


Página 1
El cielo se llenó de fuegos ocres
y maldije.
Qué lamento milenario
qué música de violines
asoma en el fragor del aguacero.
Cada gota una premonición
un mal augurio.
Envenenada
mi sangre busca tu sangre envenenada
un hilo me recorre la mejilla
un trazo endeble
un estertor.
Me desconcierta el olor indescriptible
de esa lágrima que talla su ranura
y dibuja un camino paralelo
una mudez forjada a la intemperie.
En la escalera un ciego toca la dulzaina.
A mi lado está el cuerpo
acaso un imposible.
Cielo de fuegos ocres
canto oscuro del agua
quiébrame el centro y su dolor de espumas
acállame las voces de la lluvia.
He visto
en ciertos bosques de coníferas
una voluta de humo inexplicable
que se enreda entre las hojas altas
y observa
desde allí
la huidiza nebulosa.
He visto cómo
a la luz del relámpago
traza el humo una forma inasible
una estructura de aire
que asemeja a la nube.
Un segundo
un fragmento de segundo la deshace
y la voluta se pierde
entre las hojas bajas.
En la ribera
dos muchachas la contemplan
una pone uvas verdes en los labios de la otra
para que sienta el ácido que añeja la distancia
y aquella abre su boca lentamente
sólo para decir la tétrica palabra
el monosílabo.
Allá en el cielo
la nube la repite como un eco
como una luz binaria que se enciende y se apaga.
Debí haberte besado en el ochenta y siete
quitarte en los corpiños la inocencia
y dejar una estela de polvo en el umbral.
Como un guerrero atravesar la isla
buscando una señal aquel vestido blanco
que inflamó el horizonte cual bandera.
Debí besarte ayer
cuando tu sombra iluminó mis ojos
como un relámpago limpísimo
y no quedarme así
bailando sola un vals
desnuda y triste como jamás nadie me vio.*
*Verso de la poeta cubana Laura Ruiz Montes.
I
Quién puede ser esa mujer sin rostro
en cuyo vientre me acomodo así
y un lamento se escapa de mis labios.
Como un punzón de aromas transparentes
un largo azul ha inundado la tarde.
El mar trae la ponzoña de una luna menguando
y el sueño es una estafa
que pudre el trigo limpio
debajo de la uña.
II
Y entonces tú eras ella
y ella la sombra clara tras el ojo
un puñado de vidrio
desbordando en la palma
el caldo espeso.
Todo fue en un instante
un crujido en lo oscuro
un pañuelo que cambia las nociones
y entonces ella y tú
el ojo y lo sombreado
las bocas que no advierten
esa mancha de sangre en la pared.
III
Justo al amanecer
el sueño se hace añicos.
Su lengua y el jazmín
su dedo y la vainilla
el incienso copando la humedad de otra tarde.
Llueve sobre los cuerpos del deseo
es el frescor de la cebada amarga
unos ojos antiguos sangre de yerbabuena
mosaico de La Habana en el silencio.
Llueven sobre los cuerpos.
Una llovizna infame
y generosa.
No menciones mi nombre
no lo digas ni en sueño
quema en la boca
hinca sobre la mano su aguijón.
Flota un hálito de púrpura abrasiva
unos dedos de humo
que me dejan la gloria de una gota de sal.
Se hunde el hielo en la pulpa de la fruta
la abren en dos de un solo puñetazo
las sílabas tatuadas en el labio
trozos de amor colgando en la chistera
junto a un pañuelo manchado con mi nombre.
Sal de tus ojos
en la punta de mi dedo
sal en mi boca
atizando la sal que de mi cuerpo
mana.
En la espera
tus ojos se desbordan
vierten la savia
contra el dique de mi pecho
mil terrones de sal
que la tierra devora
en un segundo.
En la cocina está la voz.
Una llave colgada en el vacío
habla de los finales
de las puertas
de otras voces impregnadas a los muros
pero ausentes.
La voz exige un punto
oscuridad en que la llave no encuentre una ranura
en que nadie la importune.
La voz no tiene fin
retumba en las paredes de la madrugada
retumba en el fulgor del mediodía
y enloquece.
No hay espasmo que no encuentre su respuesta
disertación vacía
e infinita.
Hija del aire
hacia el aire voy
en el aire sostengo las palabras
con alfileres invisibles
con cintas de papel
que el aire desperdiga.
Encima de las nubes
danzo
como un corcel sin riendas
libre al fin.
Por
Uriel
Quesada
El gobierno no pudo preveer el impacto social y político que CAFTA causaria entre los costarricenses [...] Y si bien los grupos que apoyan el tratado son económicamente muy fuertes y tienen amplio acceso a los medios de comunicación, quienes se oponen han encontrado su nicho principalmente en Internet.
Por
Amir
Valle
Fui testigo directo, entonces, de la primera metamorfosis que sucedía ante mis ojos: vi a unas cuantas (y muy feas) orugas convertirse en mariposas, lo cual sucedía siguiendo el ciclo natural, quizás con las únicas diferencias de que no se les llamaba “orugas” (se les decía “gusanos"...
Por
Alejandra
Costamagna
Millán supo que tenía cáncer al pulmón y se largó a escribir. “Ahora me preocupo sólo de mí, me olvido de los otros. Me interno en el ensimismamiento porque veo con alarma que el barquero aborda su nave”...
Por
Armando
de Armas
En el pasado los vecinos de un país eran determinados sólo por la geografía. Hoy, experiencias comunes, aspiraciones, valores y la solidaridad determinan quienes son nuestros vecinos, tanto o más que la geografía. Ningún ejemplo de esto puede ser más dramático que Cuba y Polonia.
Por
Edmundo
Paz Soldán
Hay nombres que no sorprenden a nadie (Neruda), autores sorpresivos (Tim Burton), y autores sobre cuyos méritos literarios los críticos todavía no se ponen de acuerdo (Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier)
Por
Ladislao
Aguado
En una época donde la imagen del hombre sustituye al hombre mismo y donde los shows mediáticos elevaban a la categoría de notorios a cientos de imbéciles, la porfía de McCarthy por disolverse tras sus libros parece incomprensible.
Por
Elidio la torre
lagares
...más que emails y confabulación, lo grandioso de la novela de López Nieves –traducida al islandés y próximamente al francés- es menos obvio, y es que la misma se estructura como artefacto literario tomando una forma muy frívola y poco literaria: la del hipertexto.
Por
León
de la Hoz
Sin la independencia de la boca sobre el cerebro es difícil imaginar que un ser humano pueda articular tanta estupidez, a no ser que sea un extraño caso clínico de los Expedientes X. Sólo cabe preguntarnos si también cuando duerme esa boca no deja de cometer palabras.