El idioma es, y seguirá siendo, creo,
el paraíso inagotable del alma.

Entrevista al escritor cubano Sindo Pacheco

Por Amir Valle

Sindo Pacheco (Cabaiguán, 1956).

Sindo Pacheco (Cabaiguán, 1956).

 

 

A modo de presentación hacemos siempre a nuestros invitados un reto: el de mirarse e intentar explicar a los lectores de OtroLunes ¿quién es Sindo Pacheco? La respuesta, como para profundizar más el reto, debe enfocarse en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Sindo Pacheco, el ser humano y Sindo Pacheco, el escritor, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.

Ante todo, querido Amir, uno es esencialmente un ser humano. En el caso mío, un ser humano que escribe. El Sindo Pacheco escritor depende del otro, del ser humano. El ser humano es su metrópoli y por eso le insiste en que abandone el rollo ese de la escritura: qué sentido tiene que sigas escribiendo ficciones…, cada vez la gente lee menos…, en lugar de dar dinero, te lo quita (nos lo quita)…, nos roba el tiempo a los dos…, cosas así,  más o menos, me dice, y cuando el escritor está en baja, le da la razón y ambos se van a beber y a pasar un día estupendo. Pero luego viene un cabrón tema que se apodera del que escribe  y, como dice Sabina, “el lunes al café del desayuno, vuelve la guerra fría.” Un día te voy a mantener, le dice el escritor al otro, y el ser humano, sonríe con indulgencia. Así andamos.

*****

 

Sindo-Pacheco-Entrevista-1-Dossier-OtroLunes-38

De una isla, su literatura y sus mitos

La literatura latinoamericana actual, como se ha hecho evidente en los más recientes eventos literarios donde nuestras letras es centro del debate, está haciendo en los últimos 30 años una especie de ajuste de cuentas sobre la realidad nacional de cada país, algo que también, aunque a su modo, hizo el boom y el post-boom. ¿Qué sucede en ese sentido en la narrativa cubana? Y soy consciente de que esta pregunta te llevará además a responder en dos áreas: lo que se escribe en Cuba y lo que se escribe por cubanos fuera de la isla.

Yo pienso que el arte, en sentido general, tiene una naturaleza si no subversiva, por lo menos de inconformidad. No solamente inconformidad con la sociedad, las instituciones, la religión, la política, la situación determinada de un país, si no de inconformidad con la vida en sí misma, tal como es. De esa condición no escapa ninguna sociedad. Por poner un ejemplo cubano. ¿Acaso esos personajes de Onelio Jorge Cardoso, de Lino Novás Calvo, aquel (¡Ese) capitán Amiana!, el propio Ramón Yendía, no simbolizaban también cierto ajuste de cuentas de la época que les tocó vivir? No soy un crítico o ensayista, pero creo que la literatura cubana actual, tanto de un lado como del otro, obedece a los patrones de siempre.

 

Sindo-Pacheco-Entrevista-2-Dossier-OtroLunes-38El exilio puede ser una cruz o una bendición, e incluso puede ser las dos cosas al mismo tiempo. En tu caso puede hablarse de dos exilios distintos: el que viviste en un país de Centroamérica y este que llevas viviendo en Estados Unidos. ¿Qué muros han levantado o que aportes le han ofrecido esas circunstancias al escritor que eres?

Yo creo que toda experiencia vivida, por muy fuerte que haya sido, raramente pueda ser un muro, en cuanto a su aporte a la vida literaria de un escritor. Uno emigra y pierde la cercanía de su país, pero asimila otras realidades que, incluso, ayudan a comprender mejor la del terruño, nos permite una mirada más desprejuiciada y menos egocéntrica.

 

Aunque quizás existan otros sitios que te marcaron, mencionemos tres ciudades: Cabaiguán, San José, Miami. Culturalmente, ¿cómo las definirías?

Cabaiguán sigue siendo mi lugar más entrañable, adonde vuelvo cada año. Es un pueblo de gente noble, laboriosa, donde se mezcla lo cubano (español, negro, chino…) con lo canario, de una forma muy marcada, ya que es considerada la capital canaria de Cuba.

