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Conocí a Bashana Abeywardane la tarde en que Ursula Setzer, responsable en Alemania de la atención directa a los escritores del programa “Writers in Exile”, del PEN Club alemán, nos invitó a compartir una cena en un tranquilo restaurante cercano a los apartamentos que ocupábamos en Berlín. El simple hecho de que el restaurante estuviera en el centro de un barrio habitado principalmente por turcos y árabes, que en el menú hubiera comida típica alemana y que el dueño fuera fiel a una rarísima religión practicada por un escasísimo número de personas en Europa del Este, nos hacía sentir en el perfecto caldo de cultivo para convertirnos en los amigos que, desde día, hemos sido.
En los últimos tres años hemos coincidido en algunos eventos, vivido en edificios separados apenas por unos escasos metros, y compartido charlas en las cuales pude constatar la inmensa sabiduría, el profundo humanismo y la palabra precisa de un hombre que, en el primer encuentro me pareció simplemente exótico. No encuentro otra palabra para definirlo. Y quizás para aminorar algo las duras reflexiones que sobre el destino de su país hace, es bueno decir que cuando vi su cara aquel primer día, recordé a los habitantes de aquella exótica miniserie de los años setenta (creo que fue una coproducción de varios países europeos), en la cual el actor indio Kabir Bedi hacía de Sandokan, el Tigre de la Malasia, personaje clásico de Emilio Salgari.
Con algunos de aquellos personajes, Bashana Abeywardane tiene puntos de contacto: su fisonomía, su raíz cultural y, quizás, como él mismo dice en esta entrevista, una especie de destino marcado por la violencia.
Comencemos por lo más general. Háblame de la literatura que se escribe hoy en Sri Lanka.
Antes de responder tu pregunta, tendría que hacer una pequeña aclaración, para el beneficio de los lectores que no conocen Sri Lanka. Hay tres grupos étnicos principales viviendo en Sri Lanka y el pueblo de Sinhala (o Singaleses) son la mayoría, representando cerca del 73% de la población. Ellos se comunican en la lengua Sinhala (singalés), mientras que las otras dos comunidades, conocidas como Tamiles y Musulmanes, usan el Tamil como idioma. Como el poder estatal se encuentra principalmente en manos de la comunidad singalesa, el idioma singalés cingalés ha recibido el estatus privilegiado de "idioma oficial” y la literatura tamil no recibe ningún apoyo o estímulo, a pesar de la existencia de ricas y poderosas tradiciones literarias entre las personas de habla tamil. Incluso, la interacción mutua entre los dos idiomas es muy baja y refleja simplemente las turbulentas relaciones étnicas. De modo que, cuando alguien pregunta a un singalés (como yo) sobre la "literatura de Sri Lanka”, la respuesta, naturalmente, es una reflexión sobre el estado de la literatura singalesa.
Desde este punto de vista me gustaría volver a tu pregunta. Sri Lanka sigue siendo un país con una de las más altas tasas de alfabetización en toda Asia. Tuvimos impresionantes tendencias literarias en los años 60 y los 70. Pero ahora, para decirlo sin rodeos, de algún modo la literatura singalesa se ha estancado completamente. Al menos, en los últimos quince años, no hemos visto ninguna evolución significativa en el terreno literario. Este estancamiento se puede atribuir a varias razones, principalmente relacionadas con la realidad socio-política. El aumento de las tendencias del consumismo y el individualismo han impuesto graves limitaciones a la imaginación creadora. Paralelamente, hemos sido testigos de una oleada masiva de despolitización de gran alcance promovida por el Estado y otros organismos, incluidos los medios de comunicación de propiedad privada. Todo ello ha acabado con los cimientos de conciencia social. Ha destruido las bases de la sensibilidad humana común. El único «sentimiento colectivo" que ha sobrevivido es una versión extremista de racismo y odio contra las minorías. Cuando a Usted se le despolitiza, puede perder su sensibilidad social; cuando usted es infectado con el racismo, usted pierde su sensibilidad moral. Todas estas tendencias negativas han destruido la capacidad de comprender las complejas realidades sociales que nos rodean. Y esta realidad es perfectamente visible cuando se mira a la industria editorial en Sri Lanka. El mayor número de libros publicados en idioma cingalés cada año son, en realidad, traducciones de otros idiomas. Hay muy pocos escritores, que pueden ser nombrados como escritores autónomos. Todo ello es un reflejo de los hechos que antes he explicado.
