quienes llevan en sus hombros el peso de la DOCTRINA DE LA FE, mantienen el ánimo de Enrique Pérez Serantes, Pedro Meurice Estiú o Agustín Román, tendremos luz. Pero es preocupante lo que están colando en nuestros templos e instituciones religiosas, a veces en el banco desde el que compartes la Misa, en torno están sentados siete agentes. A veces 27. A  veces 100… de tal modo se han “cristianizado” que engañarían al mismísimo Papa.

Mi compromiso es alzar la voz. La vida es muy corta y estar callados es lo peor que nos puede ocurrir, es como no haber vivido. (Silencio, solo en el camposanto, acá afuera hay que hacer toda la “bulla” posible). Lo más extraordinario del escritor es que, estando tan cerca de practicar la ficción, está comprometido con lo verídico, lo exacto, lo justo. Más que nadie, el escritor tiene que ser audaz, y debe serlo en todos los instantes de su vida, al menos proponérselo. Por eso no entiendo a los que se distancian de la realidad y sólo la utilizan oportunistamente.

Podría parecer sencillo, pero no lo es, a Delfín Prats, años ha, un camión le rompió la tubería que lleva el agua a su casa… son muchos años que el poeta más renombrado de la ciudad y tal vez, de toda una generación, no tiene agua en casa. Al hombre le han hecho hermosos documentales. Pero el agua es imprescindible, tenemos que lograr que entre a la casa del poeta cumbre.

Hace dos años perdimos al holguinero que más decoro desplegó desde su palabra ante el auditorio y ante la página escrita. Su nombre: Rigoberto Segreo, tengo una grabación de su última charla en el patio de la UNEAC, en más de cincuenta años no encuentras discurso de valentía mayor, parecía despedirse. No logro comprender cómo pudo fallar su salud días después de regalarnos tanta vida a quienes lo aplaudimos de pie por largos minutos… Su libro en defensa de Jorge Mañach acaba de ser publicado por la Editorial Oriente.

Dijiste “la sociedad, la política, la Iglesia”. Dijiste: Oswaldo José Payá Sardiñas, el cubano más comprometido que nos ha matado el Tercer Milenio, el hombre que nos enseñó a repensar en compromiso con la Patria, el que estremeció a Cuba y al mundo con su Proyecto Varela. Tu entrevista es larga, vamos para la pregunta número 51 (policía en la charada), te hablo de este Hombre-Cuba en la próxima…

 

¿Puedes hablarme de los proyectos en los que trabajas ahora?

“Bombas” por todas partes. Una revista, que nadie auspicia, y que intenta recordar la frase que más amo de Lezama Lima: “ninguna construcción hecha por el hombre tiene tanta semejanza con la eternidad como las pirámides”. Un corto donde la gente vota por el presidente que quiere. Tengo unidas (en balotaje) a Yoani Sánchez y Mariela Castro. Otros votan por Oscar Elías, Martha Beatriz, Randy Alonso, Reinaldo Taladrid… y algunos más “distraídos” pretenden que el país sea dirigido por Félix Savón, Gorki Águila, Leonardo Padura…

Va a ser divertido cuando terminemos la edición, también instructivo, puede que hasta profético. Mi propuesta es que los “electores” sientan que están llenos de opciones, libertades, impulsos, energías que nos conectan con esos procesos de Latinoamérica donde la Izquierda triunfa en elecciones democráticas, sin la vía del asalto armado: Chávez, Morales, Correa… Ubicándome en esas experiencias, no es nada absurdo considerar que mañana —como sugiere la poeta y narradora Maribel Feliú—, pueda gobernarnos, nada más y nada menos: Alicia Alonso.

El proyecto comenzó cuando el amigo Manuel Alejandro leyó una lista de candidatos, y lanzó un nombre: Dagoberto, un apellido: Valdés. Y comenzamos a grabar. Luego comprendí que las calles de Holguín están llenas de actores y actrices. Hay que ver las ganas que tiene la gente de esta ciudad de actuar. Si no fuera porque la cámara se rompió, hubiera entrevistado a más de 500 “electores”. Hasta de Guantánamo, Bayamo y Las Tunas quieren venir a votar a este Colegio, que parece no haber molestado a nadie. Eso espero. Elecciones sin conflictos ni bajas, comicios pluripartidistas y democráticos. Todo transcurre en un clima de verdadera armonía. Civilizadamente. Es casi increíble contar con tanto virtuosismo, desde una gran actriz hasta los más noveles improvisados del bulevar holguinense. De la noche a la mañana poetas y otros artistas de la provincia han traído el performance a la palestra de manera sui géneris. Los críticos del audiovisual tendrán fuertes observaciones, pero se trata de un corto que no pretende premios ni estímulos de élite, se trata de llegar a todos. Tenemos ese sueño. El final ha sido modificado a última hora, la muerte de Payá Sardiñas lo transformó todo, muchos votaban por él. Existe el Día Internacional de Nelson Mandela, un día quedará establecido el de nuestro compatriota.

