Otra vez adiós:
un retrato de las profundas contradicciones del siglo XX

Constanza Révérend

Otra vez adiós
Carlos Alberto Montaner
Suma de Letras, 2012

 

otra-vez-adios-otrolunes29Otra vez adiós del escritor cubano Carlos Alberto Montaner (Santillana USA Publishing Company, Inc. 2012) es una re-visión histórica del significado del destierro físico o existencial a causa de la violencia institucionalizada de un grupo que usa su poder para someter y destruir la integridad de otros seres humanos, sus derechos, inclusive a la vida; de cómo la estructura política, social e ideológica creada para la opresión niega a los grupos opuestos a su proyecto la capacidad de ser autónomos y de tener el uso pleno de la libertad de ser y de expresión hasta hacerlos “invisibles”.

Los personajes sirven como un pretexto para que el narrador exprese su opinión sobre los acontecimientos históricos que evalúa y juzga. Esta condición de ser instrumentos gracias a los cuales se plantea un punto de vista y una visión del mundo, hace que su dimensión literaria se limite a un papel representado; el verdadero personaje, sin rostro, es este espectador, testigo y crítico que mira el panorama humano del siglo XX, quien asume el rol de presentar la historia de los judíos, sus contradicciones y la universalidad de sus problemas como grupo constante y absurdamente segregado, es este narrador que no se oculta, quien con su discurso erudito ilustra al lector sobre el significado profundo del rechazo, de la negación y desvalorización de las minorías como un mecanismo para adquirir y prevalecer en el poder. La voz del narrador en tercera persona se convierte a su vez en la de los personajes que poseen los valores sociales más importantes: la cultura, la dignidad humana, la valentía, la capacidad de amar, y se distancia críticamente de los antihéroes, que más que personajes son los instrumentos a través de los cuales se transmite la semántica del discurso institucional represivo, brutal, intransigente y absurdo – ya sea en Austria o en Cuba–, símbolo a su vez de la avaricia de seres retorcidos.

Los consecutivos exilios de Ludwing Goldstein/David Benda, son a su vez el símbolo de las historias repetidas de la pérdida de identidad y del origen del sometido, del ser rechazado, quien es víctima de la visión autoritaria y del poder que manipula las condiciones históricas para prevalecer. Este poder supremo y estático, es una fuerza que obliga al débil a negarse y desaparecer ya sea física, moral o culturalmente. La arremetida que se caracteriza por la brutalidad, la intransigencia y la violencia operativa y sistematizada, logra la desintegración de otros grupos a través del acoso de los aparatos de estado en un discurso repetido que se convierte en la consigna que mueve la conciencia colectiva del grupo favorecido.

Las tres partes de la novela son el recuento histórico de los hechos más impactantes del siglo XX, que empiezan con la abominable historia del Holocausto judío, para continuar con la ambivalente victoria del comunismo en Cuba y desembocar en los sistemáticos magnicidios que costaron la vida a representantes del precoz neoliberalismo en los Estados Unidos: John y Robert Kennedy y de Martin Luther King, asesinatos preparados y planeados desde el anonimato por los grupos que no estaban dispuestos a ver un cambio social en la reintegración de los más desfavorecidos y la protección a sus derechos civiles. Se incluyen, por supuesto, los hechos políticos que cambiaron el panorama político internacional, presentes en la historia de David Benda, analizados o comentados desde la posición del narrador y utilizados para dar significado a la historia del siglo XX marcada por grandes transformaciones, errores políticos, guerras que han causado daños permanentes e indelebles y que llaman a un cambio social y humano y a una revisión sobre el sentido del hombre en el mundo.

El capítulo The American Way of Life define la posición idealista de la novela en la cual el mundo se libera del peso de la pobreza, de la fealdad de la persecución y el odio y da paso a un futuro neorrenacentista pleno en experiencias con sentido humano, en un ambiente culto y libre que se simboliza en Moses, el hijo de Rachel y David, quien no está determinado por las ideas religiosas ni políticas, sino por las ansias de conocimiento, la necesidad de amar y dar afecto y el encuentro de lo humano perdido en el caos del poder y el dinero.

Moses comenzó a estudiar en una buena escuela y, desde el principio, demostró ser un niño juicioso y obediente. Como Rachel y yo estábamos empeñados en formar a un ser humano completo, además de ocuparnos del aspecto cultural –aprendió a tocar el violín, lo llevábamos a conciertos y exposiciones de arte, le compramos buenos libros infantiles de complejidad creciente, le enseñamos alemán y español además del inglés que era su lengua natural–, pero no descuidamos su formación física. Pag.375

Otra vez adiós, no es una novela de denuncia, es un ensayo presentado como una novela sobre la historia ficticia basada en hechos reales, en donde la ficción se utiliza para mostrar el pensamiento y las grandes contradicciones de un mundo polarizado entre el capitalismo, el socialismo y el fascismo en la lucha de los distintos grupos por el dominio de las masas. A su vez, es el retrato de lo que puede llegar a ser la vida del ser humano simbolizado en Moses y Telma, el proyecto nuevo y sin contradicciones, no la locura de la raza ária o del hombre nuevo de los extremos del nacional socialismo o de la revolución cubana, sino la expresión del libre pensamiento cuyo sentido se basa en el florecimiento de las capacidades individuales en un medio de libertad, de reconocimiento, apoyo y respeto, donde se puede ser feliz en el reencuentro de la solidaridad y el amor. Un mundo que debería ser, pero no existe.