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A Carmen, Araceli, Luisa e Isabel,
mis amigas gitanas de Salamanca,Noviembre 2007
Introducción
Zincalós, ciganos, egiptiens, cairds, spakaring, cíngaros, tsiganis, chinginis, frenganis, ziagins, bohemiens, gypsies, romaníes, gitanos. Muchos nombres denominan a este pueblo nómada cuya rica cultura ejerce todavía una misteriosa fascinación: su origen y su diáspora, la riqueza de su folclor musical y danzario, la conservación de sus lazos familiares, el mantenimiento de su identidad frente a las sociedades no gitanas, su lengua romaní con sus variedades llamadas para-romaníes, una de las cuales es el caló. Muchas veces se ha confundido esta lengua gitana con la germanía castellana o lengua del hampa hasta el punto que se ha llamado erróneamente caló al lenguaje críptico de la delincuencia o áreas marginadas de España y de otros países latinoamericanos. Caló llamamos a la lengua que nació del romaní en contacto con el español. Gitano llamamos al pueblo romaní o rom de la península ibérica.
¿Qué se conoce sobre el caló, sobre la diáspora gitana, sobre el aporte de los gitanos a la cultura de España, sobre la interacción entre el caló y el español y de la situación del caló en España en los días de hoy?
La información disponible no responde a todas las incógnitas sobre los gitanos en España ni sobre el uso del caló, el cual en 1984 se reporta con 170 000 hablantes aproximadamente (Marzo 2001: 226) y en 1995 próximo a la extinción (Bakker 1995: 125). La información también es inexacta respecto a si ciertos aportes léxicos al español vienen del caló o de la germanía del hampa española, pues son palabras usadas por los dos grupos en la cárcel, y de ahí salieron al ámbito popular español a través de Andalucía, que es la región de España donde se estableció la mayor cantidad de gitanos. La confusión se extiende, pues incluso se supone que palabras atribuidas al caló vienen del árabe, del contacto de moriscos y de gitanos, debido a que a veces los moriscos se hicieron pasar por gitanos durante de la Inquisición, que aunque fue cruel con los gitanos, como eran tan pobres y no tenía nada que dejar, los inquisidores se ensañaron más con los moriscos debido al oro que tenían sus arcas (Martínez 1995: 89).
Existen más publicaciones sobre los gitanos de España que sobre los de Europa Central, y es posible que una razón sea la sedentarización de los ibéricos en contraste con el nomadismo y transnacionalidad de los centroeuropeos, pero en cualquier caso la información es insuficiente, pues se trata de una cultura oral. Cultura, lengua y dialectos gitanos en cualquier parte del mundo merecen investigaciones de campo más profundas, reconocimiento de sus valores y medidas para salvaguardarlos. La población gitana ha sido víctima de la incomprensión, para usar una palabra que contenga los malos tratos recibidos por un grupo humano signado por la pobreza y el nomadismo en busca de condiciones para sobrevivir. Sus aportes al folclor de España y al español no han sido valorados con justicia, pues vienen de una cultura secularmente marginada. Las manifestaciones culturales auténticas y definitorias de los pueblos como el folclor y las lenguas se originan en los sectores más humildes. Esa España múltiple con dolor unida bajo la égida de Castilla y Aragón en una sola lengua y en una sola sangre, no sería España sin su diversidad, y entre esa diversidad se encuentra Andalucía, que no sería Andalucía sin sus gitanos. ¿Qué se conoce del origen y diáspora de los gitanos? ¿Se ha valorado su presencia en la cultura de España? ¿Qué es lo flamenco? ¿Qué significan los términos romaní, para-romaní, caló, germanía? ¿Ha influido el caló en el español? ¿Cuáles son los rasgos del caló? ¿Cuál es su situación sociolingüística? ¿Existe alguna política de recuperación del caló en España?
