La otra isla del tesoro

Sobre la novela Rapaces, de Ignacio González Orozco

Caterina López

Rapaces
Ignacio González Orozco
Moixoniz Edicions, Palma de Mallorca, España, 2014

 

Rapaces-librario-narrativa-otrolunes35Un veterano ornitólogo está preparando su memoria de ingreso en una institución académica; un documento en el que verterá treinta años de estudios en pos de un ave rapaz legendaria, el Falco rex; un ser esquivo que la tradición popular caracteriza con rasgos siniestros, y cuya presencia se asocia al escondite de tesoros, pero también a una segura desgracia. El protagonista se detiene en plena tarea, porque le asalta una pulsión aun mayor que su prurito de científico: la necesidad de expulsar de su interior la memoria de los inesperados sucesos que hubo de vivir treinta años antes, cuando iniciaba sus investigaciones en los parajes entonces virginales de Mondragó, al sur de la isla de Mallorca. Aquella trágica experiencia marcó el resto de su vida, para bien y para mal.

Tal es la síntesis argumental de Rapaces, novela de Ignacio González Orozco en la que se amalgaman la narración histórica, una urdimbre de intriga y la esmerada radiografía psicológica de los personajes. Una trama en la que el autor huye de cualquier atisbo de omnisciencia, para que la historia se construya sobre un basamento de leyendas, habladurías, secretos desvelados a media voz y, cómo no, la propia experiencia del protagonista, quien se ve sumido de modo sorpresivo en un enredo fatal al que solo es aparentemente ajeno. Para erigir semejante entramado de referencias, la secuencia temporal se rompe con una serie de episodios pretéritos que van aportando sucesivas claves interpretativas, hasta el encaje final, a modo de puzle en el que todas las piezas hallan su pertinente posición, con los bordes de ajuste bien engrasados por una prosa de lenguaje cuidado (que no retórico), preocupada siempre por el ritmo y la musicalidad del párrafo.

Rapaces también es una novela comprometida, con fuerte carga política. Por sus páginas desfila un arquetipo social de la historia y el presente de España, como es la figura del cacique, hoy sublimada en ciertos usos y abusos políticos que están en portada de todos los medios de comunicación. Pero la crítica es bifronte, puesto que se extiende también a quien calla y con ello otorga, ya sea por miedo, conveniencia o desidia. Porque el abyecto alcanza el poder gracias a una masa de gente más mezquina que malvada, más desgraciada que ávida. Hay tiranos porque hay sumisos, y la servidumbre es una mesa –en la que come el señor– sustentada por las tres patas del terror, la ignorancia y el fatalismo de quien cree que el tirano encarna el orden natural de las cosas.

Por lo que al autor respecta, Ignacio González Orozco es licenciado en Filosofía. Ejerce como redactor en Revista Rambla, publicación digital de Barcelona, y colabora en el diario Público y la revista Culturamas. Rapaces (Moixonia Edicions, Palma de Mallorca, 2014) es su segunda novela impresa, tras Los días de “Lenín” (Izana Editores, Madrid, 2013).

 

*Caterina López es editora y periodista.