Amigos, un puñado de luz en cautiverio

Rafael Vilches Proenza

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Culminó el año 2014, y Cuba y EEUU parecen entrar en un nuevo matrimonio político, donde quizás haya comenzado el final del Bloqueo impuesto a la isla por el imperio más grande del mundo moderno. Año de la primera Edición del Premio Nacional de Literatura Independiente de Cuba “Gastón Baquero”, otorgado al amigo, narrador, y poeta Jorge Olivera Castillo, presidente del Club de Escritores Independientes de Cuba, quien sufrió una condena de 18 años de privación de libertad durante la Primavera Negra de 2003, por ejercer el periodismo independiente, y que se encuentra bajo Licencia Extrapenal por motivos de salud, un eufemismo que en la práctica le impide viajar. En 2009 obtuvo una beca en la Universidad de Harvard, a propuesta del English PEN, pero el castrismo impidió que pudiera trasladarse a Estados Unidos. Es miembro de honor del PEN Inglés y el PEN Checo.

Estamos entrando en un nuevo año, algo está cambiando, y me enorgullece la estirpe de mis amigos, permanecen fieles en la memoria, el cariño, el corazón, la distancia.

Siempre he dicho sus nombres sin miedo alguno. Seres difíciles, peligrosos, verdaderos. Llegaron un día y se instalaron en mis días, y juntos marchamos en las buenas y las malas, siempre más malas que buenas, en el largo y tortuoso camino que ha sido vivir en esta isla rodeada de agua y angustias.

Amigos de los que la mayoría huía en las calles de la Patria, como si portaran la peste, el cólera, el Ébola. Y es que la decisión de ser libres, honestos, e independientes, los hizo distintos, distintivos. Esa decisión conlleva su amarga cuota de sacrificio, alto riesgo para la vida, en un país donde luchar por los Derechos Humanos es sacrilegio, contrarrevolución, terrorismo.

Tuve la dicha de tratar, y ser amigo de personas irreverentes, hermosamente rebeldes, sinceras, como Zoelia Frómeta y Carlos Manuel Pérez, un día fundamos en Bayamo el Grupo Literario Espiral, y otro día se volvieron personas incomodas por llevar el corazón en la mano.

Me enorgullezco haber sido cercano al fuera de serie Guillermo Vidal, uno de los mejores narradores que ha dado Cuba.

Haber desandado alegrías y heridas con un insurrecto, algunos dirán: sedicioso, disidente, Luis Felipe Rojas, quien logró despertar el miedo y la admiración tanto en policías como en conocidos; y de ese brillante Michael H. Miranda, que forma pareja con la periodista Martha María Montejo, mis compadres, que junto a Luis Felipe, y el Padre Olbier, fundamos la revista independiente Bifronte en Holguín, que fuera todo un escándalo político, y levantara tantas ronchas en la oficialidad cultural y política de esa bella ciudad.

Me tocó por fortuna la amistad de un irreverente Amir Valle, que es de los pocos escritores cubanos que puede decir a pesar de llevar varios años fuera de Cuba, que sus libros siguen siendo aquí bestsellers.

Ya lo he dicho, mis amigos son peligrosos, complicados, difíciles, aman la libertad.

Luis Perez de Castro, creo que es uno de los pocos escritores comunistas a conciencia, quizás porque fui hijo de la Patria, y hace apenas unos días el PCC de Villa Clara lo echó deshonrosamente de sus filas, la causa publicar sus opiniones en revistas de la oposición, y está a punto de que el director provincial de cultura de esta provincia Serguei Pérez Pérez lo eche de su trabajo, donde se desempeña como coordinador de la revista cultural Guamo, por haberle escrito una carta abierta donde lo tilda de inepto e incapaz.

Existe un Otilio Carvajal que a pesar de haber sido alertado, amenazado, sigue publicando sus trabajos críticos  en revistas disientes, las mismas en que Pérez de Castro ha hecho públicas sus razones.

Hay mucha maldad en la manera de dirigir, y esclavizar a los ciudadanos del país en que nací, y vivo por decisión u obligación.

Hay un Francis Sánchez en Ciego de Ávila que mantiene su postura de libertad, y no se doblega a pesar de que los ataques de la policía política van dirigidos a la parte más vulnerable, bella, y hermosa de la familia, los hijos.

Los amigos son fantasmas en este país de miedos, sustos, y resquemores.

Un Ángel Santiesteban al que le ha tocado verse envuelto en un delito común para que el Estado cubano pueda justificar su encarcelamiento ante la opinión pública nacional y mundial. Santiesteban es el narrador más importante viviendo en Cuba, y a pesar de ello, permanece encerrado en una Unidad de Guarda Fronteras en La Habana. El mejor cuentista de la isla, escribe en cautiverio.

Los amigos, rara especie en peligro de extinción, dinastía que habita mis días y mis noches.

Del Autor

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Rafael Vilches Proenza
(Vado del Yeso, Granma, Cuba, 1965) es licenciado en Educación Artística en la especialidad de Artes Plásticas y egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Es asiduo colaborador de publicaciones independientes críticas con el régimen, como Pensamiento Plural y Voces. Vilches ha obtenido varios reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía Manuel Navarro Luna en 2004 y 2010, por los libros El único hombre (Ediciones Orto, 2005) y País de fondo (Ediciones Orto, 2011); así como el Premio Nacional de Poesía de la Ciudad, en 2005, por Trazado en el polvo (Ediciones Holguín, 2006). También ha sido Premio Nacional de Poesía La Enorme Hoguera (2006); Premio Nacional de Poesía Centenario de Emilio Ballagas (UNEAC, 2008); Mención Nósside Caribe (Italia, 2005) y Mención Poesía UNEAC Julián del Casal (2007). Tiene publicada la novela Ángeles desamparados (El Barco Ebrio, España, 2011). Su libro más reciente es el poemario Café amargo (NeoClub Press, Estados Unidos, 2014).