Nadie en el espejo y otros poemas

Poesía

Ghabriel Pérez

Ghabriel-Perez-orilla-otrolunes-35Ghabriel Pérez nace en La loma del Caguayo, Cuba. 1968. Tiene publicados los poemarios: Canción de amor para el fin de los siglos (Ediciones La Luz 1999), En brazos de nadie, Premio de la Ciudad 1998, que apareció bajo el sello Ediciones Holguín, que también le ha publicado Hijo de Grecia (2005). Con el libro de cuentos El parque de los ofendidos obtuvo el Premio Calendario 2001, Casa Editora Abril 2002. Premio de Poesía “Adelaida del Mármol”, 2006 con el poemario Mis amistades peligrosas, publicado por Ediciones Holguín. Poemas y cuentos suyos aparecen recogidos en revistas y antologías de Cuba y España. También ha publicado artículos y crónicas en las revistas Cocuyo, Vitral, El Caimán Barbudo, Encuentro de la Cultura Cubana, Bifronte.

 

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Contra la propiedad privada, todo

a Irela Casañas

Virginia Woolf
rodeado de maderas
nadie viene a construir la casa
Nadie se exilia o muere
a fin de que heredemos
de buena fe su suerte
Costaría un Capital la compra
de la habitación propia

Virginia Woolf
arriesgamos todos los sueños
tendimos todas las trampas
y lanzamos todos los conjuros

Virginia Woolf
a tantos años de tu último viaje
aquí nadie posee
una habitación propia.

 

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A3PXM*

La ciudad en que vivo
ya no se llama Holguín
Estoy a 3 p x m. Me salvo de milagro. Duermo
donde me encuentra la noche. Hombres de u-
niforme y de civil re-
gistran cada suspiro
vigilan cada instante, cada movimiento,
cada gota de lluvia que cae
dentro de casa (y ninguno trae vasijas
que salven del diluvio)

Se le ha borrado
el nombre a la ciudad,
lo pronuncio en la loma
y no responde nadie
lo pronuncio en el llano
y no responde nadie

No creas que estás a salvo,
(no soy la única víctima,
tú también vives A3PxM).

*3 policías por minuto

 

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Mangos de Baraguá

No es bueno este poema
que el hombre escribe a la hora
tres del insomnio…
mientras la extraña sensación
lo saca de la cama
para llevarlo hasta el sitio
donde la madre
lavó los mangos

Ya está frente a las frutas
No se detiene a meditar
si sería bueno o malo comer
Es colosal el hambre
no hubo plato fuerte en casa
Desde hace días
no hay plato fuerte
El hombre
la mujer
el niño
y el anciano
buscan
rasgan sus pieles llenas de preguntas
y frutas innombrables

No es buena esta noche
cuando los héroes salen desde los libros de Historia
y hay que cenar con ellos
piedras    incertidumbre
vacío    oscuridad

No es bueno este papel en el que escribo. Ni esta tinta
Ni los días y noches de cáscaras
No es buena esta tierra todavía.

 

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Nadie en el espejo

Nos levantábamos como para la primera misa,
íbamos por la capital hostil y fría más muertos que los muertos.
Anna Ajmátova

Dice Borges que no hay nadie en el espejo
Pero tampoco hay nadie en el país. Todos
se han ido. Desde la ventana más alta
estoy mirando. No veo a nadie
La calle está desierta. El pozo seco
No vino el pastelero. Ni el que pregona
manís las veinticuatro horas
No abrieron la bodega.
Ya nadie busca libros. Cigarros
o canciones. Ya no hay celebración. No hay colas
para comprar esto o aquello. Nadie
No hay nadie
Dice Borges que no hay nadie en el espejo
Pero tampoco hay nadie en la ciudad. Las aves
que cantaban ya no están. El viento sigue
sin que alguien pueda verlo. Cómo
ponerlo a soplar a favor nuestro
Nos toca. Y luego marcha. Nos impulsa
y caemos. Hay peligro. Todo oscuro
No hay nadie en el espejo, dice Borges que el espejo
se ha empañado, se empeña en esconder la realidad
Qué miedo es ese del espejo al poeta. Qué miedo es ese
por una simple imagen.

 

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La muerte es un maestro de Alemania

La muerte es un maestro de Alemania
Paul Celan

 

Y si yo digo, Paul Celan
que también fui discípulo, aunque nunca visité a Alemania,
no dude usted de mis confirmaciones
Cómo iba yo a llevar un país que no existe. Si le confieso
que he sido discípulo
es porque conocí a ese maestro
Lo he visto levantar la mano. Y dar la orden
— ¿Qué orden?
— Todas
Las de vivir con los días contados. Y las horas contadas
Las de aplaudir. Las de matar. Las de mentir. Las de la fuga
El silencio. El paso leve. El verso pálido
El murmullo. Lo inhóspito.  La cerca
La cifra. El traje incierto. Los bolsillos por donde cae la fortuna
El hueco al final del túnel que no anuncia salida. La piedra
que en la espalda hace imposibles las navegaciones
Si yo le digo, Paul Celán, que he conocido a su maestro,
no dude usted de mis confirmaciones.