¿Podrías darnos detalles sobre la generación literaria a la cual perteneces?
Mi generación literaria puede llamarse “Generación de los testigos y sobrevivientes”. En primer lugar, fuimos testigos de las masacres, más tarde sobrevivimos a las matanzas y volvimos a convertirnos en testigos de otras masacres. La mayoría de los miembros de mi generación literaria nació en los años 60 y finales de los 70. Esa fue la década que marcó una ruptura crítica en la historia post-colonial de Sri Lanka. En 1971, Sri Lanka fue testigo de la primera explosión social en contra de la injusticia. Jóvenes singaleses del sur de Sri Lanka se rebelaron contra el Estado exigiendo igualdad y justicia social. La rebelión fue aplastada por el Estado mediante la masacre de más de 20.000 hombres y mujeres, todos jóvenes. La mayoría de nosotros nació en medio de esas violentas explosiones. A partir de entonces el norte y el este del país se hundieron en la violencia, y jóvenes tamiles se levantaron contra el Estado, exigiendo el fin de las políticas discriminatorias contra las minorías étnicas. Los años 80 comenzaron todavía con más violencia y derramamiento de sangre. En 1983, fuimos testigos del más grande pogromo patrocinado por el estado contra la comunidad tamil, en el cual más de 3000 civiles tamiles fueron asesinados a sangre fría en apenas una semana, en las calles de la región del sur de Sri Lanka. Todo eso allanó el camino para más y más violencia, que gradualmente se ha convertido en el máximo valor de la escala de la guerra civil, que aún continúa.
La desigualdad siguió aumentando las diferencias étnicas y de clase, incrementando la desesperación de las clases sociales y grupos étnicos excluidos. A finales de los 80, el creciente malestar y la frustración entre los marginados sociales en el sur de Sri Lanka provocaron un levantamiento popular de gran escala, muy violento. La respuesta del Estado fue extremadamente brutal y la sublevación fue aplastada de nuevo con la muerte de más de 60'000 singaleses, hombres y mujeres. Al igual que muchos otros en mi generación, estuve activamente vinculado en esa sublevación y escapé casi de milagro de las matanzas. La disidencia en el sur fue silenciada ahogándola en un mar de sangre, mientras que la del Norte se convirtió en una más organizada y prolongada resistencia. Hasta la fecha, más de cien mil personas han muerto en esa guerra civil.
Por todo ello, como generación, nuestro pasado colectivo, y nuestro presente, es un oscuro abismo sin fondo. Nadie quiere verlo, pero el abismo sigue viéndonos, nos sigue y nos vigila. Primero piensas que es una bendición sobrevivir. Luego te das cuenta de que la supervivencia puede llegar a ser una maldición. Para el que perece, todo termina. Pero quien sobrevive llevará la carga. Los más oscuros recuerdos permanecen con aquellos que sobreviven. Te atormentan y nunca te dejan en libertad. Estarás siempre rodeado de sentimientos de desesperanza, sentimientos de desesperación, sentimientos de miedo y de ansiedad, y eso es lo que determina el carácter de la escritura de mi generación. Esto no significa que cada obra literaria refleja por igual esas características. Pero, en general, es el elemento dominante en la mayoría de nuestros escritos. Eso es lo que hace la diferencia entre nosotros y los escritores de otras generaciones: una sensación fortísima de esperanza y optimismo envuelta y oculta dentro de un inmenso pesimismo.
En un país con una cultura de muy ancestrales raíces y fuertes influencias de otras culturas predominantes en los últimos siglos del desarrollo humano, ¿qué influencias culturales son más fuertes en la literatura escrita hoy en Sri Lanka?
