Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Diciembre 2007. Antilde;o uno. Número tres

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Datos de la revista, mayo 2007, año 1, número 01
otrolunes.com >> Sumario >> En la misma orilla

Hombre perseguido por perros

Carlos A. Díaz Barrios
Relato

Página 1

Nota inicial

El ogro es perfecto como un pulpo sobre una mesa de zinc, y aunque uno tenga un hacha, aunque uno le dé hachazos al pulpo, el ogro es perfecto como una mariposa dentro de la lámpara de aladino, allí está, dentro de la lámpara respirando, blanco, alboreo, siniestro, y aunque uno le dé más y más hachazos, el ogro es listo, se vuelve una nueva mariposa, una gelatina, y escapa, siempre escapa a los hachazos, se escurre por el zinc, salta, se mete en tu bolsillo, rasga con sus garras la tela del bolsillo, se trepa por tu pierna, sube, sube, y cuando llega a tu corazón, escupe, escupe, todo el veneno del mundo.

Uno

Molotico, caritas, los cipayitos, el molote dando respiro, poniendo el molote las quijadas y la peste, el burujón, los llanticos, todo el mundo como si algo se hubiera quedado sin algo, aquí está mi alma sembrada en la pierna de un erizo, la caja abierta, el tulecito, la almohada con el florón rojito, ah, ah, qué llantén, está igualito, como si igualito fuera un verbo plenipotenciario, una escafandra, un bote de remos, se me cayó el zapato, la cola es inmensa, dador, de dadores, plumas de tucán, archiboldo, un puerco, una garza, la cola se reparte en un llavazo para abrir las puerta de la felicidad, pasa un cipayo, pasa llorando con una bandera, pasa un dedo levantado, una quijada, un anillo, tengo una lengua clavada en la espalda, siento su roce, su cosita, ahora no es una lengua, es un bulto enloquecido, la caja, el libro de condolencias, las coronas con sus florones, los lameculos cayendo al suelo, haciendo murumacas, no puede ser, se nos murió papá, el difunto tiene el color de una lechuga, un verde cagalitroso con los bordecitos amarillo, una pinturita, un poco de colorete en el hueco de la mejilla, en el párpado, en la cejita, la barba se la tiñeron, le pusieron un color de guayaba madura, yo me quiero morir, el guataca llora, se avalanza contra la caja, pero los guardias no son comemierdas, empujan al guataca, le hacen hacer la cola, de nuevo la cola, ciudadano, de nuevo los llantenes, el ruido de las narices sopladas, el meneo de la mulata que como una potranca se ha quedado en el medio, entolladísima, casi horizontal por la gente que empuja, aunque me han maquillado al ogro, aunque le han puesto toneladas de mascara, aunque le han llenado los agujeros de la vejez con los nuevos agujeros de la muerte, aunque le han puesto luz indirecta, indirectísima, es un ogro muerto lo que tenemos delante, no es bonito, es repulsivo, con una verruga gigante en la agrietada frente del compact, le han puesto para el mal gusto, una mocha de machetero en la tullida mano muerta, da risa, el ogro chocho tratando de asustar a la nada, dormía de pie el ogro como las grullas, ahora está acostado con su cara de muñecón cagalitroso, me he pasado la vida esperando este momento, tratando de meter este momento en el refrigerador para que no se pudra, lo mejor que se conserva es el odio, se conserva mejor que el vino, fuacata, fuacata, se desmayó la vieja, llegamos a la muerte, tomamos las oscuras habitaciones de la muerte, qué pájaro ese tipo, qué carajo habitaciones de la muerte, por qué estos tipos con el tiempo tienen caras de caimanes, de tanto arrastrarse, la quijada se le atrofia, se le pone plana, la nariz se bota como un pico, la frente se escurre como un zapato viejo que uno se descalza, dicen los jodedores que no lo van a enterrar en el cementerio, sino es una caja fuerte del banco nacional para que los jodedores, los jodidos no lo desentierren, no se lo den a los perros, está feo como carajo, con esa cara de hijo de puta, con ese tapón amarillo en la oreja, con ese algodoncito en la nariz para que parezca que se está riendo, le han encaballado el pecho para que aguante las mil medallas de lata que le han puesto en el pecho, se parece un erizo, le está saliendo espinas del cuerpo, los alambres que le pusieron cuando empezó a envejecer, cuando se iba de lado, cuando le daba ese temblor en las manos, oh, dios, chocho como una momia mirando televisor, se pasó parte de su vida mirándose, metiéndose en el televisor del prójimo, padecía de glosopeda, enfermedad epizoótica de los ganados, que se manifiesta por el desarrollo de vesículas en la boca y entre las pezuñas, se pasó la vida poniendo malacara, sólo confío en las cosas inciertas/ soló las cosas claras están para mí turbias... trató de hacer suyo ese verso de François Villon, y cuando ladraba tenía un espejito oculto entre los micrófonos para ver sus ladridos, la muerte por fin se ha sentado a su lado, la muerte se ha sentado en un taburete, la muerte es igualita a Celia Sánchez, la