Panamá en dos momentos

Mauro Zúñiga Araúz

OtroLunes publica estos dos acercamientos breves a la realidad actual panameña,
escritos por el narrador y periodista Mauro Zúñiga Araúz, por sus importantes
contribuciones en torno a la convulsa problemática política de la nación itsmeña,
por desgracia lejos del interés de las grandes transnacionales de la información.

Los Editores

 

El triste papel de la izquierda

panama-frente-amplio-otrolunes29Empecé a sospechar de los vínculos de los Unión Soviética con los EE.UU. cuando Salvador Allende, presidente de Chile, fue a Moscú animado en buscar apoyo económico, dado el cerco que le habían hecho los norteamericanos, y lo que aquellos hicieron fue atiborrarlo de panfletos en los cuales se exaltaban los valores del comunismo. A los pocos meses Allende fue derrocado por la CIA. Cuando el Che fue a Bolivia a extender la revolución en tierra firme, el Partido Comunista Boliviano lo traicionó. Al Che lo mataron. Rockefeller, el multimillonario norteamericano, fue uno de los que financió la revolución bolchevique a principios del siglo pasado. Los lazos entre ambas potencias fueron muy estrechos, como lo atestiguan las evidencias. Sin irnos tan lejos, el partido comunista panameño se incorporó pronto en el ‘proceso octubrino’, como se le denominó a la dictadura militar tras el golpe de 1968, y contribuyó a otorgarle un lenguaje progresista. Se convirtieron en los teóricos de un militarismo made in USA.

Si eso ocurrió durante la era industrial, ¿qué papel se le otorga a la izquierda en un mundo donde el capital financiero se desplaza sin obstáculos por casi todos los países del globo? No dudo que existen agrupaciones bien intencionadas que piensan seriamente que el capitalismo puede ser reemplazado por el socialismo. Lamentablemente, en los países en los que se ha ensayado ese modelo alternativo, los resultados no han sido saludables, ni para la economía ni para los derechos humanos. José Stalin, uno de los comunistas más renombrados, fue uno de los grandes genocidas de la historia. Y es que por más beneficioso que pueda ser un modelo, implementarlo desde arriba sin la participación activa de la gente, es inyectarle el fracaso desde sus orígenes. Ahora, si hacemos una reflexión más detenida llegamos a la conclusión que la izquierda es una necesidad del modelo económico, político, social y cultural que hoy impera en el globo. Es una necesidad porque la derecha la estigmatiza; la convierte en un ogro de mil cabezas y, de ser necesario, la incluye en la lista de los movimientos terroristas, con lo que la aisla y encapsula. Se trata de un acuerdo predeterminado entre los dirigentes de estos movimientos de izquierda y la derecha plenamente asentada sobre el modelo. El problema se agrava más cuando nos enteramos que el comunismo no es la solución a los problemas de la humanidad, porque se erige otro poder dominante que es la burocracia estatal. La ecuación es simple: se cambia un poder por otro. Ni el capitalismo ni el comunismo hablan de la Democracia Absoluta, una nueva forma de gobernar sin poder y sin Estado.

Naturalmente que nuestro país no escapa de esa concepción. Ya hemos señalado que el proceso electoral no es más que un acto que reafirma la democracia representativa, pilar del capitalismo, y todos los que participan están avalando el modelo. El próximo gobierno será el mismo con los mismos rostros o el mismo con otros rostros, pero afirmando el modelo excluyente y concentrante en el que vivimos. Entonces, ¿qué papel le toca al partido de izquierda, el famoso Frente Amplio por la Democracia, FAD? Darle el visto bueno al modelo vigente con la actual superestructura jurídica. Todavía peor, ese partido va a hacer que los grupos hegemónicos sembrados en los otros tres partidos mayoritarios (PRD, CD y Panameñismo), se unan para que se continúe explotando legalmente a la población. No hablo del Partido Popular, por tratarse de una ínfima cofradía de la extrema derecha internacional, desesperado en hacer alianzas para subsistir.