San José me permitió asomarme por primera vez al continente. La ciudad posee una vida social muy amplia y diversa, comparado con su tamaño, y conservo recuerdos muy entrañables de mi estancia por allí.

Miami viene siendo como un crisol de culturas, no solo latinoamericana de todos sus rincones, sino también europea, asiática, judía…Viene siendo la mezcla de las mezclas.

 

Cuando se llega a cierta edad, los escritores suelen verse como seres aislados, independientes, pero se olvida que en la mayoría de los casos, como en el nuestro, existió un tiempo esencial de formación en las que recibimos muchas influencias de amigos, maestros, instituciones. ¿Qué recuerdas de esos años?

Recuerdo muchas cosas con cariño de mis tiempos iniciales. Sobre todo los eventos que organizaba el Ínstituto Cubano del Libro cada dos o tres meses, donde confluíamos aquellos muchachos, entonces jóvenes narradores, cargados de sueños. Era una fiesta no solamente del conocimiento para toda nuestra hambre, si no también una fiesta del espíritu.

 

Sindo-Pacheco-Entrevista-3-Dossier-OtroLunes-38Según las circunstancias socio-políticas actuales, tal parece que los escritores latinoamericanos (y en especial, los cubanos) seguiremos siendo abatidos por esa polaridad compromiso social– escritor casi como una condicionante de la existencia. Es como si la discusión entre Camus y Sartre sobre el papel del escritor, de la que ya muy pocos se acuerdan en la actualidad, siga siendo una constante vital para el caso del escritor y el intelectual en América Latina. ¿Cuál es tu posición ante este “dilema”?

Mira, yo considero que es inevitable que un escritor, de una forma o de otra, asuma un compromiso social. Su principal compromiso, creo, es con la verdad. El arte no puede mentir porque dejaría de ser arte,, y su naturaleza seguirá siendo subversiva. Es como si le dijera a la Historia: eso fue así, más o menos, pero las cosas fueron también de esta otra manera, y pone a sus personajes a vivir lo que la Historia cuenta a groso modo, y casi siempre manipulada por la ideología de los historiadores.

 

Sobre Cuba, por diversas circunstancias históricas y políticas que bien conocemos los cubanos, cuando la mirada llega desde Europa y algunas otras latitudes, existe una  incómoda e idílica aureola que mezcla el exotismo, la falta de información y hasta las ilusiones políticas e ideológicas. Es una mirada que nunca permite entender la verdad y la realidad de nuestra islita. ¿Qué descubrimientos has tenido en relación con la posibilidad de contraponer tu visión, cubana antes, y exiliada ahora, a esa mirada ilusionada que muchos tienen sobre nuestra ínsula barataria?

Mi visión de país estaba un poco limitada por la condición de isla, de ostra cerrada al resto del mundo. Aunque tenía un poco más de información que el común ciudadano, carecía de esta otra mirada que ocurre desde fuera. Pienso que esa visión  ilusionada de que hablas ocurre un poco pues los turistas que va de visita, al contrario de lo que pasa con nosotros, solamente ven la parte de Cuba más visible para ellos. Desde ese punto de vista es muy difícil atrapar esa Cuba profunda, que vive y que subyace en el trasfondo.

 

*****

 

Sindo-Pacheco-Entrevista-5-Dossier-OtroLunes-38

 

De su obra y otros ámbitos

Me gustaría comenzar con la idea de ubicar a los lectores en algunos aspectos de tu obra; es decir, qué dirías a una persona interesada en tus libros, para definir los sueños que tenías al escribirlos y, a la vez, intentar que lo compren. Comencemos: yo menciono el título de alguno de tus libros y tú intentas dar esa definición en no más de un párrafo por obra.

Sindo-Pacheco-Entrevista-8-Dossier-OtroLunes-38Oficio de Hormigas:

Recuerdo la emoción de mi primer libro, el hecho de convertirme en autor publicado. Oficio de hormigas es una colección de cuentos cortos inmersos en la cotidianidad cubana de los ochenta, cuyos asuntos van desde el amor, el burocratismo, el sentido de la pérdida, la inconformidad, etc.