muerte tiene la misma peste que tenía siempre arriba Celia, dicen las malas lenguas que Celia se bañaba en una bañadera llena de cloro, y el cloro se ponía negro, por fin apareció Isorito, Isorito está cagado, Isorito es el embalsamador de la funeraria, pero Isorito no puede embalsamar al ogro, un ogro verdadero no se puede embalsamar, se rompería la tradición de los ogros, Isorito está preocupado, preocupadísimo, en cualquier momento la caca le sale por la boca al ogro, el ogro se murió de exceso de caca en el torrente sanguíneo, Isorito no para de medirle la caca al cadáver, le mete disimuladamente el dedo en la boca, no es un hermoso trabajo, la gente no puede ver que le está metiendo el dedo en la boca al ogro, le puede ir la vida a Isorito, Isorito suda a mares, tiene cara de llanto, Isorito es el hijo de Isora, la linda mulata que está entolladísima en el centro de la cola, la mulata quiere nadar entre los cuerpos, toca el aire con huecos que tiene todo aire viciado, no puede moverse de la apretazón, Isorito tiene ruidos en los oídos, se lleva una mano cagada a la cara, reza, busca la salida, le hace señas a la muerte, pero a la muerte le importa un carajo que tenga o no tenga caca el ogro, la muerte ha hecho un acto de indiferencia brutal, un distanciamiento teatral, oh, divina, la dama negra, la dama negra contempla con aburrimiento la cola que sube como una anaconda inmensa al furor de la despedida, Isorito se siente como un hombre perseguido por perros, puede oír los horribles ladridos de la jauría que baja por la calle infanta buscando al ogro muerto, los perros son inmensos, los desembarcó ayer un submarino yanqui, lo dejaron en el diente de perro para la hermosa fiesta del final, isorito sigue con su dedo dentro de la boca del ogro, sólo le han permitido poner una libra de hielo seco en los pies del ogro, una mierdanga, un detallito, una rosca para que no se caiga la pared de la realidad, todo el mundo mira de lejos al ogro, hay una barrera de lameculos, una barrera de cincuenta metros que impide el más simple acercamiento, un coro de pioneros pone música al entierro de papá montero, cantan la Internacional, las jodidas y marciales estrofas parecen haber perdido desde hace 20 años ese empaque de triunfo, ese aire divino de desafío, ahora suena mal, como una música que se canta para quedar bien, suena como un tango, Isorito no puede más, le tiembla el pulso, al dedo se le ha hecho una joroba, y por poco se lo mete por el hueco de la nariz al ogro, Isorito recuerda con horror lo que leyó cuando joven sobre el entierro de Atila, pusieron una valla alrededor de un hueco, un hueco abierto en la tierra por los seres queridos de Atila, los arqueros de Atila tomaron posesión, apuntaron con sus flechas envenenadas a los familiares y amigos de Atila, luego, luego, sonó una marcha triunfal, un desmadre de trompetas, cencerros y tumbadoras, los arqueros apuntaron, luego, comenzó la matanza, Isorito siente como una flecha de fuego se le clava en el pecho, se siente muerto, enterrado, la muerte le hace señas a Isorito, de que no coma más mierda, de que siga trabajando, por la calle zapata vienen los embajadores, me suena a Martí, pero no me acuerdo cómo sigue eso de los embajadores, vienen los cipayos del mundo, los trasnochados de la historia y su zapato roto, los jodidos, los que quieren la libertad, para quitarle la libertad al vecino, vienen los hambrientos, aún no tienen libreta de abastecimiento, cuando la tengan, serán más hambrientos, los cortadores de caña de Groenlandia, los sembradores de plátano de Finlandia, el club de buscadores de los huesos del Che, que por cierto, han encontrado petróleo y se han mudado para Suiza, para ver si en Suiza encuentran los huesos del Che, los resentidos de la Historia, que adoran un revólver en la jodida mesa de la Historia, los intelectuales alcohólicos, que piensan que la revolución es una fiesta donde se regala a toda hora jaibol, toda esa mierdanga revolucionaria que quiere tomar el poder para momificarse en el poder, vienen los tarados, los tarados que piensan que con la revolución nadie se dará cuenta que son tarados, vienen los vagos de las esquinas, que piensan que serán más vagos cuando tomen el poder, vienen los buscadores de la verdad, los buscadores de la verdad que afirman que los gatos tienen cinco patas, viene el copón divino, los argonautas que se han pasado la vida montados en el dragón, oh, Isorito, el poder no sólo corrompe, nos desaparece, ya están sonando las campanas de la pobre iglesia, din, don, la pobre iglesia que siempre le ha lavado los platos sucios al poder, vienen los indios putumayos, los bisontes que mató el jenízaro de Búfalo Bill, viene toda la morralla, los hijos de papá, los fabricantes de pullovers con la efigie del Che,

Nota,
(Dejo un espacio en blanco para que el lector agregue su lista particular de imbéciles),

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