F.M. Pabanó, quien vivió largamente en Granada, Córdoba y en la capital de Andalucía, Sevilla, y fue jefe de prisiones durante treinta años, publicó en 1915 un libro excelente muy bien documentado y escrito con maestría Historia y Costumbres de los Gitanos, Diccionario Español - Gitano -Germanesco, que contiene fotografías, el origen conocido de los gitanos, la historia de ese pueblo en Andalucía, el desarrollo del flamenco, relatos de costumbres y el diccionario, con una visión profundamente humanista:
Para juzgar libremente a los gitanos es indispensable no perder de vista la prevención y las graves acusaciones que por todas partes les han perseguido haciéndolos considerar (...) como a unos seres aislados por sus propias inclinaciones, reunidos por sus latrocinios, considerardos como tránsfugas desde el hambre al robo y del arroyo a la cárcel; perseguidos por la venganza celeste y en inmediata relación con los espíritus infernales (Pabanó 31)
Origen y diáspora
Por la carencia de documentos escritos debido a la oralidad de la cultura gitana, las investigaciones antropológicas y lingüísticas se consideran las más fiables. El origen de los gitanos se sitúa cerca de las orillas del Shind o Indo, en la península indostánica, donde se supone eran tribus dedicadas al pastoreo y después a la agricultura rudimentaria y a la ganadería, y que vivían en éxodos, como los pueblos del desierto. Se ha comparado el vocabulario gitano con la lengua malabar, que es un dialecto indostánico, y se han encontrado evidencias del origen indio de la lengua gitana (Pabanó 1915: 15).
Vaux de Foletier, historiador francés que ha acompañado a los gitanos de su país en sus peregrinaciones, y ha estudiado la historia de este pueblo, sintetiza la información conocida sobre la historia y la diáspora gitana en un tentador artículo:
la documentación relativa al período que podría llamarse "prehistoria de los gitanos" es muy escasa. (...) El historiador Hamza, de Ispahán, cuenta la llegada de doce mil músicos zotts a Persia; (...)para saber más hay que recurrir a la lingüística(...) los gitanos enriquecieron su vocabulario con palabras que vuelven a encontrarse en todos los dialectos que adoptaron en Europa, luego, según el lingüista inglés John Sampson, se dividieron en dos ramas: unos siguieron su camino hacia el oeste y el sureste y otros continuaron hacia el noroeste (Vaux: 5).
Según Vaux, los que tomaron el camino del noroeste llegaron a Armenia, al País de Gales y al Cáucaso, donde incorporaron palabras regionales al léxico gitano. Llegaron a Europa, al mundo bizantino, y sí se conservan textos escritos de viajeros que iban a Tierra Santa. En 1322, los religiosos Simón Simeonis y Hugo el Iluminado encontraron en Creta a algunas personas que vivían en cavernas, llamadas en Grecia atkinganos o atsinganos. En la ruta de Venecia a Jaffa hay un espacio fértil en medio de una región seca, como Egipto en el delta del Nilo, habitada por gente de piel oscura, principalmente herreros que vivían en cabañas y que fueron encontrados y llamados por los occidentales egipcianos, gitanos o gypsies, pero los jefes de los grupos se llamaban a sí mismos duques o condesdel Egipto Menor.
Vaux prosigue con la historia: cuando los gitanos conocieron a los peregrinos que iban del mundo cristiano a Tierra Santa, se hicieron pasar por peregrinos también. De Grecia fueron a Moldavia, Valaquia y Servia. Otros continuaron hacia el oeste. En 1418 grupos importantes pasaron por Hungría y Alemania y el emperador Segismundo les dió cartas de protección. Otros aparecieron en Westfalia, en el Báltico, en Leipzig y Francfort del Meno y luego en Suiza. En 1419 cruzaron Francia con pasaportes otorgados por el Emperador y el Duque de Savoya. Otros llegaron tres años después a los Países Bajos. En 1422 el duque gitano Andrés, al frente de un grupo grande, pasó por Bolonia y Forli con la declaración de que iba a ver al Papa. Al retorno contaba los pormenores de la visita al Papa Martín, pero en los archivos del Vaticano no hay información sobre esta visita. De todos modos llegaron al París ocupado por los ingleses en 1427. Recorrieron toda Francia y algunos pasaron a Aragón y Castilla, con la declaración de que iban a Santiago de Compostela. Bajaron a Andalucía, donde los condes y duques gitanos fueron recibidos de maravilla por el conde Miguel Lucas de Iranzo, en su castillo de Jaén (Vaux 1984: 6).
