

Cuando me siento a escribir estas reflexiones por fin ha pasado un hecho cuyas implicaciones pueden ser determinantes para el futuro de Costa Rica: El vicepresidente Kevin Casas ha renunciado a raíz de un escándalo en relación con el referendo del 7 de octubre. Para quienes no lo sepan, el referendo es un intento para llegar a un mínimo acuerdo político en una Costa Rica profundamente dividida. Hace cosa de un año, los países de América Central y la República Dominicana aprobaron un tratado de libre comercio con los Estados Unidos. El único país donde no ha sido ratificado es Costa Rica, y esta consulta popular pregunta si tal ratificación debe darse o no.
El gobierno no pudo preveer el impacto social y político que CAFTA (por sus siglas en inglés) causaria entre los costarricenses, y lo que creía un trámite rápido en el Congreso se ha atascado y ha puesto a casi toda la ciudadanía en alerta. Y si bien los grupos que apoyan el tratado son económicamente muy fuertes y tienen amplio acceso a los medios de comunicación, quienes se oponen han encontrado su nicho principalmente en Internet. Es en la red donde se pueden ver los comerciales que los canales de televisión no han emitido por considerar que tienen contenido político. Es ahí donde abundan los foros de discusión, los portales que recogen ensayos y noticias que no circulan tan fácilmente. El protagonismo de Internet como medio de difusión e intercambio de ideas no tiene precedente y ha permitido aglutinar fuerzas de una forma inédita. Incluso hay grupos que han organizado con éxito colectas para pagar espacios en la televisión comercial.
La discusión, casi enfrentamiento campal, en torno a CAFTA ha generado una amplia producción textual, no solamente en términos de escritura, sino de música, producción de video, caricaturas y dibujos animados. Esta relación entre tecnología, creatividad y política nos muestra el rumbo de un cambio generacional, incluso en un país tan pequeño e ignorado como Costa Rica. Quienes diseñan y mantienen los sitios son principalmente jóvenes. Las voces que hallamos son principalmente de muchachos y muchachas que nacieron a partir de la década de los ochenta. Para ellos no hubo Guerra Fría ni muro de Berlín, ni mito revolucionario en los países vecinos. La llamada década perdida pasó factura mientras ellos daban sus primeros pasos o iniciaban la escuela. Pero más importante aún es el hecho de que estos jóvenes nacieron cuando un nuevo paradigma económico empezaba a gestarse, una nueva forma de relación entre los países que pretendía abrir las puertas de modo irrestricto al comercio, reducir la funciones del estado a un mínimo y desmantelar sus intituciones.
A ellos les ha tocado un mundo que está interconectado de una forma que mi generación nunca pudo imaginar y quizás ni siquiera comprenda a cabalidad. Hace poco un conferencista advertía que las nociones de familia, de nación e identidad han tomado otro rumbo. Ahora uno puede hallarse en una habitación llena de gente y a la vez no estar ahí, si a la mano se tiene algún aparato que permita enviar mensajes de texto, acceder a Internet o simplemente hablar por teléfono. Es una realidad que ha vuelto obsoletos el disco compacto, el televisor y la tienda. Las páginas de socialiación virtual permiten tener amigos —miles de amigos— que nunca se han conocido en persona. Hasta el lenguaje ha debido cambiar en forma y contenido para adaptarse no solo a las nuevas tecnologías sino a nuevas formas de relación social.
Por otra parte a los muchachos les ha tocado un entorno menos solidario, con más presión para creer en las virtudes del individualismo y con el dinero como única medida de éxito. La Costa Rica en la que han crecido ha sufrido una profunda crisis de identidad, que arranca en los ochentas con una profunda y dolorosa revisión de su propia historia y de sus mitos nacionales. Es un país cuya visión de largo tiende a convertirlo en un perfecto paraíso del consumo, en el que las desigualdades sociales se han hecho cada vez más evidentes, y en el que el pacto de convivencia civil fundado a finales de los cuarentas se ha desgastado.
Pero el inicio del nuevo siglo parece haber acarreado consigo también el germen del hastío. Se ha expresado en nuevos movimientos sociales, en protestas, en cuestionamientos. El proyecto económico que arranca en los ochentas se ha topado con la resistencia de la gente y en los últimos años con la explosión en Internet de nuevas formas de relación y de espacios de creatividad hasta ahora inéditos, reprimidos por la cultura oficial.
El caso del Vicepresidente Casas apenas ha tenido eco en la prensa internacional lo cual no es extraño: Costa Rica nunca es noticia. La renuncia de Casas ha sido producto de las fuerzas internas del país y la Red ha fungido como enlace para que circulen información y opiniones. Ahora las cartas han dado nuevamente la vuelta y la carrera hacia el referendo se intensifica. Pero sea cual sea el resultado de esa consulta, ya en Costa Rica se ha fundado una nueva forma de poder. Está ahí, en los inasibles espacios virtuales.
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Uriel
Quesada
El gobierno no pudo preveer el impacto social y político que CAFTA causaria entre los costarricenses [...] Y si bien los grupos que apoyan el tratado son económicamente muy fuertes y tienen amplio acceso a los medios de comunicación, quienes se oponen han encontrado su nicho principalmente en Internet.
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Amir
Valle
Fui testigo directo, entonces, de la primera metamorfosis que sucedía ante mis ojos: vi a unas cuantas (y muy feas) orugas convertirse en mariposas, lo cual sucedía siguiendo el ciclo natural, quizás con las únicas diferencias de que no se les llamaba “orugas” (se les decía “gusanos"...
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Alejandra
Costamagna
Millán supo que tenía cáncer al pulmón y se largó a escribir. “Ahora me preocupo sólo de mí, me olvido de los otros. Me interno en el ensimismamiento porque veo con alarma que el barquero aborda su nave”...
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Armando
de Armas
En el pasado los vecinos de un país eran determinados sólo por la geografía. Hoy, experiencias comunes, aspiraciones, valores y la solidaridad determinan quienes son nuestros vecinos, tanto o más que la geografía. Ningún ejemplo de esto puede ser más dramático que Cuba y Polonia.
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Edmundo
Paz Soldán
Hay nombres que no sorprenden a nadie (Neruda), autores sorpresivos (Tim Burton), y autores sobre cuyos méritos literarios los críticos todavía no se ponen de acuerdo (Isabel Allende, Hernán Rivera Letelier)
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Ladislao
Aguado
En una época donde la imagen del hombre sustituye al hombre mismo y donde los shows mediáticos elevaban a la categoría de notorios a cientos de imbéciles, la porfía de McCarthy por disolverse tras sus libros parece incomprensible.
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Elidio la torre
lagares
...más que emails y confabulación, lo grandioso de la novela de López Nieves –traducida al islandés y próximamente al francés- es menos obvio, y es que la misma se estructura como artefacto literario tomando una forma muy frívola y poco literaria: la del hipertexto.
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León
de la hoz
Sin la independencia de la boca sobre el cerebro es difícil imaginar que un ser humano pueda articular tanta estupidez, a no ser que sea un extraño caso clínico de los Expedientes X. Sólo cabe preguntarnos si también cuando duerme esa boca no deja de cometer palabras.