

Arribamos a Varsovia en la mañana agradablemente fría y soleada del 28 de agosto de 2007. Éramos una delegación de exiliados cubanos invitada por el Gobierno de Polonia a la reafirmación del Acuerdo por la Democracia en Cuba; una breve carta de principios en que 120 organizaciones de opositores, dentro y fuera de la isla, convergían en 1998, al margen de sus diferencias ideológicas y estratégicas, en unos principios y requisitos básicos e inobjetables como plataforma elemental desde la que iniciar el camino de la restauración de las libertades individuales y la reconstrucción de la nación cubana. El documento, firmado antes del viaje del Papa Juan Pablo II a la isla, cuenta con 10 puntos en que resalta un llamado inmediato a elecciones libres y a la liberación de los prisioneros políticos.
La delegación, compuesta por Huber Matos, de Cuba Independiente y Democrática, Sylvia Iriondo, de Madres y Mujeres Antirrepresión por Cuba, Ángel de Fana, de Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba, Rolando Bejar, de la Unión Liberal Cubana, Pedro Peñaranda, de los Municipios de Cuba en el Exilio, Pedro Fuentes Cid, del Consejo Nacional del Presidio Político Cubano, y este cronista, Armando de Armas, del PEN-CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio, Capítulo del PEN-CLUB de Londres. En Varsovia nos esperaban Javier de Céspedes, del Directorio Democrático Cubano, y Mauricio Claver-Carone, de Cuba Democracy Advocates, mientras que desde República Checa y Hungría llegaría Ana Carbonell, de La Rosa Blanca, para unirse los tres el 31 de agosto al grupo de firmantes del importante documento.
Ana había estado con la comitiva bipartidista enviada por el Congreso de Estados Unidos en una gira por Europa del Este, con el objetivo de aunar voluntades solidarias a favor de la democracia en Cuba y en contra de la dictadura comunista de La Habana. La comitiva estaba compuesta por los legisladores Mario y Lincoln Díaz-Balart, republicanos por la Florida, y por el legislador Albio Sires, demócrata por New Jersey, los tres de origen cubano. Integraba también la comitiva Nilda Pedrosa, directora de la oficina del senador Mel Martínez. El grupo bipartidista había llegado a República Checa el 27 de agosto y sostenido encuentros de trabajo con el ministro de Relaciones Exteriores de esa nación, Karen Schwarzenberg, con el embajador ante la ONU, Martin Palous, con el embajador checo en Estados Unidos, Pert Colar, con el miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Parlamento, Jan Hamacek, y con el vicepresidente del Senado, Pert Pithart, además de depositar una ofrenda floral ante el monumento a las víctimas del comunismo en Praga y conceder una serie de conferencias y entrevistas para los medios de prensa. El 29 de agosto arribarían a Hungría para reunirse con el primer ministro de ese país, Ferenc Gyurcsány, con el ministro de Relaciones Exteriores, Kinga Göncz, con la Dra. Ibolya Dávid, presidenta del Foro Democrático Húngaro, y con el líder de la oposición en el Parlamento, miembro del partido Fidesz y ex primer ministro, Victor Orban, además de otras importantes personalidades del Gobierno y la sociedad civil en Budapest.
Es interesante señalar que en Hungría, donde existen grandes discrepancias entre los partidos políticos y donde éstos no se ponen de acuerdo casi nunca en casi nada, se aprobó una resolución copatrocinada por todos los partidos representados en el Parlamento en que se muestra solidaridad por el pueblo de la isla y se hace un llamado enfático a todos los políticos y dignatarios de Hungría a que levanten sus voces en todos los foros internacionales a favor de la necesidad de lograr una Cuba democrática y de otorgar el mayor apoyo a los cubanos que trabajan para lograr ese propósito.
El 29 de agosto los exiliados cubanos éramos recibidos en el Palacio Presidencial de Belweder (que ahora tiene una función simbólica por haber sido la primera sede del Gobierno tras la caída del comunismo) por el ministro de la Presidencia, Michal Tomasz Kaminski, en lo que el estricto protocolo denomina como una cena de Estado, más claro, fuimos recibidos en la categoría de una delegación gubernamental. En la mañana del 30 de agosto depositamos dos ofrendas florales: una en honor del sacerdote Popieluszko en su tumba, asesinado por los marxistas, y otra en el monumento erigido en honor de los judíos asesinados por los nazis en el Guetto de Varsovia. Dos símbolos de la plaga socialista en el siglo XX, la plaga en sus versiones internacionalista y nacionalista, excrecencias todas de la condición del hombre. Al mediodía nos encontramos en el Instituto de la Memoria Nacional con su presidente, Januz Kurtyka, con rango de ministro al frente de 1800 archivistas, lugar en que se puede conocer quiénes fueron las víctimas y quién delato a quién en época de la denominada dictadura del proletariado, además de ser un centro para promover estudios académicos sobre el tema de la represión y publicaciones encaminadas a ilustrar y educar al ciudadano para que no se repita el horror totalitario. Almorzamos en un restaurante típico campesino con el ministro de Relaciones Exteriores para asuntos de Latinoamérica, Jacek Hinz, pero las masas de cerdo asado se quedaron sobre la mesa, pues, Calixto Navarro, guía afable y excelente coordinador de nuestros eventos, miembro además del Directorio Democrático, nos apremia y agita para una conferencia de prensa urgente con medios polacos e internacionales. En la noche cenamos con la delegación del Congreso de Estado Unidos proveniente de República Checa y Hungría, y tuvimos como anfitrión al secretario de Estado de la República de Polonia, Adam Lipinski.