Pero realmente ¿está la izquierda panameña interesada en efectuar cambios radicales del modelo? ¡Claro que no! Ya señalamos que un conspicuo representante de la izquierda nativa dirigió la CSS y no hizo absolutamente nada para organizar a los asegurados para que mantuvieran sus conquistas, firmó un documento para privatizar los servicios médicos y fragmentó a los grupos, como la AMOACSS, que se oponían a la privatización de la institución. Ese último trabajo lo terminó el actual presidente del FAD cuando fue secretario general del gremio médico: lo acabó de desaparecer del escenario. Ambos le hicieron el trabajo a la derecha.

Mi propuesta es clara: lo que nuestro país necesita es un nuevo pacto social: una asamblea constituyente originaria, participativa e incluyente. Que los aspirantes a constituyentes se postulen por sus propios pasos, sin pertenecer a esos cascarones caducos y antidemocráticos que son los partidos políticos. Que esos candidatos se presenten en sus respectivos corregimientos y que salgan los más votados. Que se establezca una consulta permanente entre representante y representados, de manera que el primero se convierta en el vocero legítimo de los segundos. Es el primer paso para caminar hacia la democracia absoluta.

 

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Panamá: de la invasión de los Estados Unidos a la venta del canal

Panamá fue invadida por el ejército de los Estado Unidos el 20 de diciembre de 1989. La cantidad de muertos no se sabrá jamás, pero la cifra oscila entre 3 a 5 mil personas. La operación fue denominada por los EEUU “Causa Justa” y la justificación fue quitar a Manuel Antonio Noriega del mando del país y acabar con las Fuerzas de Defensa de Panamá. Incluyo aquí dos hechos de importancia: 1. Manuel Antonio Noriega fue reclutado por la CIA cuando estudiaba en la Academia El Chorrillo, en Perú y desde entonces se convirtió en su hombre de confianza y 2. El ejército panameño fue entrenado y mantenido ideológica y logísticamente por el Pentágono. Todo su arsenal bélico procedía de los EEUU. Esto indica que si de verdad se quería acabar con las fuerzas de Defensa bastaba detener el suministro de armas. Los panameños sabemos que ellos eran leales a las directrices norteamericanas y que la supuesta confrontación verbal no fue más que una sugestiva campaña mediática. Noriega, tal como ha ocurrido con otros dictadores sirvientes del Imperio, ya no podía controlar las protestas populares y tenía que ser removido. Marc Cisneros, quien dirigía para esos entonces el Comando Sur de los EEUU solía decir que si él estaba en un bar tomándose una cerveza y le daban la orden de capturar a Noriega, iba, lo apresaba, regresaba al bar y aún estaba a cerveza fría. Esto es una confesión de que él conocía en todo momento el paradero del dictador. Entonces, ¿para qué la invasión? Hay algunos que sostienen que fue para ensayar y probar la utilidad de nuevas armas. No descarto esa posibilidad, pero la misma puede haber sido un subproducto del verdadero móvil de la invasión: acabar con la economía panameña o, dicho mejor, hacerla más dependiente de las transnacionales. La Dictadura Militar cada vez era más represiva y repudiada por la gente, de manera que cualquier acto destinado a acabar con ella iba a tener el visto bueno de una población desesperada. Eso lo habían estudiado muy bien los expertos en inteligencia norteamericanos.

Pero, ¿con qué propósito se quería acabar con la economía panameña? Recordemos que los tratados Torrijos-Carter firmados en 1977 le devolvían a Panamá el Canal y las áreas aledañas, un acto que no contó con la aprobación de los grandes grupos económicos de los EEUU, quienes ya desde 1987 dieron inicio a una política de agresión económica a Panamá. Por esa agresión y la misma invasión Panamá perdió, según algunos investigadores, 7,000 millones de dólares. Por otra parte, Panamá no se excluyó de los países que fueron víctimas de los programas de Ajuste Estructural que diseñaron las Instituciones Financieras Internacionales y que terminaron agudizando los problemas socioeconómicos de sus respectivas poblaciones. La implementación de esos programas y sobre todo el derecho al cobro de las deudas fue el causante de la pauperización de los pueblos.