 

¿Tendremos pronto algún nuevo libro tuyo? ¿Qué nuevos temas traes?

Mi libro de cuentos “Caída de las estatuas” fue premiado en Holguín en el 2013, como es lógico tuve la ilusión de que en el 2014 estaría publicado, y resulta que no está en planes editoriales ni del 2015. Tal vez el regreso de los últimos espías intercambiados por Allan Gross, toma carta en este asunto: pienso que los últimos insumos fueron utilizados en la publicación de sus historietas (esto es idea mía, recuerda que casi todos se volvieron poetas en las cárceles, lo cual es algo loable. La última Feria del Libro les rindió honores desde Holguín).

Según el acta del jurado (Emerio Medina, María Liliana Celorrio y Carlos Esquivel), mi libro fue premiado por unanimidad. Pero yo he soñado que algunas de sus páginas llaman a complicación. No logro ser de otro modo, siempre estoy complicándolo todo: la desesperación alimentaria del país, desata en mí una imaginación antropofágica… en el segundo cuento del mismo se comen a un yanqui que viene de visita a Cuba.

Lo peor de todo es que insisto en el tema, en otro cuaderno que casi termino y que llevará por título “Que me trague la tierra”, abro con lo mismo: se comen a una infeliz rusa, y pienso que en una tercera experiencia, narraré cómo devoran a un angolano (todo en Holguín).

De mis presuntas novelas, hay una donde Anne Frank no muere en Bergen-Belsen, sino que viene a vivir al norte oriental cubano y en otra, Reinaldo Arenas no se suicida en Manhattan y se instala en las playas de Guardalavaca. Entonces, en esa manía o delirio de cambiar el destino de algunos personajes, a veces confundo realidad con quimeras y pienso que Stalin no murió en la extinta Unión, sino que también vino para acá y vive en La Habana.

O sea, permanezco en una especie de delirium literario donde digo cosas que tal vez a los agentes del orden literario de nuestro país, no les parezcan lo suficientemente coherente, oportuno, justo y por eso, mis libros deben esperar más de lo normal. Pero yo tengo una paciencia milenaria, y comprendo que haber responsabilizado a Antonio Maceo y Máximo Gómez —en otro cuento— con la muerte del Apóstol, es algo complicado… sobre todo si en el ajuste de cuentas se me ocurre que dos poetas (Delfín y Lina) se las ingenian para hacerse de revólveres en defensa del Martí que de ningún modo pueden permitir que los otros dos le manden a morir de cara al sol.

Yo estoy dispuesto a comprenderlo todo, incluso si un editor (a), me convence de que el cuento “Caída de las estatuas”, no es oportuno, quizás yo lo retire. Este habla de las turbulencias de un hombre que halla un brazo a la caída del Capitolio de La Habana (porque la histórica edificación se derrumba, y como ahora la restauran para establecer un parlamento no bicameral), pero al final el individuo comprende que se trata del brazo que él mismo puede perder en el futuro, si el 21 de abril del 2020 se le ocurre salir de casa —camino al Capitolio— y postularse.

Tuvimos premio, pero no tendremos libro por algún tiempo. La noche de premiaciones la UNEAC se vistió de un glamour nunca antes visto. Hubo tanto flash de cámaras y entrevistas que el premiado parecía el escritor más oficial de Cuba. Sabía que era trampa, pero, parafraseando el verso de una gran voz de nuestras letras: “yo me dejé caer”.

 

¿En tu vida hay UNEAC? ¿Hay jornada laboral?

Desde que tuve edad laboral se da algo sui géneris conmigo. Trabajo cuatro años y cuatro me veo “desempleado”. Ahora, la Biblioteca Diocesana “Bernardo Fernández”, me ha contratado. Se trata de una casona donde, en mi niñez, fui atendido por uno de los pocos médicos que lograron conservar un gabinete privado bajo el proceso comunista. En su inauguración como biblioteca se presentó mi libro Mis amistades peligrosas. Siete años después —místicamente— soy llamado para trabajar aquí. Es curioso, porque meses atrás, en sitios diferentes, siempre privados (incluyendo la sala de mi casa), comentaba que a estas alturas ni la Iglesia me contrataría… Y de pronto, la plaza. Es lo que te digo, cuánto confieso a mi íntimo Diario, me lleva a la gloria: estoy de “bibliotecario”. ¿Quién sabe cuánto va a durar esta dicha?