Esos muchachos:

Una novela para jóvenes que se desarrolla en aquellos planes de la Escuela al Campo, una temporada obligatoria entonces para todos los estudiantes de la enseñanza media. Trata acerca de las relaciones de los adolescente y su convivencia en aquellos campamentos.

María Virginia mi amor:

Este libro narra un día en una Escuela Secundaria Básica, con críticas a la familia, a la institución, a la forma en que los jóvenes son vistos por los profesores y los adultos. Un personaje de Esos Muchachos, Ricardo Armas, se me fue de aquel libro, cuando se dio cuenta que su libro era otro. No sólo me dio María Virginia mi amor, sino también María Virginia está de vacaciones.

María Virginia está de vacaciones:

Ricardo emprende un viaje para entregar una carta de amor a su novia, que se ha ido de vacaciones, dejándolo abandonado a su suerte. Para llevar a cabo semejante aventura consigue la compañía de uno de sus compañeros de aula, con el cual, por cierto, tiene muy pocos puntos de coincidencia.

Las raíces del tamarindo:

Esta obra, también para jóvenes es un libro más reposado que los anteriores. La vida de un joven que está pasando por una muy difícil situación familiar y en la escuela, y la manera como a través del libro va superando su situación y logra un crecimiento espiritual que lo encamina hacia la adultez.

Sindo-Pacheco-Entrevista-9-Dossier-OtroLunes-38Mañana es Navidad:

Un profesor de filosofía marxista en un pre universitario de la Isla, se ve obligado a criar un cerdo en el baño de su apartamento pues se está muriendo de hambre durante el llamado Período Especial, de los años noventa en Cuba. Todo eso, en medio de la desaparición del llamando Campo Socialista y la crisis de conciencia que genera todo ello en el personaje.

El beso de Susana Bustamante:

Una historia de niños que, a mediados de los años sesenta, en la ola de cambios que se originan en Cuba, logran fundar la “pandilla más temible del mundo”, y sus planes para llegar a ser reconocidos de tal modo y para conquistar el amor de una muchacha.

Un pie en lo alto y otras encerronas:

Quince relatos que he venido escribiendo en los últimos veinte años, la mayoría de los cuales está ambientado en la Isla. Como dijera Elena Iglesias en El Nuevo Herald, creo que sí, que es un abrazo de realismo y surrealismo.

Retrato de los tigres:

Una novela que cuenta la historia de  un grupo de niños nacidos en los sesenta que fundan Los Tigres, una novena de béisbol, en un barrio de Cuba, y el destino que les tocó vivir a cada uno de ellos.

 

Algo elemental que ha llamado a muchos la atención: ¿qué decidió el cambio de nombre literario de aquel Gumersindo Pacheco Sosa que conocimos tus colegas de generación, a este Sindo Pacheco con que hoy firmas tus libros? ¿Cuándo y en qué circunstancias se produjo esa decisión?

Mis primeros cuentos publicados en revistas aparecían con el nombre de Gumersindo Pacheco. Mi primer libro Oficio de hormigas en 1990, aparece ya con Sindo Pacheco. Lo que pasó fue que después de ello, han aparecido un par de libros con Gumersindo. Lo cambié porque me parecía un nombre muy largo. Era el nombre de mi abuelo paterno. Como a él se decían Sindo, yo opté por tomar ese nombre. Luego me di cuenta que me había metido en camisas de once varas, ya que Gumersindo Garay, también firmaba Sindo Garay; y  perdí de antemano puesto que mi obra literaria no va alcanzar la dimensión artística del gran Sindo Garay; pero he seguido con el Sindo  porque representa un reto.

 

Nuestro hermano Guillermo Vidal, el Guille, decía que eras uno de los escritores cubanos cuyas obras poseían un estilo único que lo diferenciaban de cualquier otro. Coincido con él en que, junto al viejo Soler Puig y al propio Guille, tu obra tiene una marca que la hace muy identificable. Aunque sé que es algo que corresponde a los críticos, te reto a que me digas cómo Sindo Pacheco busca dar esa voz única, a qué recursos echas mano para lograrlo.