Los Estados Unidos no tenían apuro en recuperar el Canal. Sabían muy bien que si lo intentaban, los panameños no lo iban a permitir y se podían convertir en un pueblo enemigo, lo que no figuraba en sus planes. Para ellos es preferible que en Panamá no existan personas a que estás se subleven contra ellos. Después que funcione el Canal, lo demás no importa. Ya el país se había desestabilizado en los últimos años de la Dictadura y eso es un pecado mortal, lo que le costó el puesto al general Noriega.

Pero los EEUU aprendieron a cambiar las armas por lo que algunos dominan el “sicariato económico”: sobornar a los gobiernos y a las clases económicamente dominantes de los países para que adquieran préstamos para actividades no prioritarias o no productivas o innecesarias y se beneficien a las corporaciones que las ejecutan. Pero al final, la población tiene que pagar esa deuda. Si no tiene dinero, lo puede hacer con cualquier activo. Esa ha sido la constante que se ha dado en los países subdesarrollados.

Panamá culminó el año 1990 con una deuda pública de 5,151 millones. Diez años más tarde, tenía una de 7,763 millones. Aumentó sólo 2,612 millones. Nueve años, más tarde, 2009, tenía una deuda pública de 11,102 millones, lo que representa un aumento de 3,339 millones. Pero en la primera mitad de 2013, la deuda pública se disparó a 15,410 millones, un aumento de 4,308 millones de dólares y cerrará el 2014 con una deuda de 17,227 millones de dólares. Lo que significa que desde que Ricardo Martinelli Berrocal asumió la Presidencia de la República y la entregará en el 2014, la deuda pública aumentará 6,125 millones, con lo cual será el presidente que más ha empeñado al país para financiar gastos de su gobierno y megaobras. Revisando las cifras aquí expuestas podemos ver que la deuda pública de nuestro país desde 1990 a 2009 (casi 20 años) ha sido inferior por 174 millones de dólares a la que nos dejará Martinelli Berrocal en el 2014, si es que se va.

¿Quién pagará semejante deuda? Los panameños. ¿Con qué? Una vez termine la ampliación del Canal se lo venderemos a las grandes corporaciones transnacionales. Pero desde ahora advierto lo siguiente: la venta será por un precio mucho más bajo del real, por dos razones: 1. Aducirán que la ruta del ártico se podrá utilizar gratuitamente durante varios meses del años y 2. Que por Nicaragua se podrá construir un Canal que sea competitivo.

Los EEUU con la invasión a Panamá puso sus reflectores a largo alcance: el Canal será recuperado para las corporaciones transnacionales. La estrategia fue magnífica. Nos fueron endeudando de a poco, hasta que llegara al poder un Presidente capaz de darles lo que les soliciten. ¿Qué conocen los EEUU de Ricardo Martinelli Berrocal? El soborno ha sido una estrategia que les ha dado excelentes resultados.

Del Autor

Mauro Zúñiga Araúz
(Ciudad de Panamá, 1943). Doctor en Medicina por la Universidad Nacional de Panamá en 1968. Fue un gran opositor de la Dictadura Militar que dominó al país por veintiún años. Dirigió el primer movimiento masivo contra los militares, la Coordinadora Civilista Nacional (COCINA), en noviembre y diciembre de 1984. Los agentes de Manuel Antonio Noriega lo secuestraron y torturaron el 21 de agosto de 1985. Se opuso a los intentos privatizadores de la Caja de Seguro Social y a la remilitarización del país. Ha escrito cuatro monografías: La Deuda Externa de Panamá, cuatro razones para no pagarla (1984), El Drama de Panamá, una Alternativa (1985), La Otra Cara de la Privatización de la Caja de Seguro Social (1995) y La Caja de Seguro Social en la Mira (1997). Su monólogo Vida de Otra forma, ganó el premio Literario Ricardo Miró, el mayor galardón de la literatura panameña, en 1998. El monólogo también obtuvo el Premio Anita Villalaz en 2001 como la mejor obra de teatro nacional puesta en escena. Se presentó también en La Habana, México, D.F. y en el Festival de Teatro En San Salvador. Su libro de cuentos, Los Lamentos de la Noche, obtuvo Mención de Honor en el premio Miró en el 2001. Ha publicado las novelas, Itinerario de un Tacaño, 2001, El Chacal del General, 2007 y Espejo de miserias (2011, editada como Diario de una puta en la editorial Verbum, de España, en el 2013).