No obstante, sigo tan desconectado, que hace un año la revista Convivencia publicó una entrevista (dos años antes realizada por Luis Felipe Rojas), y tanto tiempo después no sé cómo le cayeron al entrevistador mis respuestas.

Mira, mi lema es que somos hermanos en la libertad. Yo no puedo caer en autocensuras por cómo le va a parecer a Fulano o Fulana que emita este o cualquier otro criterio. Pienso y actúo de acuerdo a mi proyecto de vida: la libertad por encima de todo, defiendo la mía y la del prójimo en cuanta palestra pongan a mi paso.

Ahora, tengo tantos amigos/amigas UNEADOS en el amor a través de la Isla, que debía huir de esta pregunta. Hace diez años me invitaron por primera vez a pertenecer a la Institución. He estado a punto de enviar planillas de solicitud. Siempre las detengo y digo con Whitman: “yo pertenezco a todos los credos y todas las castas, pero no entro en ningún círculo”. A veces, en la invitación, me han dicho: “no seas guanajo, tú no ves que es la mejor manera [siendo UNEAC], de que corran con tus trámites a la hora de viajar, que te otorguen una Beca, que te defiendan de esto o aquello… entonces, pienso que yo respeto la UNEAC más que algunos de sus miembros. Jamás entraría con otro interés que sentirme UNEAC bajo el concepto de que todo lo que se une en aras del bien común, es bueno. Entonces lo vuelvo a pensar y me encuentro que hay mucha gente-UNEAC que en lo secreto expresa cosas que luego en público, no debe permitir ni por asomo. Y digo: ¡por cuánto!, ¡Dios me libre!, yo no quiero dogales. Mi cuello libre siempre, la boca es lo más útil que poseo.

En otra ocasión me dijeron: “pero serás paquidermo, tú no ves que es la única forma que tendrás de viajar al mundo y al ciberespacio”. Y yo tuve que buscar en una enciclopedia qué era paquidermo. Y vi un bicho muy raro. ¡Y vuelven con los viajes!, pero si Lezama viajó desde su sillón más que nadie y que todos…

Sucesos en el mundo de la cultura y la política del país, me dicen que de haber pertenecido a la UNEAC, hubiera corrido igual suerte que Manuel Díaz Martínez, Raúl Rivero, Antonio José Ponte, etc. me refiero a momentos en que si no te sales o te salen, corres el riesgo de ser cómplice. También me aterran los cuentos que Alguien hace sobre ciertas reuniones frecuentes donde se aparece el Primer Secretario del Partido (cada provincia, ídem). Alguien me explicó que cuando eso ocurre, en plena reunión, su piel comienza a llenarse de urticarias… Y yo dije: Ah, no, yo sólo soporto las urticarias después de comer jaibitas rellenas en Gibara o espaguetis con camarones.

Después de las palabras de Abel Prieto y Miguel Barnet en la Cumbre de las Américas, ¿puede un ser humano pertenecer a la UNEAC y no ir lleno de cargos de conciencia a la almohada?. Ellos negaron en ese encuentro que la Patria es de todos, negaron el lema máximo de Martí: “con todos y para el bien de todos”.

Pienso que la UNEAC tiene mucho que agradecerle a nuestra disidencia literaria. Muchos de los premiados en sus concursos, siempre fueron (o luego se volvieron) contestatarios, su catálogo de premiados así lo confirma: César Leante, Heberto Padilla, Díaz Martínez, Jesús Díaz, Cuza Male, Rodolfo Pérez Valero, Benítez Rojo, David Buzzi, Joel Franz Rosell, Osvaldo Navarro, Raúl Rivero, Cruz Varela, Félix Luis Viera, Yoel Mesa Falcón, Fernández Larrea, Osvaldo Sánchez, Abilio Estévez, Amir Valle, Andrés Reynaldo, Antonio Álvarez Gil, Antonio Orlando, Leonardo Padura, Ángel Santiesteban, Ena Lucía Portela, Carlos A. Aguilera, Manuel Sosa, y el más largo etcétera.

 

Para concluir y dejar que vayas en paz y armonía contigo ¿Cómo definiría Gabriel Pérez a Ghabriel Pérez?

