Los libros y los días
(XXII)

Por Temístocles Roncero

Me gusta que los libros compartan mi vida, me acompañen, callejeen, trabajen y duerman en mi compañía, se rocen con las venturas del día y los caprichos del tiempo, acepten citas conmigo a horas “imposibles”, ronroneen con la gata al pie de mi cama, o se arrastren con ella en la hierba, doblen un poco la punta de sus páginas en la hamaca de verano, se pierdan y se encuentren de nuevo.

Claude Roy. El amante de las librerías

 

Estoy en mi sillón orejero, la noche invade la ciudad y las sombras se extienden lentamente, como charco de petróleo, por paredes, libros y muebles. La radio está encendida. Suena Radio Clásica. Las notas del adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler envuelven el despacho y hasta Borges, el pez luchador que me regalaron por mi cumpleaños Mateo y Solutor ―los dos grandes amigos con los que formo el grupo de Los tres impostores, apodado así en la juventud en homenaje a Machen―, ha dejado de revolverse en la pecera, de buscar la presencia de un adversario con el que pelear, para quedarse quieto y disfrutar de la música. ¿Qué tiene la música que por un instante, un acorde, consigue que nos olvidemos de nosotros mismos, de nuestra condición de seres abocados al fracaso? En fin, dejemos a un lado disquisiciones metafísicas y vayamos al asunto que aquí nos concierne.

El-heroe-discreto-otrolunes29Después de La civilización del espectáculo, interesante ensayo sobre la creciente banalización del arte y la literatura ―entre otras cosas―, Mario Vargas Llosa regresa a la novela con El héroe discreto, una de las sorpresas más agradables de la rentrée literaria. Magníficamente escrita, con ese estilo cuidado y de plasticidad decimonónica (basta leer el comienzo para advertir esto que digo), y haciendo un uso magistral del arte del diálogo, Vargas entrelaza dos historias que caminan en un mismo tiempo y confluyen al final. Poblada de una galería de personajes y espacios aparecidos en novelas como La casa verde, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto o Elogio de la madrastra, Ismael Carrera y Felicito Yanaqué, acompañados por el sargento Lituma, don Rigoberto, doña Lucrecia o Fonchito, entre otros, se rebelan ante lo que parece un destino adverso, arrostrando calamidades con enorme valentía. Y es ahí, precisamente, donde radica la grandeza de esta historia: en la heroicidad que exudan unos personajes discretos que, atrapados en una encrucijada, deciden tomar el camino que les dicta su ética individual frente a la ética colectiva de un Perú cada vez más próspero, sí, pero también más embrutecido y ávido de dinero. Novela con elementos folletinescos y del género policiaco, Un héroe discreto transmite, como sólo consiguen hacerlo las buenas novelas, más vida que la propia vida. No se la pierdan.

Un-asunto-sentimental-otrolunes29Deudor de la obra de Vargas, como él mismo reconoce abiertamente, el peruano Jorge Eduardo Benavides publica Un asunto sentimental, un viaje por numerosas ciudades, todas ellas tocadas por la literatura y por la sombra de una mujer que obsesiona al protagonista y que, como pasa con algunos sueños, cuanto más persigue, más inalcanzable se le antoja. Elegante baile de máscaras, juego de espejos, novela de corte pirandelliano inteligente y muy bien escrita, Benavides es uno de los mejores escritores de su generación.

Por cierto, se me olvidaba, ambas novelas se encuentran en Alfaguara.

 

Lo que no se me olvida es que en el primer artículo de esta serie donde recomiendo algunas de las novedades que, por razones varias, más me han interesado, elogié La jauría y la niebla de Martín Casariego, entonces recién galardonada con un premio cuyo nombre no recuerdo. Sí recuerdo, sin embargo, el infierno que vivía aquel adolescente ―y que sentí como propio― al tener que enfrentarse al escarnio y feroz acoso infligidos por sus compañeros; la rabia de ver a unos profesores que miran para otro lado y la enorme frustración al constatar que el único que podía salvarlo del precipicio, un reputado novelista que visita los institutos para charlar con los alumnos acerca de su obra, finalmente no puede hacerlo.