Vaux cuenta que en 1501, el conde Antonio Gagino de Egipto Menor llegó a Dinamarca en un barco escocés, y que venía con una recomendación del rey Jacobo IV de Escocia para el rey danés, y que en 1512 el conde Antonius llegó solemnemente a Suecia, para la estupefacción de los beatificos habitantes de Estocolmo. Algunos emigraron de Suecia a Finlandia, Estonia y Polonia. En ese mismo año de 1501 dice Vaux que ya había grupos circulando en Rusia. De los que estaban en Rusia, unos pasaron de Polonia a Ucrania y finalmente arribaron a Siberia en 1721, donde manifestaron su intención de ir a China, pero el gobernador no les permitió continuar el viaje. En tres siglos, del XV al XVIII estaban dispersos por toda Europa. España envió gitanos a sus colonias en América. Portugal deportó algunos a sus colonias de Africa y al Brasil. Escocia envió gitanos a trabajar en las plantaciones de Jamaica y Barbados. De Francia, durante el gobierno del monarca Luis XIV, los gitanos prisioneros fueron libertados con la condición de que se fueran a las "islas de América" (Vaux 1984: 7).
Presencia y valoración de los gitanos en la cultura de España
En esa España que había sido unificada bajo la égida de los Reyes Católicos, en el siglo XV, antes del "descubrimiento" de América llegaron los gitanos y la mayor cantidad se concentró en Andalucía, ¿debido al recibimiento del conde Iranzo en su castillo de Jaén?, ¿a la calidez del clima? Son especulaciones, pero cualquiera que sea la razón, los gitanos convirtieron a Andalucía en su morada, y dejaron en la cultura andaluza una huella dinámica, intensa y única que tres siglos después se llamó flamenco:
(...) la influencia del lenguaje gitano, sus costumbres, sus actitudes y modales, sus bailes, su música y hasta su poesía, han dado origen a un nuevo género, calificado con la palabra flamenquismo; cuyo significado se desconoce, como no sea por la razón, también ignorada, de haber dado en aplicar a los gitanos el nombre de flamencos; y a todas las cosas de procedencia gitana se las denomina por igual razón flamencas o aflamencadas (...) De la región andaluza fue difundiéndose el género (...) y por la misma razón se le confunde cuando se dice género flamenco por género andaluz (Pabanó 190- 191).
Esa huella está en el flamenco: la música, la poesía, los cantes y los bailes donde la cultura gitana no sido reconocida en toda su magnitud como elemento fundador. Además, los gitanos han marcado de forma indeleble al español popular andaluz con un acento muy particular y con aportes léxicos que llegaron a otras regiones de España e incluso a las colonias de ultramar.
Flamenco
Flamenco se ha llamado al pueblo gitano y a su música también. El origen del nombre flamenco no se ha podido determinar. Surgió entre finales del siglo XVIII y principios del XIX en Andalucía, el sitio de España donde más gitanos había en esa época y se ha considerado un símbolo de la conciencia emergente de este pueblo. La creación del flamenco ha sido disputada muchas veces a los gitanos, e incluso los andalucianistas han querido distanciar ese arte de sus marginados creadores. Pero la música andaluza paya o no gitana es bien diferente de la música gitano-andaluza o flamenca, la cual revela sus raíces en la India, como la modulación, la repetición de una nota musical, los gritos. En la música flamenca, los temas son el orgullo, la venganza, la libertad, el amor, los celos, el fatalismo y la muerte. Se ha dicho que el flamenco es una manifestación de resistencia de una cultura que se niega a desaparecer porque transmite los valores culturales gitanos, particularmente la ideología del derecho y el poder del hombre, pero también el arte flamenco femenino se ha interpretado como una manifestación de resistencia de la mujer que clama por respeto y rechaza ser marginada, pues sale de las normas del "comportamiento femenino" cuando canta y grita, y cuando baila con movimientos desafiantes, y que al mismo tiempo se dirige a la fantasía amorosa del hombre (Marzo 2001: 222-223). También podría interpretarse que esa intensidad de los cantes y bailes flamencos expresan la existencia, el sentido de la belleza, el dolor y la filosofía del pueblo gitano.