Te doy las gracias, considero que cierto “polvo” se esparce en el ambiente a partir de mis anotaciones sobre la necesidad de una entrevista desde hace más de diez años (ahora coinciden en solicitarme tres) ¡Qué curioso! Pienso que este país le tiene terror a lo que el otro pueda decir, aquí tengo la prueba: En cincuenta años sólo una persona mencionó —sin ofender— el nombre de Celia Cruz en nuestra televisión (esa dicha se la concedió en “Privadamente público” el sex simbol, Raúl Garcés, a Ciro Bianchi). Después a Ester Borjas le permitieron nombrarla, alguien más lo hizo en Hurón Azul para sugerir que vuelva a escucharse en la radio. Pero nadie habló de los culpables del BLOQUEO INTERNO a La Guarachera de Cuba. Se trata de la voz que más lejos llevó nuestros ritmos, te imaginas cuántos artistas hubieran querido hablar de ella. Vuelvo a recordar tu pregunta sobre lo que lesiona la palabra y llamo a reflexión, cómo es posible haber repetido durante décadas: “primer territorio libre de América” y “libre de analfabetismo” en un país con bozales atados a la boca de toda la intelectualidad imposibilitada de repetir en radio, televisión y prensa escrita los nombres de cientos o miles de escritores y artistas…

Mi generación y otras tantas fueron “educadas” bajo la máxima de que no le podíamos llamar “apóstol” a Martí porque era palabra del lenguaje religioso, recuerdo a una profesora pidiéndonos que lo tacháramos aún en los libros de texto y poner en su lugar: héroe nacional. Ahora te encuentras que no hay un solo deportista que no le dé las gracias a Dios por sus triunfos. Entonces, la gran pregunta: ¿y todo el tiempo que Los De Arriba (que todavía están ahí), mantuvieron el bozal? ¿Borrón y cuenta nueva mientras mantienen el bozal más atado que nunca respecto a otros tantos temas y derechos imprescindibles?

Para vivir en paz y armonía conmigo mismo, te digo que diariamente doy gracias a quienes hicieron posible que el comunismo no invadiera el mundo. De no haber existido algo de oposición y disidencia, con gente haciendo contrapeso a las decisiones del Partido Único, a estas alturas, el hombre nuevo al mando de los medios de difusión, seguiría apartando buena parte de lo mejor de nuestra cultura, nos hubiera diseñado establecimientos públicos: bodegas, panaderías, etc. sólo para una clientela comunista. De hecho, el pan sigue llegándonos en una cuota que más sóviet no puede ser. Por eso, repito, doy gracias a los sabios que contribuyen cada día para que el polvo rojo no se esparza a plenitud sobre el planeta. Pienso que si César Vallejo y Pablo Neruda hubieran llegado a esta experiencia, prestos habrían entregado sus carnecitos.

Si no fuera por toda esa gente a la que llaman ciberlacayos, cibermercenarios, y que en el mundo civilizado y democrático se llama: Sociedad Civil, tal vez no habrían llegado los actuales derechos a poseer un celular y menos aún, una cuenta de correo on line con el mundo. Toda esa gente que de algún modo estimula cambios desde la blogósfera no oficial, es la causa y el efecto para que el Gobierno haya creado nauta, sin embargo, los inocentes siguen sin darse cuenta.

Gh está lleno, si lo pinchan, cómo ves, explota… No obstante, me defino como alguien que anhela irse de este mundo en paz con todos. Quiero tener tiempo para purgar el alma, aprender a comprender mejor a los hombres que conforman el país en que vivo y perdonar, mejor que juzgar. Porque a veces en mí algo flota, se eleva demasiado, poco tiempo permanece en tierra. Nadie es capaz de imaginar cuánto me cuesta aterrizar. La sensación de altura que provoca esta ciudad tiene la culpa. Sí. Sí. Sí… las colinas de Holguín son las culpables. Por cierto, desde la altura de los casi 500 escalones de la Loma de la Cruz, la ciudad tendrá en septiembre la bendición de Su Santidad, el Papa Francisco, quien lanzará desde allí una mirada única (Reinaldo Arenas, desde ese sitio vio a Holguín como un cementerio…), el gran Vicario tiene una misión celestial. Ese será un día único en nuestra historia. Tengo la plena seguridad de que algo grande va a ocurrir. En un templo al que asistí en mi niñez, escuché un canto que no olvido:

“Ardiendo en fuego mi alma está,
llama gloriosa de libertad.
Oh, Jesús, quiero que ardas en mí ser,
como la zarza quiero arder con tu poder
y a los amigos demostrar con devoción
que estoy ardiendo con el fuego celestial”.

Sé que va a haber fuego en Holguín ese día. Cuba necesita tres Papas.

Siento que soy un ser que de la z cae en la a, voy de un extremo a otro en un segundo. O sea, puedo ser el más humilde y resultar el más pretencioso. Imagínate, pienso que tú última pregunta tiene que ver con la incorporación de la h en mi nombre y la inquietud me lleva a responderte/preguntarme: ¿cómo definiría Abram a Abraham?