

Otros artistas que revisan la veracidad de la historia (del arte) y cuestionan su coherencia narrativa al fundir las contradicciones de discursos que han supuesto una linealidad, son Alexis Esquivel y Gertrudis Rivalta. En algunos casos sus obras no pasan de erigirse como un pastiche que se mofa de la historia (artística), que incluso evade la legitimación de los referentes a través de los cuales nos ha visitado. Tan sólo importa la postura que pueden adoptar al “caníbalizar” los signos de la historia (artística), gesto que se traduce en la desacralización de sus jerarquías y su aura.
En el construccionismo de Esquivel se funden la fantasía, el absurdo y el chiste popular que otorga comicidad al hecho mas serio de la historia. Se manifiesta una advertencia hacia el peligro epistemológico que implica la asunción ciega de las interpretaciones que la historia ha dado a tales motivos; es una proclama hacia el pensar diferente que implicaría la propia investigación sobre las articulaciones de los discursos históricos, despojándolos de su pretendida autonomía y asociándolos a sus momentos genésicos. No se trata de la negación de los valores de esas presentaciones de la historia, sino del reconocimiento de que las mismas son tendenciosas. Esquivel explora aquellas condicionantes de los discursos históricos que propician la transmutación de los paradigmas en estereotipos. El va revisando una serie de imágenes históricas que se ha constituido cual superposición de mitos sobre el proceso histórico nacional. Precisamente en el efecto de serialidad con que se producen los mitos advierte el mecanismo con que se legitiman los supuestos valores que encarnan.
El género del retrato ha estado generalmente asociado a un hecho enaltecedor respecto al modelo, sobre todo porque en la mayoría de sus producciones ha mediado el encargo de un comitente que busca a través del retrato la representación y exaltación de su status social. En el caso de los retratos históricos ese carácter apologético se intensifica, por cuanto se halla asociada la representación a un acontecimiento o personaje puntual dentro de la historia. Alexis Esquivel ha dedicado una serie a la representación y al juego con ese tipo de retrato, tomando como motivos pictóricos la figura de personajes claves dentro del continuum histórico nacional. Esquivel reconstruye los mitos en que se han convertido tales personajes históricos. Lleva a la palestra publica construcciones y fabulaciones apócrifas que minan la sacralizad usual con que se han tratado esas figuras. El retrato se convierte para él en un simple pretexto, por cuanto la lógica de la representación, si nos atuviésemos a criterios de clasificación tradicionales, se ajustaría más bien a un cuadro de costumbre. En sus obras la tergiversación de los caracteres canonizados en la figura que trabaja, es orientada a partir de la recopilación del imaginario popular cubano. El chiste de historia se convierte en el substrato que organízale sentido de la nueva representación. Con ello el carácter sacro del mito encarnado por el modelo referencial es anulada por el rebajamiento escenografito de su tratamiento, que tiende a la ironía y el absurdo, a la presentación del héroe en actitudes triviales o contradictorias.
El Neohistoricismo vive lo carnavalesco como lo vive el ser cubano, como una estrategia cultural que confiere derecho a las múltiples voces que conforman la nación para hablar por un momento sin reservas; que otorga el derecho, casi siempre contenido, al goce de la ínfima porción de identidad que cada uno se construye en cada segundo de una existencia efímera. Artistas como Pedro Álvarez y Douglas Pérez, recurren a lo carnavalesco para representar la naturaleza de múltiples procesos culturales que se suceden en nuestro contexto. En sus obras el carnaval-incluso tomado como motivo-crea un espacio para el dibujo solapado de las distintas identidades que permean la disímil subjetividad del cubano. La hibrides que caracteriza a lo carnavalesco sirve a Pedro para ilustrar la superposición de épocas y culturas que nutren el sentido diacrónico de la realidad cubana. La dualidad de una representación carnavalesca que alterna entre la seriedad y el humor, es cara a muchas de las obras de artistas como Reineiro Tamayo, Elio Rodríguez, Alexis Esquivel, Aisar Jalil, Kadir Lopez y Esterio Segura.
Por
Uriel
Quesada
El gobierno no pudo preveer el impacto social y político que CAFTA causaria entre los costarricenses [...] Y si bien los grupos que apoyan el tratado son económicamente muy fuertes y tienen amplio acceso a los medios de comunicación, quienes se oponen han encontrado su nicho principalmente en Internet.
Por
Amir
Valle
Fui testigo directo, entonces, de la primera metamorfosis que sucedía ante mis ojos: vi a unas cuantas (y muy feas) orugas convertirse en mariposas, lo cual sucedía siguiendo el ciclo natural, quizás con las únicas diferencias de que no se les llamaba “orugas” (se les decía “gusanos"...
Por
Alejandra
Costamagna
Millán supo que tenía cáncer al pulmón y se largó a escribir. “Ahora me preocupo sólo de mí, me olvido de los otros. Me interno en el ensimismamiento porque veo con alarma que el barquero aborda su nave”...
Por
Armando
de Armas
En el pasado los vecinos de un país eran determinados sólo por la geografía. Hoy, experiencias comunes, aspiraciones, valores y la solidaridad determinan quienes son nuestros vecinos, tanto o más que la geografía. Ningún ejemplo de esto puede ser más dramático que Cuba y Polonia.
Por
Edmundo
Paz Soldán
Hay nombres que no sorprenden a nadie (Neruda), autores sorpresivos (Tim Burton), y autores sobre cuyos méritos literarios los críticos todavía no se ponen de acuerdo (Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier)
Por
Ladislao
Aguado
En una época donde la imagen del hombre sustituye al hombre mismo y donde los shows mediáticos elevaban a la categoría de notorios a cientos de imbéciles, la porfía de McCarthy por disolverse tras sus libros parece incomprensible.
Por
Elidio la torre
lagares
...más que emails y confabulación, lo grandioso de la novela de López Nieves –traducida al islandés y próximamente al francés- es menos obvio, y es que la misma se estructura como artefacto literario tomando una forma muy frívola y poco literaria: la del hipertexto.
Por
León
de la Hoz
Sin la independencia de la boca sobre el cerebro es difícil imaginar que un ser humano pueda articular tanta estupidez, a no ser que sea un extraño caso clínico de los Expedientes X. Sólo cabe preguntarnos si también cuando duerme esa boca no deja de cometer palabras.