Debo anotar que Varsovia es hoy una de esas pocas ciudades que nos van quedando con dimensiones humanas. Sobreviviente por otro lado de todos los espasmos imperiales de la larga noche europea, de dos guerras mundiales, del nazismo y del comunismo. Madre de la revolución anticomunista que a partir de 1989 derrumbó al imperio soviético, ese que acertadamente Ronald Reagan llamara imperio del mal, Polonia aplicó unas reformas rápidas y radicales, ojo con los analistas y otras especies que sabiondos recomiendan para Cuba cambios lentos y moderados, que explicarían el que Varsovia sea ahora una ciudad inundada de llamativos anuncios lumínicos, de gente bien vestida y mejor comida, y en que se respira un cierto aire de seguridad ciudadana.
El 31 de agosto fue un día intenso y pleno de simbolismos. Los representantes de organizaciones exiliadas y la delegación bipartidista de legisladores cubanoamericanos junto al gobernante polaco, Lech Kaczynki, viajamos en el avión presidencial hacia la ciudad de Lubin, donde hablaría el mandatario en el acto para conmemorar la fundación del Sindicato Solidaridad (detonador de la caída del comunismo en Europa) y la muerte en dicha ciudad de tres jóvenes a manos de los agentes del antiguo régimen, un 31 de agosto de 1980 y 1982 respectivamente. Quiero detenerme aquí en un gesto de extraordinaria importancia, y es que el jefe de Gobierno, Kaczynki, saltando toda norma de protocolo, hizo sentar a Huber Matos a su lado en la tribuna, con lo que estaba enviando un fuerte mensaje a La Habana: no toleramos el traspaso ilegal de poderes de un dictador a otro dictador en la isla, nuestro reconocimiento es para la oposición, encarnada en ese instante en el ex comandante Matos. Allí frente a miles de polacos, además del mandatario del país que también se refirió al tema de la libertad de Cuba, hablaron a favor de los cambios en la isla los congresistas Albio Sires y Lincoln Díaz-Balart, de este último quiero destacar la siguiente frase por lo que significa en cuánto a esas paradojas no sólo de la geopolítica, sino de las lealtades del hombre: Estados Unidos de América es un vecino del oprimido pueblo de Cuba, no solo debido a la geografía, sino porque Estados Unidos es un faro de libertad en el mundo – una gran y generosa nación que cree firmemente, en las palabras del Dr. Martin Luther King, que una injusticia en cualquier parte del mundo es una afrenta a la justicia en todo el mundo. En el pasado los vecinos de un país eran determinados sólo por la geografía. Hoy, experiencias comunes, aspiraciones, valores y la solidaridad determinan quienes son nuestros vecinos, tanto o más que la geografía. Ningún ejemplo de esto puede ser más dramático que Cuba y Polonia. Debido a la similitud de experiencias y valores, a la solidaridad y a las aspiraciones de ambos, se puede decir que los pueblos de Cuba y de Polonia son vecinos. Ambos pueblos sufrieron muchas décadas de opresión comunista. Ambos aspiran a la libertad y la democracia. Ambos pueblos genuinamente entienden sus realidades mutuas y desean lo mejor para el futuro del otro.En este nuevo mundo en que vivimos, Cuba y Polonia son vecinos.
Luego fueron leídos en idioma polaco los mensajes enviados desde Cuba por los líderes de la disidencia, Marta Beatriz Roque Cabello y Jorge Luis García Pérez, Antúnez, en los que agradecían la solidaridad de Polonia y se adherían a la firma del Acuerdo por la Democracia en Cuba. A continuación cada uno de los representantes de las organizaciones cubanas allí presentes firmamos dicho documento, ante el presidente y el pueblo de Polonia, mientras era leído al público en el idioma de ese país, y frente a las cámaras de televisión del mundo, como un mensaje de consenso en los puntos esenciales por parte de la oposición cubana dentro y fuera de la isla, y como símbolo de esperanza en el sentido de que el exitoso camino liberador recorrido por la nación que nos acogía podía ser pronto nuestro camino. Al final del acto el presidente de la República nos acogió, junto a empresarios y miembros de su Gabinete, con un almuerzo en un restaurante de la localidad. Algunos dirán que aquí sólo estamos hablando de percepciones, percepciones mediáticas, pero debemos decir que, en el mundo en que vivimos hoy regido por la revolución (ésta sí) de las comunicaciones, todo lo que es, es percepción, percepción mediática.
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El gobierno no pudo preveer el impacto social y político que CAFTA causaria entre los costarricenses [...] Y si bien los grupos que apoyan el tratado son económicamente muy fuertes y tienen amplio acceso a los medios de comunicación, quienes se oponen han encontrado su nicho principalmente en Internet.
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Millán supo que tenía cáncer al pulmón y se largó a escribir. “Ahora me preocupo sólo de mí, me olvido de los otros. Me interno en el ensimismamiento porque veo con alarma que el barquero aborda su nave”...
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Hay nombres que no sorprenden a nadie (Neruda), autores sorpresivos (Tim Burton), y autores sobre cuyos méritos literarios los críticos todavía no se ponen de acuerdo (Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier)
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En una época donde la imagen del hombre sustituye al hombre mismo y donde los shows mediáticos elevaban a la categoría de notorios a cientos de imbéciles, la porfía de McCarthy por disolverse tras sus libros parece incomprensible.
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lagares
...más que emails y confabulación, lo grandioso de la novela de López Nieves –traducida al islandés y próximamente al francés- es menos obvio, y es que la misma se estructura como artefacto literario tomando una forma muy frívola y poco literaria: la del hipertexto.
Por
León
de la Hoz
Sin la independencia de la boca sobre el cerebro es difícil imaginar que un ser humano pueda articular tanta estupidez, a no ser que sea un extraño caso clínico de los Expedientes X. Sólo cabe preguntarnos si también cuando duerme esa boca no deja de cometer palabras.