Guille decía eso porque era un ser extremadamente generoso. Yo pienso que la mayoría de los autores de nuestra promoción son fácilmente identificables por su estilo. Por ahí andan Andrés Jorge, Garrido, Galiano, Sergio Cevedo, Ángel Santiesteban, José Mariano Torralbas, Alberto Guerra, Ena Lucía, Ronaldo Menéndez, Jorge Luis Arzola, y un largo etc. Si bien teníamos en común el abordaje de nuestra realidad más inmediata desde un punto de vista tal vez menos complaciente, la forma de hacerlo de cada uno se diferenciaba de los demás. Eso que dices tal vez se deba a que yo no tuve una formación académica como la mayoría de los autores de mi promoción.

 

Quiero mencionar ahora algunos nombres y, como ya hicimos con los libros, me gustaría que en un párrafo, dijeras que significan para ti, como ser humano y como escritor.

Eduardo Heras León:

El primer autor que conocí en un Encuentro Literario en Sancti Spititus, que ayudó grandemente a encaminar mi vocación. Un hombre con una gran sensibilidad y un maestro excepcional en el más amplio sentido de la palabra.

Sindo-Pacheco-Entrevista-10-Dossier-OtroLunes-38Guillermo Vidal:

Era nuestro hermano mayor. Un espíritu con una condición humana increíble. Cada vez que hablaba de un tema, ni nosotros ni el mismo nos dábamos cuenta de que nos estaba impartiendo una clase magistral. Me parece estar mirando la forma picaresca y suspicaz que tenía su mirada.

Salvador Redonet:

Lo recuerdo discreto y burlón, Un maestro de la precisión lingüística, con una envidiable capacidad para descubrir la palabra o la frase intrusa, que no iba con el registro del discurso literario o del personaje o narrador.

Ángel Santiesteban:

Excelente escritor y gran amigo. Siempre fiel y solidario con todos. Era increíble verlo disfrutar una velada en aquellos encuentros literarios sin probar un trago de bebida. Disfrutaba como el que más y a mí me parecía un niño grande.

Senel Paz

Un escritor sumamente preciso, de gran ayuda para mí. Siempre que necesitaba su atención o su concurso, ahí estaba. Su obra influyó mucho, no solo en mis inicios, sino en la de muchos autores de nuestra generación.

Francisco López Sacha

El optimismo hecho persona. No he visto a nadie con tanto entusiasmo y con tanta fe en las fuerzas de la literatura y del arte en general.

Sindo-Pacheco-Entrevista-11-Dossier-OtroLunes-38Félix Luis Viera

Un autor con un registro y un estilo originales. Incansable llenando cuartillas y analizando textos, artículos, poemas… Ha sido de mucha  ayuda para mí y para otros escritores más jóvenes que se han acercado a él.

Amir Valle

Como me dijiste que agregara algún nombre que yo quisiera a la lista que me mandaste, te puse a ti. Creo que de la generación de bisoños que, cargados de ilusiones, íbamos a aquellos eventos nacionales de jóvenes creadores, eras tú probablemente el único que tenía una visión de futuro, que sabía que alguna vez algo de lo que escribíamos  nosotros, en la más honda soledad y que luego compartíamos felices, podía tener cierta importancia. Eras una especie de memoria colectiva de una generación.

 

Llama la atención en toda tu obra un trabajo muy preciso con el lenguaje, con la precisión de la idea, con la frase cargada de cubanía y sabiduría popular, en medio de un ámbito donde ya es obvio que se ha perdido el respeto por la lengua como instrumento de comunicación literaria. Entonces, para ti como narrador, ¿qué es el idioma?, ¿cárcel o libertad?

Tienes razón, hay un maltrato con la lengua, que comenzó con la invasión del lenguaje carcelario hacia la sociedad y que, actualmente, se ve exacerbado en algunos reggaetones cuyas letras colindan con el mal gusto, el sexismo, y la chabacanería; pero el idioma es, y seguirá siendo, creo, el paraíso inagotable del alma, el mejor vehículo por donde discurre el sentimiento, la intención, las emociones, todo eso que llevamos por dentro.

 

Al mirar tu obra es fácil constatar tu preferencia por el humor, por ese choteo intenso con el que los cubanos miramos la vida, incluso nuestras desgracias. Quiero otra vez aquí obligarte a dos respuestas: ¿Qué es el humor para Sindo Pacheco, el escritor y qué es el humor para Gumersindo Pacheco Sosa, el ser humano?

