“Ediciones El Puente fue un proyecto editorial que funcionó “con medios propios y al margen de las instituciones oficiales” en un periodo histórico muy especial, que va desde 1961 hasta su cierre en 1965, en La Habana que acaba de vivir el fin de la dictadura de Batista y el triunfo de la Revolución.
El Puente constituye así “el primer movimiento cultural independiente de los años iniciales de la Revolución”.
Entre los escritores que publican en Ediciones El Puente se encuentran, además de su director José Mario Rodríguez, nombres como Reinaldo García Ramos, Ana María Simo, Nancy Morejón, Rogelio Martínez Furé, Isel Rivero, Georgina Herrera, Gerardo Fulleda León, Nicolás Dorr, Ana Justina Cabrera, Manuel Granados, Miguel Barnet, Belkis Cuza Malé, Mariano Rodríguez Herrera, Joaquín G. Santana, Mercedes Cortázar, Guillermo Cuevas Carrión, Ana Garbinsky, Santiago Ruiz, Silvia Barros y el peruano Rodolfo Hinostroza, entre otros.
Una característica del proyecto es que los puenteros eran extremadamente jóvenes. Nacidos a partir de 1940 (eran adolescentes en el momento del triunfo de la Revolución), la mayoría tenía entre 18 y 22 años; ninguno llegaba a los 30. Según
Jesús J. Barquet, investigador de El Puente, este proyecto surgió porque los jóvenes sintieron “la urgencia por ser poetas publicados […], por inscribir libremente en el panorama poético y sociopolítico de entonces su propia voz joven y su derecho a un espacio público”. Su fundador José Mario sintió además una necesidad de “dar voz y espacio” a los jóvenes creadores4, un espacio que estos escritores no encontraron en los medios oficiales:
“Ni siquiera Lunes de Revolución, el semanario cultural del periódico Revolución, nos abría las puertas”, cuenta Isel Rivero, porque las estructuras oficiales surgidas con la Revolución “estaban cerrando el acceso a la gente joven.” José Mario logró crear un espacio abierto que posibilitó la publicación de 38 títulos (25 poemarios, 8 libros de cuentos y 5 obras de teatro) gracias a su extraordinaria capacidad de aglutinar a los jóvenes. El puentero Reinaldo García Ramos describe a José Mario como “un joven airado y simpático, homosexual feliz de serlo y sin deseos de disculparse por ello” y que quería ayudar a que “el proceso político no interrumpiera la continuidad de la cultura cubana”. Observa que “sólo un hombre imbuido de esa tenacidad, de ese fervor aglutinante, era capaz de crear y de mantener durante cuatro años, en La Habana de los 60, un proyecto editorial como Ediciones El Puente, que abría sus espacios con absoluta flexibilidad a los jóvenes escritores”.
Marlies Pahlenberg
Categoría: Especial – Última Hora
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Editorial El Barco Ebrio