Me gustaría hacer una referencia al punto que he aclarado en mi respuesta a tu primera pregunta. Hay un cierto nivel de estancamiento en todo el campo literario singalés. Sin embargo, en un sentido muy limitado, todavía existen algunas tendencias interesantes en algunos ámbitos, luchando por sobrevivir y seguir desarrollándose. La poesía es uno de los escenarios más importantes. En ella se pueden ver algunas influencias de la poesía contemporánea occidental. Es bueno destacar, además, que existe un creciente sentido de adquisición, entre la nueva generación, de ciertos estilos literarios predominantes en la actualidad en el mundo, lo cual se debe, principalmente, a la existencia de una infinidad de traducciones al alcance de esa generación. Pero todavía, la mayoría de esas traducciones no reflejan en nuestra lengua la profundidad original del texto, si bien hay algunas excepciones notables. Es algo muy difícil mencionar algunos de los estilos y figuras literarias que influyen en la literatura contemporánea singalesa, ya que no hay muchas ficciones autóctonas publicadas actualmente. En los años sesenta y setenta se produjo un ambiente de amplias discusiones sobre estilos literarios como el surrealismo y el realismo socialista. A principios de los noventa, el debate comenzó a girar en torno al realismo mágico y a finales de esa década los debates se desplazaron hacia temas como la postmodernidad. Al mismo tiempo, hay algunos escritores que parecen ser muy populares, la mayoría de ellos, de América Latina. Escritores como García Márquez, Mario Vargas Llosa e Isabel Allende son algunos ejemplos. Pero no puedo decir exactamente hasta qué punto sus estilos literarios han influido en la prosa contemporánea singalesa.
¿Cómo es hoy, en tu país, la relación entre los escritores y el poder político?
En general, ha sido siempre una relación conflictiva, igual que en muchos otros países. Pero este conflicto se hace más visible en un período en que las obras literarias singalesas alcanzan un especial poder creativo y una imaginería independiente. Me refiero a un período que termina después de los 80. Ahora, quienes están involucrados en el campo de la poesía han mostrado más sensibilidad social y política si se les compara con los creadores de otros géneros literarios. Pero el problema con la poesía contemporánea es que no alcanza a muchos ciudadanos de a pie. El dilema, entonces, es el siguiente: se capta la realidad que rige la vida de las personas, pero al mismo tiempo no se llega a los corazones de las personas. Por lo tanto, no importa cuán poderosa se está convirtiendo la poesía; los poderes políticos no se sienten amenazados por ella. Por ejemplo, si lees los poemas escritos por los poetas jóvenes singaleses sobre la guerra en curso, vas a notar que es muy potente, muy crítica hacia el Estado y la creciente ola de ultra-nacionalismo. Pero nadie en los centros de poder parece verse en dificultades, porque saben perfectamente que esa poesía no llega a la gente, en su sentido más amplio. No obstante lo anterior, han existido casos aislados, en los últimos tiempos, en los que algunos escritores han sufrido censuras procedentes de la autoridades religiosas y culturales.
¿Existen en tu país otros conflictos entre la cultura y el poder político?
El significado de "cultura" es cada vez más estrecho en estos días. Aunque Sri Lanka está habitada por diversos grupos étnicos, cuando dices "cultura" en Sri Lanka, estrictamente significa “singalés – cultura budista", simplemente porque es esa la posición etno-cultural dominante. Esta identidad cultural “étnico-religiosa” es, de hecho, un resultado del colonialismo británico durante el siglo XIX; identidad que fue acogida apasionadamente por las clases dominantes post-coloniales después de la independencia en 1948. De ese modo, primero, se estableció un idioma (el singalés) como la "lengua oficial” y, después, se convirtió una religión (el budismo) en la "religión del estado”. Bajo ese método, los gobernantes se comprometían a llevar adelante el legado colonial de "divide y vencerás" y mantuvieron las divisiones entre las líneas étnicas y religiosas del país institucionalizando las diferencias. Esto todavía desempeña un papel dominante y los parámetros fundamentales de cualquier debate sobre la cultura siguen siendo determinados por esta estrecha ideología etno-religiosa. También esto proporciona la justificación necesaria para el mantenimiento de una estricta política de censura en el ámbito cultural. El mejor ejemplo es el destino del cine en Sri Lanka. El cine contemporáneo singalés puede ser considerado como el más poderoso modo de expresión artística comparado con otras manifestaciones de la creación artística en Sri Lanka. En términos de forma, así como en contenido, se ha ganado una alta reputación y ha llamado la atención, en los últimos tiempos, a nivel mundial. Pero cuando se trata del ámbito nacional, el cine siempre ha sido una víctima de una censura política implacable. La mayoría de las películas controvertidas que se han hecho siempre han tratado de discutir los temas relacionados con la guerra, el racismo, la pobreza, la opresión sexual y las complejas relaciones humanas. Y no sólo la obra cinematográfica ha sufrido a causa de la censura estatal; incluso los cineastas han tenido que vivir con miedo después de haber sido tildados de traidores a la cultura budista singalés y de ser partidarios de “conspiración terrorista”. Esta situación ha ido en aumento durante la última década, por lo cual algunos de los cineastas más talentosos han decidido salir del país mientras otros han apostado por plegarse completamente al silencio.
