Sindo Pacheco

Dossier

Foto: Ernesto G.

Foto: Ernesto G.

Sindo Pacheco es, sin dudas, uno de los más originales narradores latinoamericanos de la actualidad, aún cuando la crítica lo reconozca mayormente como una de las voces esenciales de la actual literatura juvenil en lengua española, a partir de esa exquisita saga novelesca que conformó con sus personajes María Virginia (una Dulcinea de los tiempos modernos), Ricardo Armas Salteador (émulo del Quijote) y el genial Mariano Jesusón (una especie de Sancho Panza), a través de sus novelas María Virginia está de vacaciones y María Virginia mi amor, que convirtieron a este autor en uno de los más leídos en la isla.

La humildad es, quizás, el signo más característico de Sindo Pacheco y, quienes tenemos la suerte de conocerlo desde sus primeros pasos por el mundo de la literatura, lo comparamos con otro grande de las letras y otro ser inmensamente humilde: su amigo Guillermo Vidal, lamentablemente fallecido en el 2004, en plena madurez creativa; mención que se hace aquí con todo propósito, pues quien escribe estas líneas considera que ambos se ubican en la cumbre de la excelencia literaria de las letras cubanas con una obra narrativa madura, muy personal y absolutamente diferenciada de lo que en los últimos cincuenta años se ha escrito en narrativa, tanto en la isla como en el exilio.

La originalidad de la cuentística y la novelística de Sindo Pacheco, si seguimos las observaciones de la mayoría de los críticos cubanos y latinoamericanos que han estudiado sus obras, radica en la naturalidad de su mirada sobre la cotidianidad, su capacidad de conferir trascendencia (y, en muchos casos, hasta una profunda épica existencial y filosófica) a temas y momentos de esa burda cotidianidad, unificando en su estilo el rescate de los modismos tradicionales del habla popular cubana, elementos muy reconocibles de ese famoso “choteo” del que hablaba el ensayista cubano Jorge Mañach y un exquisito modo de entender la vida (y narrarla) como una épica constante en contra de las absurdas limitaciones morales o sociales que han caracterizado el desarrollo de la sociedad cubana en las últimas décadas.

Nuestra revista OtroLunes, que lo considera un amigo de la casa, se siente profundamente honrada al poder dedicarle este dossier a Sindo Pacheco, un narrador que sugerimos como lectura imprescindible a nuestros lectores.

Amir Valle
Director General

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