Yo creo que para ambos significa más o menos lo mismo: una cosa muy seria. Cuando escribo, el humor es absolutamente casual o espontáneo. El escritor sufre con las situaciones de sus personajes aunque a los lectores les provoque risa. A veces, leyendo un texto, me molesta un poco que la gente ría a carcajadas  por algo que es doloroso para el personajes, y por extensión para su autor, que es quién más lo ama.

 

Foto: Ernesto G.

Foto: Ernesto G.

Otra pregunta obligada: ¿es la literatura infantil y juvenil ese género menor del que tanto se burlan muchos escritores “serios”? ¿Qué diferencias hay entre el Sindo Pacheco que escribe la saga juvenil de María Virginia y ese otro que escribe los “cuentos para adultos”?

Nunca supe que mi literatura podía estar cerca de los jóvenes o los niños. Creo que la Literatura Infantil, ante todo tiene que ser literatura, el sustantivo es lo esencial. Luego se verá para que público es idónea. A los niños no les puedes mentir ni “educar” con la literatura porque se dan cuenta enseguida. Nosotros tenemos una desventaja con relación al cine. Cuando una película es para niños no ponen película infantil sino para todas las edades. Los libros para niños debían venderse igual: novela para todas las edades.

 

Quiero ahora meterte en camisa de once varas, buscarte la lengua, pincharte a ver si explotas: y es que eres de esos escritores que defienden el derecho de otros de publicar en Cuba viviendo en el exilio, algo que, como sabes, es tan debatido. Me gustaría que me dieras tu punto de vista sobre algo tan delicado, que tanto divide a los escritores cubanos.

Mira, yo creo que si uno tiene la posibilidad de publicar en su país, no hay nada más gratificante, puesto que allí están sus lectores naturales. Si un escritor se niega a publicar en su país, no castiga al poder sino a su propios lectores, sean muchos o pocos. Cuba, un país económicamente pobre como resultado de tantos embargos, si encima, le privamos una parte de su arte y de su literatura a ese pueblo, contribuimos a un embargo cultural, a empobrecerlo culturalmente. ¿Y quién se beneficia de un pueblo menos culto? Recuerdo las libretas de mi infancia. Traían un dibujo de José Martí, con su frase: ser cultos para ser libres. Yo he publicado en Cuba, y estoy feliz de hacerlo. No me han censurado, y agradezco a las personas que han tenido la gentileza de convocarme para que mi obra se publique en la Isla.

 

Otro tema espinoso que, muchas veces, aparece en el trasfondo de algunos de tus cuentos: el cubano como lobo del cubano, ya sea allá en la isla o acá, en el exilio. ¿Qué me dices sobre eso?

Creo que no solo el cubano, si no la especie humana en general siempre trata de buscar una culpa de afuera. El cubano ha sido el mejor bálsamo y el peor verdugo del cubano desde todas las épocas.

 

Sindo-Pacheco-Entrevista-13-Dossier-OtroLunes-38Hace ya casi 30 años, en un parque en Santi Spiritus, nos decías a Jorge Luis Arzola y a mí que tu mayor sueño era publicar en grandes editoriales, cubanas y fuera de Cuba. Entonces éramos apenas unos muchachones que nos leíamos nuestros cuentos en aquellos inolvidables eventos. Miro tu currículum y veo que lo has logrado. ¿Qué sueño literario te queda aún por cumplir?

Eso es relativo, querido Amir, el hecho de publicar en algunas editoriales de importancia no te garantiza lo esencial, que es vivir de la escritura, una cosa que cada vez se vuelve más quimérica en este mundo del show, de la internet y de los audiovisuales. El sueño que me falta es escribir hasta el día que me muera.

 

Finalmente, pregunta socorrida, pero siempre necesaria: ¿qué escribes actualmente?

Terminé una novela y tengo algunos proyectos de cuentos; pero estoy en una etapa pasiva, de meditación. Cada vez tengo más dudas a la hora de escribir; pero ya veremos qué pasa en el próximo capítulo.