¿Cómo es la relación entre las grandes culturas que existen en Sri Lanka?
Es cierto que tenemos impresionantes tradiciones culturales. En la mayoría de los casos, sus raíces se remontan a la India, y tanto los singaleses como los tamiles pueden rastrear sus raíces religiosas y lingüísticas en diferentes partes de la India. También, y debido a nuestro pasado colonial, la influencia cultural occidental, hasta cierto punto, es algo evidente. En principio, había una especie de vibrante multiplicidad en nuestra cultura. Antes de la intervención colonial, la fuerza de nuestra cultura radicaba en su acomodaticia flexibilidad y su capacidad para asimilar las tradiciones externas sin que éstas se enfrentaran de manera hostil, lo cual contribuyó a enriquecer todas las culturas. Pero después de que las potencias coloniales inventaran una nueva identidad étnica inseparablemente mezclada con una identidad religiosa, la cultura singalesa ha perdido su flexibilidad y se ha tornado cada vez más monolítica, exclusiva y dominante. En este momento, no hay una mutua interacción entre las principales culturas y la hostilidad de las tensiones étnicas ha superado totalmente el patrimonio cultural común de entendimiento que hemos tenido. Por ejemplo, muy pocos singaleses pueden hablar tamil y la mayoría no sabemos nada acerca de la literatura contemporánea tamil, aunque conocemos bastante sobre tradiciones literarias paralelas en muchas otras partes del mundo. Es una situación muy triste.
¿Cómo es el sistema editorial en Sri Lanka?
No hay ningún sistema editorial en Sri Lanka. Los escritores no buscan la ayuda de un editor de obras literarias y los editores no lo ven como una necesidad, simplemente porque no hay editores profesionales. Usted escribe su libro y lo publica por sus propios medios o se lo vende a una editorial que sólo lo imprimirá y distribuirá. Eso es todo.
¿Cuál es el mayor obstáculo para la promoción de la literatura escrita en Sri Lanka fuera del país?
Una de las razones es que no hay muchas obras literarias autóctonas que se tradujo en estos días. Además de que, incluso, si alguien es capaz de escribir algo impresionante y poderoso, hay una barrera idiomática. El idioma singalés no goza de ningún tipo de conexiones continentales lingüísticas como sí tiene el idioma tamil. Si escribes algo en tamil y lo publicas, no importa cuán pequeña es numéricamente la comunidad tamil de Sri Lanka, pues siempre existe la posibilidad de que encuentres maneras para llegar a 60 millones de lectores tamiles que viven al otro lado del mar, en el sur de la India. Esa es una ventaja que el idioma singalés no disfruta. El singalés es un lenguaje que sólo es leído y hablado por el 73% de 20 millones de personas. Entonces, tienes que encontrar las vías para traducir al inglés u otro idioma continental, si quieres llegar a un número mayor de lectores.
En tu opinión, ¿qué escritores de Sri Lanka deberían ser conocidos en otros idiomas?
Existen ya algunos escritores de Sri Lanka, singaleses y tamiles, que han ganado reputación internacional como escritores de prosa en idioma inglés. Además del más conocido, Michael Ondaatje, existen otros como Romesh Gunasekara, Shyam Selvadorai que tienen una larga trayectoria literaria, y que en su mayoría viven fuera de Sri Lanka. Pero si quieres que nombre un escritor que viva o que sigue viviendo dentro de Sri Lanka y que utiliza para escribir el idioma singalés, sin ninguna duda te hablaría de Simón Navagaththegama, que murió hace unos pocos años. Fue un brillante escritor, influenciado por ambas tradiciones literarias. Un gran narrador, cuyas historias reflejan las influencias de nuestro folclore, las con resonancias budistas y de otros pensamientos filosóficos. Fue muy admirado por muchos escritores de mi generación.