Uno de los temas recurrentes de la filmografía de Luis Buñuel es la religiosidad cristiana, y en particular su más conocida variante, la del catolicismo.
En anteriores artículos hemos señalado el empleo del simbolismo cristiano en Viridiana y la interpretación críptica de los preceptos bíblicos en El ángel exterminador.
Pero ahora, en el análisis de Nazarín (1959), filme con una duración de 94 minutos, nos abocamos a una “mise en scene” cristiana de principio a fin.
Nazarín es un filme realizado por Buñuel en México bajo el imperio de “la dictadura de las tres semanas”, menos de un mes de rodaje para facturar una película que, sin proponérselo, obtuvo el Premio del Festival de Cannes.
En el guión, además de Buñuel, colaboró Julio Alejandro y la fotografía estuvo a cargo del virtuoso de la lente cinematográfica mexicana, Gabriel Figueroa.
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Nazarín
El filme es una adaptación de la novela Nazarín (1895), de Benito Pérez Galdós, ambientada en el México de Porfirio Díaz hacia 1910.
Buñuel siempre tuvo una alta estima por la narrativa de Galdós, al extremo de que, en el conjunto de su obra, hay tres encuentros logrados (Viridiana, Nazarín y Tristana) basados en adaptaciones de novelas y un añorado encuentro que estuvo cerca, pero no llegó a producirse con Doña Perfecta.
El personaje de Nazarín (actor Paco Rabal) es un cura joven de nombre Nazario que, para seguir con las analogías, rima con Nazaret, la cuna de Jesucristo.
Tema
En la trama Nazario va de Nazaret (mesón Chanfa donde ayuda a sus semejantes) a Nazarín, un curita rebelde a la “subordinación” de los sacerdotes a los oligarcas y al alto clero de principios del siglo XX.
Nazarín quiere imitar al Jesús original, ”el de la cruz del madero” como diría Antonio Machado, seguir al pie de la letra los Evangelios, predicar con el ejemplo, ser pobre, humanista, peregrino y hacedor de milagros1.
Tan loable labor misionera debe tener seguidores: Nazarín-Don Quijote contará con dos inusuales Sancho Panza-escuderos, la prostituta Andara (actriz Rita Macedo) y Beatriz (actriz Marga López), una mujer abandonada por su amante.
Nazarín se echa al camino a “deshacer entuertos”, los resultados no serán satisfactorios para él ni para la visión ortodoxa del cristianismo que predica.
El filme, de carácter itinerante, deviene un proceso “liminal” de búsqueda abstracta de la verdad que se transforma en una sucesión de enredos: la cura de una niña hace de Nazarín un santo milagrero, el clero y los militares lo consideran subversivo, una cuadrilla de obreros lo tiene por esquirol que trabaja”por la comida” y un pueblo “apestado” lo entrega a las autoridades por inmoral que anda con prostitutas.
¿Es Nazarín un filme cristiano y el director un cristiano “encubierto”?2
Por lo que vemos en pantalla, Nazarín es un hombre puro, que predica con el ejemplo, pero su ejemplaridad le gana el rechazo de los villanos y la redención le viene por el amor entre platónico y carnal que le profesan las dos mujeres que lo acompañan.
Contrario a los filmes de Buñuel en los que abunda la imaginería surrealista y los sueños y las obsesiones de los protagonistas, Nazarín es muy modesto en el empleo de la imaginación: solo una imagen que vale por diez, la de la prostituta Andara que delira de fiebre, y ve, colgado de la pared, una imagen de Jesucristo que se ríe a carcajadas como un diablo maléfico3.
El vacío que deja en el filme la imaginería surrealista, es llenado por situaciones, diálogos y personajes que se imponen por derecho propio a la aridez del paisaje interior del mesón Chanfa de Ciudad México o a los desolados exteriores de los pueblos de provincia.
Situaciones, personajes, diálogos
Situaciones: Beatriz, al verse abandonada por su amante El Pinto, ata una cuerda a una viga del techo, al intentar ahorcarse, el techo se desploma.
Personajes: el enano Ujo enamora a la prostituta Andara, “escudero” de Nazarín con el consentimiento de éste. Ujo es diminuto, contrahecho, de factura romántica, como el Quasimodo de Víctor Hugo.
Diálogos: a punto de expirar por la peste, Nazarín intenta con rezos que una joven vaya al cielo, como última voluntad, la chica grita: ¡Cielo, no, es a Juan a quien quiero! Juan llega, echa a Nazarín y a sus “escuderos” y besa a la joven en la boca sin temor a la peste.
Situaciones: Nazarín y sus “escuderos” descansan en medio del campo, los tres sentados en el tronco de un árbol. Entre las mujeres se desatan los celos mientras Nazarín, callado, se extasía en el recorrido de una oruga por el tronco del árbol.
Personajes: una madre advierte a su hija: “un padre que se echa al campo con dos mujeres no es santo”. La hija responde que solo de tocarle la ropa a Nazarín se pone a temblar, cuando la madre le dice que ella lo quiere como hombre, no como cura, se echa a llorar histérica, se tira al piso y grita: ¡qué no se entere el padre Nazarín porque me muero de vergüenza”.
