


El autor de La Celestina, Fernando de Rojas, demuestra durante su época de estudiante en la Salamanca del siglo XV una aguda inteligencia que le vale para salvar a su padre, condenado por judaizante, de los duros tribunales de la Inquisición. Este hecho produce que el obispo de la ciudad se fije en él y le encargue desentrañar un extraño crimen cometido en las puertas de la Iglesia Mayor.
Con este inicio Luis García Jambrina desarrolla una novela histórica y a la vez policiaca, digna heredera de los grandes maestros del género (entre Sherlock Holmes y El nombre de la rosa), donde el análisis frío del protagonista encuentra el asidero contextual en una Salamanca perfectamente dibujada, tanto en su geografía exterior como en las complicadas vicisitudes políticas e ideológicas de esa época a medio camino entre la Edad Media y el Renacimiento. En ella discurren frailes de diferentes y enfrentadas órdenes, políticos y monarcas arraigados a la tierra, conversos huidizos, librepensadores e inquisidores más o menos injustos.
La intriga novelesca obliga a ciertas licencias históricas (con vieja puta Celestina incluida), pero todo está imbricado en un relato histórico y social tan verídico que muchas veces hace dudar al lector sobre la existencia o no de determinados lugares que la tradición ha querido mantener. Si nos detenemos en este asunto es porque nos parece un logro no caer en ciertas fabulaciones que en los últimos años han dado un importante rédito al mundo editorial. Aunque se roza lo fantástico, siempre se vuelve al verismo realista tan castellano y tan propio de la Tragicomedia.
Respecto a la composición, y correspondiendo con el aprovechamiento que el autor hace de géneros que hasta hace no mucho estaban considerados menores, destaca un lenguaje sencillo y claro pero no simple. No hay intención literaria, sino narrativa. El autor pretende contar una historia sin más, describir un argumento lineal, con un personaje protagonista clásico, donde el estilo y la "literatura" están perfectamente subordinados a la narración. El Manuscrito de piedra es, desde nuestro punto de vista, lo que siempre ha sido una novela.
Tampoco se ha caído en la trampa literaria ni en el llamamiento comercial (la tentación opuesta en los tiempos que corren). Se ha mantenido la contención de la prosa sin pecar en argumentos templarios ni amores excesivos. Un detalle a este respecto es el uso de una segunda persona perfectamente domeñada. En ningún momento cambia la focalización del indirecto libre más allá de la percepción del joven protagonista, con lo que evita trampear al lector mediante el escamoteo y la administración interesada de la información.
Con todo, la elección de una personalidad tan poco conocida pero tan estudiada por su obra como es Fernando de Rojas no deja de ser arriesgada y en algún momento puede chocar la sutilidad psicológica y el humor más que negro del autor de la Celestina con la fría capacidad de análisis y la bondad del protagonista de esta historia.
(Madrid, 1978) es doctor en Filología Española por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Edición por la Universidad de Salamanca. Es profesor de Literatura en la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU de Madrid. Ha sido editor y colaborador en varias editoriales españolas: Santillana, Alfaguara y Punto de Lectura. Últimamente ha escrito dos biografías juveniles: Valle-Inclán el bohemio y Bécquer el romántico, publicadas por la editorial madrileña El Rompecabezas. Acaba de publicar un ensayo literario: El premio Planeta: historia y análisis comercial, Sial, Madrid: 2008, que parte de la que fue su tesis doctoral, y un libro de teoría literaria sobre Miguel Delibes (Guía de lectura de El camino de Miguel Delibes. Cénlit, Pamplona: 2008), su último libro: Literatura española y mercado editorial (1950-2000). Madrid, Pliegos, verá la luz en pocos meses. Cuenta además con numerosas publicaciones en revistas españolas y extranjeras y ponencias a congresos sobre temática literaria en relación con el mundo editorial. Ha sido invitado a las universidades de Sevilla, New York University y University of Texas at Austin. En la actualidad está desarrollando un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Cultura sobre la Estafeta Literaria (1944-2001).