 

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El fin del mundo

Yanier H. Palao, dijo: «palabras de cemento»
Y las aguas. Las mareas. Las profecías cumplidas
Palabras de cemento, contra discursos
y necedades. Contra labios
y hombres de mentirita
y hambres tan reales como el polvo

Palabras de cemento. Para inundar los parques
Y las calles mudas. Y los templos. Y poner a volar las hojas
Y los aires… «Esto es el fin —dice el poeta—
uso navajas al salir de casa (la casa que aún no existe)
uso navajas al entrar a los sitios que no me pertenecen…
He visto como matan a los hombres. Como golpean sin ley
Es la tercera vez que mi camisa se mancha
con la sangre de los otros, compro mis propias armas».
Las palabras son armas que silencian ejércitos
Hemos llegado al día donde los versos gritan
Junto al poeta compro o escribo
palabras de cemento. Palabras afiladas
contra los peces que comen islas. Palabras de música
Palabras de agua. Palabras de acero. Para salvarme:
palabras de cemento.

 

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El nombre

Orlando, personaje de Virginia Woolf
Orlando furioso, de Ludovico Ariosto
Orlando enamorado, de Matteo Boiardo
Orlando Letelier, asesinado por Pinochet
Orlando Gibbons, compositor británico
Orlando di Lasso, compositor de flamenco
Orlando Gatti, portero argentino
Orlando Cepeda, en el Salón de la Fama del Béisbol
Orlando El Duque Hernández, lanzador de Industriales y Grandes Ligas
Orlando, ciudad floridana
Orlando de la Rosa, cantante
Orlando González Esteva, escritor
Orlando Puntilla Ríos, percusionista
Orlando Freire Santana, escritor
Orlando Valdés Camacho, escritor
Orlando Rossardi, escritor
Antonio Orlando, escritor
Orlando Márquez, Director de la Revista Palabra Nueva
Orlando Rojas, cineasta
Orlando Alomá, escritor
Orlando Vallejo, músico
Orlando Contreras, cantante
Orlando López (Cachaíto), músico
Felipe Orlando, pintor
Orlando Rodríguez Romay, coronel
Orlando Rodríguez Pérez, fundador del Movimiento “30 de Noviembre”
Orlando Figueredo, pitcher
Orlando Guerra, músico
Orlando Yanes, pintor
Orlando Freire Santana, escritor
Orlando Segundo Arias, escritor
Orlando Luis Pardo, escritor
Orlando Andrade, escritor
Orlando Zapata Tamayo, marcando un antes y después…

 

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Marisela verena viaja a Cuba

a Margarita Pérez, la divina «culpable»

 

Después de largos años de promesa
llegan a casa los CD. Marisela Verena se escucha
en Vista Alegre a igual intensidad que en el South West
La música convoca a mi vecino
El vecino despierta a su mujer
Las esposas le paren hijos a la manigua
La manigua se llena de soldados
apenas de escuchar unos trozos de trova
Canchánchara de mieles y jengibre
Y música que duele. Retumba. Cuerdas
de una guitarra. La era está pariendo un nuevo corazón
It’s time to change. Coloco junto a Pablo una foto de Celia
El Benny se emborracha y José Antonio
declara a la Estefan: “la Gloria eres tú”
Vienen llegando: Olga. Albita. Chirino y D’ Rivera
en un barco de música. Y en un instante,
vamos todos a cantar.

 

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Ana María Simo

El rostro de una mujer que no conozco
visita mis noches. Se sienta frente a la computadora
y escribe. Le pregunto. Quién eres: Soy yo
dice, volteándose, con ojos de alarma. Le hago otras preguntas
No contesta. Sólo escribe. Yo me acerco. Leo
sus palabras: Submundo. Reprimendas. Hospital para dementes
Isla para dementes. Ministerio de dementes
A las 4:00 a.m. esa mujer entra por la ventana
Abre la puerta de mi armario. Escoge ropas de uso y desuso
y se viste de mí. Y se viste de quienes se han vestido en mí
como en sus culpas, como yo me he vestido
en la culpa de los otros. He regresado —dice— ahora
no tienen como despedirme
Ahora tendrás que soportarme, Miguel Fernández,
Director de Cárceles de Ciudad de La Habana
Ahora eres tú mi prisionero.

 

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La Madre Patria escucha

Y ahora pregunto aquí: ¿quién es el último
que habla, el sepulturero o el poeta?
León Felipe

Fue tan normal, amigo mío
los hermanos murieron
y ya están enterrados como el resto… Lo diferente
lo especifico y militar
que imponen las escenas
de cuando mueren “esos hombres”
por quienes nadie fue a buscar
arenas de otro mundo
ni rezos de otro mundo
La ceremonia idéntica
a toda cruel ceremonia
Alguien llora. Alguien ríe
En esta misma tierra. Bajo tus pies
Bajo los míos terminaron sus iras
Murieron. Y fueron enterrados. Ya habitan entre insectos
Ahora, puedes, amigo, subir hasta sus tumbas y patearlos
o hacer una oración.