Romaní y para-romaní
Romaní se llama al idioma general gitano, de origen y léxico indostánicos que usa los sistemas sintácticos de las lenguas con las que han estado en contacto para dar lugar a lo que hoy llamamos lenguas para-romaníes, un término originado por Cortiade (Bakker 1995: 126). En el siglo XVIII comienzan en Occidente las publicaciones sobre lengua indostánica, una gramática para los ingleses en 1773 y otra para los portugueses en 1778, con lo que Richardson, Grellman y Mardsen pudieron demostrar que hay una conexión directa entre el romaní y dos de los dialectos que se hablan en la costa occidental de la India desde la comarca del Sind, hasta Bombay y en la costa del Malabar, y son éstos el prákrito y el hindi. Se ha dicho que en romaní rom significa hombre, así romaní es la lengua de los hombres por tanto lengua gitana. En los días de hoy se han identificado diez variedades de romaní, cuyo léxico es propio, de origen hindú, pero han perdido su sistema gramatical nativo y usan la fonética, la morfología y la sintaxis de los lenguajes que están en su derredor. Estas variedades se han mencionado, descrito y documentado en conexión con los sistemas gramaticales del sueco, noruego, alemán, catalán, portugués, inglés, vasco, español, griego, persa, turco y armenio. En la península ibérica se encuentran cuatro de las variedades para-romaníes: del vasco, del catalán, del portugués y del españolen su variante andaluza. Esta variante andaluza se llama caló.
El Caló y sus orígenes
Caló es la variante para-romaní del Español. No existen hipótesis acerca de su surgimiento, así es que se necesitan estudios en esta área. De todos modos, en 1995 Bakker destaca algunos hechos al respecto del caló:
Los gitanos se establecieron en España hace varios siglos. En el caló los elementos españoles son arcaicos. Estos elementos muestran rasgos andaluces. Alrededor de 1600 se reportó que los gitanos hablaban griego. En 1609 se reportó que los gitanos habían perdido su lengua original. La más antigua fuente sobre el romaní ibérico dice que el romaní había sido hispanizado. La germanía del siglo XVII contenía muy pocas palabras del caló. El caló era conocido por muchos no gitanos, llamados payos. El caló combina el vocabulario romaní ibérico con la gramática del español de Andalucía (Bakker 1995: 144).
Hay muy poca información precisa en este punto, y se necesita un diccionario muy claro de caló. ¿Será posible todavía?
Rasgos del caló
Aunque la comunidad gitana refleja un aislamiento social y por tanto lingüístico, el español ha adoptado mucho del vocabulario del caló, así como el caló ha incorporado elementos del español. Los gitanos, como otras comunidades que han vivido en España, han recibido la herencia lingüística del español y al mismo tiempo han contribuído a la creación de la herencia lingüística de España. Ellos hablan el español con ciertas características lingüísticas que han sido interpretadas como incorrectas en relación con el español estándar que se habla en Castilla, pero en muchos casos es una manera intencional de hablar, por ejemplo, trujo (arcaísmo), haber como ser (habemos quince personas), primo para otro gitano o otra persona de tu grupo étnico, vamos a un poner (let's say para comparar) en Andalucía. Los gitanos mezclan español y caló como autodefensa, lo que se ha convertido en una costumbre y por lo tanto característica distintiva de grupo (Marzo 2001: 229-230).