Diálogos: en la cárcel, un ladrón y parricida golpea a Nazarín, mientras que otro ladrón, acusado de blasfemo y sacrílego, va en su rescate y le dice: “Tú haciendo el bien y yo haciendo el mal, ninguno de los dos servimos para nada”.
Conclusiones
Luis Buñuel en Nazarín nos plantea la lectura de una fábula cristiana leída de revés en un espejo.
¿Cómo sería la vida de Jesús de Nazaret si se encarnara en la actualidad en México a principios del siglo XX?
La trama cinematográfica aborda los conflictos que traería la vida andariega de un joven sacerdote barbado que predica y practica las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad.
¿Tendría cabida en la iglesia? ¿Provocaría un cisma? ¿Se condenaría de por vida? ¿Viviría apartado, excluido, humillado?
Ya hemos advertido, Nazarín es un filme que propone una lectura invertida frente al espejo.
La fe, la esperanza y la caridad predicadas por Nazarín, en lugar de provocar efectos positivos como sería el imperio de la virtud, levanta a su alrededor, por donde quiera que va, agresividad, ira y amenazas de muerte que hacen pensar en la imposibilidad de ser bueno en un mundo de malos.
Nazarín, en algún momento de su distribución internacional, estuvo a punto de ganar otro premio además del Festival de Cannes: el Premio de la Oficina Católica.
Lo cual, igualmente aseguran, hizo exclamar a Buñuel:
“Soy ateo por la gracia de Dios”.
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La vía láctea
La factura fílmica de Nazarín es realista, va linealmente de principio a fin, es una historia única.
La estética de La vía láctea (Francia, 1969), es muy diferente, emplea todo tipo de saltos espacio-temporales a lo largo de los treinta episodios (100 minutos de duración) en los cuales se desenvuelve la trama.
Nazarín es un filme en blanco y negro, la pericia fotográfica de Gabriel Figueroa lo salvó, “mirando hacia dentro”, de la oscuridad de mesones y cantinas y, “mirando hacia fuera”, de la esterilidad del paisaje hecho de planicies y casi nula vegetación.
La vía láctea es un filme en colores, la cámara “entra y sale” de diversas locaciones: autopistas, conventos, tabernas, bosques, iglesias y ciudades sagradas.
Los personajes de Nazarín son pobres, analfabetos, de ortodoxa creencia católica, viven en mesones, beben pulque en cantinas y parecen salidos de un “retablo de maravillas”: prostitutas, proxenetas, ladrones, asesinos, curas de “doble moral”, jueces corruptos y militares represivos.
En La vía láctea abunda el debate religioso y la polémica filosófica, tanto en uno como en otro, los personajes son gente culta: universitarios, teólogos y herejes versados en la (re) interpretación de las Sagradas Escrituras.
Nazarín es un filme cerrado, monotemático: el curita rebelde que quiere “salvar” su alma redimiendo a domicilio a todo tipo de pecadores.
La vía láctea es un filme abierto, inacabado, de “continuidad- discontinua” y una estructura episódica que da la impresión que se le podrían agregar más episodios.
Tema
El tema central de La vía láctea es la historia de un par de mendigos que peregrinan de París a Santiago de Compostela siguiendo la milenaria ruta del Camino de Santiago, durante el recorrido, que no sigue un orden espacio-temporal coherente, se suceden diversas de herejías que, formalmente, a su vez, dan lugar a una serie de episodios en los que el par de peregrinos tan pronto son testigos como actores.
¿Cuáles herejías aparecen como referente en la La vía láctea?
Casi todas ellas se refieren a dogmas o misterios del catolicismo: la Eucaristía, la Naturaleza de Cristo, la Trinidad, el Origen del Mal, la Inmaculada Concepción, el Libre Albedrío.
¿Cuáles son algunos de los principales episodios de La vía Láctea?
- El encuentro con el hombre de la capa negra
- El del cura loco que pernocta en un albergue
- El del bosque donde habitan Prisciliano y los herejes
- El del duelo teológico a punta de espada entre un jansenista y un jesuita
- La exhumación de los restos de un obispo hereje
- El de la monja crucificada
- El encuentro de la virgen María y Jesús
- El encuentro del Marqués de Sade y Justine
Sobra decir, en la escenificación de las herejías como en la estructuración de los episodios, se impone la resolución imaginativa, onírica por momentos, pero siempre fiel a la estética surrealista de Buñuel conformada por transgresiones a los cánones convencionales ya bien sea que provengan del Estado o de la Iglesia.
En este sentido, no hay que olvidar que el rodaje de La vía láctea se inició en Francia durante la revuelta de Mayo 1968 y Buñuel, en ese momento, residía en París, el centro de los acontecimientos.4
Transgresiones religiosas
Al inicio del peregrinaje, los mendigos (actores Paul Frankear y Laurent Terzieff) , reciben del hombre de la capa negra (actor Alain Cuny) indicaciones sobre lo que deberán hacer al concluir el viaje de iniciación místico-religiosa París-Santiago de Compostela: engendrar hijos en el vientre de una prostituta.