Un-amigo-asi-otrolunes29Pues bien, Casariego publica ahora Un amigo así (Planeta), un tour de force protagonizado por José y Lucas, dos amigos cuya pasión por el alpinismo les empuja a escalar el Mont Blanc en una fatídica ascensión en donde acabarán emergiendo ocultas traiciones. Homenaje al mundo del alpinismo y a la prensa escrita, la historia está contada por un misterioso narrador cuya identidad descubriremos a lo largo de las páginas. Martín Casariego demuestra ser, una vez más, uno de los narradores más sólidos de nuestras letras.

 

Encender-una-hoguera-otrolunes29El protagonista de Encender una hoguera, de Jack London, también ha de enfrentarse a los peligros de la nieve. En esta preciosa edición de Periférica, el lector encontrará las dos versiones que hizo el autor de Colmillo blanco del mismo cuento. La primera es de 1902; la segunda, ligeramente más larga, de 1908. También incluye un postfacio escrito por Juan Cárdenas, traductor del libro.

 

Los personajes de Capital, de John Lanchester, reciben una tarjeta anónima que reza: “Queremos Lo Que Usted Tiene”. Así comienza una de las mejores narraciones protagonizada por la gran urbe que he leído en mucho tiempo. En este caso, la acción transcurre en el Londres de 2007 o, más concretamente, en esa calle ficticia llamada Pepys Road, aunque también aparezcan otros espacios de la capital británica y alrededores. Los seres que transitan por la novela son vecinos de esta calle o están relacionados con ella de una u otra forma y, aunque cada uno de ellos arrastra su propia cruz, aún viven ajenos a la enorme crisis financiera que ya se avecina.

Capital-otrolunes29Novela monumental, sociológica y no por ello aburrida o falta de ritmo narrativo, Capital es un cruce de historias  que evoca a Dos Passos, Dickens o Balzac, y proporciona una lectura enormemente placentera. El sello que nos la descubre es Anagrama, el mismo que acaba de publicar El vino de la juventud, de John Fante, precioso conjunto de cuentos de uno de mis autores favoritos. Escritos con ese estilo sencillo y a la vez lírico que caracteriza al escritor estadounidense de origen italiano, comparecen todos los temas recurrentes de su obra, por lo que entusiasmará a sus lectores habituales (muchos menos de lo que debiera) y a otros que se animen a leerlo por primera vez.

 

Diario-de-un-hombre-palido--otrolunes29Estremecedor y lleno de luz resulta Diario del hombre pálido (Demipage) de Juan Gracia Armendáriz, al que yo, lector impenitente de diarios y todo tipo de literatura confesional, me alegro de haber conocido. En esta obra, escrita con estilo preciso y salpicada con toques de humor, se abarca ciento sesenta y nueve días de la vida del propio autor, enfermo renal, en donde el dolor y la enfermedad cobran el mayor protagonismo.

 

Coral-Glynn-otrolunes29Peter Cameron, autor de la aplaudida Algún día este dolor te será útil, novela protagonizada por un adolescente con síndrome de Asperger y cuyo sueño es comprar una casa en el campo y llenarla de libros (deseo muy similar al mío, por cierto), firma Coral Glynn, ambientada en la fría Inglaterra de los años cincuenta, en la que dos seres solitarios y tan contenidos e incrédulos con respecto a sus emociones que, en cierto modo, aluden a la otra novela del autor anteriormente citada, se ven inmersos en una historia de amor donde los silencios y apariencias revelan más que los propios personajes. Ambas se encuentran en Libros del Asteroide.

 

Colegiala-otrolunes29Noche cerrada. Me incorporo del sillón orejero y, concluida la lectura del libro con el que estaba, lo dejo a un lado. Se trata de Colegiala, los cuentos de Osamu Dazai que acaba de editar Impedimenta. Son relatos envolventes que giran en torno a la infidelidad, el suicidio, la fama, la ficción, las deudas y problemas económicos, la vejez… Pese a ello, el autor a veces les confiere un tono humorístico que no deja de sorprenderme, habida cuenta de su terrible biografía por la que desfilan más de tres intentos de suicidio. Metido en la cama, apago la luz y, antes de cerrárseme los párpados, el recuerdo de la bella Elena ilumina la oscuridad de esta noche.

Octubre, 2013