Cansados de andar a pie, los peregrinos hacen señas de auto-stop, pasa un auto, no se detiene, un peregrino, airado, le grita: ¡Ojalá te estrelles!, en la distancia se escucha el estrépito de un coche que se estrella, pero que no vemos. Se acercan a mirar el accidente: el conductor ha muerto, en el asiento trasero el Diablo huele una flor mientras en la radio del carro se escucha un poema de San Juan de la Cruz: “Allí las lágrimas no sirven para nada, el arrepentimiento tampoco”.
En un exclusivo restaurante, el maître d’ hotel explica pontificiamente a los camareros que discuten de teología el misterio de la transustanciación.
Un hombre de larga túnica y barba como la de Jesús y un grupo de jóvenes (apóstoles), comen y beben exóticos manjares mientras Jesús les predica humildad en medio del banquete.
Poco después, en un encuentro casual con la virgen María, ésta disuade a Jesús de que se rasure la barba.
Los peregrinos en el interior de una posada discuten sobre la existencia de Dios, uno de ellos dice que si Dios existe que envíe un rayo y, ¡el rayo cae!
Hay un desfile de jóvenes armados por las calles de una ciudad que puede ser París, una joven enarbola una bandera roja (anarquismo). Los anarquistas fusilan al Papa vestido de blanco y una mujer dirige el pelotón.
Los peregrinos abandonan la posada, se adentran en un bosque y se topan con Prisciliano y su secta de herejes en una reunión clandestina. Prisciliano se auto declara vencedor en la polémica que sostiene con la Iglesia de Roma: “El hereje no soy yo, sino quien está sentado en el trono de Pedro y se ha dado el título de Papa”. La secta herética termina por coronar a Prisciliano como Obispo de Ávila5.
Un obispo del siglo XVI incinera el cadáver de su precursor luego de celebrar un juicio sumario en el cementerio donde está enterrado.
Transgresiones formales
No se trata solo de transgresiones visuales y auditivas del contenido ortodoxo del cristianismo y el catolicismo, también en la forma abundan las transgresiones al canon cinematográfico.
En particular, merecen citarse aquéllas transgresiones formales que participan de lo que pudiera llamarse el “don de la ubicuidad’ que en La vía láctea parece haber sido cedido por Dios al director o, como Prometeo el fuego, tomado por asalto a los dioses.
En resumen: Buñuel está por todas partes…
Los saltos en el espacio y en el tiempo son increíbles como en la secuencia en la que el par de peregrinos salen de una posada en el siglo XX y, en medio de un bosque, se encuentran con Prisciliano y su secta herética del siglo IV.
O el par de estudiantes que intentan escapar a una persecución en el siglo XVI, descubren las ropas de unos cazadores que se bañan en un río, se las ponen y “entran” en el siglo XX.
En una fiesta campestre un personaje oye una descarga de fusiles y pregunta a alguien que está cerca: “¿Qué ha sido eso”? Y el otro le responde: “Es que imaginé que fusilaban al Papa” y el Papa, en efecto, es acribillado a tiros en una de las secuencias más perturbadoras de La vía láctea.
Conclusiones
La vía láctea sugiere un filme planeado durante mucho tiempo, pero que en su factura privilegia la espontaneidad6.
La vía láctea no es un filme comercial –de hecho reportó muy poca o nula ganancia-, es un filme altamente intelectual dirigido a espectadores cómplices.
La vía láctea es una invitación a participar en un diálogo de siglos sobre tolerancia vs intolerancia, interrumpido una y otra vez por la alternancia en el poder estatal y religioso de figuras ora proclives a la libertad de pensamiento, ora a la tiranía del dogma.
La vía láctea es una (re) capitulación de las obsesiones personales del director transpuestas al cine en temas y figuras: la ortodoxia religiosa, las herejías, el sexo, Jesucristo, el Papa, la virgen María, el marqués de Sade, etc.
La vía láctea supone un (re) “verdecer” de la ideología contestataria de Buñuel al calor de la revolución estudiantil de Mayo de 1968 en París.
La vía láctea es en cierta forma un ajuste de cuentas con una de sus pasiones predominantes: la religión, como se puede ver en la trayectoria seguida por Buñuel en filmes como Nazarín, Viridiana, El ángel exterminador y Simón en el desierto.
Liberado por el momento del magnético influjo religioso, Buñuel podrá acceder a la última etapa de su carrera artística (Francia), caracterizada por la realización de filmes como El discreto encanto de la burguesía y El oscuro objeto del deseo, en los que retoma otra vieja obsesión: el rol de la burguesía en la sociedad contemporánea.
La vía láctea, pues, tras cuatro décadas de su primera exhibición, continúa siendo un reto interpretativo a la vez que un inusual “divertimento” artístico para la crítica y los fans de los filmes de Luis Buñuel.


